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Noticias sin violencia

Florencia Espinosa

El 27 de mayo de 1996 Fabián Tablado mató de 113 puñaladas a su novia, Carolina Aló. Al otro día, en los diarios, los titulares apuntaban casi de una manera inconsciente a justificar el hecho: “Por celos masacró a su novia”, “Conmueve al país el brutal crimen pasional”, decían el título y volanta del diario Crónica. Los demás medios utilizaron términos similares, siempre enfocándose en la supuesta razón que había tenido el femicida para matar a su pareja de 17 años y sacando la atención de lo que realmente importaba: la violencia que había ejercido sobre Carolina simplemente por creerla de su propiedad.

El 11 de marzo de 2015 la Cámara de Diputados sancionó ese día como Día Nacional de la Lucha contra la Violencia de Género en los Medios de Comunicación. La fecha es para visibilizar la violencia hacia la mujer en los medios, desde la cobertura de un femicidio hasta el trato desigual, irrespetuoso y la reproducción de estereotipos que se dan en las noticias.

El 24 de setiembre de 2014 el diario Clarín publicó una nota sobre Melina Romero, una nueva víctima de femicidio. “Una fanática de los boliches que abandonó la secundaria”, decía el título de la nota, que se inmiscuía en la vida de la adolescente y relataba sus hobbies y actividades nocturnas. La estigmatización de la “mala víctima”, aquella que prácticamente buscó que la mataran por haber salido a boliches y vestir una pollera corta, se veía permanentemente en las páginas de diarios y en los programas de televisión. Dos años después, cuando dos mochileras mendocinas fueron asesinadas en Ecuador, los medios hablaban de un crimen que se había facilitado porque las mujeres “viajaban solas”.

La bajada de línea es clara: nos matan por ser libres, por viajar, por bailar, por vestirnos como queremos. Eso es violencia. Es revictimizar a la víctima. Es intentar justificar con el alcohol, las drogas, los celos, la vestimenta, las actitudes, los comportamientos, el engaño, lo injustificable: la violencia atroz de la que somos blanco las mujeres.

Hoy la gran mayoría de los medios de comunicación han tenido capacitaciones en periodismo con perspectiva de género e incluso muchos han sumado la figura de la editora de Género. Aun así sigue siendo urgente hacer hincapié en la eliminación de la violencia de género en los medios, que se da todavía en el tratamiento de las noticias, con la discriminación, la desigualdad y el refuerzo de estereotipos. Las publicidades no están exentas. Este verano una marca de cerveza tuvo que retirar un anuncio del aire y pedir disculpas porque promovía y reproducía la cultura de la violación y la violencia machista, al mostrar cómo obligaban a una mujer a probar la bebida sin su consentimiento.

Hoy a raíz de la lucha de las mujeres, los movimientos como Ni Una Menos y otras agrupaciones feministas, la sociedad no deja pasar tan fácilmente este tipo de mensajes aunque todavía falta mucha deconstrucción.

 

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Noticias sin violencia

El 27 de mayo de 1996 Fabián Tablado mató de 113 puñaladas a su novia, Carolina Aló. Al otro día, en los diarios, los titulares apuntaban casi de una manera inconsciente a justificar el hecho: “Por celos masacró a su novia”, “Conmueve al país el brutal crimen pasional”, decían el título y volanta del diario Crónica. Los demás medios utilizaron términos similares, siempre enfocándose en la supuesta razón que había tenido el femicida para matar a su pareja de 17 años y sacando la atención de lo que realmente importaba: la violencia que había ejercido sobre Carolina simplemente por creerla de su propiedad.

El 11 de marzo de 2015 la Cámara de Diputados sancionó ese día como Día Nacional de la Lucha contra la Violencia de Género en los Medios de Comunicación. La fecha es para visibilizar la violencia hacia la mujer en los medios, desde la cobertura de un femicidio hasta el trato desigual, irrespetuoso y la reproducción de estereotipos que se dan en las noticias.

El 24 de setiembre de 2014 el diario Clarín publicó una nota sobre Melina Romero, una nueva víctima de femicidio. “Una fanática de los boliches que abandonó la secundaria”, decía el título de la nota, que se inmiscuía en la vida de la adolescente y relataba sus hobbies y actividades nocturnas. La estigmatización de la “mala víctima”, aquella que prácticamente buscó que la mataran por haber salido a boliches y vestir una pollera corta, se veía permanentemente en las páginas de diarios y en los programas de televisión. Dos años después, cuando dos mochileras mendocinas fueron asesinadas en Ecuador, los medios hablaban de un crimen que se había facilitado porque las mujeres “viajaban solas”.

La bajada de línea es clara: nos matan por ser libres, por viajar, por bailar, por vestirnos como queremos. Eso es violencia. Es revictimizar a la víctima. Es intentar justificar con el alcohol, las drogas, los celos, la vestimenta, las actitudes, los comportamientos, el engaño, lo injustificable: la violencia atroz de la que somos blanco las mujeres.

Hoy la gran mayoría de los medios de comunicación han tenido capacitaciones en periodismo con perspectiva de género e incluso muchos han sumado la figura de la editora de Género. Aun así sigue siendo urgente hacer hincapié en la eliminación de la violencia de género en los medios, que se da todavía en el tratamiento de las noticias, con la discriminación, la desigualdad y el refuerzo de estereotipos. Las publicidades no están exentas. Este verano una marca de cerveza tuvo que retirar un anuncio del aire y pedir disculpas porque promovía y reproducía la cultura de la violación y la violencia machista, al mostrar cómo obligaban a una mujer a probar la bebida sin su consentimiento.

Hoy a raíz de la lucha de las mujeres, los movimientos como Ni Una Menos y otras agrupaciones feministas, la sociedad no deja pasar tan fácilmente este tipo de mensajes aunque todavía falta mucha deconstrucción.

 

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