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Quieren hacer harina con despojos de frigoríficos

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Quieren hacer harina con despojos de frigoríficos

Cinco técnicos presentaron un proyecto para fabricar la materia prima con huesos y restos de carne que no se venden. Valor agregado y más trabajo para la provincia( bajada).

El Plan Maestro Carnes San Luis, que lanzó el Gobierno de la Provincia para bajar cerca del 30% el precio de uno de los alimentos básicos de la mesa de los puntanos, sigue generando expectativas y propuestas. Ahora, un nuevo proyecto asoma como la posibilidad de generar productos que le agreguen valor a la materia prima que se cría en nuestros campos. Un grupo de jóvenes, Técnicos Universitarios en Agroalimentos, le presentó al ministro de Medio Ambiente, Campo y Producción, Cristian Moleker, una propuesta para crear una fábrica de harina conformada por huesos y carne, como una manera de aprovechar los “desperdicios” de los frigoríficos provinciales que se reactivarán para incrementar la faena vacuna en la provincia.

Juan Canillas, Johana Zapata, Cristina Cabeytú, Cintia Alessio y Silvia Barzola son los profesionales que elaboraron la idea. Los cinco son egresados de la Universidad Nacional de Villa Mercedes y formaron parte de la primera generación en graduarse en la joven institución. Como un premio a sus méritos, fueron incorporados a la administración pública, junto con los estudiantes de las otras carreras, por pedido del propio gobernador Alberto Rodríguez Saá.

Los creadores del plan son graduados de la Universidad de Villa Mercedes

Así, los graduados, todos nacidos en Justo Daract, localidad donde se dicta la tecnicatura, ingresaron a trabajar en la cartera agropecuaria. “El día que nos comunicaron que entrábamos a ser parte de las oficinas públicas nos dividieron a cada egresado según el perfil de la carrera. Nosotros tuvimos una reunión con los jefes de tres programas del Ministerio: Sol Puntano, la ley de fomento al Valor Agregado y el Plan Carnes, que estaba empezando a gestarse”, contó Canillas, el único varón entre los flamantes graduados.

Para el muchacho de 32 años, quien tuvo además la dicha de recibirse junto a su esposa Johana Zapata, los tres programas eran “tentadores”. Pero fue un mensaje del veterinario Sebastián Lavandeira, responsable del plan, lo que lo hizo inclinarse por el trabajo con los frigoríficos. “Nos escribió que él quería que pensáramos ideas que pudieran darle más trabajo a la gente. Imaginate, mi señora y yo habíamos estado un buen tiempo sin trabajo para poder terminar la carrera, y que te digan eso, realmente te conmueve, te da muchas ganas de ayudar”, contó.

Así, la pareja y las otras tres chicas se metieron de lleno a trabajar con Lavandeira en el proyecto. Pero el veterinario les asignó una tarea especial. “Nos pidió que pensáramos proyectos que tuvieran como fin reutilizar los despojos que generan los frigoríficos, como para poder cerrar todo el círculo productivo en la provincia”, recordó Barzola.

Contentos con la misión, el equipo no escatimó en creatividad e idearon una catarata de planes. De ese paquete, tres proyectos fueron los que prevalecieron y salieron a la luz cuando el ministro Moleker los recibió en su despacho.

Lo primero que buscan es crear una planta que transforme en harina a algunos cortes del bovino que generalmente no se comercializan, como los huesos de la cabeza, las pezuñas, algunas partes de las vísceras y del intestino.

s frigoríficos provinciales estén en marcha y trabajen con su capacidad a pleno, calculan que la faena generará aproximadamente siete toneladas diarias de despojos. “Por eso, el primer beneficio es reducir el impacto ambiental, porque si esos 7.000 kilos se desechan podrían producir contaminación”, valoró el muchacho.

