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“Mi música está relacionada con de dónde vengo”

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“Mi música está relacionada con de dónde vengo”

Miguel Garro

Nombrado consagración del Festival de Cosquín de este año, el cantante salteño explica cómo es la música de su tierra, por qué la defiende y dice estar dispuesto a mantener el numeroso público que conquistó en San Luis.

La primera vez que Lucio “El Indio” Rojas fue a Cosquín era parte de un conjunto que se llamaba “El grupo Salta” y durmió en un camping de la localidad. Fue a ver el festival pero también a buscar posibilidades de cantar en alguno de los muchos lugares que se abren en el pueblo en paralelo al encuentro. En la carpa de al lado estaban Manuel Orellana y Rodolfo Lucca, los integrantes del Dúo Orellana-Lucca.

Con los años, el autor salteño hermano de Jorge Rojas y la dupla santiagueña tendrían otro punto en común: ambos serían mencionados como Consagración del festival, un título que otorga algo de nobleza en el folclore nacional pero sobre todo, oportunidades de trabajo. Orellana-Lucca lo obtuvieron en 2016; Rojas, este año.

“Fue un premio que nos agarró por sorpresa. Fue parte de un sueño que llevamos adelante con nuestra música y nuestro público, creemos que también es parte de la identificación que la gente tiene con la música del monte”, dijo el cantante salteño a poco de conocer su premio.

Lucio lleva 20 años en los escenarios, algunos como voz de Los Carabajal; otros como parte de la banda de su hermano Jorge; y tres en su proyecto solista, que lo llevó a dejar su añorado chaco salteño para instalarse en Córdoba, donde tienen su propio complejo, con estudio de grabación y sala de ensayo.

 

“El folclore es difícil y el cantor de folclore es vago, no le gusta trabajar para tener el espacio”.

 

El cambio de residencia no afectó en nada la música de “El Indio”, un artista de tierra adentro que está convencido que cantar las cosas de su lugar es lo que le da identidad a él como artista y a su obra. “La esencia de la música en el Chaco salteño es violín, bombo y guitarra, allá, cuando se escucha eso, ahí nomás salen los bailarines”.

Allá es el límite tripartito entre Paraguay, Bolivia y Argentina, un lugar donde el patio de tierra y los hornos de barro le ganan la pulseada a cualquier intento de urbanización. Allá es también donde todavía vive el padre de los Rojas y donde recuerdan a su madre, “la mejor bailarina del mundo”, según la amorosa descripción de su hijo.

La formación musical característica del lugar donde nació Lucio prescindió en sus orígenes de los cantores, un componente que se sumó hace relativamente poco, a tal punto que los referentes más importantes en el canto son Jorge y “El Chaqueño” Palavecino, dos figuras relativamente nuevas en la historia folclórica nacional.

La elección como Consagración de Cosquín de “El Indio” es también el reconocimiento a la perseverancia en un estilo musical que invade todo el país, pero que no siempre es profeta en su tierra. Rojas dijo en una charla exclusiva con “Cooltura” que su forma de hacer música muchas veces choca con los gustos del público de Salta capital, donde las zambas más románticas de “Los cantores del alba” y “Los chalchaleros” se llevan las preferencias.

“El público salteño es muy conservador para escuchar música –agregó el cantante-. Quieren escuchar siempre las cuatro voces”. En contrapartida, al pueblo de los Rojas llegaba con más frecuencia el folclore santiagueño, por medio de radio Nacional. La conexión de las letras de Santiago del Estero y la descripción de un paisaje similar a la del Chaco salteño hicieron el resto.

“Mi música tiene que ver directamente con de dónde vengo. Es la identidad, yo describo en mis canciones diciendo de dónde vengo, por qué canto”, aseguró Lucio, quien consideró que todo lo bueno que le está pasando ahora le llegó en el momento justo. “Creo que estoy en mi madurez como cantor, como artista, como compositor y como persona”. Tiene 40 años.

 


El Indio Rojas, consagración este año en la plaza Próspero Molina.

 

El espacio puntano

Empujado por su hermano Jorge, quien le había indicado que era el momento de hacer su carrera solista, Lucio empezó a buscar lugares donde tocar, a lomo de una característica que, sabía, le podía dar algunos beneficios: Rojas se considera un cantor peñero, más allá de que los festivales tienen su encanto particular.

Con ese conocimiento, Rojas tuvo un apoyo fundamental para armar su carrera en San Luis: Fernando Quevedo, el cantante de “Los fulanos”, a quien conoció en su época de estudiantes en Córdoba. “Fernandito es un groso, compone, canta, gestiona. Gracias a él fui a San Luis muchas veces”, sostuvo Lucio.

