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Gigantes en la ruta: el reto de conducir los bitrenes

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Gigantes en la ruta: el reto de conducir los bitrenes

Por Juan Luna


Como subir al lomo de un elefante e intentar conducirlo por la selva, así es la tarea que afrontan los choferes de los bitrenes. Cada vez que se enfrentan al volante, tienen el desafío de llevar destino a un espécimen manso pero increíblemente grande por esa jungla de vehículos que suelen ser las rutas argentinas. Por eso la Escuela de Manejo de Bitrenes (EMaBi), creada por el Gobierno de la provincia el mes pasado, comenzó a capacitar a los valientes domadores y ya formó a los primeros catorce conductores profesionales que tienen licencia para manejarlos por los caminos provinciales.

La EMaBi se fundó hace menos de un mes y es el primer y único centro de capacitación de todo el país especializado en bitrenes.


Si bien estos transportes de carga de alto rendimiento, como los llaman los funcionarios a cargo del proyecto, ya recorren las rutas sanluiseñas desde 2011, el 26 de mayo pasado la Secretaría de Estado San Luis Logística puso en marcha el primer y único centro de formación de todo el país especializado en esta clase de vehículos.


El curso, por lo tanto, surgió como consecuencia de esa experiencia que la provincia ha ido ganando en los últimos seis años con la utilización de estos camiones, especialmente en el traslado de granos. "Ya llevamos cinco o seis años de experiencia concreta con estos vehículos en la ruta y, desde el punto de vista académico ya hemos hecho los estudios y pruebas correspondientes sobre los beneficios que tienen respecto de los camiones convencionales", señaló Graciela Corvalán, responsable de San Luis Logística.


Aunque su nombre puede generar la idea de una locomotora, un bitren es en realidad un camión, pero con algunas características distintivas. Está formado por una unidad tractora que arrastra dos remolques que están conectados entre sí por un plato de enganche conocido como 'quinta rueda'. Este acople une las cajas de tal modo que no son necesarios los tradicionales ganchos. Así, le da mayor uniformidad al conjunto a la hora de tomar curvas y reduce los riesgos de descarrilamiento.


Desde la cabina hasta el final del segundo tráiler el vehículo alcanza una longitud de entre 25 y 30 metros. Tiene un ancho de 2,6 metros y posee la capacidad de transportar 53 toneladas de carga que, sumadas al peso propio de la maquinaria, dan un total de 75 toneladas sobre las autopistas. La ecuación significa un aumento del 76% en la capacidad de almacenamiento y, por lo tanto, de traslado.


Sin embargo, los estudios que realizó el Gobierno demuestran que producen hasta un 56% menos de impacto sobre el asfalto porque distribuyen mejor el peso sobre su carrocería. Es que al contar con nueve ejes, cada uno tiene que soportar menos de 8,5 toneladas cuando los remolques están repletos, mientras que los otros camiones reciben más de 10 toneladas sobre cada uno de sus cinco ejes.


Además, el cambio de los transportes convencionales a los también llamados B-dobles significaría una reducción del 40% al 70% de combustible por tonelada, lo que se traduce en un daño menor al medio ambiente.


En San Luis ya hay 17 de estos automotores en circulación, que pertenecen a seis empresas privadas diferentes.

En el territorio puntano rige la Ley NºVIII-0943-2016 que los autoriza de manera definitiva a recorrer los caminos de administración provincial, a diferencia de lo que sucede en las rutas nacionales. "A pesar de que el decreto Nº574/2014 permite la circulación a nivel país, por una mala voluntad política aún no se implementa. Por eso estamos esperando que la Nación abra el juego porque este medio abarataría los costos de flete, que es un factor determinante en la cadena de producción", expresó José Luis Calderón, jefe del subprograma Transporte Carretero de Cargas.


La normativa provincial, que tiene como autoridad de aplicación a la secretaría que encabeza Corvalán, establece una serie de obligaciones. "Una de ellas es que los choferes estén capacitados porque es un vehículo totalmente diferente al camión convencional, no sólo por las medidas sino también por la tecnología incorporada", sostuvo la funcionaria.


