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Huyeron de un control policial y los persiguieron 20 cuadras

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Huyeron de un control policial y los persiguieron 20 cuadras

El conductor y los dos acompañantes de un Fiat 147 estaban ebrios. En el auto había 25 botellas de alcohol.

La noche había terminado, pero para los tres jóvenes detenidos ayer a la mañana parece que la fiesta recién empezaba. Eran las nueve y en el auto que les secuestraron llevaban dos cajones de cerveza y una botella de fernet, que seguramente iban a sumar a lo que ya habían tomado, ya que estaban notablemente alcoholizados. Y nada de lo anterior, salvo que el conductor manejaba borracho, fue su crimen. Lo fue haber escapado de un control policial, casi atropellar al efectivo que quiso detenerlos y dañar el patrullero que los persiguió casi veinte cuadras.

Como le habían ordenado sus superiores, a las 8:30 de la mañana, un alférez de apellido Núñez y un auxiliar de apellido Sasso, de la Comisaría 2ª, colocaron conos refractarios en la esquina de Centenario y calle San Francisco y comenzaron un control vehicular de rutina.

Por treinta minutos todo transcurrió normalmente, pero unos minutos después de las 9 vieron que el conductor de un 147 beige no aminoraba la marcha tal cual le indicaban. “No solo eso, sino que aceleró y casi embiste al efectivo, que tuvo que tirarse a un costado”, informó el oficial principal Nicolás Pedernera, de la seccional 2ª.

El móvil 1-806, de la comisaría, salió tras los rebeldes, que circulaban por Centenario al oeste, doblaron al norte en calle Riobamba, luego nuevamente al oeste en calle José Hernández y otra vez al norte en Leandro N. Alem.

Según comentaron Núñez y Sasso, el conductor cruzó varias esquinas sin frenar y zigzagueaba para que el patrullero no se le pusiera al costado. Finalmente, en la esquina de Alem y avenida Profesor Berrondo, a dos kilómetros del control, el conductor del Fiat le tiró el auto encima al móvil para impedirle el paso y ambos vehículos colisionaron y se detuvieron.

“Afortunadamente el impacto no causó heridas ni en los policías ni en estos chicos, que eran tres y estaban alcoholizados, según confirmó el alcohotest. El patrullero sufrió un desprendimiento del parachoques delantero derecho y daños en la pintura”, contó Pedernera.

Informalmente, el conductor, de apellido Guajardo, les dijo a los investigadores que no se detuvo en el control porque el auto es de su novia y no poseía la documentación del rodado. La Policía estima que su intención era llegar hasta el domicilio de uno de sus acompañantes, que vive en el barrio Jardín San Luis.

Guajardo, de 26 años, y sus amigos, de apellidos Benítez y Peralta, de 22 y 21, fueron reducidos y trasladados a la Comisaría 2ª, donde les iniciaron una causa por “Resistencia a la autoridad, daños a bienes del Estado provincial y procedencia del automotor”. Los jóvenes, que según dijeron son músicos, no cuentan con antecedentes policiales y el auto en el que circulaban no tiene pedido de secuestro, aunque, como dijo Guajardo, está a nombre de otra persona.

Lo que hicieron no fue broma, y tendrán varias horas para pensar en ello, porque desde el juzgado Correccional y Contravencional de San Luis ordenaron que quedaran detenidos hasta tanto se complete el sumario policial.

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Huyeron de un control policial y los persiguieron 20 cuadras

El conductor y los dos acompañantes de un Fiat 147 estaban ebrios. En el auto había 25 botellas de alcohol.

El Fiat que manejaba Guajardo sería de su novia. La policía confirmó que está en regla. (Foto: Alejandro Lorda)

La noche había terminado, pero para los tres jóvenes detenidos ayer a la mañana parece que la fiesta recién empezaba. Eran las nueve y en el auto que les secuestraron llevaban dos cajones de cerveza y una botella de fernet, que seguramente iban a sumar a lo que ya habían tomado, ya que estaban notablemente alcoholizados. Y nada de lo anterior, salvo que el conductor manejaba borracho, fue su crimen. Lo fue haber escapado de un control policial, casi atropellar al efectivo que quiso detenerlos y dañar el patrullero que los persiguió casi veinte cuadras.

Como le habían ordenado sus superiores, a las 8:30 de la mañana, un alférez de apellido Núñez y un auxiliar de apellido Sasso, de la Comisaría 2ª, colocaron conos refractarios en la esquina de Centenario y calle San Francisco y comenzaron un control vehicular de rutina.

Por treinta minutos todo transcurrió normalmente, pero unos minutos después de las 9 vieron que el conductor de un 147 beige no aminoraba la marcha tal cual le indicaban. “No solo eso, sino que aceleró y casi embiste al efectivo, que tuvo que tirarse a un costado”, informó el oficial principal Nicolás Pedernera, de la seccional 2ª.

El móvil 1-806, de la comisaría, salió tras los rebeldes, que circulaban por Centenario al oeste, doblaron al norte en calle Riobamba, luego nuevamente al oeste en calle José Hernández y otra vez al norte en Leandro N. Alem.

Según comentaron Núñez y Sasso, el conductor cruzó varias esquinas sin frenar y zigzagueaba para que el patrullero no se le pusiera al costado. Finalmente, en la esquina de Alem y avenida Profesor Berrondo, a dos kilómetros del control, el conductor del Fiat le tiró el auto encima al móvil para impedirle el paso y ambos vehículos colisionaron y se detuvieron.

“Afortunadamente el impacto no causó heridas ni en los policías ni en estos chicos, que eran tres y estaban alcoholizados, según confirmó el alcohotest. El patrullero sufrió un desprendimiento del parachoques delantero derecho y daños en la pintura”, contó Pedernera.

Informalmente, el conductor, de apellido Guajardo, les dijo a los investigadores que no se detuvo en el control porque el auto es de su novia y no poseía la documentación del rodado. La Policía estima que su intención era llegar hasta el domicilio de uno de sus acompañantes, que vive en el barrio Jardín San Luis.

Guajardo, de 26 años, y sus amigos, de apellidos Benítez y Peralta, de 22 y 21, fueron reducidos y trasladados a la Comisaría 2ª, donde les iniciaron una causa por “Resistencia a la autoridad, daños a bienes del Estado provincial y procedencia del automotor”. Los jóvenes, que según dijeron son músicos, no cuentan con antecedentes policiales y el auto en el que circulaban no tiene pedido de secuestro, aunque, como dijo Guajardo, está a nombre de otra persona.

Lo que hicieron no fue broma, y tendrán varias horas para pensar en ello, porque desde el juzgado Correccional y Contravencional de San Luis ordenaron que quedaran detenidos hasta tanto se complete el sumario policial.

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