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Reactivo o proactivo

Bernardo Stamateas

Si una persona recibe un golpe mientras practica su deporte favorito con sus amigos, aun cuando se vaya a casa dolorida, estará contenta a pesar de lo que le ocurrió. Ahora si esa misma persona se golpea accidentalmente con la cama cuando se levanta por la mañana, su malestar será grande y hasta podría estar de mal humor.

¿Qué cambió? El dolor es básicamente el mismo pero un golpe haciendo algo que uno ama no duele tanto debido a la actitud de la persona de disfrute y diversión con sus amigos. Cuando la pasamos bien, nuestra interpretación de un hecho varía enormemente. Esto es lo que se conoce como actitud y podemos definir de la siguiente manera:

La interpretación que hacemos de las circunstancias que vivimos.

Todos enfrentamos las mismas situaciones a diario pero no todo el mundo reacciona a ellas de la misma forma. Lo que la mayoría de la gente ignora es que nuestra actitud es muy poderosa porque nos puede elevar o derribar.

¿Cómo definirías tu actitud frente a la vida? Debés saber que es una elección propia, independientemente de lo que suceda afuera.

Nuestra actitud es como una tarjeta de presentación que nos puede abrir o cerrar puertas y determina el éxito que tendremos en cada área de nuestra vida, llámese relaciones interpersonales, trabajo, estudio, salud, etc. Por eso, cuando nos encontramos ante un problema que requiere una solución, necesitamos decidir “cómo nos vamos a parar frente a este”. Y tenemos siempre dos alternativas:

1. Dejar que las emociones nos controlen o 2. Aprender a controlarlas nosotros a ellas.

Veamos qué sucede en cada caso…

*Si yo les permito a mis emociones tener el control de mi vida, tendré lo que se denomina “visión de embudo”. Esto significa que no seré capaz de ver más que una única opción y me perderé las muchas alternativas que la vida nos presenta a todos. La emocionalidad negativa, como el miedo, la ansiedad y la culpa, nos hace evaluar erróneamente la realidad.

*En cambio, cuando yo me mantengo tranquilo y me siento seguro, el embudo está al revés. ¿Qué significa esto? Que puedo ver todo el panorama completo de una situación y escoger la mejor opción. Este tipo de visión, basada en una emocionalidad positiva, nos permite ser reflexivos y decidir bien.

Como dijimos, a todos nos pasan las mismas cosas pero la vida es un 10% de situaciones y un 90 % de actitud. Cómo voy a reaccionar ante todo lo que sucede a mi alrededor es exclusivamente mi decisión. Puedo elegir ser pasivo y creer que “esto es lo que me tocó vivir y soy una víctima” (actitud reactiva) o puedo elegir ser activo y hacer algo para modificar mis circunstancias actuales (actitud proactiva). Todos podemos adoptar la actitud correcta, lo cual nos conducirá a ver cada uno de nuestros objetivos cumplidos y llegar a la cima.

Para concluir, un día observé el siguiente cartel en una oficina:

No aceptamos carretillas. Si vas solo hacia donde los demás te empujan, este lugar no es para vos.

¿Sos la carretilla o la persona que la empuja? La elección es tuya.

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Reactivo o proactivo

Si una persona recibe un golpe mientras practica su deporte favorito con sus amigos, aun cuando se vaya a casa dolorida, estará contenta a pesar de lo que le ocurrió. Ahora si esa misma persona se golpea accidentalmente con la cama cuando se levanta por la mañana, su malestar será grande y hasta podría estar de mal humor.

¿Qué cambió? El dolor es básicamente el mismo pero un golpe haciendo algo que uno ama no duele tanto debido a la actitud de la persona de disfrute y diversión con sus amigos. Cuando la pasamos bien, nuestra interpretación de un hecho varía enormemente. Esto es lo que se conoce como actitud y podemos definir de la siguiente manera:

La interpretación que hacemos de las circunstancias que vivimos.

Todos enfrentamos las mismas situaciones a diario pero no todo el mundo reacciona a ellas de la misma forma. Lo que la mayoría de la gente ignora es que nuestra actitud es muy poderosa porque nos puede elevar o derribar.

¿Cómo definirías tu actitud frente a la vida? Debés saber que es una elección propia, independientemente de lo que suceda afuera.

Nuestra actitud es como una tarjeta de presentación que nos puede abrir o cerrar puertas y determina el éxito que tendremos en cada área de nuestra vida, llámese relaciones interpersonales, trabajo, estudio, salud, etc. Por eso, cuando nos encontramos ante un problema que requiere una solución, necesitamos decidir “cómo nos vamos a parar frente a este”. Y tenemos siempre dos alternativas:

1. Dejar que las emociones nos controlen o 2. Aprender a controlarlas nosotros a ellas.

Veamos qué sucede en cada caso…

*Si yo les permito a mis emociones tener el control de mi vida, tendré lo que se denomina “visión de embudo”. Esto significa que no seré capaz de ver más que una única opción y me perderé las muchas alternativas que la vida nos presenta a todos. La emocionalidad negativa, como el miedo, la ansiedad y la culpa, nos hace evaluar erróneamente la realidad.

*En cambio, cuando yo me mantengo tranquilo y me siento seguro, el embudo está al revés. ¿Qué significa esto? Que puedo ver todo el panorama completo de una situación y escoger la mejor opción. Este tipo de visión, basada en una emocionalidad positiva, nos permite ser reflexivos y decidir bien.

Como dijimos, a todos nos pasan las mismas cosas pero la vida es un 10% de situaciones y un 90 % de actitud. Cómo voy a reaccionar ante todo lo que sucede a mi alrededor es exclusivamente mi decisión. Puedo elegir ser pasivo y creer que “esto es lo que me tocó vivir y soy una víctima” (actitud reactiva) o puedo elegir ser activo y hacer algo para modificar mis circunstancias actuales (actitud proactiva). Todos podemos adoptar la actitud correcta, lo cual nos conducirá a ver cada uno de nuestros objetivos cumplidos y llegar a la cima.

Para concluir, un día observé el siguiente cartel en una oficina:

No aceptamos carretillas. Si vas solo hacia donde los demás te empujan, este lugar no es para vos.

¿Sos la carretilla o la persona que la empuja? La elección es tuya.

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