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Pese a la incertidumbre, hay firmeza en los precios

Nicolás Razzetti

Las restricciones cambiarias y las elecciones impulsaron los precios de la hacienda para faena y al consumo no le queda más alternativa que acompañar la firmeza que demuestra la exportación, que cuenta con el respaldo de las compras chinas, que son cada vez más importantes.

En el negocio ganadero hay dos caras muy visibles. Una es la de los exportadores, que tienen capacidad de pago de sobra y que integran muy bien la carne, que exportan cortes con hueso y cuartos congelados con hueso a China, un país que por la caída en su producción interna sale al mundo a llevarse lo que sea pagando incluso, y según lo dijeron fuentes de la industria con plazos súper cortos, anticipando el dinero de forma nunca antes vista.

Lo que se ve en el mercado de la carne es que esos frigoríficos que antes atendían a los chinos con carne de vaca ahora no sólo llevan novillos, sino también hacienda liviana, vaquillonas o novillitos de más de 350 kilos, por necesidad y por capacidad de compra.

La exportación de carne vacuna en septiembre representó el 30% del total. Ese mes la faena fue de 1,2 millón de cabezas, de las que se obtuvieron 276 mil toneladas; y de ese total el consumo se quedó con 225 mil, lo que significó que promedió apenas 46 kilos per cápita.

La exportación absorbió 80.600 toneladas, según los datos que publica el Ministerio de Agroindustria, dos veces y media más que en el mismo mes de 2017 cuando ya se evidenciaba un crecimiento más que importante de las ventas al extranjero respecto de lo que había sucedido en los años de la gestión de Cristina Fernández; pero cuando todavía no había estallado la crisis de producción de carne en el sector porcino.

Por esa crisis, en 2020 y según las cuentas que hace el USDA, China deberá importar 20 millones de toneladas de carne, lo que duplica al mercado global de carne vacuna, que ronda las 10 millones de toneladas.

La otra cara del negocio ganadero es la del consumo interno, que sigue absorbiendo la mayor parte de lo que se produce pero sufre los vaivenes de la economía argentina. Los matarifes que dan vida a tantos frigoríficos locales debieron en las últimas jornadas, por la incertidumbre económica y política, pagar más por la hacienda aún cuando el consumo está más que castigado.

La inflación este año le ganó por muchos cuerpos la carrera al salario y eso posibilitó que durante muchos meses los precios se mantuvieran estables. Hubo en 2019 tres momentos en los cuales los precios se tonificaron: durante el verano por el faltante, tras las PASO y en la última semana, antes y después de las elecciones presidenciales que desalojaron a Macri del poder.

En los últimos dos casos la incertidumbre fue la impulsora de una demanda que le escapa a los pesos y busca posicionarse en alguna mercadería (dólar, hacienda u otros bienes). Por eso, pese a la debilidad de la demanda local en la comparación interanual, es decir el promedio de precios de octubre de este año respecto de los de octubre del 2018, todos dan cuenta de que al consumo no le quedó otra que pagar más.

El novillo en octubre de este año promedió $67,5 por kilo vivo, lo que significa una mejora del 57%. El novillito promedió $70, la mejora fue de 52%. Las vaquillonas promediaron $67, lo que implicó una suba de 60%, y las vacas $57 por kilo en pie, lo que indica un aumento interanual de 67%. La vaca fue la que tuvo las mejoras más importantes de la mano, como siempre, de la fuerte demanda de China.

Pese a la mejora en los precios, para los engordadores las cuentas no dan bien porque gran parte de lo que se produjo se vendió a precios inferiores a los costos y antes de que se diera la suba pre y post electoral, que dejó a los promedios más arriba y que permitió máximos por novillos de $86 por kilo y al novillito rozando los $90. Las cuentas no dan bien porque además la devaluación incrementa todo y genera una espiral inflacionaria en la que es muy difícil saber dónde se está parado. Muchos no pueden reponer y se descapitalizan, el maíz incrementa su valor de forma notable y todo eso repercute en el precio del ternero, que debería condicionar la rentabilidad de la cría. Aquí no queda otra que reconocer que otra vez se salva por los buenos precios de las vacas gracias a la fuerte demanda de China.

