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Consejos para mantener nuestro contenido privado

Alejandro Araya

Hace unas semanas, el actor Luciano Castro estuvo en la tapa de todos los portales de espectáculo, en boca de todos los periodistas y fue tendencia en todas las redes sociales. No fue por sus habilidades actorales, sino por la difusión y viralización de sus fotos íntimas. El hecho volvió a encender las alarmas sobre la seguridad cibernética y acá van unos consejos a tener en cuenta para mantener en privado ese contenido que no queremos que salga de nuestro teléfono.

El primer tip se cae de maduro, pero hay que darlo de todas formas: evitar grabarse o tomarse fotos en situaciones que sabemos que nos pueden crear un problema si el material cae en otras manos. Si el consejo no sirve, que no aparezca el rostro es fundamental para que no haya una identificación de la persona.

En el caso de que aún así quieran crear este material propio, no hay que difundirlo. En este sentido no hablamos de la masividad que puede tener un tuit, una publicación de Instagram o compartirlo en el grupo de ex compañeros de la secundaria de WhatsApp. Hay que escaparle incluso a enviarle el contenido a esa persona de confianza, porque ese video o esa foto en otro smartphone ya tiene un destino incierto, que escapa de las manos del dueño. Además nunca se sabe si esa confianza de hoy, se puede transformar en traición mañana.

¿Y si no lo compartimos con nadie, pero nuestro celular lo abre otra persona? Tomar recaudos de seguridad también es recomendable para preservar ese contenido. Ya hay muchos smartphones que nos brindan la herramienta de una "carpeta segura", a la cual se ingresa con contraseña. También se puede ponerle password a una foto o video en particular o a un álbum entero. Todo dependerá de las posibilidades que tenga cada celular.

Poner el contenido en un espacio de almacenamiento extraíble es otro tip a tener en cuenta. Las tarjetas de memoria o una unidad de USB son opciones válidas con tal de que no queden rastros en el dispositivo.

Hay que tener cuidado con las redes sociales que ofrecen una difusión que se autodestruye. En Snapchat se puede enviar una foto que se puede ver únicamente por un determinado tiempo, antes de desaparecer sin dejar rastro. Sin embargo, ese lapso de vida es suficiente para hacer capturas de pantalla o filmar con otro celular.

Asimismo como receptor de este contenido, se recomienda obviamente no hacer difusión del mismo. Además de agrandar el daño que puede tener la persona afectada, en muchas jurisdicciones es ilegal hacer difusiones no autorizadas y puede ser penado con cárcel, multas o trabajo comunitario. Aunque en la práctica, es muy difícil dar con los responsables, sobre todo cuando la viralización toma grandes dimensiones.

 

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Consejos para mantener nuestro contenido privado

Hace unas semanas, el actor Luciano Castro estuvo en la tapa de todos los portales de espectáculo, en boca de todos los periodistas y fue tendencia en todas las redes sociales. No fue por sus habilidades actorales, sino por la difusión y viralización de sus fotos íntimas. El hecho volvió a encender las alarmas sobre la seguridad cibernética y acá van unos consejos a tener en cuenta para mantener en privado ese contenido que no queremos que salga de nuestro teléfono.

El primer tip se cae de maduro, pero hay que darlo de todas formas: evitar grabarse o tomarse fotos en situaciones que sabemos que nos pueden crear un problema si el material cae en otras manos. Si el consejo no sirve, que no aparezca el rostro es fundamental para que no haya una identificación de la persona.

En el caso de que aún así quieran crear este material propio, no hay que difundirlo. En este sentido no hablamos de la masividad que puede tener un tuit, una publicación de Instagram o compartirlo en el grupo de ex compañeros de la secundaria de WhatsApp. Hay que escaparle incluso a enviarle el contenido a esa persona de confianza, porque ese video o esa foto en otro smartphone ya tiene un destino incierto, que escapa de las manos del dueño. Además nunca se sabe si esa confianza de hoy, se puede transformar en traición mañana.

¿Y si no lo compartimos con nadie, pero nuestro celular lo abre otra persona? Tomar recaudos de seguridad también es recomendable para preservar ese contenido. Ya hay muchos smartphones que nos brindan la herramienta de una "carpeta segura", a la cual se ingresa con contraseña. También se puede ponerle password a una foto o video en particular o a un álbum entero. Todo dependerá de las posibilidades que tenga cada celular.

Poner el contenido en un espacio de almacenamiento extraíble es otro tip a tener en cuenta. Las tarjetas de memoria o una unidad de USB son opciones válidas con tal de que no queden rastros en el dispositivo.

Hay que tener cuidado con las redes sociales que ofrecen una difusión que se autodestruye. En Snapchat se puede enviar una foto que se puede ver únicamente por un determinado tiempo, antes de desaparecer sin dejar rastro. Sin embargo, ese lapso de vida es suficiente para hacer capturas de pantalla o filmar con otro celular.

Asimismo como receptor de este contenido, se recomienda obviamente no hacer difusión del mismo. Además de agrandar el daño que puede tener la persona afectada, en muchas jurisdicciones es ilegal hacer difusiones no autorizadas y puede ser penado con cárcel, multas o trabajo comunitario. Aunque en la práctica, es muy difícil dar con los responsables, sobre todo cuando la viralización toma grandes dimensiones.

 

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