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Todas las causas posibles

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Todas las causas posibles

En política exterior es muy difícil comprender, cada movimiento que realizan, los grandes países del mundo. Por eso suele asociarse el arte a la diplomacia. Un duelo de estrategias no escritas, que afectan a miles de millones de personas.

Que Estados Unidos anuncie que “continúa comprometido con la destrucción permanente del Estado Islámico (EI)”, en el momento en que retira sus fuerzas de Siria, es algo difícil de comprender. Sobre todo porque además, les pidió a sus aliados en la región, “que hagan más”.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, es el que suscribe la frase y agrega: “Pedimos a cada uno de sus países que se unan a nosotros y, a través de nuestros esfuerzos y la ayuda de Dios, llegará el día en que la derrota permanente de EI sea una realidad”, dijo.

Pompeo, uno de los defensores más firmes de Trump, describió la retirada de tropas como “esencialmente un cambio táctico”, a medida que los extremistas se dispersan por todo el mundo. “No es un cambio en la misión, nuestra lucha no siempre será necesariamente dirigida por los militares. Estamos entrando en una era de yihad descentralizada, por lo que también debemos ser ágiles en nuestro enfoque”, dijo el jefe de la Diplomacia de Estados Unidos.

En su discurso anual sobre el Estado de la Unión al Congreso, días atrás, Trump renovó su promesa de evitar “guerras interminables” y dijo que casi todo el vasto territorio que ocuparon los “monstruos sedientos de sangre” del Estado Islámico había sido recuperado.

Pero el propio jefe de inteligencia de Trump advirtió que el EI, cuya antigua fortaleza en Siria se reduce a una estrecha franja de territorio, tratará de reaparecer tras una retirada de tropas. El director de Inteligencia Nacional, Dan Coats, dijo al Congreso la semana pasada que el grupo yihadista aún maneja miles de combatientes en Irak y Siria. Algo que también comparte Naciones Unidas.

Con la esperanza de evitar los peores resultados, Pompeo pidió a los socios estadounidenses que intensificaran el intercambio de inteligencia y también que compensaran un déficit de 350 millones de dólares en un fondo destinado a la estabilidad de Irak. “Ahora es el momento para que todos nosotros, no solo Estados Unidos, pongamos nuestro dinero donde está nuestra boca”, dijo Pompeo.

A Estados Unidos le deben plata, y es una nación muy eficiente a la hora de cobrar sus deudas. Y expone a los deudores reclamándoles equidad: “Los miembros de esta coalición deben estar dispuestos a recibir a combatientes terroristas extranjeros, procesarlos y castigarlos”, dijo Pompeo.

Un tema muy delicado para aliados como Francia y Gran Bretaña; que ven pocas ventajas en “llevar a sus casas” a yihadistas duros, incluidos los militantes que están detrás de las decapitaciones grabadas en video y que impactaron a los televidentes de todo el mundo.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza árabe-kurda apoyada por la coalición encabezada por Washington, advirtió que no podrán resguardar las prisiones donde se encuentran los yihadistas extranjeros tras una retirada estadounidense, si Turquía ataca. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que habló con Trump antes de la orden de retirada estadounidense, prometió “aplastar” a los combatientes kurdos en Siria, vinculándolos con los separatistas de su país.

Las especulaciones en torno a la creación de una zona de amortiguamiento, en la frontera entre Siria y Turquía para contener el conflicto; aparece hoy, como una “necesidad imperiosa”.

Los costos de esa hipotética zona de amortiguamiento, seguramente los abonarán entre todos. Siempre y cuando le paguen antes, a Estados Unidos. Un país que toma decisiones por todas las causas posibles. Y en cuestión de dinero, siempre cobra sus deudas. 

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En política exterior es muy difícil comprender, cada movimiento que realizan, los grandes países del mundo. Por eso suele asociarse el arte a la diplomacia. Un duelo de estrategias no escritas, que afectan a miles de millones de personas.

Que Estados Unidos anuncie que “continúa comprometido con la destrucción permanente del Estado Islámico (EI)”, en el momento en que retira sus fuerzas de Siria, es algo difícil de comprender. Sobre todo porque además, les pidió a sus aliados en la región, “que hagan más”.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, es el que suscribe la frase y agrega: “Pedimos a cada uno de sus países que se unan a nosotros y, a través de nuestros esfuerzos y la ayuda de Dios, llegará el día en que la derrota permanente de EI sea una realidad”, dijo.

Pompeo, uno de los defensores más firmes de Trump, describió la retirada de tropas como “esencialmente un cambio táctico”, a medida que los extremistas se dispersan por todo el mundo. “No es un cambio en la misión, nuestra lucha no siempre será necesariamente dirigida por los militares. Estamos entrando en una era de yihad descentralizada, por lo que también debemos ser ágiles en nuestro enfoque”, dijo el jefe de la Diplomacia de Estados Unidos.

En su discurso anual sobre el Estado de la Unión al Congreso, días atrás, Trump renovó su promesa de evitar “guerras interminables” y dijo que casi todo el vasto territorio que ocuparon los “monstruos sedientos de sangre” del Estado Islámico había sido recuperado.

Pero el propio jefe de inteligencia de Trump advirtió que el EI, cuya antigua fortaleza en Siria se reduce a una estrecha franja de territorio, tratará de reaparecer tras una retirada de tropas. El director de Inteligencia Nacional, Dan Coats, dijo al Congreso la semana pasada que el grupo yihadista aún maneja miles de combatientes en Irak y Siria. Algo que también comparte Naciones Unidas.

Con la esperanza de evitar los peores resultados, Pompeo pidió a los socios estadounidenses que intensificaran el intercambio de inteligencia y también que compensaran un déficit de 350 millones de dólares en un fondo destinado a la estabilidad de Irak. “Ahora es el momento para que todos nosotros, no solo Estados Unidos, pongamos nuestro dinero donde está nuestra boca”, dijo Pompeo.

A Estados Unidos le deben plata, y es una nación muy eficiente a la hora de cobrar sus deudas. Y expone a los deudores reclamándoles equidad: “Los miembros de esta coalición deben estar dispuestos a recibir a combatientes terroristas extranjeros, procesarlos y castigarlos”, dijo Pompeo.

Un tema muy delicado para aliados como Francia y Gran Bretaña; que ven pocas ventajas en “llevar a sus casas” a yihadistas duros, incluidos los militantes que están detrás de las decapitaciones grabadas en video y que impactaron a los televidentes de todo el mundo.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza árabe-kurda apoyada por la coalición encabezada por Washington, advirtió que no podrán resguardar las prisiones donde se encuentran los yihadistas extranjeros tras una retirada estadounidense, si Turquía ataca. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que habló con Trump antes de la orden de retirada estadounidense, prometió “aplastar” a los combatientes kurdos en Siria, vinculándolos con los separatistas de su país.

Las especulaciones en torno a la creación de una zona de amortiguamiento, en la frontera entre Siria y Turquía para contener el conflicto; aparece hoy, como una “necesidad imperiosa”.

Los costos de esa hipotética zona de amortiguamiento, seguramente los abonarán entre todos. Siempre y cuando le paguen antes, a Estados Unidos. Un país que toma decisiones por todas las causas posibles. Y en cuestión de dinero, siempre cobra sus deudas. 

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