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Coronavirus y agenda política

Agustina Bordigoni

Además de las consecuencias que seguramente tendrá a largo plazo, el nuevo coronavirus ya presenta efectos políticos inmediatos: por empezar, los comicios de muchos países fueron suspendidos hasta nuevo aviso.

Es claro que hay asuntos más urgentes que atender, pero también que esta alteración en los calendarios pospondrá la solución de otros problemas acuciantes en países como Bolivia —sin presidente elegido constitucionalmente desde noviembre de 2019— y cuyos comicios, previstos para mayo, también fueron pospuestos. Es el caso de Chile, que suspendió el plebiscito para una Asamblea Constituyente, una medida que había tomado el gobierno para responder a la crisis política y social que vive el país desde el año pasado.

Y es que el virus no da tregua ni en Europa, ni en Asia, ni en América Latina, por lo que cambiaron las prioridades de la agenda política internacional tras un 2019 marcado por importantes manifestaciones contra el sistema establecido y que esperaban solución para 2020.

Por su parte, las elecciones autonómicas gallegas previstas para el 5 de abril se postergaron por la crisis sanitaria, medida que también tomaron Siria, cuyas elecciones parlamentarias del 13 de abril se realizarían el 20 de mayo; Reino Unido, que retrasó por un año las elecciones municipales de Londres, o Serbia, que suspendió hasta nuevo aviso los comicios parlamentarios que se iban a realizar el 26 de abril.

Luisiana, por su parte, se convirtió en el primera entidad federal estadounidense en postergar hasta el 20 de junio las primarias demócratas para las elecciones de noviembre, algo que sin dudas tendrá también consecuencias posteriores respecto al tiempo que tendrá el candidato de ese partido para hacer campaña frente a su rival republicano.

Pese a la pandemia, algunos se animaron a continuar con lo previsto: las elecciones municipales del 15 de marzo en Francia se realizaron de manera normal, aunque con las medidas de prevención necesarias para un país seriamente afectado por el virus. Sin embargo, el porcentaje de participación fue de los más bajos de la historia del país, por lo que el gobierno decidió cancelar hasta nuevo aviso la realización de la segunda vuelta. Lo mismo sucedió en Irán: tras una primera instancia el 21 de febrero y pocos días después de que el virus llegara al país, el gobierno dispuso aplazar la segunda vuelta de las elecciones parlamentarias.

Frente a quienes decidan, aún durante la crisis, continuar con su calendario a pesar de la amplia abstención, vale preguntarse si los resultados permitirán a los elegidos gobernar con la legitimidad necesaria para hacerlo.

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Coronavirus y agenda política

Además de las consecuencias que seguramente tendrá a largo plazo, el nuevo coronavirus ya presenta efectos políticos inmediatos: por empezar, los comicios de muchos países fueron suspendidos hasta nuevo aviso.

Es claro que hay asuntos más urgentes que atender, pero también que esta alteración en los calendarios pospondrá la solución de otros problemas acuciantes en países como Bolivia —sin presidente elegido constitucionalmente desde noviembre de 2019— y cuyos comicios, previstos para mayo, también fueron pospuestos. Es el caso de Chile, que suspendió el plebiscito para una Asamblea Constituyente, una medida que había tomado el gobierno para responder a la crisis política y social que vive el país desde el año pasado.

Y es que el virus no da tregua ni en Europa, ni en Asia, ni en América Latina, por lo que cambiaron las prioridades de la agenda política internacional tras un 2019 marcado por importantes manifestaciones contra el sistema establecido y que esperaban solución para 2020.

Por su parte, las elecciones autonómicas gallegas previstas para el 5 de abril se postergaron por la crisis sanitaria, medida que también tomaron Siria, cuyas elecciones parlamentarias del 13 de abril se realizarían el 20 de mayo; Reino Unido, que retrasó por un año las elecciones municipales de Londres, o Serbia, que suspendió hasta nuevo aviso los comicios parlamentarios que se iban a realizar el 26 de abril.

Luisiana, por su parte, se convirtió en el primera entidad federal estadounidense en postergar hasta el 20 de junio las primarias demócratas para las elecciones de noviembre, algo que sin dudas tendrá también consecuencias posteriores respecto al tiempo que tendrá el candidato de ese partido para hacer campaña frente a su rival republicano.

Pese a la pandemia, algunos se animaron a continuar con lo previsto: las elecciones municipales del 15 de marzo en Francia se realizaron de manera normal, aunque con las medidas de prevención necesarias para un país seriamente afectado por el virus. Sin embargo, el porcentaje de participación fue de los más bajos de la historia del país, por lo que el gobierno decidió cancelar hasta nuevo aviso la realización de la segunda vuelta. Lo mismo sucedió en Irán: tras una primera instancia el 21 de febrero y pocos días después de que el virus llegara al país, el gobierno dispuso aplazar la segunda vuelta de las elecciones parlamentarias.

Frente a quienes decidan, aún durante la crisis, continuar con su calendario a pesar de la amplia abstención, vale preguntarse si los resultados permitirán a los elegidos gobernar con la legitimidad necesaria para hacerlo.

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