Pero también el polvo que resulta de la trituración de esos huesos se convertiría en una forma de darle valor a esos restos. Es que estas harinas se utilizan como ingrediente para la formulación de alimentos balanceados en la avicultura, en la porcicultura y también en las raciones para mascotas, como perros y gatos.

Por lo tanto, si la provincia logra producir el insumo, una de las posibilidades sería venderlo a las industrias que fabrican estos preparados. “Como materia prima, la harina de carne y huesos es más rica en proteínas que las de origen vegetal, como la de soja y la de derivados de maíz. Poseen mucho más calcio y fósforo, que son dos componentes que generalmente hay que aportarle cuando se hace harina de soja”, resaltó Barzola.

Otra de las ventajas que tiene para la formulación de dietas, es la palatabilidad. Por su procedencia, posee olores y sabores que resultan atractivos para los animales. Para comprobarlo, basta con ver cómo los perros se relamen cada vez que ven un hueso.

Pero también existe la oportunidad, y esa es la segunda etapa del proyecto de los jóvenes, de que San Luis ponga en marcha una planta que se dedique a hacer los alimentos para animales no rumiantes. De esa manera, la propuesta generaría más ingresos económicos y ganaría otra pata más que atractiva para los puntanos: la generación de más puestos de empleo.

Además, “un poco la idea del Gobierno es empezar a abastecer a San Luis con sus propios productos, sus propias materias primas y darles valor agregado aquí en la provincia”, destacó Alessio, también daractense y de 25 años, quien elogió la inclusión de los  jóvenes en las filas del Ejecutivo. “Estamos muy contentas porque nos involucran a los que aún no tenemos experiencia y poder trabajar de lo que a uno le gusta y para lo que se formó es un privilegio que te llena de satisfacción”, expresó.

Pero como si todo eso fuera poco, los chicos presentaron otra idea que apunta a aprovechar el sebo que se extraería en el centrifugado de la harina para producir jabones. A esa grasa, “se le agrega hidróxido de sodio y por un proceso químico se obtiene por un lado jabón y por el otro, glicerina”, señaló Barzola.

“Estos son recién los primeros proyectos, pero hay muchos más que van a  ir saliendo a la luz. Por ahí, uno está un poco ansioso y quiere hacer todo ya, pero hay que ir de a poco”, aclaró Canillas, sin disimular su entusiasmo.

Los jóvenes contaron que en todas las reuniones que mantuvieron con Moleker y Lavandeira notaron una muy buena predisposición. “Creemos que esto va a ser viable, pero todo se tiene que estudiar, hacer números y analizar. Lo que sigue son algunas visitas a diferentes plantas que podrían dedicarse a la fabricación”, dijo el muchacho.

De desecho a materia prima

Convertir los despojos de los frigoríficos en una materia prima aprovechable es un proceso bastante sencillo, siempre y cuando se cuente con la maquinaria adecuada. Barzola detalló las diferentes etapas de la fabricación de las harinas y contó que el primer paso es triturar los huesos en pequeños trozos que tengan el mismo tamaño. “Se homogeiniza para que cuando sea el momento de la cocción, el calor llegue de la misma forma a todos los pedazos”, explicó.

Los trozos se colocan en un digestor, donde se cocinan a altas temperaturas, que oscilan entre los 130 y los 150 grados. Luego, la mezcla se separa en sólidos y líquidos. Una gran parte del líquido es agua y termina evaporándose, mientras que lo que resta se deja como sebo industrial.

“La parte dura que se forma queda como una especie de chicharrón o un expeler, que va a una centrifugación para terminar de sacar el porcentaje de líquido que tenga y luego termina en un prensado que lo compacta”, describió. La última etapa del procedimiento es la molienda de esos bloques, que se trituran y se convierten en polvo, que se conserva en acopiadores.

Además de ser una materia prima para la fabricación de alimentos, la harina suele usarse como fertilizante para algunos cultivos por su alto contenido en proteínas, que suele ser de un 30% de calcio y entre un 15 y un 18% de fósforo.

