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Cuando el pasado se impone sobre el debate del futuro

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Cuando el pasado se impone sobre el debate del futuro

Carlos Etchepare

El mes pasado se desarrolló la 5ª Mesa Nacional Triguera en Leones, Córdoba. Durante la primera de estas Mesas, en 2015, fueron muy pocos los que se acercaron a participar. Una gran cantidad de integrantes de la cadena de valor del cereal se negaban, no quería ir hasta Leones. No veían como desde ese pequeño pueblo del sur cordobés se podría llegar a encontrar alguna solución, o algún consenso para la situación que atravesaba el cultivo. Claro, todavía estábamos en épocas kirchneristas, con todo lo que eso significó para el sector agropecuario.

Pero algunos otros, los menos, ya pensábamos que era un buen momento para empezar a debatir cosas que tenían que ver con el futuro del trigo, independientemente de cual fuera el resultado de las elecciones presidenciales que terminó favoreciendo a Mauricio Macri. La realidad era que el trigo necesitaba que toda la cadena debatiera y planificara el futuro.

Un evento que arrancó entre unos poquitos, con segundas líneas en muchos casos, se fue convirtiendo, con las sucesivas ediciones y los cambios políticos que se dieron en el país, en un instrumento fundamental para el sector. La Mesa se fue revalorizando año tras año y cada vez se ponían objetivos más ambiciosos. Algunos se fueron cumpliendo y otros no, pero aquellos que quedaron en el camino o que no se lograron, nunca se olvidaron, y la Mesa siguió proponiéndolos en cada uno de los encuentros posteriores.

Esta Mesa Nacional Triguera fuerte, de la que participan todos los sectores, volvió a reunirse días atrás y a expresar sus argumentos, sus necesidades y sus problemas. Mirando mucho hacia adelante, pero discutiendo también (lamentablemente) situaciones que parecían haber quedado en el pasado.

Los productores representados por cada una de las entidades madres, las Asociaciones más técnicas como CREA y Aapresid, las diferentes federaciones molineras, la exportación, los productores de farináceos (fideos, etc.), funcionarios nacionales y provinciales, semilleros y las Bolsas de todo el país emitieron un documento en forma de conclusión:

1- Derecho de exportación

• Eliminar las retenciones, pues son un impuesto distorsivo que desalienta la producción.

2- Transparencia y formalidad

• Asegurar los puntos críticos de control en la cadena.

• Promover y facilitar el acceso a los mercados.

• Revisar el sistema analítico de manera de asegurar la neutralidad.

• Tener un mapa de calidad de mercadería.

• Utilizar laboratorios certificados.

• No se puede negar el arbitraje.

• Garantizar el cumplimiento de las normas vigentes.

3- Promover la innovación a partir de una visión común y teniendo en cuenta el consumidor final

• En genética, con todas las tecnologías disponibles, tanto con criterio de productividad como en cuanto a características del producto.

• En el comercio internacional, por medio de la colaboración pública-privada sobre la tendencia de las restricciones por el proceso productivo y los insumos utilizados.

• En la posibilidad de nuevos mercados no tradicionales.

• Requisitos administrativos, simplificar el sistema de cartas de porte y no duplicar cargas.

4- Política legislativa

• Ley de semilla. 

• Ley de fertilizantes.

5- Rescatar la relevancia de la cadena de trigo y el sector

• Jerarquización de la cadena resaltando su aporte a la economía.

• Defender a todos los empresarios de la cadena del trigo.

• Poner en valor la importancia del cuidado de los suelos.

• Promover las BPAs como manera de explicar el hacer las cosas y el orgullo de ser productores agropecuarios.

6- Política integral de gestión de riesgo

• Participación del Estado en la implementación.

7- Fortalecimiento institucional

• Ratificamos el compromiso con el apoyo y participación al primer Congreso Internacional de trigo TrigAR.

• Devolver el rango ministerial a la Secretaría de Agroindustria.

8- Evitar distorsiones cambiarias

• Tener en cuenta el costo de diferencia del tipo de cambio en la cadena.

9- Infraestructura y energía

• Desarrollo e inversión como determinantes de la competitividad.

10- Financiamiento

• Disponer de tasas competitivas para el funcionamiento de la cadena.