Por eso durante dos fines de semana convocaron a los únicos instructores del país que están capacitados para impartir cursos sobre estos vehículos. Los profesores representan a Cementos Avellaneda, Semirremolques Vulcano, BrAle Consulting, Transportes y Servicios Agropecuarios (TSA) y Scania Argentina, todas empresas que incluyen bitrenes entre su planta automotriz.


Los cursos abarcan aspectos teóricos y prácticos de manejo y se dictan en las aulas de la Universidad Provincial de Oficios (UPRO) y el predio de la Zona de Actividades Logísticas (ZAL), ambos ubicados en Villa Mercedes.


"La formación se divide en cuatro módulos. El primero es una introducción a los conceptos básicos de un bitren. En el segundo se ve todo lo que es el manejo racional, defensivo, el funcionamiento  y cómo actuar ante una dificultad. El tercero ahonda en la parte legislativa provincial, nacional e internacional. Y la última parte es la evaluación", detalló Calderón.


El requisito fundamental para tomar el curso es tener la licencia para conducir transportes de cargas, una experiencia mínima de dos años al frente del volante y tener aprobados los exámenes psico-físicos correspondientes.


Sergio Castroman, Sergio Fernández, Nicolás Pron, Gastón Collado, Eduardo Bignert, Cristian López, Sebastián Dalmolin, José Gutiérrez, Darío Domínguez, Ariel Vélez, Gustavo Ávila, Matías De Batista, Carlos Funes y Javier Funes, conductores profesionales de las empresas TSA, Horpas, Vial Minera, Don Pedro, Cementos Avellaneda, formaron la primera camada de egresados de la EMaBi.


Domar al gigante


Cuando la revista El Campo llegó a las instalaciones de la ZAL para observar las clases, los muchachos estaban en el momento clave de su formación: el examen.


En un salón, tuvieron que completar una prueba teórica y escrita donde consignaron lo que habían aprendido durante los dos últimos fines de semana.


Sergio Fernández, uno de los primeros en terminar la evaluación y conductor de la firma Don Pedro, dijo que el trayecto fue bastante "exigente" y que obligó a retomar los libros. "Cuando uno estudia, siempre tiene temores. Pero realmente colmaron nuestras expectativas porque hemos aprendido mucho más de lo que nos han enseñado en otro tipo de cursos.  Hemos llegado a un nivel de excelencia", expresó el hombre nacido hace 54 años en Buenos Aires pero radicado en Villa Mercedes de la mano del transporte.


Si bien no había conducido nunca un bitren, no dudó en elegirlo por sobre los camiones que maneja desde que tenía 18 años.

"Aunque nosotros andamos en camiones modernos, éstos los superan ampliamente. No solamente en lo que hace a la seguridad para el chofer, sino también para la persona que está afuera. Por ahí les parece que es una cosa muy grande, pero se maneja muy bien y tiene muy buena estabilidad. Al bitren lo llaman monstruo, pero los verdaderos monstruos son los que están circulando hoy en la ruta, que no tienen condiciones de seguridad", enfatizó.


Su compañero y tocayo, Sergio Castromán, contó que al subir a la cabina "uno se siente muy cómodo y seguro. Obviamente las dimensiones a las que estamos acostumbrados son otras y por ahí nos cuesta un poco adaptarnos a las maniobras. Pero los instructores nos dieron mucha tranquilidad y supieron inculcarnos la experiencia que ellos mismos tienen al volante", valoró.


Desde hace un tiempo las diferentes industrias automotrices diseñan camiones con mucha más comodidad para quien maneja y han dejado atrás esa imagen de un transporte tosco de asientos duros y cambios que exigían fuerza en los brazos y piernas. Los bitrenes son la clara muestra del confort que ofrecen al chofer. Al subir, el volante se adapta a la altura de la persona, cuentan con un sillón bien acolchonado, aire acondicionado y un espacio amplio. "Todas las marcas, Scania, Volvo, Mercedes Benz, se han dedicado a la comodidad del chofer. Vienen con heladera, una cama, la posición del manejo es cómoda. Yo soy alto y entro parado", opinó Eduardo Bignert, empleado de TSA.


