eldiariodelarepublica.com
Con una menor oferta, el valor del gordo se afirma

Escuchanos EN VIVO!
X

Con una menor oferta, el valor del gordo se afirma

Nicolás Razzetti

En enero, los números de la hacienda para consumo se recuperaron como consecuencia del achique de los encierres. De todos modos, los precios ganaderos aún pierden la carrera contra la inflación y el negocio necesita de una mayor participación de la exportación.

En el último tramo de enero, el mercado del gordo se afirmó. La suba que muchos esperaban para febrero se anticipó unas semanas debido al repentino recorte en los ofrecimientos, especialmente de ganado liviano. La oferta de novillitos, vaquillonas y terneros fue la que más se redujo y eso tiene estricta relación con los menores niveles de encierre a corral en la segunda mitad de 2017, en parte por la caída en la disponibilidad de invernada y en parte por la menor rentabilidad de los feedlots que llevó a que algunos decidieran con prudencia achicar los niveles de encierre. La mejora respecto de los registros del arranque del mes fue del 10% para novillos y para terneros.

Más que una suba real, lo que hubo fue una recuperación de las cotizaciones que empatan en algunos casos los niveles que tuvieron pocos meses atrás. Cabe recordar que el año pasado los valores de la hacienda para faena perdieron la carrera contra la inflación que, según lo que informó el Indec, fue de 24,8% contra una mejora en los precios del novillo de 16%, del novillito y del ternero todavía levemente inferiores.

En el caso de las vacas la suba fue mayor, superó el 20% pero no llegó a empatar la inflación promedio de la economía argentina, aún cuando su demanda fue alta porque encuentra un mercado firme en cierto circuito del conurbano bonaerense y en el interior pero también en la exportación a China, el mayor comprador de la carne de nuestro país. El año pasado, el país asiático incrementó sus embarques en un 72% y fue además el segundo mayor comprador de menudencias. Es, a las claras, el gran motor del crecimiento exportador de Argentina y en ese mercado están cifradas las expectativas de crecimiento de las exportaciones para este año.

En febrero tendremos unas medidas más reales de la posible oferta de hacienda para, al menos, el primer trimestre del año y también de la posible reacción de la demanda. El consumo interno tiene su preferencia en la carne vacuna y está dispuesto a absorber altos niveles de oferta, pero su capacidad de fuego está debilitada y eso se reflejó en la evolución que tuvieron las cotizaciones. Por eso es clave la exportación y para que opere con fuerza requiere de competitividad cambiaria y sistémica.

El año pasado el consumo doméstico, según lo que informa el Ministerio de Agroindustria, fue de 58,5 kilos, dos kilos más que en 2016. El crecimiento del consumo promedio ponderado se debió a la mayor oferta, que fue la contratacara del aumento de la faena pero no de un kilaje superior de la hacienda producida. En definitiva, por res faenada los frigoríficos siguieron generando los mismos 225 de los últimos años. Todavía la recría no es una realidad en la cadena cárnica ni la exportación es atracción suficiente como para incrementar la producción de novillos, que continúan representando aproximadamente el 20% de la faena nacional.

El consumo de carne fue un reflejo de la mayor faena y producción, ambos indicadores crecieron 7,5%. Eso explicó el aumento de producción de carne que sumó 196 mil toneladas res con hueso de las cuales 118 mil fueron al consumo (medio mes de oferta) y el resto, unas 78 mil toneladas, fueron absorbidas por la exportación. La mayor parte de ese incremento en los embarques se debió a la alta demanda de China. Sin desmerecer los beneficios que implica la venta de carne a ese mercado, que revalorizó la categoría vacas y que significa una ayuda en los ingresos de los criadores que son el primer motor de la cadena, lo que requiere la Argentina es mejorar la competitividad y el acceso de los mercados que llevan carne de novillos, para que los engordadores se vean realmente incentivados a agregar valor a los machos.

