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La democracia en acción

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La democracia en acción

 

Con la enormidad de las cifras, las elecciones legislativas en India, las mayores del mundo, terminaron tras una agresiva y en ocasiones violenta campaña llena de insultos y noticias falsas. Una muestra palpitante de la democracia en acción, con sus decenas de imperfecciones, y la fortaleza de una pluralidad superlativa.

Desde las playas de Goa hasta las barriadas de Bombay y los monasterios de Ladakh, junto a la cordillera del Himalaya, 900 millones de personas fueron llamadas a votar durante las seis últimas semanas.Aunque no son muy fiables, los sondeos predicen una nueva victoria del partido nacionalista hindú, Bharatiya Janata (BJP), del primer ministro Narendra Modi, aunque con una mayoría parlamentaria menor. Los centros electorales cerraron a las 18:00, en el séptimo y último día de votación, poniendo fin a las mayores elecciones del mundo.

Los colegios electorales de los ocho estados del norte que elegían a los últimos 59 candidatos a ocupar uno de los 543 escaños de la Cámara Baja registraban largas colas de votantes. Las autoridades impusieron grandes medidas de seguridad en el estado de Bengala Occidental, escenario de episodios de violencia entre los seguidores del partido de Modi y la oposición.

Una bomba casera fue lanzada desde una motocicleta contra un centro electoral de la capital del estado, Calcuta, pero nadie resultó herido, dijeron las autoridades. Un grupo atacó una oficina del BJP en la ciudad y la policía tuvo que retirar a activistas que bloqueaban las mesas electorales.
La enormidad de la población india (1.300 millones de personas) y de su electorado, así como los retos logísticos y de seguridad, obligaron a celebrar estos comicios en varios días desde el 11 de abril, en 1,1 millones de centros de votación.

Todas las papeletas electorales se contarán en un único día, el jueves 22. Hasta entonces, las máquinas de votación están almacenadas en salas acorazadas con guardias y cámaras de vigilancia que controlan cada movimiento. Si hay una tendencia clara en los resultados, se conocerá en torno al mediodía del jueves.

La circunscripción de Modi en Varanasi, la ciudad santa del estado de Uttar Pradesh, estaba también entre las que votaban el último día. Modi celebró 142 actos por toda India, en algunas ocasiones cinco al día. El último día de los comicios, a la espera de los resultados, el nacionalista hindú de 68 años inició un retiro espiritual en un santuario del Himalaya.

Ante él, y con la esperanza de convertirse en el cuarto miembro de la dinastía Nehru-Gandhi en dirigir India, Rahul Gandhi, del opositor Partido del Congreso, sufrió para hacerse oír frente a la enorme campaña del BJP.

Las noticias falsas y las imágenes manipuladas abundaron durante la campaña, como las que mostraban a Gandhi y a Modi almorzando con Imran Khan, el primer ministro del archirrival Pakistán.

También hubo muertes. Los rebeldes maoístas que se oponen al Estado indio mataron a 15 soldados y a su chofer en el estado occidental de Maharashtra el 1º de mayo, y se produjeron enfrentamientos en el estado clave de Bengala Occidental.

Gandhi, de 48 años, intentó atacar a Modi en varios frentes, especialmente en un presunto caso de corrupción en un acuerdo sobre defensa con Francia y en las dificultades de los agricultores y la economía.

Ambos intercambiaron insultos a diario: Modi llamó “tonto” a Gandhi y este lo tildó de “ladrón”. Asit Banerjee, profesor de historia, mientras hacía cola para votar, opinó que “Todos los insultos y las acusaciones de mala conducta sugieren que los estándares de la política india han bajado mucho”, dijo. “La campaña estuvo repleta de un sinfín de comentarios amargos. Estamos perdiendo la esperanza en la democracia, es hora de volver a empezar”, dijo el hombre de 60 años.

El gobierno de Modi no logró crear suficientes empleos para los millones de indios que acceden al mercado de trabajo cada mes y la impactante e inesperada prohibición del dinero en efectivo en 2016 provocó enormes problemas a las familias.

Los linchamientos de musulmanes y de miembros de la casta baja Dalit por comer carne, sacrificar y comerciar con ganado aumentaron durante el mandato de Modi, provocando que parte de los 170 millones de musulmanes en el país se sientan amenazados y angustiados por su futuro. La mayor democracia del mundo, en acción.