Para el hombre de 47 años, nacido en Buena Esperanza, la diferencia al subir a un bitren es que "uno tiene que estar más atento aún y bien descansado, porque al ser tan grande no hay margen de error". Ariel Vélez, de Cementos Avellaneda, coincidió y resaltó que por eso es fundamental tener una buena formación. "Uno tiene que ser consciente que maneja un equipo mucho más largo y con el doble de kilos de los que lleva en el común", apuntó.


Sin embargo, los platos de acoples hacen que la maniobrabilidad sea mucho más precisa. "Además tienen un radar que si ve un obstáculo adelante en un día de niebla, por ejemplo, te da una alerta para que frenes", indicó Fernández.


Eso sí, Bignert recomendó que los automovilistas tienen que tomar ciertos recaudos al toparse con uno de estos transportes en la ruta. "Siempre les digo que mantengan una distancia de 60 metros por lo menos de la cola. Porque este camión, aunque tenga 75 toneladas arriba a 80 kilómetros por hora, en menos de 23 metros ya frena a cero", aconsejó.


Otra de las virtudes es que al contar con 675 caballos de fuerza por tonelada, tiene una mejor reacción en las subidas, a diferencia de los convencionales de 425 HP. De modo que ante una loma o un camino ascendente, el vehículo puede mantener firma su marcha y no retrasar al resto de los conductores.


Para obtener el carné, tuvieron que completar un circuito de manejo que incluía curvas cerradas, contracurvas, ascensos, retrocesos, y estacionamiento. Una vez que pasaron todos, los flamantes choferes habilitados se mostraron felices. "Hace mucho tiempo que esperábamos ésto. Además de ser un logro profesional, es un crecimiento personal", expresó Castromán.


Vélez, por su parte, resaltó el valor que tienen para ellos los camiones, más allá del trabajo. "Yo he sido chofer prácticamente toda mi vida. Amo mi profesión y siempre intento mejorar. Por eso esto se disfruta tanto", dijo. El jefe del área Bitrenes y Nuevas Tecnologías, Pablo Díaz, remarcó que "son los primeros alumnos formados en el país para manejar bitrenes. Es un orgullo que sean puntanos".


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Gigantes en la ruta: el reto de conducir los bitrenes

Excelencia sobre ruedas. Los conductores de TSA formaron parte del equipo de instructores que impartieron las clases.

Como subir al lomo de un elefante e intentar conducirlo por la selva, así es la tarea que afrontan los choferes de los bitrenes. Cada vez que se enfrentan al volante, tienen el desafío de llevar destino a un espécimen manso pero increíblemente grande por esa jungla de vehículos que suelen ser las rutas argentinas. Por eso la Escuela de Manejo de Bitrenes (EMaBi), creada por el Gobierno de la provincia el mes pasado, comenzó a capacitar a los valientes domadores y ya formó a los primeros catorce conductores profesionales que tienen licencia para manejarlos por los caminos provinciales.

La EMaBi se fundó hace menos de un mes y es el primer y único centro de capacitación de todo el país especializado en bitrenes.


Si bien estos transportes de carga de alto rendimiento, como los llaman los funcionarios a cargo del proyecto, ya recorren las rutas sanluiseñas desde 2011, el 26 de mayo pasado la Secretaría de Estado San Luis Logística puso en marcha el primer y único centro de formación de todo el país especializado en esta clase de vehículos.


El curso, por lo tanto, surgió como consecuencia de esa experiencia que la provincia ha ido ganando en los últimos seis años con la utilización de estos camiones, especialmente en el traslado de granos. "Ya llevamos cinco o seis años de experiencia concreta con estos vehículos en la ruta y, desde el punto de vista académico ya hemos hecho los estudios y pruebas correspondientes sobre los beneficios que tienen respecto de los camiones convencionales", señaló Graciela Corvalán, responsable de San Luis Logística.


Aunque su nombre puede generar la idea de una locomotora, un bitren es en realidad un camión, pero con algunas características distintivas. Está formado por una unidad tractora que arrastra dos remolques que están conectados entre sí por un plato de enganche conocido como 'quinta rueda'. Este acople une las cajas de tal modo que no son necesarios los tradicionales ganchos. Así, le da mayor uniformidad al conjunto a la hora de tomar curvas y reduce los riesgos de descarrilamiento.


