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La trascendente hora de las urnas

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La trascendente hora de las urnas

Son tiempos de marcada turbulencia. En todos los espacios. El mundo es otro. Tiene otras necesidades y otras expectativas. La velocidad de la comunicación hace que pueda conocerse casi todo, en casi todos lados y casi al instante. Las decisiones y las acciones, con sus consecuencias, inundan en segundos múltiples herramientas que hoy participan activamente en la relación entre los seres humanos.
Esas mujeres y esos hombres conocen de un modo copioso y atolondrado la realidad que los circunda. La sociedad se mueve en un dinamismo algunas veces frenéticos, pero siempre informada.
Es posible conocer verdades, mentiras, hazañas y engaños. Todo, sin filtros y sin selección previa. Presentado en formato de groseros carteles o de presuntos sesudos análisis. Estos fenómenos se suceden incesantemente.
En medio de todo esto y en absoluta sintonía con lo descripto, los argentinos enfrentan este domingo la obligación y el derecho de presentarse a las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Las PASO. De las que, y a cualquier efecto vale aclararlo, es obligatorio participar. Los ciudadanos de todos los rincones de la Argentina deben concurrir a votar. Comenzará así el proceso para elegir a los ciudadanos que ocuparán la presidencia y la vicepresidencia de la Nación. Elegirán además a los legisladores que conformarán el Congreso de la Nación. En el caso de San Luis, los diputados nacionales. En otras provincias se elegirán además senadores nacionales.
La situación descripta y el conflictivo panorama que atraviesa el país otorgan una mayor relevancia a una instancia de por sí trascendente.
Siempre se debe valorar profundamente la oportunidad de decidir en democracia. De que sea el propio pueblo el que defina sus gobernantes. Es necesario recordar que no siempre fue así, y muy oneroso ha sido para todos los argentinos, atravesar extensos y dolorosos períodos donde la voluntad popular era ignorada. En el sentido que sea y con el criterio que cada ciudadano considere conveniente y oportuno, se debe participar. Y si se considera que la situación es grave y el momento crucial, con más razón se debe comprender que el sufragio es el método elegido para intentar mejorar crecer y progresar en una razonable convivencia.
Hay que poner fuerza y convicción a la hora de votar. Hay que contribuir a sostener el sistema republicano, hay que nutrir el federalismo y hay que bregar por el futuro de San Luis. Ese futuro se construye entre todos, y encuentra hoy un hito trascendente. Y, fundamentalmente, hay que saber que más allá de los festejos de un domingo, se ponen en juego cuatro años que deben ser mejores, más prósperos y más inclusivos. Y no caben ni la indiferencia ni las vacilaciones.
La tentación por la indiferencia está presente en una sociedad que va de la pereza al entusiasmo de forma tan inexplicable como impulsiva. La hora de las urnas es trascendental en la Argentina y en todo país democrático. La frustración y el aplauso deben ceder el espacio y la reflexión correspondiente, al derecho de cada ciudadano a elegir los representantes que considere aptos en cada circunstancia. Para avizorar el futuro, el camino comienza en el presente.

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La trascendente hora de las urnas

Son tiempos de marcada turbulencia. En todos los espacios. El mundo es otro. Tiene otras necesidades y otras expectativas. La velocidad de la comunicación hace que pueda conocerse casi todo, en casi todos lados y casi al instante. Las decisiones y las acciones, con sus consecuencias, inundan en segundos múltiples herramientas que hoy participan activamente en la relación entre los seres humanos.
Esas mujeres y esos hombres conocen de un modo copioso y atolondrado la realidad que los circunda. La sociedad se mueve en un dinamismo algunas veces frenéticos, pero siempre informada.
Es posible conocer verdades, mentiras, hazañas y engaños. Todo, sin filtros y sin selección previa. Presentado en formato de groseros carteles o de presuntos sesudos análisis. Estos fenómenos se suceden incesantemente.
En medio de todo esto y en absoluta sintonía con lo descripto, los argentinos enfrentan este domingo la obligación y el derecho de presentarse a las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Las PASO. De las que, y a cualquier efecto vale aclararlo, es obligatorio participar. Los ciudadanos de todos los rincones de la Argentina deben concurrir a votar. Comenzará así el proceso para elegir a los ciudadanos que ocuparán la presidencia y la vicepresidencia de la Nación. Elegirán además a los legisladores que conformarán el Congreso de la Nación. En el caso de San Luis, los diputados nacionales. En otras provincias se elegirán además senadores nacionales.
La situación descripta y el conflictivo panorama que atraviesa el país otorgan una mayor relevancia a una instancia de por sí trascendente.
Siempre se debe valorar profundamente la oportunidad de decidir en democracia. De que sea el propio pueblo el que defina sus gobernantes. Es necesario recordar que no siempre fue así, y muy oneroso ha sido para todos los argentinos, atravesar extensos y dolorosos períodos donde la voluntad popular era ignorada. En el sentido que sea y con el criterio que cada ciudadano considere conveniente y oportuno, se debe participar. Y si se considera que la situación es grave y el momento crucial, con más razón se debe comprender que el sufragio es el método elegido para intentar mejorar crecer y progresar en una razonable convivencia.
Hay que poner fuerza y convicción a la hora de votar. Hay que contribuir a sostener el sistema republicano, hay que nutrir el federalismo y hay que bregar por el futuro de San Luis. Ese futuro se construye entre todos, y encuentra hoy un hito trascendente. Y, fundamentalmente, hay que saber que más allá de los festejos de un domingo, se ponen en juego cuatro años que deben ser mejores, más prósperos y más inclusivos. Y no caben ni la indiferencia ni las vacilaciones.
La tentación por la indiferencia está presente en una sociedad que va de la pereza al entusiasmo de forma tan inexplicable como impulsiva. La hora de las urnas es trascendental en la Argentina y en todo país democrático. La frustración y el aplauso deben ceder el espacio y la reflexión correspondiente, al derecho de cada ciudadano a elegir los representantes que considere aptos en cada circunstancia. Para avizorar el futuro, el camino comienza en el presente.

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