¿Qué se puede esperar del mercado? En enero ya hubo una suba de los valores, un nuevo piso de precios que podría afirmarse todavía más y que podría mejorar el ánimo de los feedloteros e impulsar los precios de la invernada, pero pensando en un período de tiempo más largo, la evolución de las cotizaciones dependerá de dos variables: la oferta y la demanda exportadora. El consumo ya dio señales sobradas de que puede absorber 60 kilos, pero sin una mayor competencia de la exportación es muy probable que los precios vuelvan a perder la carrera contra una inflación que arrancó el año en niveles altos y que, según algunos economistas, volverá a ubicarse por encima del 20% y lejos de las metas oficiales.

Para que la exportación gane espacio en el negocio ganadero (en 2017 se quedó con el 11% de la producción total) se requiere de mayor competitividad sistémica, que los costos no tengan una suba tan acelerada. Mario Ravettino, del consorcio de exportadores ABC, señaló que “con un dólar de más de $19 ganamos competitividad, pero en marzo llega la paritaria y se esperan aumentos periódicos de las tarifas energéticas. Con la devaluación mejoró la competitividad pero no es la panacea ni mucho menos, la verdadera competitividad viene por el lado del combate de la informalidad”. Al respecto, el informe sobre las exportaciones de carne de 2017 del IPCVA indica que “desde el comienzo del segundo semestre de 2016, y a pesar del mejor desempeño exhibido por la industria exportadora desde los primeros meses de aquel año, los problemas de competitividad parecieran volver a amenazar el potencial exportador de la Argentina durante buena parte del año 2017. Sin embargo, la corrección al alza del tipo de cambio que se ha dado al comienzo del año ha permitido que el costo del kilo de carne de novillo en la Argentina sea aproximadamente un 5% superior al de Uruguay (la diferencia superaba el 20% hace algunas semanas) y resulta un 6% superior al de Brasil. La restitución de los reintegros para las exportaciones de carne bovina, de alrededor de un 5,8%, terminan de cerrar esta brecha”.

 

Exportaciones

Según los datos oficiales, la exportación de carne del año pasado fue de 206.613 toneladas peso producto, lo que significó un incremento del 33,5%. China se destacó como el mayor comprador del producto, allí se enviaron casi 100.000 toneladas peso producto, es decir, casi la mitad del total embarcado. Los envíos a ese destino aumentaron en forma interanual 72% en volumen y 75% en valor con un precio promedio por tonelada de u$s4.200.

China además fue un gran comprador de menudencias. En 2017 se llevó 40.000 toneladas, lo que le permitió ocupar el segundo puesto entre los compradores de ese subproducto de la faena ganadera y solo fue superada por Rusia que llevó 43.100 toneladas peso producto.

Con respecto a la evolución de las exportaciones, el informe del IPCVA indica que “durante el año 2017, se registraron exportaciones de carne bovina enfriada, congelada y procesada por 208 mil toneladas peso producto”, lo que significan unas 311 mil toneladas res con hueso utilizando el factor de conversión del Ministerio de Agroindustria. En valor, los embarques sumaron u$S1.300 millones. Además el reporte destaca que “la exportación representó el 12,1% de la producción de carne bovina obtenida en el mes de diciembre de 2017. Las exportaciones totales de ese año, tuvieron una participación del 11,0% sobre el total de carne bovina producida en el período” y que el “volumen exportado mensual promedio del año 2017 se ubica en 25,9 mil toneladas res con hueso, que resulta significativamente superior, (+32,9%), al volumen promedio mensual del año 2016, que había resultado de 19,5 mil toneladas res con hueso”.

 

El hígado, el más exportado

El año pasado la Argentina exportó 127.500 toneladas de menudencias y vísceras. En este ítem el crecimiento fue importante pero menor al de los cortes vacunos y alcanzó a 13% respecto del registro de 2016. El valor promedio de la tonelada exportada, de 2.000 dólares, la tercera parte del promedio de los cortes vacunos.

El dato que se destaca es que el hígado fue el producto más vendido al extranjero. En total se embarcaron 26.400 toneladas lo que superó al bife angosto, el corte más exportado, que sumó 20.000 toneladas.