Desde la cabina hasta el final del segundo tráiler el vehículo alcanza una longitud de entre 25 y 30 metros. Tiene un ancho de 2,6 metros y posee la capacidad de transportar 53 toneladas de carga que, sumadas al peso propio de la maquinaria, dan un total de 75 toneladas sobre las autopistas. La ecuación significa un aumento del 76% en la capacidad de almacenamiento y, por lo tanto, de traslado.


Sin embargo, los estudios que realizó el Gobierno demuestran que producen hasta un 56% menos de impacto sobre el asfalto porque distribuyen mejor el peso sobre su carrocería. Es que al contar con nueve ejes, cada uno tiene que soportar menos de 8,5 toneladas cuando los remolques están repletos, mientras que los otros camiones reciben más de 10 toneladas sobre cada uno de sus cinco ejes.


Además, el cambio de los transportes convencionales a los también llamados B-dobles significaría una reducción del 40% al 70% de combustible por tonelada, lo que se traduce en un daño menor al medio ambiente.


En San Luis ya hay 17 de estos automotores en circulación, que pertenecen a seis empresas privadas diferentes.

En el territorio puntano rige la Ley NºVIII-0943-2016 que los autoriza de manera definitiva a recorrer los caminos de administración provincial, a diferencia de lo que sucede en las rutas nacionales. "A pesar de que el decreto Nº574/2014 permite la circulación a nivel país, por una mala voluntad política aún no se implementa. Por eso estamos esperando que la Nación abra el juego porque este medio abarataría los costos de flete, que es un factor determinante en la cadena de producción", expresó José Luis Calderón, jefe del subprograma Transporte Carretero de Cargas.


La normativa provincial, que tiene como autoridad de aplicación a la secretaría que encabeza Corvalán, establece una serie de obligaciones. "Una de ellas es que los choferes estén capacitados porque es un vehículo totalmente diferente al camión convencional, no sólo por las medidas sino también por la tecnología incorporada", sostuvo la funcionaria.


Por eso durante dos fines de semana convocaron a los únicos instructores del país que están capacitados para impartir cursos sobre estos vehículos. Los profesores representan a Cementos Avellaneda, Semirremolques Vulcano, BrAle Consulting, Transportes y Servicios Agropecuarios (TSA) y Scania Argentina, todas empresas que incluyen bitrenes entre su planta automotriz.


Los cursos abarcan aspectos teóricos y prácticos de manejo y se dictan en las aulas de la Universidad Provincial de Oficios (UPRO) y el predio de la Zona de Actividades Logísticas (ZAL), ambos ubicados en Villa Mercedes.


"La formación se divide en cuatro módulos. El primero es una introducción a los conceptos básicos de un bitren. En el segundo se ve todo lo que es el manejo racional, defensivo, el funcionamiento  y cómo actuar ante una dificultad. El tercero ahonda en la parte legislativa provincial, nacional e internacional. Y la última parte es la evaluación", detalló Calderón.


El requisito fundamental para tomar el curso es tener la licencia para conducir transportes de cargas, una experiencia mínima de dos años al frente del volante y tener aprobados los exámenes psico-físicos correspondientes.


Sergio Castroman, Sergio Fernández, Nicolás Pron, Gastón Collado, Eduardo Bignert, Cristian López, Sebastián Dalmolin, José Gutiérrez, Darío Domínguez, Ariel Vélez, Gustavo Ávila, Matías De Batista, Carlos Funes y Javier Funes, conductores profesionales de las empresas TSA, Horpas, Vial Minera, Don Pedro, Cementos Avellaneda, formaron la primera camada de egresados de la EMaBi.


Domar al gigante


Cuando la revista El Campo llegó a las instalaciones de la ZAL para observar las clases, los muchachos estaban en el momento clave de su formación: el examen.


En un salón, tuvieron que completar una prueba teórica y escrita donde consignaron lo que habían aprendido durante los dos últimos fines de semana.


