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En enero-mayo las exportaciones crecieron un 47%

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En enero-mayo las exportaciones crecieron un 47%

Nicolás Razzetti

Las ventas de carne al mercado mundial siguen en línea ascendente de la mano de la mayor demanda de China, cuyas compras aumentaron un 106% interanual. Si esta performance se repite, llegaríamos este año a las 660 mil toneladas res con hueso, con tendencia a la suba.

Las exportaciones de carne vacuna de la Argentina no paran de crecer. Desde el inicio de la gestión de Cambiemos el salto fue impresionante y no tuvo freno, aunque la parte negativa estuvo dada por la caída en el número de novillos y el regreso de las retenciones.

Desde el año 2006, cuando el ex presidente Néstor Kirchner comenzó a intervenir el mercado ganadero con acuerdos de precios ineficientes y decisiones dañinas como el cierre de las exportaciones, el cielo se oscureció para la ganadería argentina, que perdió rentabilidad y gran parte de su stock, especialmente de la categoría emblemática, el objetivo de toda la cadena: el rodeo de novillos. Ahora, aunque sea tímidamente, parece querer recomponerse de la mano de las buenas noticias que da la exportación y de un consumo que acepta carne de hacienda más pesada.

Es creciente el número de animales en la recría y la cantidad de productores que se anima a agregarle kilos a los terneros de invernada, incluso están los que habían dejado la actividad y que ahora se largaron nuevamente a participar del proceso productivo comprando en la zafra y revendiendo meses después a algún matarife o frigorífico exportador. Son quienes tomaron el papel de estoqueadores de hacienda, una figura de fuerte arraigo en la ganadería norteamericana que sirve para que el ingreso de hacienda a los corrales de terminación sea más pesada y pareja.

Ese proceso sería mucho más intenso en nuestro país y estaríamos hablando por supuesto de otra economía y de otra ganadería si se contara con una financiación acorde a las posibilidades de devolución de la actividad productiva. En efecto, en el arranque de la gestión de Macri hubo créditos más que blandos para el sector, que respondió comprando hacienda, sobre todo reponiendo los vientres perdidos durante el kirchnerismo. El ganadero demostró una vez más que el dinero que tenga a mano lo usará para capitalizarse en hacienda y producir más.

Aún con los inconvenientes de una economía complicada, los productores se las arreglan para producir más, y también para exportar más, sosteniendo un consumo en torno a los 50 kilos por habitante y por año, nivel bajo en términos históricos para el país, que en los últimos años se había consolidado en 60 kilos. Pero todavía es alto respecto del que registran otros países productores.

Además, el consumo de todas las carnes está alto y el sector avícola es el que aprovecha la retirada del vacuno, con niveles de 45/46 kilos por habitante y por año, es decir que la brecha con la oferta de carne vacuna se acortó notablemente y el pollo está a solo 5 kilos de empatar ese nivel de abastecimiento. De atrás viene la carne porcina, con 15/16 kilos/habitante/año, sin dudas es la que tiene mucho por crecer, pero queda claro que ya logró meterse en la mesa de los argentinos, que tienen una dieta cárnica mucho más equilibrada que años atrás.

Con respecto a las exportaciones de carne vacuna, la creciente demanda de China continúa apuntalando las ventas del país. En mayo, último dato oficial disponible, pegaron un salto importante y en el acumulado del año registran un incremento muy significativo, superando las previsiones que había en el inicio de 2019. Ese mes los embarques de nuestro país sumaron 69.500 toneladas res con hueso, con un incremento del 71% respecto de igual mes del año pasado. En tanto, en el acumulado de los primeros 5 meses del año las ventas sumaron 275.500 toneladas res con hueso, lo que indica un incremento de 47% interanual, según las estadísticas de la Secretaría de Agroindustria.

Si lo exportado hasta el momento se anualiza, en los 12 meses de 2019 se debería llegar sin mayores problemas a las 660 mil toneladas, cuando se esperaban 600 mil hace poco tiempo atrás. Ese número más que triplicaría al registro alcanzado en el último año de la gestión de Cristina Fernández, cuando el volumen apenas rozó las 200 mil toneladas res con hueso.

Pero es probable que esta nueva proyección quede de lado y la Argentina se acerque este año a las 700 mil toneladas, rozando los máximos históricos. Los exportadores dicen que la demanda asiática es creciente, que no se tiene real dimensión del problema de abastecimiento de ese país por el impacto de la peste porcina en su rodeo de cerdos y que ya no solo lleva cortes delanteros de novillo, también salen los de la rueda e incluso en algunos casos los más caros, como el lomo.

China tiene una población de 1.400 millones de habitantes, es decir 30 veces más a la de Argentina, que a su vez tienen un mejor poder de compra por la migración que hubo en estos años de sectores rurales a las ciudades. Son ciudadanos que fueron alentados por las mejores oportunidades laborales que vinieron de la mano del crecimiento económico del país.