 

Las retenciones: otra vez sopa

Después de todo lo que pasó en la Argentina en los últimos años, que el primer punto de la Mesa Nacional Triguera sea eliminar retenciones parece un "deja vu".

Es volver a vivir lo que pensamos que ya no íbamos a tener que sufrir. Es en definitiva una derrota más para un sector cansado de ser la caja de cada uno de los gobiernos. Por eso tener que seguir discutiendo sobre esto, tener que pedir en cada reunión posible que las retenciones desaparezcan de una vez por todas, es agotador.

La cadena de trigo en su conjunto lo sabe, por eso se unifica nuevamente ante el reclamo. Porque si bien este impuesto perjudica especialmente al productor, termina siendo una anomalía que impacta sobre todos los eslabones de la cadena.

Y parece que todos lo saben y que casi todos lo entienden. Incluso los representantes del Gobierno, los hombres y mujeres que se desgarran las gargantas diciendo que “sabemos que es un mal impuesto”, “quisiéramos que no hubiera retenciones”, pero que en definitiva poco hacen por eliminarlas.

Y cuando el zapato les aprieta un poco, inmediatamente recurren a ellas. Deberíamos tener políticos que paren de subestimar al sector y que cuando en privado aseguren algo, a eso lo concreten cuando lleguen a la función pública. No puede servirnos que nos digan que es un mal impuesto, pero que sigan cobrándolo una y otra vez.

 Hubo un momento interesante durante el debate, justamente cuando se hablaba de retenciones, impuestos, gasto público y el esfuerzo que debe hacer el sector. Los ministros de Agricultura de Córdoba y de Producción de Santa Fe le pidieron al secretario de Agroindustria de la Nación que la plata que sus provincias aportan (mejor dicho, que los productores de sus provincias aportan) vuelva a los pueblos en donde se genera. Porque ese es otro tema a considerar: el aporte que hace el campo. Y que créanme que mucho no vuelve al campo. Se va por la canaleta de la política a cubrir otros gastos que tiene el Estado nacional.

 

Control y transparencia 

En todos los otros puntos que se plantearon en la Mesa Nacional Triguera también hubo acuerdos. Unánimes casi siempre, pedidos especiales de algún eslabón en otros casos. Pero hay dos ítems en los que queremos detenernos y que hablan mucho de la madurez de la cadena.

Por un lado, el pedido de que no se apruebe el trigo transgénico de Bioceres, por lo menos hasta que no exista la plena y absoluta seguridad de que no va a determinar la pérdida de mercados mundiales para el cereal. Especialmente el de Brasil, país que se lleva alrededor de seis millones de toneladas de trigo argentino.

El otro tema al que hacíamos referencia es el de Transparencia y Formalidad. Todos los integrantes de la cadena también se pusieron  de acuerdo en que hay que profundizar algún sistema de control para terminar de eliminar la informalidad que aún queda. Es decir, que los propios actores del negocio están pidiendo ser controlados por el Estado. Porque si bien es cierto que se avanzó mucho, todavía quedan operadores ilegales o negocios oscuros que atentan contra aquellos que hacen las cosas bien y que tienen todo en regla.

En este segundo punto también se pidió que se promueva aún más el acceso a los mercados, que se difundan herramientas y que la transparencia y el descubrimiento de precios sea lo más claro posible.

Los corredores de granos también plantearon el problema de que ellos no son iguales que el resto de los corredores del sistema financiero y por eso necesitan tener un tratamiento diferenciado por parte de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Se volvió además a hablar del tema de los análisis y se pidió que se revise el sistema analítico con la finalidad de que se cumpla con las normas vigentes para que nadie pueda imponer su análisis por sobre el de otros, algo que todavía siguen haciendo algunas empresas. Además se solicitó que nadie puede evitar el arbitraje en caso de que se presente alguna disidencia.

El último de los puntos que queríamos destacar y que también es un pedido amplísimo de la cadena tiene que ver con el trabajo legislativo. En este caso, y pese al avance en 2018, se siguen repitiendo los mismos reclamos de los últimos años. Por un lado la Ley de Semillas y por el otro la Ley de Fertilizantes, dos normas que el sector necesita y que los tiempos de la política, al igual que en otros ítems, parecieran no entenderlo.