 

Análisis de las exportaciones de carne vacuna

El último informe del IPCVA sobre las exportaciones de carne vacuna argentina destaca que en los últimos doce meses, desde octubre de 2018 a septiembre de 2019, los embarques sumaron 735.000 toneladas equivalente res con hueso, mientras que el ingreso de divisas sumó de septiembre a septiembre  2.600 millones de dólares.

Según los cálculos de algunos analistas se espera que al cierre de 2019 las ventas al extranjero del producto sumen un volumen similar; y teniendo en cuenta el ingreso de divisas acumuladas, si las retenciones fueran de 15% como las que rigieron en la gestión de Cristina Fernández el aporte del sector a las arcas fiscales sólo por este motivo llegarían a cerca de 370 millones de dólares. Esto sin contar el aporte de los demás impuestos ni los de las ventas de menudencias ni cueros, que en algunos años significaron ingresos de divisas similares a los de la carne vacuna.

Esos 370 millones de dólares, que para la cadena significa mucho dinero, es lo que se fue en forma diaria en muchos de los días de fuga de capitales de los últimos tiempos. Claramente la política es la responsable de los problemas que terminan pagando los privados que con su esfuerzo ponen en marcha la economía y llenan de recursos a un Estado (dirigencia política en realidad) que es, por lo menos, ineficiente en la asignación y uso de los mismos.

El pasado mes de septiembre las ventas al exterior de carne bovina fueron 2% superiores a las de agosto, lo que da cuenta de la creciente firmeza de la demanda China, que gana participación en el total y que registra un salto interanual en las ventas de nuestro país de 110%. “En síntesis, los embarques de cortes enfriados, congelados, y carne procesada correspondientes a septiembre de 2019 totalizaron 54.700 toneladas peso producto, por un valor de aproximado de 298 millones de dólares”, volumen que según los factores de conversión oficiales significan unas 80.000 toneladas res con hueso.

El documento del IPCVA dice además que en los primeros nueve meses del año se registraron exportaciones de carne bovina enfriada, congelada y procesada por aproximadamente 379,1 mil toneladas peso producto; y que usando los factores de conversión a toneladas res a los que recurre el ministerio de Agricultura de la Nación, se exportaron durante el período alrededor de 566 mil toneladas equivalente res con hueso (superior al volumen total del año 2018).

Y agrega que a lo largo de los primeros nueve meses de 2019 ingresaron al país divisas por un valor cercano a los 2.023 millones de dólares por exportaciones de carne vacuna. “La exportación representó el 30% de la producción de carne bovina obtenida en el mes de septiembre de 2019” dice el informe.  En cuanto a los destinos, China se gana todo el protagonismo una vez más, no sólo por el volumen que compra sino también por el aporte de divisas pese a que el precio promedio es bajo y ronda los U$S 4.600 en el período enero-septiembre, lo que significa un incremento del 8% respecto de los mismos meses del año pasado aunque se trata a su vez de un valor bajo con relación a los que pagan mercados de valor como la Unión Europea.

“La República Popular China resultó el principal destino, en volumen, para la carne vacuna argentina durante los primeros nueve meses del año 2019 con aproximadamente 278,2 mil toneladas, seguido por Chile (22,7 mil toneladas), y luego por Israel (20,2 mil). En cuanto al valor de las divisas ingresadas, el principal mercado durante el período ha sido también China, que representa un 63% del valor total exportado de carne vacuna enfriada, congelada y procesada en el periodo, seguido por Alemania (9,7%), e Israel (6,7%)”.

La dependencia del mercado chino, dice el informe del IPCVA, se volvió determinante en septiembre para las exportaciones de carne bovina de Argentina. En septiembre, representaron más de las tres cuartas partes de los envíos. Las exportaciones de carne vacuna argentina se incrementaron en 123 mil toneladas al comparar los primeros nueve meses de los últimos dos años, pero las ventas a China crecieron más, se incrementaron en 145 mil toneladas peso producto, mientras que las ventas a otros destinos registran una caída de 21 mil toneladas.