La venta de menudencias es una fuente de ingresos importante para la industria. Con la caída del valor del cuero las achuras ganaron peso en la conformación del recupero de faena y hoy significan entre 40 y 50% del dinero que entra por la colocación de los subproductos.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Con una menor oferta, el valor del gordo se afirma

En enero, los números de la hacienda para consumo se recuperaron como consecuencia del achique de los encierres. De todos modos, los precios ganaderos aún pierden la carrera contra la inflación y el negocio necesita de una mayor participación de la exportación.

En el último tramo de enero, el mercado del gordo se afirmó. La suba que muchos esperaban para febrero se anticipó unas semanas debido al repentino recorte en los ofrecimientos, especialmente de ganado liviano. La oferta de novillitos, vaquillonas y terneros fue la que más se redujo y eso tiene estricta relación con los menores niveles de encierre a corral en la segunda mitad de 2017, en parte por la caída en la disponibilidad de invernada y en parte por la menor rentabilidad de los feedlots que llevó a que algunos decidieran con prudencia achicar los niveles de encierre. La mejora respecto de los registros del arranque del mes fue del 10% para novillos y para terneros.

Más que una suba real, lo que hubo fue una recuperación de las cotizaciones que empatan en algunos casos los niveles que tuvieron pocos meses atrás. Cabe recordar que el año pasado los valores de la hacienda para faena perdieron la carrera contra la inflación que, según lo que informó el Indec, fue de 24,8% contra una mejora en los precios del novillo de 16%, del novillito y del ternero todavía levemente inferiores.

En el caso de las vacas la suba fue mayor, superó el 20% pero no llegó a empatar la inflación promedio de la economía argentina, aún cuando su demanda fue alta porque encuentra un mercado firme en cierto circuito del conurbano bonaerense y en el interior pero también en la exportación a China, el mayor comprador de la carne de nuestro país. El año pasado, el país asiático incrementó sus embarques en un 72% y fue además el segundo mayor comprador de menudencias. Es, a las claras, el gran motor del crecimiento exportador de Argentina y en ese mercado están cifradas las expectativas de crecimiento de las exportaciones para este año.

En febrero tendremos unas medidas más reales de la posible oferta de hacienda para, al menos, el primer trimestre del año y también de la posible reacción de la demanda. El consumo interno tiene su preferencia en la carne vacuna y está dispuesto a absorber altos niveles de oferta, pero su capacidad de fuego está debilitada y eso se reflejó en la evolución que tuvieron las cotizaciones. Por eso es clave la exportación y para que opere con fuerza requiere de competitividad cambiaria y sistémica.

El año pasado el consumo doméstico, según lo que informa el Ministerio de Agroindustria, fue de 58,5 kilos, dos kilos más que en 2016. El crecimiento del consumo promedio ponderado se debió a la mayor oferta, que fue la contratacara del aumento de la faena pero no de un kilaje superior de la hacienda producida. En definitiva, por res faenada los frigoríficos siguieron generando los mismos 225 de los últimos años. Todavía la recría no es una realidad en la cadena cárnica ni la exportación es atracción suficiente como para incrementar la producción de novillos, que continúan representando aproximadamente el 20% de la faena nacional.

El consumo de carne fue un reflejo de la mayor faena y producción, ambos indicadores crecieron 7,5%. Eso explicó el aumento de producción de carne que sumó 196 mil toneladas res con hueso de las cuales 118 mil fueron al consumo (medio mes de oferta) y el resto, unas 78 mil toneladas, fueron absorbidas por la exportación. La mayor parte de ese incremento en los embarques se debió a la alta demanda de China. Sin desmerecer los beneficios que implica la venta de carne a ese mercado, que revalorizó la categoría vacas y que significa una ayuda en los ingresos de los criadores que son el primer motor de la cadena, lo que requiere la Argentina es mejorar la competitividad y el acceso de los mercados que llevan carne de novillos, para que los engordadores se vean realmente incentivados a agregar valor a los machos.

