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Juzgan por abuso a un hombre que embarazó a su hijastra

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Juzgan por abuso a un hombre que embarazó a su hijastra

La madre de la víctima también está acusada y detenida. Una fiscal pidió que los condenen a 18 años de prisión. El debate por el caso denunciado el año pasado comenzó el martes en la Cámara del Crimen 1 de San Luis.

Ayer, como el año pasado, cuando lo llevaron para la declaración indagatoria, Fidel Talma Negrón no habló. Es, en algún punto, razonable: una prueba científica prácticamente irrefutable liquidó el abanico de explicaciones que podía dar para defenderse de la acusación de haber violado a la hija de su pareja, Nilda Puebla. La chica, que tenía 14 años cuando la Justicia tomó intervención en el caso, quedó embarazada producto del abuso. Y un estudio de ADN determinó, con un porcentaje de probabilidad del 99,99 por ciento, que el bebé era del padrastro. 
Puebla, que fue procesada como partícipe necesaria del delito de “Abuso sexual doblemente agravado, por la relación de convivencia y por el vínculo”, tampoco quiso declarar ayer, en el inicio del debate oral, en la Cámara del Crimen 1 de San Luis. En su momento, un juez de instrucción también ordenó su detención, ya que tuvo indicios de que sabía que su hija era ultrajada por su concubino y no lo denunció.
Talma Negrón, un albañil chileno de 52 años, y Puebla, ama de casa, fueron detenidos el martes 5 de julio del año pasado, por orden del entonces juez Penal 2, Jorge Sabaini Zapata, quien desarrolló la investigación y los procesó con prisión preventiva, días después. Desde ese entonces, ambos están en el Servicio Penitenciario Provincial. Llegan a juicio con un pedido de la fiscal de instrucción 2, Sonia Fernández, para que los condenen a 18 años de prisión, refirió una fuente. 
En verdad, la causa inició el 20 de febrero de 2016, cuando una hermana mayor de la víctima se enteró de que la muchachita de 14 estaba encinta. Fue la propia adolescente la que, en una charla, ese mismo día, le contó que la criatura que esperaba era de su padrastro, y que éste había empezado con los sometimientos unos siete u ocho meses antes. 
El imputado tiene su casa pegada a la de Puebla. Pero convivía desde hacía unos tres años con la acusada y los hijos de ella.  
La víctima le dijo a su hermana, además, que el hombre dejó de ultrajarla cuando se dio cuenta de que estaba embarazada y le explicó que si no había hablado antes era porque tenía miedo. Habría sido amenazada por Talma Negrón. 

 

Una declaración con notables diferencias 


Sabaini Zapata, actual integrante de la Cámara, se excusó de intervenir en el debate, ya que fue el juez instructor. Por ello, la integración del tribunal que preside Silvia Aizpeolea y del que es parte José Luis Flores se logró con la participación del camarista Hugo Saá Petrino, de la Cámara del Crimen 2. 
En la audiencia inicial, declararon la psicóloga del Poder Judicial Marisa Samper, coordinadora de la Cámara Gesell, tres profesionales de la maternidad provincial “Doctora Teresita Baigorria”, y la hermana mayor de la víctima, que radicó la denuncia. 
Un médico, una asistente social y una psicóloga del centro de salud dieron algunas precisiones sobre la atención que le dieron a la menor. Cuando tomaron intervención, el embarazo ya estaba avanzado. Así y todo, al parecer, no se le notaba mucho. 
Los especialistas “aconsejaron hacer una cesárea. Y, durante el diálogo con los profesionales, surgió la posibilidad de dar el bebé en adopción. Pero la hermana que había hecho la denuncia dijo que no lo darían”, contó una fuente. 
La declaración que la denunciante dio ayer guarda  notables diferencias con aquella que brindó el año pasado. Ahora aseguró que era su hermana la que buscaba y  provocaba al padrastro, y dio a entender que habría habido un consentimiento por parte de ella. 
Cuando le preguntaron qué pensaba sobre lo ocurrido, contestó que le parecía mal, porque él es mayor, y su hermana menor, limitando el hecho a la edad de la víctima y el victimario. 
La psicóloga Samper se sentó frente al tribunal después de que exhibieran una de las tres declaraciones en Cámara Gesell incorporadas en esta causa. Bajo ese sistema entrevistaron a la damnificada y a dos hermanas más chicas que ella, precisó la fuente. La filmación que las partes vieron ayer fue la de la jovencita abusada. 
Luego de la proyección, la perito amplió el informe que confeccionó en su oportunidad. “Entrevistó a la menor después del parto, cuando la criatura ya tenía unos dos o tres meses –narró–. En realidad, intentaron realizar esta medida antes, pero la chica no estaba en condiciones. E inclusive Samper dejó constancia escrita de ello”, en una ocasión. 
Según el informante, la psicóloga validó ayer la veracidad del relato hecho por la muchacha. “Dijo que es creíble, que no se advierten signos de fabulación”, relató. 
Esto a pesar de que la adolescente no abundó en detalles de los ataques. No confirmó, por ejemplo, si fue sólo una vez o varias, aunque dio referencias de un hecho en particular, refirió. La psicóloga explicó que, de los test proyectivos surge que no tenía, allí, en su casa, figuras adultas que le brindaran contención y apoyo. 

