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De vuelta a la rutina: cómo motivar a los chicos en el regreso a clases

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De vuelta a la rutina: cómo motivar a los chicos en el regreso a clases

Carina Catalfamo

Pasamos la mitad de febrero y las vidrieras ya están llenas de útiles y guardapolvos, como un recordatorio de que pronto se terminan las vacaciones de los chicos y hay que pasarse a nafta para retomar la rutina diaria familiar. Y sí, es difícil agarrar ritmo, pero si queremos que los niños empiecen con ganas el colegio, hay que predicar con el ejemplo, incentivarlos y ayudarlos a que vuelvan a los horarios y los hábitos del año escolar. Igual que los adultos, los chicos se relajan en vacaciones: se despiertan y se acuestan más tarde, pasan más tiempo frente a la pantalla y, quizás, el almuerzo y la cena también se retrasan un poco respecto del resto del año. Por eso, la semana previa al inicio de la escuela conviene volver al itinerario que tenían antes del verano, para que se vayan acostumbrando y no empiecen el colegio cansados o trasnochados.

“Es importante que, si estuvieron de viaje, vuelvan unos días antes de que empiecen las clases para que los chicos no regresen a su casa y al día siguiente tengan que ir a la escuela. Deben contar con un periodo de preadaptación para acomodar el cuerpo y las rutinas”, aseguró la psicóloga Costanza Ravanelli.

Otra buena alternativa para conectar a los chicos con el inicio del año escolar es hacerlos partícipes de la compra de los útiles y la preparación del uniforme y la mochila. Después de todo, ellos son los que van a ir a sentarse al aula y es una forma de inculcarles responsabilidad e involucramiento por sus propias actividades, eso que esperamos cuando son adolescentes y no siempre fomentamos cuando son chicos.

“Es importante conocer qué sienten con la vuelta a clases. Es bueno nombrar las emociones y saber qué les produce empezar un nuevo grado: si hay miedos, preocupaciones o están nerviosos por algo”, resaltó la psicóloga.

Pero no todas son pálidas. Ravanelli sugiere recordar los aspectos positivos de la escuela, como volver a encontrarse con sus compañeros si no los vio durante las vacaciones, y analizar lo que no salió tan bien el año anterior, por ejemplo si se llevaron una materia o tuvieron algún conflicto con alguien, para evaluar qué estrategias aplicarán si les vuelve a suceder. A los que les gusta armar listas, pueden proponerles a los chicos anotar algunas metas para cumplir en el nuevo periodo escolar. La idea es que ellos las elaboren, pero que los acompañemos en la tarea y nos acordemos de revisar esos objetivos durante el año, porque si el propósito es no llevarse materias, no hace falta esperar a fin de año para ver en qué asignaturas tiene bajas notas.

Hacer un deporte que les guste o ir a clase para aprender a tocar un instrumento también puede motivarlos en el regreso a la escuela, porque es una actividad que también arrancarán después de las vacaciones, que quizás la realicen luego de ir al colegio, y que puede servir de estímulo para la vuelta a la rutina.

 Todas las estrategias que apliquemos para que empiecen la escuela contentos (o, al menos, no tan a disgusto) serán bienvenidas. Aunque quizás la más importante sea, como casi siempre, el ejemplo. Si para los grandes es un “plomo” volver a los horarios y nos quejamos de levantarnos temprano, no esperemos que los chicos vivan el inicio de clases como una fiesta. Quizás la clave sea verlo como un nuevo desafío familiar.

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De vuelta a la rutina: cómo motivar a los chicos en el regreso a clases

Pasamos la mitad de febrero y las vidrieras ya están llenas de útiles y guardapolvos, como un recordatorio de que pronto se terminan las vacaciones de los chicos y hay que pasarse a nafta para retomar la rutina diaria familiar. Y sí, es difícil agarrar ritmo, pero si queremos que los niños empiecen con ganas el colegio, hay que predicar con el ejemplo, incentivarlos y ayudarlos a que vuelvan a los horarios y los hábitos del año escolar. Igual que los adultos, los chicos se relajan en vacaciones: se despiertan y se acuestan más tarde, pasan más tiempo frente a la pantalla y, quizás, el almuerzo y la cena también se retrasan un poco respecto del resto del año. Por eso, la semana previa al inicio de la escuela conviene volver al itinerario que tenían antes del verano, para que se vayan acostumbrando y no empiecen el colegio cansados o trasnochados.

“Es importante que, si estuvieron de viaje, vuelvan unos días antes de que empiecen las clases para que los chicos no regresen a su casa y al día siguiente tengan que ir a la escuela. Deben contar con un periodo de preadaptación para acomodar el cuerpo y las rutinas”, aseguró la psicóloga Costanza Ravanelli.

Otra buena alternativa para conectar a los chicos con el inicio del año escolar es hacerlos partícipes de la compra de los útiles y la preparación del uniforme y la mochila. Después de todo, ellos son los que van a ir a sentarse al aula y es una forma de inculcarles responsabilidad e involucramiento por sus propias actividades, eso que esperamos cuando son adolescentes y no siempre fomentamos cuando son chicos.

“Es importante conocer qué sienten con la vuelta a clases. Es bueno nombrar las emociones y saber qué les produce empezar un nuevo grado: si hay miedos, preocupaciones o están nerviosos por algo”, resaltó la psicóloga.

Pero no todas son pálidas. Ravanelli sugiere recordar los aspectos positivos de la escuela, como volver a encontrarse con sus compañeros si no los vio durante las vacaciones, y analizar lo que no salió tan bien el año anterior, por ejemplo si se llevaron una materia o tuvieron algún conflicto con alguien, para evaluar qué estrategias aplicarán si les vuelve a suceder. A los que les gusta armar listas, pueden proponerles a los chicos anotar algunas metas para cumplir en el nuevo periodo escolar. La idea es que ellos las elaboren, pero que los acompañemos en la tarea y nos acordemos de revisar esos objetivos durante el año, porque si el propósito es no llevarse materias, no hace falta esperar a fin de año para ver en qué asignaturas tiene bajas notas.

Hacer un deporte que les guste o ir a clase para aprender a tocar un instrumento también puede motivarlos en el regreso a la escuela, porque es una actividad que también arrancarán después de las vacaciones, que quizás la realicen luego de ir al colegio, y que puede servir de estímulo para la vuelta a la rutina.

 Todas las estrategias que apliquemos para que empiecen la escuela contentos (o, al menos, no tan a disgusto) serán bienvenidas. Aunque quizás la más importante sea, como casi siempre, el ejemplo. Si para los grandes es un “plomo” volver a los horarios y nos quejamos de levantarnos temprano, no esperemos que los chicos vivan el inicio de clases como una fiesta. Quizás la clave sea verlo como un nuevo desafío familiar.

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