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Reabrió una fábrica textil que había quebrado en 2018

 Se trata de la planta Fibra Centro, que se encuentra en Justo Daract. Produce hilatura de acrílico. Afirman que reincorporarán progresivamente a los operarios que fueron despedidos.

Por redacción
| 19 de septiembre de 2021
Esperanza. La reciente inversión implica un proceso fundamental de cara a la reactivación económica local. Foto: ANSL.

La fábrica textil Fibra Centro, de Justo Daract, reabrió sus puertas luego de tres años de inactividad. La empresa había quebrado como consecuencia de la crisis económica nacional, en un escenario que tornó inviable los gastos de producción. Por entonces, más de 100 personas quedaron sin trabajo; ahora la reapertura proyecta la esperanza de la reincorporación progresiva.

 

“Es un momento muy feliz, tanto para el Gobierno como para el Municipio. Es importante acompañar a la empresa para que le vaya mucho mejor. Hay 17 empleados que trabajan, con la posibilidad de que a fin año ya haya unos 30. El gobernador Alberto Rodríguez Saá estaba muy ilusionado con venir; por una cuestión de agenda tuvo que viajar, pero hizo un video muy emotivo para la familia Corigliano, que adquirió la empresa y que ha confiado en San Luis”, señaló ayer el ministro de Producción, Juan Lavandeira, durante el acto de inauguración que se concretó en las instalaciones de la planta.

 

 

Una fecha clave
De acuerdo a lo que recordaron los funcionarios, la planta había cerrado sus puertas el 18 de septiembre de 2018. En la misma fecha, tres años después, la compañía empieza a escribir una nueva historia.

 

El jefe del Programa Industria, Agroindustria y Comercio, Paulino Gómez Miranda, agregó que el Gobierno acompañará a la firma en todo lo que esté al alcance, tanto con las herramientas de exención impositiva, en la logística, en el uso del tren, y cualquier otra cosa que esté disponible para que Fibra Centro vuelva a consolidarse.

 

El intendente de Justo Daract, Alfredo Domínguez, subrayó la importancia que tiene para los trabajadores el hecho de volver a acceder a sus medios de vida tras el tiempo que estuvieron inactivos. “En el año 1993 yo era conductor de locomotora del ferrocarril San Martín y me quedé sin trabajo, en aquel tristísimo momento donde unos 60 mil ferroviarios perdieron su empleo. Solamente quien vivió un momento parecido en su vida sabe lo que significa, con sus hijos en crecimiento, con los sueños de que vayan a la escuela, a la universidad. Estamos muy felices, el Gobierno y la Municipalidad pusieron todo al instante”, expresó.

 

 

Oportunidad

 

El propietario de la empresa, Gabriel Corigliano, detalló que la familia decidió venir a la provincia desde un principio porque observaron una oportunidad de trabajo y de negocios en una fábrica que estaba operativa al 100%, pero abandonada. Aseguró que como tienen la fuerza del trabajo y de la venta, la adquisición de la planta era la clave que no podían perder. Para ello armaron un proyecto, y tras su evaluación y la ayuda de los propios obreros, les otorgaron el permiso para arrancar.

 

“Acá hay un plan para esta empresa y el resto de nuestras industrias, que consiste en mantener la continuidad del trabajo con el pilar que falta: abrirnos al mundo. Lo que Argentina necesita es lo que nosotros hacemos todos los días. Teníamos pensado traer una fábrica que tenemos en San Martín y ponerla acá, para hacerlo más efectivo. Se va a instalar a vivir aquí uno de mis hermanos”, manifestó.

 

 

 Cuando la firma quebró, en un contexto de crisis nacional, despidieron a más de 100 personas.

 

El encargado de la planta, Daniel Liporace, agradeció al gobierno puntano. Remarcó que llegaron con una expectativa de crecimiento muy grande y destacó que la familia Corigliano tiene otro tipo de comercialización, que es absolutamente vertical, con lo cual producen desde la fibra hasta las prendas terminadas. Dijo que ello abrirá una inmensidad de puestos de trabajo.

 

El empleado con más experiencia de la fábrica, Miguel Ángel Maíz, recordó los momentos en que la planta empezó a construirse desde cero y el difícil momento que vivió cuando le tocó cerrarla y entregar las llaves. Ahora, lo invade la emoción: “Hace un par de semanas que vino esta familia y nos volvió a dar una esperanza. Hemos comenzado a producir con una idea de eternidad. Tengo más de treinta años en lo textil y el producto es de excelente calidad para salir al mercado y ser protagonistas nuevamente”, afirmó.

 

 

 Redacción / NTV

 

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