Sergio Fernández, uno de los primeros en terminar la evaluación y conductor de la firma Don Pedro, dijo que el trayecto fue bastante "exigente" y que obligó a retomar los libros. "Cuando uno estudia, siempre tiene temores. Pero realmente colmaron nuestras expectativas porque hemos aprendido mucho más de lo que nos han enseñado en otro tipo de cursos.  Hemos llegado a un nivel de excelencia", expresó el hombre nacido hace 54 años en Buenos Aires pero radicado en Villa Mercedes de la mano del transporte.


Si bien no había conducido nunca un bitren, no dudó en elegirlo por sobre los camiones que maneja desde que tenía 18 años.

"Aunque nosotros andamos en camiones modernos, éstos los superan ampliamente. No solamente en lo que hace a la seguridad para el chofer, sino también para la persona que está afuera. Por ahí les parece que es una cosa muy grande, pero se maneja muy bien y tiene muy buena estabilidad. Al bitren lo llaman monstruo, pero los verdaderos monstruos son los que están circulando hoy en la ruta, que no tienen condiciones de seguridad", enfatizó.


Su compañero y tocayo, Sergio Castromán, contó que al subir a la cabina "uno se siente muy cómodo y seguro. Obviamente las dimensiones a las que estamos acostumbrados son otras y por ahí nos cuesta un poco adaptarnos a las maniobras. Pero los instructores nos dieron mucha tranquilidad y supieron inculcarnos la experiencia que ellos mismos tienen al volante", valoró.


Desde hace un tiempo las diferentes industrias automotrices diseñan camiones con mucha más comodidad para quien maneja y han dejado atrás esa imagen de un transporte tosco de asientos duros y cambios que exigían fuerza en los brazos y piernas. Los bitrenes son la clara muestra del confort que ofrecen al chofer. Al subir, el volante se adapta a la altura de la persona, cuentan con un sillón bien acolchonado, aire acondicionado y un espacio amplio. "Todas las marcas, Scania, Volvo, Mercedes Benz, se han dedicado a la comodidad del chofer. Vienen con heladera, una cama, la posición del manejo es cómoda. Yo soy alto y entro parado", opinó Eduardo Bignert, empleado de TSA.


Para el hombre de 47 años, nacido en Buena Esperanza, la diferencia al subir a un bitren es que "uno tiene que estar más atento aún y bien descansado, porque al ser tan grande no hay margen de error". Ariel Vélez, de Cementos Avellaneda, coincidió y resaltó que por eso es fundamental tener una buena formación. "Uno tiene que ser consciente que maneja un equipo mucho más largo y con el doble de kilos de los que lleva en el común", apuntó.


Sin embargo, los platos de acoples hacen que la maniobrabilidad sea mucho más precisa. "Además tienen un radar que si ve un obstáculo adelante en un día de niebla, por ejemplo, te da una alerta para que frenes", indicó Fernández.


Eso sí, Bignert recomendó que los automovilistas tienen que tomar ciertos recaudos al toparse con uno de estos transportes en la ruta. "Siempre les digo que mantengan una distancia de 60 metros por lo menos de la cola. Porque este camión, aunque tenga 75 toneladas arriba a 80 kilómetros por hora, en menos de 23 metros ya frena a cero", aconsejó.


Otra de las virtudes es que al contar con 675 caballos de fuerza por tonelada, tiene una mejor reacción en las subidas, a diferencia de los convencionales de 425 HP. De modo que ante una loma o un camino ascendente, el vehículo puede mantener firma su marcha y no retrasar al resto de los conductores.


Para obtener el carné, tuvieron que completar un circuito de manejo que incluía curvas cerradas, contracurvas, ascensos, retrocesos, y estacionamiento. Una vez que pasaron todos, los flamantes choferes habilitados se mostraron felices. "Hace mucho tiempo que esperábamos ésto. Además de ser un logro profesional, es un crecimiento personal", expresó Castromán.


Vélez, por su parte, resaltó el valor que tienen para ellos los camiones, más allá del trabajo. "Yo he sido chofer prácticamente toda mi vida. Amo mi profesión y siempre intento mejorar. Por eso esto se disfruta tanto", dijo. El jefe del área Bitrenes y Nuevas Tecnologías, Pablo Díaz, remarcó que "son los primeros alumnos formados en el país para manejar bitrenes. Es un orgullo que sean puntanos".


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