Coronados de gol vivamos

Alejandro Magdaleno

Busqué en series y nada... en películas, tampoco.

No es que terminó el tiempo de cuidarse y esperar a distancia el regreso a la normalidad.

Fue la costumbre, la falta de costumbre en todo caso. No era Netflix, ni HBO o Cinecanal.

Ya había matado la ansiedad con las series de Sunderland, "Un Juego de Caballeros" y "Match Day", la nueva del Barcelona; con otros documentales como la historia de Boby Robson... y había revivido el mágico Mundial 2014 en Brasil partido a partido.

Pero esto era real. Hoy. Ahora.

Fútbol en vivo. Y hasta con el agregado de algo nuestro en la lejanía: el villamercedino Leo Balerdi entre los suplentes de Borussia Dortmund en el clásico alemán ante Schalke.

Y el jugador récord, el noruego Haaland (10 goles en 9 partidos) anotando el 1 o 0 para los de Balerdi y uno también pegando un grito...

 

 

Uno grita gol por el pibe de San Luis y también por desahogo. Un grito contenido que se asemeja a pocas cosas. Gooooooooooolll... mientras esperamos gritar los de nuestro equipo.

¡¡¡Qué hermoso sonido!!! Cuántas historias alberga el grito que brota como néctar por las venas, se hace tormenta en el pecho y sale por la boca con la pasión de un beso.

Y aunque sea un gol sin abrazo entre los protagonistas y se juegue sin gente en los estadios, que es como bailar solo y sin música, la sensación es de éxtasis... ver a 22 protagonistas danzando en una cancha con la reina paseando por el césped de un lado a otro, es emocionante.

Justo vuelve el fútbol (aunque sea por TV y solamente en Alemania) el día que en San Luis, por hacer bien los deberes ante la pandemia, podemos visitarnos y sentirnos más cerca.

Y entra Balerdi para los últimos 25 minutos. Juega bien Balerdi, parado de volante central. Borussia golea 4 a 0.

Volvió el fútbol, apenas un detalle entre situaciones claramente más importantes frente al coronavirus.

Volvió el Gol y su grito sagrado. Nada que se le compare.

 

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Coronados de gol vivamos

Busqué en series y nada... en películas, tampoco.

No es que terminó el tiempo de cuidarse y esperar a distancia el regreso a la normalidad.

Fue la costumbre, la falta de costumbre en todo caso. No era Netflix, ni HBO o Cinecanal.

Ya había matado la ansiedad con las series de Sunderland, "Un Juego de Caballeros" y "Match Day", la nueva del Barcelona; con otros documentales como la historia de Boby Robson... y había revivido el mágico Mundial 2014 en Brasil partido a partido.

Pero esto era real. Hoy. Ahora.

Fútbol en vivo. Y hasta con el agregado de algo nuestro en la lejanía: el villamercedino Leo Balerdi entre los suplentes de Borussia Dortmund en el clásico alemán ante Schalke.

Y el jugador récord, el noruego Haaland (10 goles en 9 partidos) anotando el 1 o 0 para los de Balerdi y uno también pegando un grito...

 

 

Uno grita gol por el pibe de San Luis y también por desahogo. Un grito contenido que se asemeja a pocas cosas. Gooooooooooolll... mientras esperamos gritar los de nuestro equipo.

¡¡¡Qué hermoso sonido!!! Cuántas historias alberga el grito que brota como néctar por las venas, se hace tormenta en el pecho y sale por la boca con la pasión de un beso.

Y aunque sea un gol sin abrazo entre los protagonistas y se juegue sin gente en los estadios, que es como bailar solo y sin música, la sensación es de éxtasis... ver a 22 protagonistas danzando en una cancha con la reina paseando por el césped de un lado a otro, es emocionante.

Justo vuelve el fútbol (aunque sea por TV y solamente en Alemania) el día que en San Luis, por hacer bien los deberes ante la pandemia, podemos visitarnos y sentirnos más cerca.

Y entra Balerdi para los últimos 25 minutos. Juega bien Balerdi, parado de volante central. Borussia golea 4 a 0.

Volvió el fútbol, apenas un detalle entre situaciones claramente más importantes frente al coronavirus.

Volvió el Gol y su grito sagrado. Nada que se le compare.

 

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