Efectivamente, “El Indio” tocó en la provincia en tres ocasiones en las que llenó el lugar que quiso, aun advertido por Quevedo de que el público puntano no era fácil. Sin embargo, la consagración de Cosquín cree que con su propuesta revirtió ese axioma: “En el primer show que di, a la segunda canción ya estaba bailando todo el mundo”.

El cantor siente que conquistó en la provincia un espacio que, en el futuro, no quiere perder. Por eso desde la primera vez que vino no pasó año sin que regrese alguna vez. Habrá que ver si con el título obtenido en el festival cordobés, mantiene ese ritmo.

La situación económica del país puede ser una razón para que esa costumbre se rompa, pero –en caso de que suceda- será muy sufrido por Rojas. “Se sabe que la cosa está dificilísima. Hay festivales populares que este año no se hicieron y también hay pocos artistas que deciden abrir una boletería para dar su show”.

El año pasado Lucio recibió el primer espaldarazo al ser nombrado Consagración de Jesús María, otro de los grandes festivales que se hacen en Córdoba. Ahora, el salteño considera que los dos premios son parte de un cambio generacional que vive el folclore nacional.

“Hace veinte años –recuenta el cantante- que la música nuestra se sostiene con diez artistas, que son los que mantienen también los festivales: Jorge, El Chaqueño, Soledad, Luciano Pereyra, Abel Pintos, Los Tekis, Sergio Galleguillo, capaz que Raly Barrionuevo…ellos son los que sostienen las carteleras. No obstante hace un tiempo empezó a haber espacio para otros, como Bruno Arias, La Bruja Salguero, Los Huayra. En ese grupo estoy yo también y creo que estamos todos preparados para el gran salto”.

Una de las cosas pendientes que tiene Rojas es hacer un tema cuyano en su repertorio. Dice que hace ratos que “le tengo ganas” y que lo que sabe lo sabe por Quevedo. “Como nuestros temas, los cuyanos describen el paisaje, hablan de la tierra, de no bajar los brazos. De lo que estoy seguro es que hay que perder los prejuicios: yo puedo cantar una tonada, como alguien que no es santiagueño puede bailar una chacarera y alguien que no es del Litoral puede hacer un chamamé. Hay canciones que te describen y te hacen sentir… no hay que tener miedo a cantarlas”.

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“Mi música está relacionada con de dónde vengo”

Nombrado consagración del Festival de Cosquín de este año, el cantante salteño explica cómo es la música de su tierra, por qué la defiende y dice estar dispuesto a mantener el numeroso público que conquistó en San Luis.

“Cuando empezamos con Jorge a implementar el baile en los shows, los cantores se reían de nosotros”. Fotos: Marianela Sánchez 

La primera vez que Lucio “El Indio” Rojas fue a Cosquín era parte de un conjunto que se llamaba “El grupo Salta” y durmió en un camping de la localidad. Fue a ver el festival pero también a buscar posibilidades de cantar en alguno de los muchos lugares que se abren en el pueblo en paralelo al encuentro. En la carpa de al lado estaban Manuel Orellana y Rodolfo Lucca, los integrantes del Dúo Orellana-Lucca.

Con los años, el autor salteño hermano de Jorge Rojas y la dupla santiagueña tendrían otro punto en común: ambos serían mencionados como Consagración del festival, un título que otorga algo de nobleza en el folclore nacional pero sobre todo, oportunidades de trabajo. Orellana-Lucca lo obtuvieron en 2016; Rojas, este año.

“Fue un premio que nos agarró por sorpresa. Fue parte de un sueño que llevamos adelante con nuestra música y nuestro público, creemos que también es parte de la identificación que la gente tiene con la música del monte”, dijo el cantante salteño a poco de conocer su premio.

Lucio lleva 20 años en los escenarios, algunos como voz de Los Carabajal; otros como parte de la banda de su hermano Jorge; y tres en su proyecto solista, que lo llevó a dejar su añorado chaco salteño para instalarse en Córdoba, donde tienen su propio complejo, con estudio de grabación y sala de ensayo.

 

“El folclore es difícil y el cantor de folclore es vago, no le gusta trabajar para tener el espacio”.

 

El cambio de residencia no afectó en nada la música de “El Indio”, un artista de tierra adentro que está convencido que cantar las cosas de su lugar es lo que le da identidad a él como artista y a su obra. “La esencia de la música en el Chaco salteño es violín, bombo y guitarra, allá, cuando se escucha eso, ahí nomás salen los bailarines”.