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Pese a la incertidumbre, hay firmeza en los precios

Las restricciones cambiarias y las elecciones impulsaron los precios de la hacienda para faena y al consumo no le queda más alternativa que acompañar la firmeza que demuestra la exportación, que cuenta con el respaldo de las compras chinas, que son cada vez más importantes.

En el negocio ganadero hay dos caras muy visibles. Una es la de los exportadores, que tienen capacidad de pago de sobra y que integran muy bien la carne, que exportan cortes con hueso y cuartos congelados con hueso a China, un país que por la caída en su producción interna sale al mundo a llevarse lo que sea pagando incluso, y según lo dijeron fuentes de la industria con plazos súper cortos, anticipando el dinero de forma nunca antes vista.

Lo que se ve en el mercado de la carne es que esos frigoríficos que antes atendían a los chinos con carne de vaca ahora no sólo llevan novillos, sino también hacienda liviana, vaquillonas o novillitos de más de 350 kilos, por necesidad y por capacidad de compra.

La exportación de carne vacuna en septiembre representó el 30% del total. Ese mes la faena fue de 1,2 millón de cabezas, de las que se obtuvieron 276 mil toneladas; y de ese total el consumo se quedó con 225 mil, lo que significó que promedió apenas 46 kilos per cápita.

La exportación absorbió 80.600 toneladas, según los datos que publica el Ministerio de Agroindustria, dos veces y media más que en el mismo mes de 2017 cuando ya se evidenciaba un crecimiento más que importante de las ventas al extranjero respecto de lo que había sucedido en los años de la gestión de Cristina Fernández; pero cuando todavía no había estallado la crisis de producción de carne en el sector porcino.

Por esa crisis, en 2020 y según las cuentas que hace el USDA, China deberá importar 20 millones de toneladas de carne, lo que duplica al mercado global de carne vacuna, que ronda las 10 millones de toneladas.

La otra cara del negocio ganadero es la del consumo interno, que sigue absorbiendo la mayor parte de lo que se produce pero sufre los vaivenes de la economía argentina. Los matarifes que dan vida a tantos frigoríficos locales debieron en las últimas jornadas, por la incertidumbre económica y política, pagar más por la hacienda aún cuando el consumo está más que castigado.

La inflación este año le ganó por muchos cuerpos la carrera al salario y eso posibilitó que durante muchos meses los precios se mantuvieran estables. Hubo en 2019 tres momentos en los cuales los precios se tonificaron: durante el verano por el faltante, tras las PASO y en la última semana, antes y después de las elecciones presidenciales que desalojaron a Macri del poder.

En los últimos dos casos la incertidumbre fue la impulsora de una demanda que le escapa a los pesos y busca posicionarse en alguna mercadería (dólar, hacienda u otros bienes). Por eso, pese a la debilidad de la demanda local en la comparación interanual, es decir el promedio de precios de octubre de este año respecto de los de octubre del 2018, todos dan cuenta de que al consumo no le quedó otra que pagar más.

El novillo en octubre de este año promedió $67,5 por kilo vivo, lo que significa una mejora del 57%. El novillito promedió $70, la mejora fue de 52%. Las vaquillonas promediaron $67, lo que implicó una suba de 60%, y las vacas $57 por kilo en pie, lo que indica un aumento interanual de 67%. La vaca fue la que tuvo las mejoras más importantes de la mano, como siempre, de la fuerte demanda de China.

Pese a la mejora en los precios, para los engordadores las cuentas no dan bien porque gran parte de lo que se produjo se vendió a precios inferiores a los costos y antes de que se diera la suba pre y post electoral, que dejó a los promedios más arriba y que permitió máximos por novillos de $86 por kilo y al novillito rozando los $90. Las cuentas no dan bien porque además la devaluación incrementa todo y genera una espiral inflacionaria en la que es muy difícil saber dónde se está parado. Muchos no pueden reponer y se descapitalizan, el maíz incrementa su valor de forma notable y todo eso repercute en el precio del ternero, que debería condicionar la rentabilidad de la cría. Aquí no queda otra que reconocer que otra vez se salva por los buenos precios de las vacas gracias a la fuerte demanda de China.