En cuanto a las ventas a ese país, de acuerdo al informe mensual del IPCVA los embarques a China significaron el 72% del total. En el período enero-mayo y medidas en toneladas peso producto, Argentina exportó por 130 mil toneladas, lo que indica un crecimiento de 106%, cuando a todo destino las ventas sumaron 180 mil toneladas, con un crecimiento del 45%. El resto de la carne (30%),  tiene un buen mercado en Chile, el segundo en ese ranking, pero que apenas se llevó 12 mil toneladas peso producto en enero-mayo, menos del 10% de lo que compró China.

 

Acuerdo UE-Mercosur: impacto en sector de la carne vacuna

El secretario de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere, destacó que "el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea es una gran noticia para Argentina, porque va a hacer que nuestros productos lleguen con arancel cero a ese mercado que tiene 500 millones de consumidores y un PBI per cápita de 34 mil euros".

La noticia fue más que festejada por los funcionarios y encontró ciertos reparos en algunos sectores empresarios, que temen la invasión de productos europeos teniendo en cuenta las condiciones diferenciales para su producción, entre las que se cuentan la menor carga impositiva y el rendimiento laboral de sus fábricas.

Para el caso de la carne vacuna se acordó un cupo de 99.000 toneladas res con hueso, que equivalen a 75.000 toneladas peso producto. Volumen que deberá ser repartido (negociado) entre los socios del Mercosur. Pero además de ese total un 45% es para carne congelada, que Europa casi no compra porque prefiere la enfriada, un producto más fresco. El cupo de carne fresca será de 42.000 toneladas, que se dividirían entre los cuatro socios del Mercosur en función de determinados parámetros como stock, producción y past-performance, es decir, el cumplimiento que haya tenido el país en determinados años. Eso es clave para la Argentina, ya que si se consideran las ventas durante la gestión kirchnerista le tocaría un porcentaje menor. En cambio Paraguay o Uruguay, con niveles bajos de consumo por tener poblaciones más chicas, y con buen desempeño en el mercado global en los últimos 15 años, tendrían más chances de discutir una parte más importante del cupo. Ni hablar de Brasil, que exporta 2 millones de toneladas al año, cuenta con las multinacionales de la carne que también tienen mucho peso en nuestro país y un rodeo que multiplica al menos por cinco al que tiene la Argentina.

El otro dato importante del acuerdo es que la Cuota Hilton tendrá arancel cero, cuando hoy paga 20%. De todos modos, para que el acuerdo sea efectivo se debe contar con la aprobación de los congresos de los 28 países de la UE, que antes tendrán discusiones regionales, y también con el visto bueno de los parlamentos del Mercosur. Todos apuestan a que el resultado sea positivo, pero todavía queda mucha agua por correr bajo el puente antes de que el acuerdo comience a pagar dividendos.

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En enero-mayo las exportaciones crecieron un 47%

Las ventas de carne al mercado mundial siguen en línea ascendente de la mano de la mayor demanda de China, cuyas compras aumentaron un 106% interanual. Si esta performance se repite, llegaríamos este año a las 660 mil toneladas res con hueso, con tendencia a la suba.

Las exportaciones de carne vacuna de la Argentina no paran de crecer. Desde el inicio de la gestión de Cambiemos el salto fue impresionante y no tuvo freno, aunque la parte negativa estuvo dada por la caída en el número de novillos y el regreso de las retenciones.

Desde el año 2006, cuando el ex presidente Néstor Kirchner comenzó a intervenir el mercado ganadero con acuerdos de precios ineficientes y decisiones dañinas como el cierre de las exportaciones, el cielo se oscureció para la ganadería argentina, que perdió rentabilidad y gran parte de su stock, especialmente de la categoría emblemática, el objetivo de toda la cadena: el rodeo de novillos. Ahora, aunque sea tímidamente, parece querer recomponerse de la mano de las buenas noticias que da la exportación y de un consumo que acepta carne de hacienda más pesada.

Es creciente el número de animales en la recría y la cantidad de productores que se anima a agregarle kilos a los terneros de invernada, incluso están los que habían dejado la actividad y que ahora se largaron nuevamente a participar del proceso productivo comprando en la zafra y revendiendo meses después a algún matarife o frigorífico exportador. Son quienes tomaron el papel de estoqueadores de hacienda, una figura de fuerte arraigo en la ganadería norteamericana que sirve para que el ingreso de hacienda a los corrales de terminación sea más pesada y pareja.

Ese proceso sería mucho más intenso en nuestro país y estaríamos hablando por supuesto de otra economía y de otra ganadería si se contara con una financiación acorde a las posibilidades de devolución de la actividad productiva. En efecto, en el arranque de la gestión de Macri hubo créditos más que blandos para el sector, que respondió comprando hacienda, sobre todo reponiendo los vientres perdidos durante el kirchnerismo. El ganadero demostró una vez más que el dinero que tenga a mano lo usará para capitalizarse en hacienda y producir más.

Aún con los inconvenientes de una economía complicada, los productores se las arreglan para producir más, y también para exportar más, sosteniendo un consumo en torno a los 50 kilos por habitante y por año, nivel bajo en términos históricos para el país, que en los últimos años se había consolidado en 60 kilos. Pero todavía es alto respecto del que registran otros países productores.