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Cuando el pasado se impone sobre el debate del futuro

El mes pasado se desarrolló la 5ª Mesa Nacional Triguera en Leones, Córdoba. Durante la primera de estas Mesas, en 2015, fueron muy pocos los que se acercaron a participar. Una gran cantidad de integrantes de la cadena de valor del cereal se negaban, no quería ir hasta Leones. No veían como desde ese pequeño pueblo del sur cordobés se podría llegar a encontrar alguna solución, o algún consenso para la situación que atravesaba el cultivo. Claro, todavía estábamos en épocas kirchneristas, con todo lo que eso significó para el sector agropecuario.

Pero algunos otros, los menos, ya pensábamos que era un buen momento para empezar a debatir cosas que tenían que ver con el futuro del trigo, independientemente de cual fuera el resultado de las elecciones presidenciales que terminó favoreciendo a Mauricio Macri. La realidad era que el trigo necesitaba que toda la cadena debatiera y planificara el futuro.

Un evento que arrancó entre unos poquitos, con segundas líneas en muchos casos, se fue convirtiendo, con las sucesivas ediciones y los cambios políticos que se dieron en el país, en un instrumento fundamental para el sector. La Mesa se fue revalorizando año tras año y cada vez se ponían objetivos más ambiciosos. Algunos se fueron cumpliendo y otros no, pero aquellos que quedaron en el camino o que no se lograron, nunca se olvidaron, y la Mesa siguió proponiéndolos en cada uno de los encuentros posteriores.

Esta Mesa Nacional Triguera fuerte, de la que participan todos los sectores, volvió a reunirse días atrás y a expresar sus argumentos, sus necesidades y sus problemas. Mirando mucho hacia adelante, pero discutiendo también (lamentablemente) situaciones que parecían haber quedado en el pasado.

Los productores representados por cada una de las entidades madres, las Asociaciones más técnicas como CREA y Aapresid, las diferentes federaciones molineras, la exportación, los productores de farináceos (fideos, etc.), funcionarios nacionales y provinciales, semilleros y las Bolsas de todo el país emitieron un documento en forma de conclusión:

1- Derecho de exportación

• Eliminar las retenciones, pues son un impuesto distorsivo que desalienta la producción.

2- Transparencia y formalidad

• Asegurar los puntos críticos de control en la cadena.

• Promover y facilitar el acceso a los mercados.

• Revisar el sistema analítico de manera de asegurar la neutralidad.

• Tener un mapa de calidad de mercadería.

• Utilizar laboratorios certificados.

• No se puede negar el arbitraje.

• Garantizar el cumplimiento de las normas vigentes.

3- Promover la innovación a partir de una visión común y teniendo en cuenta el consumidor final

• En genética, con todas las tecnologías disponibles, tanto con criterio de productividad como en cuanto a características del producto.

• En el comercio internacional, por medio de la colaboración pública-privada sobre la tendencia de las restricciones por el proceso productivo y los insumos utilizados.

• En la posibilidad de nuevos mercados no tradicionales.

• Requisitos administrativos, simplificar el sistema de cartas de porte y no duplicar cargas.

4- Política legislativa

• Ley de semilla. 

• Ley de fertilizantes.

5- Rescatar la relevancia de la cadena de trigo y el sector

• Jerarquización de la cadena resaltando su aporte a la economía.

• Defender a todos los empresarios de la cadena del trigo.

• Poner en valor la importancia del cuidado de los suelos.

• Promover las BPAs como manera de explicar el hacer las cosas y el orgullo de ser productores agropecuarios.

6- Política integral de gestión de riesgo

• Participación del Estado en la implementación.

7- Fortalecimiento institucional

• Ratificamos el compromiso con el apoyo y participación al primer Congreso Internacional de trigo TrigAR.

• Devolver el rango ministerial a la Secretaría de Agroindustria.

8- Evitar distorsiones cambiarias

• Tener en cuenta el costo de diferencia del tipo de cambio en la cadena.

9- Infraestructura y energía

• Desarrollo e inversión como determinantes de la competitividad.

10- Financiamiento

• Disponer de tasas competitivas para el funcionamiento de la cadena.