 

Análisis de las exportaciones de carne vacuna

El último informe del IPCVA sobre las exportaciones de carne vacuna argentina destaca que en los últimos doce meses, desde octubre de 2018 a septiembre de 2019, los embarques sumaron 735.000 toneladas equivalente res con hueso, mientras que el ingreso de divisas sumó de septiembre a septiembre  2.600 millones de dólares.

Según los cálculos de algunos analistas se espera que al cierre de 2019 las ventas al extranjero del producto sumen un volumen similar; y teniendo en cuenta el ingreso de divisas acumuladas, si las retenciones fueran de 15% como las que rigieron en la gestión de Cristina Fernández el aporte del sector a las arcas fiscales sólo por este motivo llegarían a cerca de 370 millones de dólares. Esto sin contar el aporte de los demás impuestos ni los de las ventas de menudencias ni cueros, que en algunos años significaron ingresos de divisas similares a los de la carne vacuna.

Esos 370 millones de dólares, que para la cadena significa mucho dinero, es lo que se fue en forma diaria en muchos de los días de fuga de capitales de los últimos tiempos. Claramente la política es la responsable de los problemas que terminan pagando los privados que con su esfuerzo ponen en marcha la economía y llenan de recursos a un Estado (dirigencia política en realidad) que es, por lo menos, ineficiente en la asignación y uso de los mismos.

El pasado mes de septiembre las ventas al exterior de carne bovina fueron 2% superiores a las de agosto, lo que da cuenta de la creciente firmeza de la demanda China, que gana participación en el total y que registra un salto interanual en las ventas de nuestro país de 110%. “En síntesis, los embarques de cortes enfriados, congelados, y carne procesada correspondientes a septiembre de 2019 totalizaron 54.700 toneladas peso producto, por un valor de aproximado de 298 millones de dólares”, volumen que según los factores de conversión oficiales significan unas 80.000 toneladas res con hueso.

El documento del IPCVA dice además que en los primeros nueve meses del año se registraron exportaciones de carne bovina enfriada, congelada y procesada por aproximadamente 379,1 mil toneladas peso producto; y que usando los factores de conversión a toneladas res a los que recurre el ministerio de Agricultura de la Nación, se exportaron durante el período alrededor de 566 mil toneladas equivalente res con hueso (superior al volumen total del año 2018).

Y agrega que a lo largo de los primeros nueve meses de 2019 ingresaron al país divisas por un valor cercano a los 2.023 millones de dólares por exportaciones de carne vacuna. “La exportación representó el 30% de la producción de carne bovina obtenida en el mes de septiembre de 2019” dice el informe.  En cuanto a los destinos, China se gana todo el protagonismo una vez más, no sólo por el volumen que compra sino también por el aporte de divisas pese a que el precio promedio es bajo y ronda los U$S 4.600 en el período enero-septiembre, lo que significa un incremento del 8% respecto de los mismos meses del año pasado aunque se trata a su vez de un valor bajo con relación a los que pagan mercados de valor como la Unión Europea.

“La República Popular China resultó el principal destino, en volumen, para la carne vacuna argentina durante los primeros nueve meses del año 2019 con aproximadamente 278,2 mil toneladas, seguido por Chile (22,7 mil toneladas), y luego por Israel (20,2 mil). En cuanto al valor de las divisas ingresadas, el principal mercado durante el período ha sido también China, que representa un 63% del valor total exportado de carne vacuna enfriada, congelada y procesada en el periodo, seguido por Alemania (9,7%), e Israel (6,7%)”.

La dependencia del mercado chino, dice el informe del IPCVA, se volvió determinante en septiembre para las exportaciones de carne bovina de Argentina. En septiembre, representaron más de las tres cuartas partes de los envíos. Las exportaciones de carne vacuna argentina se incrementaron en 123 mil toneladas al comparar los primeros nueve meses de los últimos dos años, pero las ventas a China crecieron más, se incrementaron en 145 mil toneladas peso producto, mientras que las ventas a otros destinos registran una caída de 21 mil toneladas.

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