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Quieren hacer harina con despojos de frigoríficos

Cinco técnicos presentaron un proyecto para fabricar la materia prima con huesos y restos de carne que no se venden. Valor agregado y más trabajo para la provincia( bajada).

El Plan Maestro Carnes San Luis, que lanzó el Gobierno de la Provincia para bajar cerca del 30% el precio de uno de los alimentos básicos de la mesa de los puntanos, sigue generando expectativas y propuestas. Ahora, un nuevo proyecto asoma como la posibilidad de generar productos que le agreguen valor a la materia prima que se cría en nuestros campos. Un grupo de jóvenes, Técnicos Universitarios en Agroalimentos, le presentó al ministro de Medio Ambiente, Campo y Producción, Cristian Moleker, una propuesta para crear una fábrica de harina conformada por huesos y carne, como una manera de aprovechar los “desperdicios” de los frigoríficos provinciales que se reactivarán para incrementar la faena vacuna en la provincia.

Juan Canillas, Johana Zapata, Cristina Cabeytú, Cintia Alessio y Silvia Barzola son los profesionales que elaboraron la idea. Los cinco son egresados de la Universidad Nacional de Villa Mercedes y formaron parte de la primera generación en graduarse en la joven institución. Como un premio a sus méritos, fueron incorporados a la administración pública, junto con los estudiantes de las otras carreras, por pedido del propio gobernador Alberto Rodríguez Saá.

Los creadores del plan son graduados de la Universidad de Villa Mercedes

Así, los graduados, todos nacidos en Justo Daract, localidad donde se dicta la tecnicatura, ingresaron a trabajar en la cartera agropecuaria. “El día que nos comunicaron que entrábamos a ser parte de las oficinas públicas nos dividieron a cada egresado según el perfil de la carrera. Nosotros tuvimos una reunión con los jefes de tres programas del Ministerio: Sol Puntano, la ley de fomento al Valor Agregado y el Plan Carnes, que estaba empezando a gestarse”, contó Canillas, el único varón entre los flamantes graduados.

Para el muchacho de 32 años, quien tuvo además la dicha de recibirse junto a su esposa Johana Zapata, los tres programas eran “tentadores”. Pero fue un mensaje del veterinario Sebastián Lavandeira, responsable del plan, lo que lo hizo inclinarse por el trabajo con los frigoríficos. “Nos escribió que él quería que pensáramos ideas que pudieran darle más trabajo a la gente. Imaginate, mi señora y yo habíamos estado un buen tiempo sin trabajo para poder terminar la carrera, y que te digan eso, realmente te conmueve, te da muchas ganas de ayudar”, contó.

Así, la pareja y las otras tres chicas se metieron de lleno a trabajar con Lavandeira en el proyecto. Pero el veterinario les asignó una tarea especial. “Nos pidió que pensáramos proyectos que tuvieran como fin reutilizar los despojos que generan los frigoríficos, como para poder cerrar todo el círculo productivo en la provincia”, recordó Barzola.

Contentos con la misión, el equipo no escatimó en creatividad e idearon una catarata de planes. De ese paquete, tres proyectos fueron los que prevalecieron y salieron a la luz cuando el ministro Moleker los recibió en su despacho.

Lo primero que buscan es crear una planta que transforme en harina a algunos cortes del bovino que generalmente no se comercializan, como los huesos de la cabeza, las pezuñas, algunas partes de las vísceras y del intestino.

s frigoríficos provinciales estén en marcha y trabajen con su capacidad a pleno, calculan que la faena generará aproximadamente siete toneladas diarias de despojos. “Por eso, el primer beneficio es reducir el impacto ambiental, porque si esos 7.000 kilos se desechan podrían producir contaminación”, valoró el muchacho.

