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La condición humana

Por redacción
| 13 de enero de 2021

El coronavirus no se considera un arma biológica, pero la vacuna contra la COVID-19 corre el peligro de convertirse en una, cuando a más de 159.000 palestinos, que dieron positivo en los territorios ocupados por Israel, se les está negando la inmunización en medio de una pandemia mortal.

 

Amnistía Internacional (AI), con sede en Londres, fue una de las organizaciones de derechos humanos que primero denunciaron que el plan de vacunación de Israel excluye a los casi cinco millones de palestinos que viven en Cisjordania y la Franja de Gaza bajo la ocupación militar israelí.

 

Desde el comienzo de la pandemia, hace 10 meses, casi 1.000 palestinos en los Territorios Palestinos Ocupados (TPO) han muerto a causa del virus.

 

Amnistía Internacional dice que el gobierno israelí debe dejar de ignorar sus obligaciones internacionales como potencia ocupante y actuar de inmediato para garantizar que las vacunas contra la COVID-19 se proporcionen de manera equitativa y justa a los palestinos que viven bajo su ocupación en Cisjordania y la Franja de Gaza.

 

La oficina regional de AI para Oriente Medio y África del Norte señaló que el programa de inmunización de Israel destaca la discriminación institucionalizada que define la política del gobierno de Tel Aviv hacia los palestinos.

 

La exclusión de Israel del acceso a las vacunas del pueblo palestino ocupado es totalmente coherente con la trayectoria de racismo de Israel, donde los palestinos son explotados por su tierra, agua y mano de obra barata, mientras que nunca se incluyen dentro de las prioridades de Israel, incluso durante una pandemia como la de coronavirus.

 

“Con frecuencia hablamos del apartheid de Israel, a menudo ilustrando eso en términos de muros gigantes, vallas y puestos de control militares que enjaulan a los palestinos. Sin embargo, en Israel, el apartheid es mucho más profundo ya que llega a casi todas las facetas de la sociedad donde los judíos israelíes, incluidos los colonos, son tratados mucho mejor que los palestinos, ya sea que vivan en Israel o en los territorios ocupados”, señaló Amnistía Internacional.

 

“Excluir a los palestinos de una vacuna que es necesaria para salvar la vida de miles de personas es parte del apartheid israelí prolongado y sistémico y la discriminación racial”, remarcó la organización de derechos humanos.

 

Como las autoridades palestinas en Cisjordania y la administración de facto de Hamas en la Franja de Gaza no pueden financiar de forma independiente las vacunas y su distribución entre la población palestina, dependen de mecanismos de cooperación mundial, como la alianza de inmunización Covax, que aún no ha comenzado a distribuir vacunas, dijo Amnistía Internacional.

 

“Israel debe proporcionar un apoyo financiero completo para garantizar que la vacuna se distribuya rápidamente a la población palestina sin discriminación. Israel también debe levantar el bloqueo en la Franja de Gaza para permitir el correcto funcionamiento de su sistema de salud frente a la pandemia”, insistió el organismo.

 

Siempre habrá oportunidad de mostrar lo mejor y lo peor de la especie humana. En cualquier contexto.

 

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