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“Un maestro sin época"

Daniel Valdés

En el primer día de cuarentena me desayuné con que murió Amadeo Carrizo. A los 93 años se apagó la luz del mejor arquero que dio Latinoamérica y uno de los mejores del planeta. No solo el fútbol está de duelo. El país lo llora, Maestro. Y se lo dice un hincha de Boca, que también es hincha del fútbol. Vuele tranquilo.

Fue un adelantado. No solo por su particular vestimenta, sino por la forma de atajar. River fue y es su casa. Atajó 24 años en el “Millonario”. Después tuvo un paso fugaz por Millonarios de Colombia. Fue el arquero argentino en el Mundial de Suecia 1958.

Lo bautizaron “Tarzán” por sus acrobacias a la hora de atajar. Un saque de arco suyo era una asistencia a un compañero. Fue el primer arquero-jugador. Marcó una época. Con 42 años, mantuvo la valla invicta 769 minutos.

Hace tres años visitó San Luis. Estuvo presente en la Copa Xilium. Cuando pisó el “Juan Gilberto Funes”, caminó con la misma elegancia que cuando atajaba. Grandote. Buen porte. Prestancia. Mucha personalidad.

En estos tiempos donde el coronavirus nos tiene mal a todos, ahora se suma esta pérdida. Se fue el gran Amadeo. Ese grandote bonachón que un día abandonó su Rufino natal para ir detrás de un sueño: ser arquero de River. Y vaya si lo logró. No solo lo consiguió, sino que fue el mejor. Miren videos y se van a dar cuenta de que no exagero. Si me habrá contado mi abuelo epopeyas de Amadeo. Vuele tranquilo, Maestro. Descanse en paz. Gracias por lo que le dio al fútbol, porque usted fue y es el Gran Arquero argentino.

 

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“Un maestro sin época"

En el primer día de cuarentena me desayuné con que murió Amadeo Carrizo. A los 93 años se apagó la luz del mejor arquero que dio Latinoamérica y uno de los mejores del planeta. No solo el fútbol está de duelo. El país lo llora, Maestro. Y se lo dice un hincha de Boca, que también es hincha del fútbol. Vuele tranquilo.

Fue un adelantado. No solo por su particular vestimenta, sino por la forma de atajar. River fue y es su casa. Atajó 24 años en el “Millonario”. Después tuvo un paso fugaz por Millonarios de Colombia. Fue el arquero argentino en el Mundial de Suecia 1958.

Lo bautizaron “Tarzán” por sus acrobacias a la hora de atajar. Un saque de arco suyo era una asistencia a un compañero. Fue el primer arquero-jugador. Marcó una época. Con 42 años, mantuvo la valla invicta 769 minutos.

Hace tres años visitó San Luis. Estuvo presente en la Copa Xilium. Cuando pisó el “Juan Gilberto Funes”, caminó con la misma elegancia que cuando atajaba. Grandote. Buen porte. Prestancia. Mucha personalidad.

En estos tiempos donde el coronavirus nos tiene mal a todos, ahora se suma esta pérdida. Se fue el gran Amadeo. Ese grandote bonachón que un día abandonó su Rufino natal para ir detrás de un sueño: ser arquero de River. Y vaya si lo logró. No solo lo consiguió, sino que fue el mejor. Miren videos y se van a dar cuenta de que no exagero. Si me habrá contado mi abuelo epopeyas de Amadeo. Vuele tranquilo, Maestro. Descanse en paz. Gracias por lo que le dio al fútbol, porque usted fue y es el Gran Arquero argentino.

 

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