¿Qué se puede esperar del mercado? En enero ya hubo una suba de los valores, un nuevo piso de precios que podría afirmarse todavía más y que podría mejorar el ánimo de los feedloteros e impulsar los precios de la invernada, pero pensando en un período de tiempo más largo, la evolución de las cotizaciones dependerá de dos variables: la oferta y la demanda exportadora. El consumo ya dio señales sobradas de que puede absorber 60 kilos, pero sin una mayor competencia de la exportación es muy probable que los precios vuelvan a perder la carrera contra una inflación que arrancó el año en niveles altos y que, según algunos economistas, volverá a ubicarse por encima del 20% y lejos de las metas oficiales.

Para que la exportación gane espacio en el negocio ganadero (en 2017 se quedó con el 11% de la producción total) se requiere de mayor competitividad sistémica, que los costos no tengan una suba tan acelerada. Mario Ravettino, del consorcio de exportadores ABC, señaló que “con un dólar de más de $19 ganamos competitividad, pero en marzo llega la paritaria y se esperan aumentos periódicos de las tarifas energéticas. Con la devaluación mejoró la competitividad pero no es la panacea ni mucho menos, la verdadera competitividad viene por el lado del combate de la informalidad”. Al respecto, el informe sobre las exportaciones de carne de 2017 del IPCVA indica que “desde el comienzo del segundo semestre de 2016, y a pesar del mejor desempeño exhibido por la industria exportadora desde los primeros meses de aquel año, los problemas de competitividad parecieran volver a amenazar el potencial exportador de la Argentina durante buena parte del año 2017. Sin embargo, la corrección al alza del tipo de cambio que se ha dado al comienzo del año ha permitido que el costo del kilo de carne de novillo en la Argentina sea aproximadamente un 5% superior al de Uruguay (la diferencia superaba el 20% hace algunas semanas) y resulta un 6% superior al de Brasil. La restitución de los reintegros para las exportaciones de carne bovina, de alrededor de un 5,8%, terminan de cerrar esta brecha”.

 

Exportaciones

Según los datos oficiales, la exportación de carne del año pasado fue de 206.613 toneladas peso producto, lo que significó un incremento del 33,5%. China se destacó como el mayor comprador del producto, allí se enviaron casi 100.000 toneladas peso producto, es decir, casi la mitad del total embarcado. Los envíos a ese destino aumentaron en forma interanual 72% en volumen y 75% en valor con un precio promedio por tonelada de u$s4.200.

China además fue un gran comprador de menudencias. En 2017 se llevó 40.000 toneladas, lo que le permitió ocupar el segundo puesto entre los compradores de ese subproducto de la faena ganadera y solo fue superada por Rusia que llevó 43.100 toneladas peso producto.

Con respecto a la evolución de las exportaciones, el informe del IPCVA indica que “durante el año 2017, se registraron exportaciones de carne bovina enfriada, congelada y procesada por 208 mil toneladas peso producto”, lo que significan unas 311 mil toneladas res con hueso utilizando el factor de conversión del Ministerio de Agroindustria. En valor, los embarques sumaron u$S1.300 millones. Además el reporte destaca que “la exportación representó el 12,1% de la producción de carne bovina obtenida en el mes de diciembre de 2017. Las exportaciones totales de ese año, tuvieron una participación del 11,0% sobre el total de carne bovina producida en el período” y que el “volumen exportado mensual promedio del año 2017 se ubica en 25,9 mil toneladas res con hueso, que resulta significativamente superior, (+32,9%), al volumen promedio mensual del año 2016, que había resultado de 19,5 mil toneladas res con hueso”.

 

El hígado, el más exportado

El año pasado la Argentina exportó 127.500 toneladas de menudencias y vísceras. En este ítem el crecimiento fue importante pero menor al de los cortes vacunos y alcanzó a 13% respecto del registro de 2016. El valor promedio de la tonelada exportada, de 2.000 dólares, la tercera parte del promedio de los cortes vacunos.

El dato que se destaca es que el hígado fue el producto más vendido al extranjero. En total se embarcaron 26.400 toneladas lo que superó al bife angosto, el corte más exportado, que sumó 20.000 toneladas.

La venta de menudencias es una fuente de ingresos importante para la industria. Con la caída del valor del cuero las achuras ganaron peso en la conformación del recupero de faena y hoy significan entre 40 y 50% del dinero que entra por la colocación de los subproductos.

Logín