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Cárcel para un joven que asaltó a los tiros un local de celulares

Había escondido el botín en lo de un amigo, al que le había pedido permiso para "guardar unas cosas".

Por redacción
| 25 de noviembre de 2020
León Guillet 783. El negocio fue asaltado por dos delincuentes que dispararon dos veces antes de escapar. Foto: Comisaría 10ª.

Franco Ezequiel Agüero intentó convencer al juez de Instrucción Penal 2, Leandro Estrada, que no había sido uno de los delincuentes que asaltaron un negocio de telefonía celular en el barrio 960 Viviendas de Villa Mercedes. En la indagatoria, dijo que él solo había recibido los teléfonos de un amigo, de quien no quiso dar el nombre porque es "muy peligroso", sin saber que eran fruto de un robo a mano armada. Pero ese argumento no explicó por qué después ocultó los aparatos sustraídos en la casa de un amigo. Por eso el magistrado lo envió al Penal.

 

El joven de 26 años fue procesado por "Robo calificado por el empleo de arma de fuego". Si bien los investigadores no pudieron encontrar el revólver usado durante el atraco, quedó más que acreditado "el empleo de un instrumento de ese poder ofensivo, en tanto y en cuanto se efectuaron disparos dentro del local comercial", algo  que fue corroborado por las víctimas y las pericias que hizo el personal de Policía Científica, aclaró el juez instructor en su resolución.

 

Las pruebas recolectadas hasta esta instancia de la investigación le indicaron al magistrado que Agüero fue uno de los dos ladrones que el viernes 13, cerca de las 19, asaltaron Android Comunicaciones, en Guillet 783. Después de amenazar a un empleado, golpearon a un cliente en la cabeza.

 

Luego, en pocos minutos, sustrajeron 16 celulares, algunos nuevos y otros usados, y una notebook. Los policías de la Comisaría 10ª calculaban, de acuerdo a lo referido por el dueño del comercio, que lo saqueado estaba valuado en 450 mil pesos.

 

Antes de huir dispararon dos veces dentro del local. Después subieron a un auto, que los esperaba a pocos metros del comercio. Por esto último, el juez sospecha que, además, hay un tercer cómplice: el conductor del coche.

 

Las averiguaciones llevaron a los efectivos hasta Agüero. Fue, entre otros motivos, por un testigo que les indicó que el joven había escondido el botín en lo de un amigo, que vive en un domicilio del barrio Jardín del Sur.

 

Según ese testigo, el acusado llamó a ese otro joven un día después del robo y le preguntó si podía ir hasta su casa y dejarle una mochila. El amigo dijo que jamás se imaginó que lo que tenía en el bolso era el botín de un robo; por el contrario, imaginó que se trataba de ropa mojada.

 

Cuando los policías allanaron, entre otros tres domicilios, la vivienda de ese amigo, encontraron ocho celulares y una notebook.

 

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