Además, el consumo de todas las carnes está alto y el sector avícola es el que aprovecha la retirada del vacuno, con niveles de 45/46 kilos por habitante y por año, es decir que la brecha con la oferta de carne vacuna se acortó notablemente y el pollo está a solo 5 kilos de empatar ese nivel de abastecimiento. De atrás viene la carne porcina, con 15/16 kilos/habitante/año, sin dudas es la que tiene mucho por crecer, pero queda claro que ya logró meterse en la mesa de los argentinos, que tienen una dieta cárnica mucho más equilibrada que años atrás.

Con respecto a las exportaciones de carne vacuna, la creciente demanda de China continúa apuntalando las ventas del país. En mayo, último dato oficial disponible, pegaron un salto importante y en el acumulado del año registran un incremento muy significativo, superando las previsiones que había en el inicio de 2019. Ese mes los embarques de nuestro país sumaron 69.500 toneladas res con hueso, con un incremento del 71% respecto de igual mes del año pasado. En tanto, en el acumulado de los primeros 5 meses del año las ventas sumaron 275.500 toneladas res con hueso, lo que indica un incremento de 47% interanual, según las estadísticas de la Secretaría de Agroindustria.

Si lo exportado hasta el momento se anualiza, en los 12 meses de 2019 se debería llegar sin mayores problemas a las 660 mil toneladas, cuando se esperaban 600 mil hace poco tiempo atrás. Ese número más que triplicaría al registro alcanzado en el último año de la gestión de Cristina Fernández, cuando el volumen apenas rozó las 200 mil toneladas res con hueso.

Pero es probable que esta nueva proyección quede de lado y la Argentina se acerque este año a las 700 mil toneladas, rozando los máximos históricos. Los exportadores dicen que la demanda asiática es creciente, que no se tiene real dimensión del problema de abastecimiento de ese país por el impacto de la peste porcina en su rodeo de cerdos y que ya no solo lleva cortes delanteros de novillo, también salen los de la rueda e incluso en algunos casos los más caros, como el lomo.

China tiene una población de 1.400 millones de habitantes, es decir 30 veces más a la de Argentina, que a su vez tienen un mejor poder de compra por la migración que hubo en estos años de sectores rurales a las ciudades. Son ciudadanos que fueron alentados por las mejores oportunidades laborales que vinieron de la mano del crecimiento económico del país.

En cuanto a las ventas a ese país, de acuerdo al informe mensual del IPCVA los embarques a China significaron el 72% del total. En el período enero-mayo y medidas en toneladas peso producto, Argentina exportó por 130 mil toneladas, lo que indica un crecimiento de 106%, cuando a todo destino las ventas sumaron 180 mil toneladas, con un crecimiento del 45%. El resto de la carne (30%),  tiene un buen mercado en Chile, el segundo en ese ranking, pero que apenas se llevó 12 mil toneladas peso producto en enero-mayo, menos del 10% de lo que compró China.

 

Acuerdo UE-Mercosur: impacto en sector de la carne vacuna

El secretario de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere, destacó que "el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea es una gran noticia para Argentina, porque va a hacer que nuestros productos lleguen con arancel cero a ese mercado que tiene 500 millones de consumidores y un PBI per cápita de 34 mil euros".

La noticia fue más que festejada por los funcionarios y encontró ciertos reparos en algunos sectores empresarios, que temen la invasión de productos europeos teniendo en cuenta las condiciones diferenciales para su producción, entre las que se cuentan la menor carga impositiva y el rendimiento laboral de sus fábricas.

Para el caso de la carne vacuna se acordó un cupo de 99.000 toneladas res con hueso, que equivalen a 75.000 toneladas peso producto. Volumen que deberá ser repartido (negociado) entre los socios del Mercosur. Pero además de ese total un 45% es para carne congelada, que Europa casi no compra porque prefiere la enfriada, un producto más fresco. El cupo de carne fresca será de 42.000 toneladas, que se dividirían entre los cuatro socios del Mercosur en función de determinados parámetros como stock, producción y past-performance, es decir, el cumplimiento que haya tenido el país en determinados años. Eso es clave para la Argentina, ya que si se consideran las ventas durante la gestión kirchnerista le tocaría un porcentaje menor. En cambio Paraguay o Uruguay, con niveles bajos de consumo por tener poblaciones más chicas, y con buen desempeño en el mercado global en los últimos 15 años, tendrían más chances de discutir una parte más importante del cupo. Ni hablar de Brasil, que exporta 2 millones de toneladas al año, cuenta con las multinacionales de la carne que también tienen mucho peso en nuestro país y un rodeo que multiplica al menos por cinco al que tiene la Argentina.

El otro dato importante del acuerdo es que la Cuota Hilton tendrá arancel cero, cuando hoy paga 20%. De todos modos, para que el acuerdo sea efectivo se debe contar con la aprobación de los congresos de los 28 países de la UE, que antes tendrán discusiones regionales, y también con el visto bueno de los parlamentos del Mercosur. Todos apuestan a que el resultado sea positivo, pero todavía queda mucha agua por correr bajo el puente antes de que el acuerdo comience a pagar dividendos.

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