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La devastación de los poderosos

Las muertes y la devastación causadas en los conflictos militares y guerras civiles actuales, más los asesinatos provocados en ataques aéreos en hospitales, escuelas, mezquitas y mercados —ya sean deliberados o no— fueron calificados como los peores de todos los tiempos por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.

Esas pérdidas humanas, al igual que la destrucción y el daño irreparables a la infraestructura civil, son ocasionadas por armas proporcionadas por algunos de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, incluidos Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña.

Pero desoyendo esas consideraciones, un día después de la publicación del informe, el 24 de mayo, la administración de Washington decidió la venta por 8.100 millones de dólares en armas a Jordania, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita, bajo una “notificación de emergencia”, lo que lo libera de la aprobación del Congreso.

La medida es un desafío a la resolución de ese Congreso a la venta de armas a países de Medio Oriente, por su demostrado uso contra civiles.

Los tres países son parte de una coalición liderada por Arabia Saudita que provocó numerosas muertes civiles en los ataques en Yemen contra los insurgentes hutíes respaldados por Irán, y se espera que los nuevos sistemas de armas incrementen el poder de fuego a la coalición.

El uso de la “notificación de emergencia” para la venta de armas no solo desafía a los congresistas, sino que también intenta aplacar a los aliados estadounidenses en el Medio Oriente y, lo que es más importante, al poderoso lobby de armas estadounidense.

Uno de los argumentos aducidos por la administración de Trump es la venta de nuevas armas a los aliados del Medio Oriente para contrarrestar una “agresión iraní anticipada”.
Stephen Zunes, profesor de política en la Universidad de San Francisco y coordinador del programa de Estudios del Medio Oriente, dijo que no se trata de disuadir a la agresión iraní y ciertamente no existe una “emergencia”. “Se trata de las ganancias de los fabricantes de armas estadounidenses a expensas de innumerables vidas yemeníes”.

“Esta es la manifestación más extrema, sin embargo, de una política bipartidista de larga data de transferir armamentos letales y sofisticados a las dictaduras familiares en el Medio Oriente”, dijo Zunes. A la vez que señaló que es irónico que una nación que surgió en una revolución contra la monarquía sea hoy en día la proveedora de armas al número uno de las monarquías absolutas.

“Wall Street Journal” analizó en un reportaje del 25 de mayo que los hutíes están poco alineados ideológicamente con Teherán, cuyo gobierno niega haber armado al grupo. Pero los funcionarios estadounidenses no están de acuerdo y dicen que Irán los entrenó y les proporcionó armas.

Para la ONU, los civiles siguen representando la gran mayoría de las víctimas en el conflicto, con más de 22.800 civiles muertos y heridos en 2018 en solo seis países: Afganistán, Iraq, Malí, Somalia, Sudán del Sur y Yemen. Por eso, destaca la necesidad de que el Consejo de Seguridad haga algo más para mejorar el cumplimiento de las leyes de guerra, en especial respecto al trato a la población civil.

En un comunicado emitido antes de ese debate, Amnistía Internacional dio en el blanco cuando ridiculizó el argumento de Estados Unidos de que algunas de las armas suministradas a la coalición liderada por los saudíes estaban “dirigidas con precisión” para evitar víctimas civiles.

“Las grandes potencias militares se jactan cínicamente de hacer guerras de ‘precisión’ y ataques ‘quirúrgicos’ que distinguen entre combatientes y civiles. Pero la realidad presente sobre el terreno muestra que es habitual atacar a civiles allí donde viven, trabajan, estudian, rezan y buscan atención médica”, denunció la organización con su base central en Londres.

Amnistía Internacional subrayó que las partes de este y otros conflictos armados matan ilegalmente, mutilan y desplazan a la fuerza a millones de civiles, mientras que los líderes mundiales eluden su responsabilidad y le dan la espalda a los crímenes de guerra y al inmenso sufrimiento.

Es la devastación que realizan los poderosos a través de la venta de armas. Delante de las narices de la ONU. Delante de todos.

