eldiariodelarepublica.com
Bendita primavera

Escuchá acá la 90.9
X

Bendita primavera

Adriana Durigutti

Mes del amor, la primavera, ¡todo florece, todo se renueva!, ¡qué felicidad! ¡Se terminan los abrigos, las noches tristes y largas, las pantuflas, la moda cebolla y la piel ver - de invierno! Comienzan los días largos, los amaneceres llenos de trinos de pájaros. Se acerca el sol a nuestro querido planeta… y… ¡hay que bajar de peso! ¡Auxilio! ¡SOS!

Empezamos a averiguar, dietas (mágicas, en lo posible), gimnasios (bien cerquita y con aroma a flores, si se puede), tratamientos, masajes, spas y todo lo que se cruce (¡bien económicos, para estos tiempos de crisis brutal, por favor!) ¿Para qué? ¡Es meterse en el universo de lo desconocido; en una experiencia de doble cuántico! Han inventado de todo, y de todo un poco como en botica, algunas mujeres corremos desesperadas a la depilación definitiva, el café verde, la criolipólisis, la espirulina, el spinning y la mar en coche. Sabemos que es preferible, aconsejable y hasta absolutamente imprescindible, la vida sana, las dietas equilibradas, los hábitos saludables. Así y todo, vamos detrás de las “raspaditas” como si fuesen la única fuente de vida, nos echamos frente a Netflix, copita de vino en mano, chocolates o helado para más tarde.

Y un buen día, ordenando la heladera, vemos el calendario. ¡Primavera! Por qué no tenemos un reloj biológico que nos engorde en invierno y se enciendan, impiadosas, todas las alarmas justo en esta época.

Recorremos desesperadas las tendencias primavera verano 2018 y nos queremos sacrificar en la feria. Se viene el amarillo a tope, los es - cotes, los volados, los cortos, etc, etc. ¿Por qué no, el negro, los cuellos polera, los batones largos y los trajes de buceo en neopreno, para tomar sol? ¡Sí, son tan cómodos! Pagamos $800 las dos clases semanales en el gimnasio, en marzo en mayo, en julio ¡y nunca fuimos! ¡Encima no te reconocen nada! La perdiste, la perdiste, chau, a pagar de nuevo, Y todo eso, para no ir, porque nunca tenés tiempo, ni encontrás el momento, ¡la oportunidad… ni las ganas! “Hagamos zumba”, te dicen tus amigas, ¡nos vamos a divertir bailando! Sí, nos vamos a divertir cuando podamos empezar a respirar con normalidad, ¡sin la sensación del inminente infarto de miocardio!

Vas al super y empezás a meter en el canasto todo lo verde que encontrás, las galletas de arroz, los quesos livianos, arroz integral, ver - duras, frutas, semillas. ¡Siiii! SE MI LLAS. ¿Podés creer? Semillas para agregar a las ensaladas, al yogurt, a la crema dental, ¡a lo que quieras! Cuando llegás a la caja y empiezan a pasar esos productos innovado - res por el lector de barras, empezás a practicar mentalmente, un viaje astral, la posibilidad de des - integrarte en ese lugar y aparecer en El Congo, rogás por una abducción instantánea, que el piso de la cajera se empiece a resquebrajar y vaya a parar al mismísimo centro del universo… ¡No sé, algo que te salve de pagar toda esa locura light!

Bueno, las dejo, porque me pasan a buscar para ir a caminar al parque… Si sobrevivo, les cuento en la próxima entrega… ¡Maldita primavera!

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Bendita primavera

Mes del amor, la primavera, ¡todo florece, todo se renueva!, ¡qué felicidad! ¡Se terminan los abrigos, las noches tristes y largas, las pantuflas, la moda cebolla y la piel ver - de invierno! Comienzan los días largos, los amaneceres llenos de trinos de pájaros. Se acerca el sol a nuestro querido planeta… y… ¡hay que bajar de peso! ¡Auxilio! ¡SOS!

Empezamos a averiguar, dietas (mágicas, en lo posible), gimnasios (bien cerquita y con aroma a flores, si se puede), tratamientos, masajes, spas y todo lo que se cruce (¡bien económicos, para estos tiempos de crisis brutal, por favor!) ¿Para qué? ¡Es meterse en el universo de lo desconocido; en una experiencia de doble cuántico! Han inventado de todo, y de todo un poco como en botica, algunas mujeres corremos desesperadas a la depilación definitiva, el café verde, la criolipólisis, la espirulina, el spinning y la mar en coche. Sabemos que es preferible, aconsejable y hasta absolutamente imprescindible, la vida sana, las dietas equilibradas, los hábitos saludables. Así y todo, vamos detrás de las “raspaditas” como si fuesen la única fuente de vida, nos echamos frente a Netflix, copita de vino en mano, chocolates o helado para más tarde.

Y un buen día, ordenando la heladera, vemos el calendario. ¡Primavera! Por qué no tenemos un reloj biológico que nos engorde en invierno y se enciendan, impiadosas, todas las alarmas justo en esta época.

Recorremos desesperadas las tendencias primavera verano 2018 y nos queremos sacrificar en la feria. Se viene el amarillo a tope, los es - cotes, los volados, los cortos, etc, etc. ¿Por qué no, el negro, los cuellos polera, los batones largos y los trajes de buceo en neopreno, para tomar sol? ¡Sí, son tan cómodos! Pagamos $800 las dos clases semanales en el gimnasio, en marzo en mayo, en julio ¡y nunca fuimos! ¡Encima no te reconocen nada! La perdiste, la perdiste, chau, a pagar de nuevo, Y todo eso, para no ir, porque nunca tenés tiempo, ni encontrás el momento, ¡la oportunidad… ni las ganas! “Hagamos zumba”, te dicen tus amigas, ¡nos vamos a divertir bailando! Sí, nos vamos a divertir cuando podamos empezar a respirar con normalidad, ¡sin la sensación del inminente infarto de miocardio!

Vas al super y empezás a meter en el canasto todo lo verde que encontrás, las galletas de arroz, los quesos livianos, arroz integral, ver - duras, frutas, semillas. ¡Siiii! SE MI LLAS. ¿Podés creer? Semillas para agregar a las ensaladas, al yogurt, a la crema dental, ¡a lo que quieras! Cuando llegás a la caja y empiezan a pasar esos productos innovado - res por el lector de barras, empezás a practicar mentalmente, un viaje astral, la posibilidad de des - integrarte en ese lugar y aparecer en El Congo, rogás por una abducción instantánea, que el piso de la cajera se empiece a resquebrajar y vaya a parar al mismísimo centro del universo… ¡No sé, algo que te salve de pagar toda esa locura light!

Bueno, las dejo, porque me pasan a buscar para ir a caminar al parque… Si sobrevivo, les cuento en la próxima entrega… ¡Maldita primavera!

Logín