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Un proceso electoral municipal plagado de puntos grises

Cristian Flores

El proceso electoral para elegir intendente de San Luis culmina mañana, pero en todo su recorrido hubo muchos puntos grises. En febrero, la Comuna sacó un decreto que anticipaba el debut de la Boleta Única Papel (BUP), un sistema que no estaba contemplado ni en la Constitución Provincial ni en la Carta Orgánica Municipal. Por eso, los concejales tuvieron que llenar ese vacío legal y, tras varias discusiones, aprobaron una ordenanza que habilitó esa modalidad inédita de sufragio.

Enceguecida en su intención de remover al juez de Faltas, la Intendencia capitalina demoró lo máximo que pudo la conformación del Tribunal Electoral Municipal. Cuando solo restaban 48 horas para el cierre del primer plazo, el de la presentación de alianzas y frentes transitorios dio vía libre a la constitución del órgano encargado de regir los destinos del comicio, que ya arrancó mal.

Enmarañado en las diferencias internas, el tribunal rápidamente perdió una de sus patas, justamente la de su presidente. Quedaron los dos vocales, que decidieron el cambio de sede: pasaron del Concejo Deliberante al Poder Judicial. “Integrarlo es una carga pública, se lo deben preguntar a él”, se escuchó decir seguido al dúo de sobrevivientes ante cada requisitoria periodística sobre la ausencia del díscolo Juan Domingo Cabrera. Pero hasta el momento nadie le aplicó alguna sanción por haber desertado.

Las acusaciones del tribunal por la falta de fondos para funcionar se tornaron cada vez más reiteradas. También las declaraciones de funcionarios municipales que garantizaban el giro del dinero. Ese mismo ida y vuelta fue el que primó en la organización del fallido primer debate de candidatos, que también había sido fijado por ordenanza. Los partidos políticos exigían hacerlo en un lugar neutral. Y la dupla de vocales sumaba el reclamo presupuestario para poder realizarlo. Pero la tozudez del Ejecutivo de la ciudad para que se hiciera en el recientemente inaugurado Centro de Convención Municipal pudo más. Se barajaron tres fechas posibles hasta que finalmente debió ser cancelado. 

Hubo denuncias cruzadas de violación de la veda entre, a priori, los principales candidatos. También el intento de impugnación de uno de los aspirantes a jefe comunal. Pero ningún planteo prosperó.    

Un constitucionalista cordobés vino a capacitar a los partidos en la BUP y alertó que su provincia trata de dejarla de lado porque es un sistema que eleva el porcentaje de votos nulos. Lo mismo sucede en Santa Fe. El dato pasa a ser clave cuando el resultado es reñido, tal como pronostican varias encuestadoras. 

El Municipio brilló por su ausencia en explicar al electorado cómo funciona la nueva modalidad de votación. Por eso, los partidos tuvieron que suplir esa falencia y tratar de llegar casa por casa para achicar el margen de error. Y, para agregar más confusión, en las últimas horas trascendió que el intendente Enrique Ponce habría firmado un decreto en el que fijaba la forma correcta de sufragar, una potestad que es exclusiva del Tribunal Electoral Municipal. 

Con tantos puntos grises, así llegamos al día en que los puntanos tenemos que elegir al nuevo conductor de la ciudad capital y a ocho concejales. Será con el tercer sistema empleado en las últimas cuatro elecciones.
 

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Un proceso electoral municipal plagado de puntos grises

El proceso electoral para elegir intendente de San Luis culmina mañana, pero en todo su recorrido hubo muchos puntos grises. En febrero, la Comuna sacó un decreto que anticipaba el debut de la Boleta Única Papel (BUP), un sistema que no estaba contemplado ni en la Constitución Provincial ni en la Carta Orgánica Municipal. Por eso, los concejales tuvieron que llenar ese vacío legal y, tras varias discusiones, aprobaron una ordenanza que habilitó esa modalidad inédita de sufragio.

Enceguecida en su intención de remover al juez de Faltas, la Intendencia capitalina demoró lo máximo que pudo la conformación del Tribunal Electoral Municipal. Cuando solo restaban 48 horas para el cierre del primer plazo, el de la presentación de alianzas y frentes transitorios dio vía libre a la constitución del órgano encargado de regir los destinos del comicio, que ya arrancó mal.

Enmarañado en las diferencias internas, el tribunal rápidamente perdió una de sus patas, justamente la de su presidente. Quedaron los dos vocales, que decidieron el cambio de sede: pasaron del Concejo Deliberante al Poder Judicial. “Integrarlo es una carga pública, se lo deben preguntar a él”, se escuchó decir seguido al dúo de sobrevivientes ante cada requisitoria periodística sobre la ausencia del díscolo Juan Domingo Cabrera. Pero hasta el momento nadie le aplicó alguna sanción por haber desertado.

Las acusaciones del tribunal por la falta de fondos para funcionar se tornaron cada vez más reiteradas. También las declaraciones de funcionarios municipales que garantizaban el giro del dinero. Ese mismo ida y vuelta fue el que primó en la organización del fallido primer debate de candidatos, que también había sido fijado por ordenanza. Los partidos políticos exigían hacerlo en un lugar neutral. Y la dupla de vocales sumaba el reclamo presupuestario para poder realizarlo. Pero la tozudez del Ejecutivo de la ciudad para que se hiciera en el recientemente inaugurado Centro de Convención Municipal pudo más. Se barajaron tres fechas posibles hasta que finalmente debió ser cancelado. 

Hubo denuncias cruzadas de violación de la veda entre, a priori, los principales candidatos. También el intento de impugnación de uno de los aspirantes a jefe comunal. Pero ningún planteo prosperó.    

Un constitucionalista cordobés vino a capacitar a los partidos en la BUP y alertó que su provincia trata de dejarla de lado porque es un sistema que eleva el porcentaje de votos nulos. Lo mismo sucede en Santa Fe. El dato pasa a ser clave cuando el resultado es reñido, tal como pronostican varias encuestadoras. 

El Municipio brilló por su ausencia en explicar al electorado cómo funciona la nueva modalidad de votación. Por eso, los partidos tuvieron que suplir esa falencia y tratar de llegar casa por casa para achicar el margen de error. Y, para agregar más confusión, en las últimas horas trascendió que el intendente Enrique Ponce habría firmado un decreto en el que fijaba la forma correcta de sufragar, una potestad que es exclusiva del Tribunal Electoral Municipal. 

Con tantos puntos grises, así llegamos al día en que los puntanos tenemos que elegir al nuevo conductor de la ciudad capital y a ocho concejales. Será con el tercer sistema empleado en las últimas cuatro elecciones.
 

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