 

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La devastación de los poderosos

Las muertes y la devastación causadas en los conflictos militares y guerras civiles actuales, más los asesinatos provocados en ataques aéreos en hospitales, escuelas, mezquitas y mercados —ya sean deliberados o no— fueron calificados como los peores de todos los tiempos por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.

Esas pérdidas humanas, al igual que la destrucción y el daño irreparables a la infraestructura civil, son ocasionadas por armas proporcionadas por algunos de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, incluidos Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña.

Pero desoyendo esas consideraciones, un día después de la publicación del informe, el 24 de mayo, la administración de Washington decidió la venta por 8.100 millones de dólares en armas a Jordania, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita, bajo una “notificación de emergencia”, lo que lo libera de la aprobación del Congreso.

La medida es un desafío a la resolución de ese Congreso a la venta de armas a países de Medio Oriente, por su demostrado uso contra civiles.

Los tres países son parte de una coalición liderada por Arabia Saudita que provocó numerosas muertes civiles en los ataques en Yemen contra los insurgentes hutíes respaldados por Irán, y se espera que los nuevos sistemas de armas incrementen el poder de fuego a la coalición.

El uso de la “notificación de emergencia” para la venta de armas no solo desafía a los congresistas, sino que también intenta aplacar a los aliados estadounidenses en el Medio Oriente y, lo que es más importante, al poderoso lobby de armas estadounidense.

Uno de los argumentos aducidos por la administración de Trump es la venta de nuevas armas a los aliados del Medio Oriente para contrarrestar una “agresión iraní anticipada”.
Stephen Zunes, profesor de política en la Universidad de San Francisco y coordinador del programa de Estudios del Medio Oriente, dijo que no se trata de disuadir a la agresión iraní y ciertamente no existe una “emergencia”. “Se trata de las ganancias de los fabricantes de armas estadounidenses a expensas de innumerables vidas yemeníes”.

“Esta es la manifestación más extrema, sin embargo, de una política bipartidista de larga data de transferir armamentos letales y sofisticados a las dictaduras familiares en el Medio Oriente”, dijo Zunes. A la vez que señaló que es irónico que una nación que surgió en una revolución contra la monarquía sea hoy en día la proveedora de armas al número uno de las monarquías absolutas.

“Wall Street Journal” analizó en un reportaje del 25 de mayo que los hutíes están poco alineados ideológicamente con Teherán, cuyo gobierno niega haber armado al grupo. Pero los funcionarios estadounidenses no están de acuerdo y dicen que Irán los entrenó y les proporcionó armas.

Para la ONU, los civiles siguen representando la gran mayoría de las víctimas en el conflicto, con más de 22.800 civiles muertos y heridos en 2018 en solo seis países: Afganistán, Iraq, Malí, Somalia, Sudán del Sur y Yemen. Por eso, destaca la necesidad de que el Consejo de Seguridad haga algo más para mejorar el cumplimiento de las leyes de guerra, en especial respecto al trato a la población civil.

En un comunicado emitido antes de ese debate, Amnistía Internacional dio en el blanco cuando ridiculizó el argumento de Estados Unidos de que algunas de las armas suministradas a la coalición liderada por los saudíes estaban “dirigidas con precisión” para evitar víctimas civiles.

“Las grandes potencias militares se jactan cínicamente de hacer guerras de ‘precisión’ y ataques ‘quirúrgicos’ que distinguen entre combatientes y civiles. Pero la realidad presente sobre el terreno muestra que es habitual atacar a civiles allí donde viven, trabajan, estudian, rezan y buscan atención médica”, denunció la organización con su base central en Londres.

Amnistía Internacional subrayó que las partes de este y otros conflictos armados matan ilegalmente, mutilan y desplazan a la fuerza a millones de civiles, mientras que los líderes mundiales eluden su responsabilidad y le dan la espalda a los crímenes de guerra y al inmenso sufrimiento.

Es la devastación que realizan los poderosos a través de la venta de armas. Delante de las narices de la ONU. Delante de todos.

 

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