 

Las retenciones: otra vez sopa

Después de todo lo que pasó en la Argentina en los últimos años, que el primer punto de la Mesa Nacional Triguera sea eliminar retenciones parece un "deja vu".

Es volver a vivir lo que pensamos que ya no íbamos a tener que sufrir. Es en definitiva una derrota más para un sector cansado de ser la caja de cada uno de los gobiernos. Por eso tener que seguir discutiendo sobre esto, tener que pedir en cada reunión posible que las retenciones desaparezcan de una vez por todas, es agotador.

La cadena de trigo en su conjunto lo sabe, por eso se unifica nuevamente ante el reclamo. Porque si bien este impuesto perjudica especialmente al productor, termina siendo una anomalía que impacta sobre todos los eslabones de la cadena.

Y parece que todos lo saben y que casi todos lo entienden. Incluso los representantes del Gobierno, los hombres y mujeres que se desgarran las gargantas diciendo que “sabemos que es un mal impuesto”, “quisiéramos que no hubiera retenciones”, pero que en definitiva poco hacen por eliminarlas.

Y cuando el zapato les aprieta un poco, inmediatamente recurren a ellas. Deberíamos tener políticos que paren de subestimar al sector y que cuando en privado aseguren algo, a eso lo concreten cuando lleguen a la función pública. No puede servirnos que nos digan que es un mal impuesto, pero que sigan cobrándolo una y otra vez.

 Hubo un momento interesante durante el debate, justamente cuando se hablaba de retenciones, impuestos, gasto público y el esfuerzo que debe hacer el sector. Los ministros de Agricultura de Córdoba y de Producción de Santa Fe le pidieron al secretario de Agroindustria de la Nación que la plata que sus provincias aportan (mejor dicho, que los productores de sus provincias aportan) vuelva a los pueblos en donde se genera. Porque ese es otro tema a considerar: el aporte que hace el campo. Y que créanme que mucho no vuelve al campo. Se va por la canaleta de la política a cubrir otros gastos que tiene el Estado nacional.

 

Control y transparencia 

En todos los otros puntos que se plantearon en la Mesa Nacional Triguera también hubo acuerdos. Unánimes casi siempre, pedidos especiales de algún eslabón en otros casos. Pero hay dos ítems en los que queremos detenernos y que hablan mucho de la madurez de la cadena.

Por un lado, el pedido de que no se apruebe el trigo transgénico de Bioceres, por lo menos hasta que no exista la plena y absoluta seguridad de que no va a determinar la pérdida de mercados mundiales para el cereal. Especialmente el de Brasil, país que se lleva alrededor de seis millones de toneladas de trigo argentino.

El otro tema al que hacíamos referencia es el de Transparencia y Formalidad. Todos los integrantes de la cadena también se pusieron  de acuerdo en que hay que profundizar algún sistema de control para terminar de eliminar la informalidad que aún queda. Es decir, que los propios actores del negocio están pidiendo ser controlados por el Estado. Porque si bien es cierto que se avanzó mucho, todavía quedan operadores ilegales o negocios oscuros que atentan contra aquellos que hacen las cosas bien y que tienen todo en regla.

En este segundo punto también se pidió que se promueva aún más el acceso a los mercados, que se difundan herramientas y que la transparencia y el descubrimiento de precios sea lo más claro posible.

Los corredores de granos también plantearon el problema de que ellos no son iguales que el resto de los corredores del sistema financiero y por eso necesitan tener un tratamiento diferenciado por parte de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Se volvió además a hablar del tema de los análisis y se pidió que se revise el sistema analítico con la finalidad de que se cumpla con las normas vigentes para que nadie pueda imponer su análisis por sobre el de otros, algo que todavía siguen haciendo algunas empresas. Además se solicitó que nadie puede evitar el arbitraje en caso de que se presente alguna disidencia.

El último de los puntos que queríamos destacar y que también es un pedido amplísimo de la cadena tiene que ver con el trabajo legislativo. En este caso, y pese al avance en 2018, se siguen repitiendo los mismos reclamos de los últimos años. Por un lado la Ley de Semillas y por el otro la Ley de Fertilizantes, dos normas que el sector necesita y que los tiempos de la política, al igual que en otros ítems, parecieran no entenderlo.

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