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El llanto saludable

Bernardo Stamateas

El llanto es nuestro primer sistema de comunicación al nacer. Todos venimos al mundo llorando pero, a medida que vamos creciendo, necesitamos aprender a gestionar nuestras emociones de modo adecuado para no caer en el uso del llanto para manipular a los demás.

¿Sabías que hay tres tipos de llanto que son totalmente inútiles? Estos son:

• Tener “lágrimas de cocodrilo”

Aquí la persona recurre al llanto para obtener lo que quiere. Puede ser una mujer o un hombre que se lleva mal con su pareja y se victimiza ante sus hijos. Dicha actitud es común de los niños pequeños pero, como adultos, no podemos pretender hacer lo mismo. El famoso dicho: “Son lágrimas de cocodrilo” viene del hecho que este animal tiene lágrimas, pero no está llorando de verdad sino que su presa le presiona las glándulas lacrimales.

• El llanto cultural

En nuestra cultura existe aún una idea muy arraigada: “Los hombres no lloran”. Se asocia el llanto con la debilidad de carácter. Culturalmente, la mujer llora más que el varón. La sociedad nos dice cuándo y quién debería llorar, incluso cuando este mensaje no le sirve a la persona.

• Llorar por la religión

En el pasado, muchos creían que llorar era un don divino que había que pedirle a Dios. Estas personas rezaban y lloraban. Se trataba de una “teología lacrimógena”. Dicha creencia permanece en la mente de la gente en ciertos lugares, por lo que podemos ver que aún hoy en día algunos van a la iglesia a llorar su dolor. Pero la buena noticia es que existen formas saludables de llorar. Veamos:

• Llorar por el duelo de un ser amado. Cuando un ser querido parte de este mundo, es preciso llorar porque de esta manera se expresa el dolor profundo que experimentamos. Casi siempre habrá alguien que quiera consolarnos y nos diga: “No llorés”. Cuando atravesamos el duelo, lloramos por lo que perdimos pero, al mismo tiempo, estamos seguros de que no lo recuperaremos. Aunque no lo parezca, es un llanto positivo que nos ayuda a agotar el dolor. Lo ideal es hallar un espacio donde podamos llorar con seguridad y sin juicios ni cuestionamientos. El duelo jamás consume nuestra vida, pues los humanos tenemos la capacidad de levantarnos y volver a empezar.

• Llorar por algún cambio trascendente. Toda vez que experimentamos un cambio importante en nuestra vida, podemos llorar. Cuando nos casamos, cuando tenemos un hijo, cuando nos graduamos, cuando tenemos un nieto, etc. Llorar en este caso constituye una catarsis y está totalmente permitido.

• Llorar cuando somos iluminados. Esto significa que hallamos, de pronto, una verdad que antes desconocíamos. A veces reaccionamos llorando por el impacto que nos produce el descubrimiento. Desde la psicología se lo conoce como un “darse cuenta” o un “insight”. Pero siempre nos moviliza por dentro profundamente. Por eso, puede estar acompañado de lágrimas que son de alegría.

¿Por qué motivos solés llorar?

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El llanto saludable

El llanto es nuestro primer sistema de comunicación al nacer. Todos venimos al mundo llorando pero, a medida que vamos creciendo, necesitamos aprender a gestionar nuestras emociones de modo adecuado para no caer en el uso del llanto para manipular a los demás.

¿Sabías que hay tres tipos de llanto que son totalmente inútiles? Estos son:

• Tener “lágrimas de cocodrilo”

Aquí la persona recurre al llanto para obtener lo que quiere. Puede ser una mujer o un hombre que se lleva mal con su pareja y se victimiza ante sus hijos. Dicha actitud es común de los niños pequeños pero, como adultos, no podemos pretender hacer lo mismo. El famoso dicho: “Son lágrimas de cocodrilo” viene del hecho que este animal tiene lágrimas, pero no está llorando de verdad sino que su presa le presiona las glándulas lacrimales.

• El llanto cultural

En nuestra cultura existe aún una idea muy arraigada: “Los hombres no lloran”. Se asocia el llanto con la debilidad de carácter. Culturalmente, la mujer llora más que el varón. La sociedad nos dice cuándo y quién debería llorar, incluso cuando este mensaje no le sirve a la persona.

• Llorar por la religión

En el pasado, muchos creían que llorar era un don divino que había que pedirle a Dios. Estas personas rezaban y lloraban. Se trataba de una “teología lacrimógena”. Dicha creencia permanece en la mente de la gente en ciertos lugares, por lo que podemos ver que aún hoy en día algunos van a la iglesia a llorar su dolor. Pero la buena noticia es que existen formas saludables de llorar. Veamos:

• Llorar por el duelo de un ser amado. Cuando un ser querido parte de este mundo, es preciso llorar porque de esta manera se expresa el dolor profundo que experimentamos. Casi siempre habrá alguien que quiera consolarnos y nos diga: “No llorés”. Cuando atravesamos el duelo, lloramos por lo que perdimos pero, al mismo tiempo, estamos seguros de que no lo recuperaremos. Aunque no lo parezca, es un llanto positivo que nos ayuda a agotar el dolor. Lo ideal es hallar un espacio donde podamos llorar con seguridad y sin juicios ni cuestionamientos. El duelo jamás consume nuestra vida, pues los humanos tenemos la capacidad de levantarnos y volver a empezar.

• Llorar por algún cambio trascendente. Toda vez que experimentamos un cambio importante en nuestra vida, podemos llorar. Cuando nos casamos, cuando tenemos un hijo, cuando nos graduamos, cuando tenemos un nieto, etc. Llorar en este caso constituye una catarsis y está totalmente permitido.

• Llorar cuando somos iluminados. Esto significa que hallamos, de pronto, una verdad que antes desconocíamos. A veces reaccionamos llorando por el impacto que nos produce el descubrimiento. Desde la psicología se lo conoce como un “darse cuenta” o un “insight”. Pero siempre nos moviliza por dentro profundamente. Por eso, puede estar acompañado de lágrimas que son de alegría.

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