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El miedo como única idea

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El miedo como única idea

A veinte meses de que los estadounidenses voten para reelegir o no, a Donald Trump, sus partidarios conservadores ya están golpeando a muchos de sus contrincantes progresistas en 2020 con el mismo recurso: el miedo al socialismo.

La palabra ha estado en boca de todos desde que los candidatos demócratas comenzaron a adoptar abiertamente programas liberales, incluyendo un profundo plan para combatir el cambio climático, conocido como el Green New Deal, y la expansión de la cobertura de atención médica.

El concepto circuló como “un rumor espeluznante” en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), una reunión que se convirtió en un evento anual cerca de Washington.

Fue el tema principal de un inquietante video de cinco minutos que se mostró en la CPAC, con ataques mordaces a los socialistas demócratas más famosos en Estados Unidos: el senador y candidato a la presidencia por segunda vez Bernie Sanders, y la recién llegada al Congreso Alexandria Ocasio-Cortez, de 29 años.

Temas polémicos como la universidad gratuita “una vez considerados como radicales, parecen ser la línea de partida de esta primaria demócrata”, dice un narrador mientras la palabra “socialismo” parpadea en la pantalla sobre imágenes de disturbios.

El video destaca el activismo de izquierda que se extiende por algunos campus de Estados Unidos y advierte sobre las inclinaciones izquierdistas de los candidatos presidenciales Kamala Harris, Cory Booker y Kirsten Gillibrand.

El vicepresidente, Mike Pence, realizó una peregrinación política a la CPAC para advertir a los fieles partidarios, que los demócratas están dando un “fuerte giro a la izquierda” ante las elecciones de 2020.

“Bajo el pretexto de Medicare para todos y del Green New Deal, los demócratas están adoptando las mismas teorías económicas gastadas que han empobrecido a las naciones y sofocado las libertades de millones de personas en el último siglo. Ese sistema es el socialismo”, dijo.

Los votantes deben elegir “entre la libertad y el socialismo, entre la responsabilidad y la dependencia del gobierno”, dijo Pence en un tono grave, mientras destacaba la actual crisis en Venezuela bajo un régimen socialista. “Ésta es la elección que enfrentamos en los próximos 20 meses”, añadió.

En medio de las gorras de “Make America Great Again" (Que América vuelva a ser grande) -el lema del presidente en las elecciones de 2016- y pins de “Trump 2020”, una chapa en las solapas de muchos de los asistentes reflejó lo que bien podría convertirse en el próximo tema de campaña del Partido Republicano: “El socialismo apesta”.

La CPAC ayudó a poner el tema en el centro del debate para los republicanos, quizás en un grado que no se había visto desde la era de Ronald Reagan, principal adversario de la Unión Soviética. Matt Schlapp, el activista que dirige la CPAC asume el hecho de retratar a los contrincantes de Trump como izquierdistas radicales.

Pero ese debate también podría servir como una posible distracción a la complicada situación que enfrenta el presidente de Estados Unidos. La investigación de una posible connivencia del equipo de Trump con Rusia podría concluir pronto, y su ex abogado Michael Cohen ha implicado al presidente en actividades ilegales.

Además, todo indica que el ex vicepresidente demócrata Joe Biden se está preparando para unirse a la concurrida carrera electoral. Biden, un político moderado con una credibilidad impecable entre la clase blanca trabajadora, podría ser el no socialista más temido por los conservadores de Trump.

La CPAC incluso reclutó a un extranjero, el británico Nigel Farage, controvertido fundador del movimiento a favor del Brexit en Reino Unido; para transmitir el mensaje.

“¿Funciona el socialismo?”, le preguntó el político británico a la multitud, que comenzó a abuchear. “Hagan que los demócratas parezcan socialistas de extrema izquierda, y obtendrán una gran victoria electoral”. El miedo como herramienta electoral. En Estados Unidos también.

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El miedo como única idea

A veinte meses de que los estadounidenses voten para reelegir o no, a Donald Trump, sus partidarios conservadores ya están golpeando a muchos de sus contrincantes progresistas en 2020 con el mismo recurso: el miedo al socialismo.

La palabra ha estado en boca de todos desde que los candidatos demócratas comenzaron a adoptar abiertamente programas liberales, incluyendo un profundo plan para combatir el cambio climático, conocido como el Green New Deal, y la expansión de la cobertura de atención médica.

El concepto circuló como “un rumor espeluznante” en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), una reunión que se convirtió en un evento anual cerca de Washington.

Fue el tema principal de un inquietante video de cinco minutos que se mostró en la CPAC, con ataques mordaces a los socialistas demócratas más famosos en Estados Unidos: el senador y candidato a la presidencia por segunda vez Bernie Sanders, y la recién llegada al Congreso Alexandria Ocasio-Cortez, de 29 años.

Temas polémicos como la universidad gratuita “una vez considerados como radicales, parecen ser la línea de partida de esta primaria demócrata”, dice un narrador mientras la palabra “socialismo” parpadea en la pantalla sobre imágenes de disturbios.

El video destaca el activismo de izquierda que se extiende por algunos campus de Estados Unidos y advierte sobre las inclinaciones izquierdistas de los candidatos presidenciales Kamala Harris, Cory Booker y Kirsten Gillibrand.

El vicepresidente, Mike Pence, realizó una peregrinación política a la CPAC para advertir a los fieles partidarios, que los demócratas están dando un “fuerte giro a la izquierda” ante las elecciones de 2020.

“Bajo el pretexto de Medicare para todos y del Green New Deal, los demócratas están adoptando las mismas teorías económicas gastadas que han empobrecido a las naciones y sofocado las libertades de millones de personas en el último siglo. Ese sistema es el socialismo”, dijo.

Los votantes deben elegir “entre la libertad y el socialismo, entre la responsabilidad y la dependencia del gobierno”, dijo Pence en un tono grave, mientras destacaba la actual crisis en Venezuela bajo un régimen socialista. “Ésta es la elección que enfrentamos en los próximos 20 meses”, añadió.

En medio de las gorras de “Make America Great Again" (Que América vuelva a ser grande) -el lema del presidente en las elecciones de 2016- y pins de “Trump 2020”, una chapa en las solapas de muchos de los asistentes reflejó lo que bien podría convertirse en el próximo tema de campaña del Partido Republicano: “El socialismo apesta”.

La CPAC ayudó a poner el tema en el centro del debate para los republicanos, quizás en un grado que no se había visto desde la era de Ronald Reagan, principal adversario de la Unión Soviética. Matt Schlapp, el activista que dirige la CPAC asume el hecho de retratar a los contrincantes de Trump como izquierdistas radicales.

Pero ese debate también podría servir como una posible distracción a la complicada situación que enfrenta el presidente de Estados Unidos. La investigación de una posible connivencia del equipo de Trump con Rusia podría concluir pronto, y su ex abogado Michael Cohen ha implicado al presidente en actividades ilegales.

Además, todo indica que el ex vicepresidente demócrata Joe Biden se está preparando para unirse a la concurrida carrera electoral. Biden, un político moderado con una credibilidad impecable entre la clase blanca trabajadora, podría ser el no socialista más temido por los conservadores de Trump.

La CPAC incluso reclutó a un extranjero, el británico Nigel Farage, controvertido fundador del movimiento a favor del Brexit en Reino Unido; para transmitir el mensaje.

“¿Funciona el socialismo?”, le preguntó el político británico a la multitud, que comenzó a abuchear. “Hagan que los demócratas parezcan socialistas de extrema izquierda, y obtendrán una gran victoria electoral”. El miedo como herramienta electoral. En Estados Unidos también.

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