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Juzgan por abuso a un hombre que embarazó a su hijastra

La madre de la víctima también está acusada y detenida. Una fiscal pidió que los condenen a 18 años de prisión. El debate por el caso denunciado el año pasado comenzó el martes en la Cámara del Crimen 1 de San Luis.

El padrastro. No declaró ayer (martes), en la audiencia inicial del debate oral. La madre de la víctima, quien también es juzgada, tampoco lo hizo. Foto: Leandro Cruciani.

Ayer, como el año pasado, cuando lo llevaron para la declaración indagatoria, Fidel Talma Negrón no habló. Es, en algún punto, razonable: una prueba científica prácticamente irrefutable liquidó el abanico de explicaciones que podía dar para defenderse de la acusación de haber violado a la hija de su pareja, Nilda Puebla. La chica, que tenía 14 años cuando la Justicia tomó intervención en el caso, quedó embarazada producto del abuso. Y un estudio de ADN determinó, con un porcentaje de probabilidad del 99,99 por ciento, que el bebé era del padrastro. 
Puebla, que fue procesada como partícipe necesaria del delito de “Abuso sexual doblemente agravado, por la relación de convivencia y por el vínculo”, tampoco quiso declarar ayer, en el inicio del debate oral, en la Cámara del Crimen 1 de San Luis. En su momento, un juez de instrucción también ordenó su detención, ya que tuvo indicios de que sabía que su hija era ultrajada por su concubino y no lo denunció.
Talma Negrón, un albañil chileno de 52 años, y Puebla, ama de casa, fueron detenidos el martes 5 de julio del año pasado, por orden del entonces juez Penal 2, Jorge Sabaini Zapata, quien desarrolló la investigación y los procesó con prisión preventiva, días después. Desde ese entonces, ambos están en el Servicio Penitenciario Provincial. Llegan a juicio con un pedido de la fiscal de instrucción 2, Sonia Fernández, para que los condenen a 18 años de prisión, refirió una fuente. 
En verdad, la causa inició el 20 de febrero de 2016, cuando una hermana mayor de la víctima se enteró de que la muchachita de 14 estaba encinta. Fue la propia adolescente la que, en una charla, ese mismo día, le contó que la criatura que esperaba era de su padrastro, y que éste había empezado con los sometimientos unos siete u ocho meses antes. 
El imputado tiene su casa pegada a la de Puebla. Pero convivía desde hacía unos tres años con la acusada y los hijos de ella.  
La víctima le dijo a su hermana, además, que el hombre dejó de ultrajarla cuando se dio cuenta de que estaba embarazada y le explicó que si no había hablado antes era porque tenía miedo. Habría sido amenazada por Talma Negrón. 

 

Una declaración con notables diferencias 


Sabaini Zapata, actual integrante de la Cámara, se excusó de intervenir en el debate, ya que fue el juez instructor. Por ello, la integración del tribunal que preside Silvia Aizpeolea y del que es parte José Luis Flores se logró con la participación del camarista Hugo Saá Petrino, de la Cámara del Crimen 2. 
En la audiencia inicial, declararon la psicóloga del Poder Judicial Marisa Samper, coordinadora de la Cámara Gesell, tres profesionales de la maternidad provincial “Doctora Teresita Baigorria”, y la hermana mayor de la víctima, que radicó la denuncia. 
Un médico, una asistente social y una psicóloga del centro de salud dieron algunas precisiones sobre la atención que le dieron a la menor. Cuando tomaron intervención, el embarazo ya estaba avanzado. Así y todo, al parecer, no se le notaba mucho. 
Los especialistas “aconsejaron hacer una cesárea. Y, durante el diálogo con los profesionales, surgió la posibilidad de dar el bebé en adopción. Pero la hermana que había hecho la denuncia dijo que no lo darían”, contó una fuente. 
La declaración que la denunciante dio ayer guarda  notables diferencias con aquella que brindó el año pasado. Ahora aseguró que era su hermana la que buscaba y  provocaba al padrastro, y dio a entender que habría habido un consentimiento por parte de ella. 
Cuando le preguntaron qué pensaba sobre lo ocurrido, contestó que le parecía mal, porque él es mayor, y su hermana menor, limitando el hecho a la edad de la víctima y el victimario. 
La psicóloga Samper se sentó frente al tribunal después de que exhibieran una de las tres declaraciones en Cámara Gesell incorporadas en esta causa. Bajo ese sistema entrevistaron a la damnificada y a dos hermanas más chicas que ella, precisó la fuente. La filmación que las partes vieron ayer fue la de la jovencita abusada. 
Luego de la proyección, la perito amplió el informe que confeccionó en su oportunidad. “Entrevistó a la menor después del parto, cuando la criatura ya tenía unos dos o tres meses –narró–. En realidad, intentaron realizar esta medida antes, pero la chica no estaba en condiciones. E inclusive Samper dejó constancia escrita de ello”, en una ocasión. 
Según el informante, la psicóloga validó ayer la veracidad del relato hecho por la muchacha. “Dijo que es creíble, que no se advierten signos de fabulación”, relató. 
Esto a pesar de que la adolescente no abundó en detalles de los ataques. No confirmó, por ejemplo, si fue sólo una vez o varias, aunque dio referencias de un hecho en particular, refirió. La psicóloga explicó que, de los test proyectivos surge que no tenía, allí, en su casa, figuras adultas que le brindaran contención y apoyo. 

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