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La democracia en acción

 

Con la enormidad de las cifras, las elecciones legislativas en India, las mayores del mundo, terminaron tras una agresiva y en ocasiones violenta campaña llena de insultos y noticias falsas. Una muestra palpitante de la democracia en acción, con sus decenas de imperfecciones, y la fortaleza de una pluralidad superlativa.

Desde las playas de Goa hasta las barriadas de Bombay y los monasterios de Ladakh, junto a la cordillera del Himalaya, 900 millones de personas fueron llamadas a votar durante las seis últimas semanas.Aunque no son muy fiables, los sondeos predicen una nueva victoria del partido nacionalista hindú, Bharatiya Janata (BJP), del primer ministro Narendra Modi, aunque con una mayoría parlamentaria menor. Los centros electorales cerraron a las 18:00, en el séptimo y último día de votación, poniendo fin a las mayores elecciones del mundo.

Los colegios electorales de los ocho estados del norte que elegían a los últimos 59 candidatos a ocupar uno de los 543 escaños de la Cámara Baja registraban largas colas de votantes. Las autoridades impusieron grandes medidas de seguridad en el estado de Bengala Occidental, escenario de episodios de violencia entre los seguidores del partido de Modi y la oposición.

Una bomba casera fue lanzada desde una motocicleta contra un centro electoral de la capital del estado, Calcuta, pero nadie resultó herido, dijeron las autoridades. Un grupo atacó una oficina del BJP en la ciudad y la policía tuvo que retirar a activistas que bloqueaban las mesas electorales.
La enormidad de la población india (1.300 millones de personas) y de su electorado, así como los retos logísticos y de seguridad, obligaron a celebrar estos comicios en varios días desde el 11 de abril, en 1,1 millones de centros de votación.

Todas las papeletas electorales se contarán en un único día, el jueves 22. Hasta entonces, las máquinas de votación están almacenadas en salas acorazadas con guardias y cámaras de vigilancia que controlan cada movimiento. Si hay una tendencia clara en los resultados, se conocerá en torno al mediodía del jueves.

La circunscripción de Modi en Varanasi, la ciudad santa del estado de Uttar Pradesh, estaba también entre las que votaban el último día. Modi celebró 142 actos por toda India, en algunas ocasiones cinco al día. El último día de los comicios, a la espera de los resultados, el nacionalista hindú de 68 años inició un retiro espiritual en un santuario del Himalaya.

Ante él, y con la esperanza de convertirse en el cuarto miembro de la dinastía Nehru-Gandhi en dirigir India, Rahul Gandhi, del opositor Partido del Congreso, sufrió para hacerse oír frente a la enorme campaña del BJP.

Las noticias falsas y las imágenes manipuladas abundaron durante la campaña, como las que mostraban a Gandhi y a Modi almorzando con Imran Khan, el primer ministro del archirrival Pakistán.

También hubo muertes. Los rebeldes maoístas que se oponen al Estado indio mataron a 15 soldados y a su chofer en el estado occidental de Maharashtra el 1º de mayo, y se produjeron enfrentamientos en el estado clave de Bengala Occidental.

Gandhi, de 48 años, intentó atacar a Modi en varios frentes, especialmente en un presunto caso de corrupción en un acuerdo sobre defensa con Francia y en las dificultades de los agricultores y la economía.

Ambos intercambiaron insultos a diario: Modi llamó “tonto” a Gandhi y este lo tildó de “ladrón”. Asit Banerjee, profesor de historia, mientras hacía cola para votar, opinó que “Todos los insultos y las acusaciones de mala conducta sugieren que los estándares de la política india han bajado mucho”, dijo. “La campaña estuvo repleta de un sinfín de comentarios amargos. Estamos perdiendo la esperanza en la democracia, es hora de volver a empezar”, dijo el hombre de 60 años.

El gobierno de Modi no logró crear suficientes empleos para los millones de indios que acceden al mercado de trabajo cada mes y la impactante e inesperada prohibición del dinero en efectivo en 2016 provocó enormes problemas a las familias.

Los linchamientos de musulmanes y de miembros de la casta baja Dalit por comer carne, sacrificar y comerciar con ganado aumentaron durante el mandato de Modi, provocando que parte de los 170 millones de musulmanes en el país se sientan amenazados y angustiados por su futuro. La mayor democracia del mundo, en acción.

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