Allá es el límite tripartito entre Paraguay, Bolivia y Argentina, un lugar donde el patio de tierra y los hornos de barro le ganan la pulseada a cualquier intento de urbanización. Allá es también donde todavía vive el padre de los Rojas y donde recuerdan a su madre, “la mejor bailarina del mundo”, según la amorosa descripción de su hijo.

La formación musical característica del lugar donde nació Lucio prescindió en sus orígenes de los cantores, un componente que se sumó hace relativamente poco, a tal punto que los referentes más importantes en el canto son Jorge y “El Chaqueño” Palavecino, dos figuras relativamente nuevas en la historia folclórica nacional.

La elección como Consagración de Cosquín de “El Indio” es también el reconocimiento a la perseverancia en un estilo musical que invade todo el país, pero que no siempre es profeta en su tierra. Rojas dijo en una charla exclusiva con “Cooltura” que su forma de hacer música muchas veces choca con los gustos del público de Salta capital, donde las zambas más románticas de “Los cantores del alba” y “Los chalchaleros” se llevan las preferencias.

“El público salteño es muy conservador para escuchar música –agregó el cantante-. Quieren escuchar siempre las cuatro voces”. En contrapartida, al pueblo de los Rojas llegaba con más frecuencia el folclore santiagueño, por medio de radio Nacional. La conexión de las letras de Santiago del Estero y la descripción de un paisaje similar a la del Chaco salteño hicieron el resto.

“Mi música tiene que ver directamente con de dónde vengo. Es la identidad, yo describo en mis canciones diciendo de dónde vengo, por qué canto”, aseguró Lucio, quien consideró que todo lo bueno que le está pasando ahora le llegó en el momento justo. “Creo que estoy en mi madurez como cantor, como artista, como compositor y como persona”. Tiene 40 años.

 


El Indio Rojas, consagración este año en la plaza Próspero Molina.

 

El espacio puntano

Empujado por su hermano Jorge, quien le había indicado que era el momento de hacer su carrera solista, Lucio empezó a buscar lugares donde tocar, a lomo de una característica que, sabía, le podía dar algunos beneficios: Rojas se considera un cantor peñero, más allá de que los festivales tienen su encanto particular.

Con ese conocimiento, Rojas tuvo un apoyo fundamental para armar su carrera en San Luis: Fernando Quevedo, el cantante de “Los fulanos”, a quien conoció en su época de estudiantes en Córdoba. “Fernandito es un groso, compone, canta, gestiona. Gracias a él fui a San Luis muchas veces”, sostuvo Lucio.

Efectivamente, “El Indio” tocó en la provincia en tres ocasiones en las que llenó el lugar que quiso, aun advertido por Quevedo de que el público puntano no era fácil. Sin embargo, la consagración de Cosquín cree que con su propuesta revirtió ese axioma: “En el primer show que di, a la segunda canción ya estaba bailando todo el mundo”.

El cantor siente que conquistó en la provincia un espacio que, en el futuro, no quiere perder. Por eso desde la primera vez que vino no pasó año sin que regrese alguna vez. Habrá que ver si con el título obtenido en el festival cordobés, mantiene ese ritmo.

La situación económica del país puede ser una razón para que esa costumbre se rompa, pero –en caso de que suceda- será muy sufrido por Rojas. “Se sabe que la cosa está dificilísima. Hay festivales populares que este año no se hicieron y también hay pocos artistas que deciden abrir una boletería para dar su show”.

El año pasado Lucio recibió el primer espaldarazo al ser nombrado Consagración de Jesús María, otro de los grandes festivales que se hacen en Córdoba. Ahora, el salteño considera que los dos premios son parte de un cambio generacional que vive el folclore nacional.

“Hace veinte años –recuenta el cantante- que la música nuestra se sostiene con diez artistas, que son los que mantienen también los festivales: Jorge, El Chaqueño, Soledad, Luciano Pereyra, Abel Pintos, Los Tekis, Sergio Galleguillo, capaz que Raly Barrionuevo…ellos son los que sostienen las carteleras. No obstante hace un tiempo empezó a haber espacio para otros, como Bruno Arias, La Bruja Salguero, Los Huayra. En ese grupo estoy yo también y creo que estamos todos preparados para el gran salto”.

Una de las cosas pendientes que tiene Rojas es hacer un tema cuyano en su repertorio. Dice que hace ratos que “le tengo ganas” y que lo que sabe lo sabe por Quevedo. “Como nuestros temas, los cuyanos describen el paisaje, hablan de la tierra, de no bajar los brazos. De lo que estoy seguro es que hay que perder los prejuicios: yo puedo cantar una tonada, como alguien que no es santiagueño puede bailar una chacarera y alguien que no es del Litoral puede hacer un chamamé. Hay canciones que te describen y te hacen sentir… no hay que tener miedo a cantarlas”.

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