Pero también el polvo que resulta de la trituración de esos huesos se convertiría en una forma de darle valor a esos restos. Es que estas harinas se utilizan como ingrediente para la formulación de alimentos balanceados en la avicultura, en la porcicultura y también en las raciones para mascotas, como perros y gatos.

Por lo tanto, si la provincia logra producir el insumo, una de las posibilidades sería venderlo a las industrias que fabrican estos preparados. “Como materia prima, la harina de carne y huesos es más rica en proteínas que las de origen vegetal, como la de soja y la de derivados de maíz. Poseen mucho más calcio y fósforo, que son dos componentes que generalmente hay que aportarle cuando se hace harina de soja”, resaltó Barzola.

Otra de las ventajas que tiene para la formulación de dietas, es la palatabilidad. Por su procedencia, posee olores y sabores que resultan atractivos para los animales. Para comprobarlo, basta con ver cómo los perros se relamen cada vez que ven un hueso.

Pero también existe la oportunidad, y esa es la segunda etapa del proyecto de los jóvenes, de que San Luis ponga en marcha una planta que se dedique a hacer los alimentos para animales no rumiantes. De esa manera, la propuesta generaría más ingresos económicos y ganaría otra pata más que atractiva para los puntanos: la generación de más puestos de empleo.

Además, “un poco la idea del Gobierno es empezar a abastecer a San Luis con sus propios productos, sus propias materias primas y darles valor agregado aquí en la provincia”, destacó Alessio, también daractense y de 25 años, quien elogió la inclusión de los  jóvenes en las filas del Ejecutivo. “Estamos muy contentas porque nos involucran a los que aún no tenemos experiencia y poder trabajar de lo que a uno le gusta y para lo que se formó es un privilegio que te llena de satisfacción”, expresó.

Pero como si todo eso fuera poco, los chicos presentaron otra idea que apunta a aprovechar el sebo que se extraería en el centrifugado de la harina para producir jabones. A esa grasa, “se le agrega hidróxido de sodio y por un proceso químico se obtiene por un lado jabón y por el otro, glicerina”, señaló Barzola.

“Estos son recién los primeros proyectos, pero hay muchos más que van a  ir saliendo a la luz. Por ahí, uno está un poco ansioso y quiere hacer todo ya, pero hay que ir de a poco”, aclaró Canillas, sin disimular su entusiasmo.

Los jóvenes contaron que en todas las reuniones que mantuvieron con Moleker y Lavandeira notaron una muy buena predisposición. “Creemos que esto va a ser viable, pero todo se tiene que estudiar, hacer números y analizar. Lo que sigue son algunas visitas a diferentes plantas que podrían dedicarse a la fabricación”, dijo el muchacho.

De desecho a materia prima

Convertir los despojos de los frigoríficos en una materia prima aprovechable es un proceso bastante sencillo, siempre y cuando se cuente con la maquinaria adecuada. Barzola detalló las diferentes etapas de la fabricación de las harinas y contó que el primer paso es triturar los huesos en pequeños trozos que tengan el mismo tamaño. “Se homogeiniza para que cuando sea el momento de la cocción, el calor llegue de la misma forma a todos los pedazos”, explicó.

Los trozos se colocan en un digestor, donde se cocinan a altas temperaturas, que oscilan entre los 130 y los 150 grados. Luego, la mezcla se separa en sólidos y líquidos. Una gran parte del líquido es agua y termina evaporándose, mientras que lo que resta se deja como sebo industrial.

“La parte dura que se forma queda como una especie de chicharrón o un expeler, que va a una centrifugación para terminar de sacar el porcentaje de líquido que tenga y luego termina en un prensado que lo compacta”, describió. La última etapa del procedimiento es la molienda de esos bloques, que se trituran y se convierten en polvo, que se conserva en acopiadores.

Además de ser una materia prima para la fabricación de alimentos, la harina suele usarse como fertilizante para algunos cultivos por su alto contenido en proteínas, que suele ser de un 30% de calcio y entre un 15 y un 18% de fósforo.

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