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El dulce de producir sin varroasis en las colmenas

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El dulce de producir sin varroasis en las colmenas

En mayo, los apicultores recibieron el medicamento gratis a través del Gobierno como parte del Plan Apícola Provincial. La efectividad registrada fue de casi 100%.

Las colmenas, a nivel mundial, están sufriendo graves problemas y uno de los motivos es la presencia de la varroasis, una enfermedad que baja los niveles productivos porque aumenta la mortandad entre las abejas. Los funcionarios provinciales saben de la importancia que tienen las productoras de miel para el equilibrio del medio ambiente y para la sustentabilidad de las explotaciones. Por eso dentro del Plan Sanitario Apícola, en mayo, entregó Aluen Cap, un medicamento para la varroasis que fue desarrollado por una cooperativa de Bahía Blanca y tiene como característica principal que se trata de un producto orgánico.

Los apicultores  sanluiseños ya tienen resultados parciales de la aplicación de las bandas, que en forma paulatina eliminan la sustancia conocida como ácido oxálico. Sin bien las pruebas de laboratorio estarán a fin de año, ya pudieron detectar casi en un ciento por ciento que no hay presencia de varroa en las colmenas de la provincia luego de la aplicación de la novedosa cura.

A pesar de la conformidad que mostró Gastón Arribas, uno de los productores de la zona del Valle del Conlara, pudo detectar algunas fallas con el fin de mostrarlas a los desarrolladores para su posterior modificación. “El ácido oxálico es una sustancia volátil. Al momento de la entrega tuvimos una capacitación con los creadores del producto en la que pregunté cuáles son los efectos secundarios, sobre todo, en las abejas que tienen las tiras. Noté que les falta información sobre las incidencias. Que aun están en etapa de desarrollo. Hay estudios que revelan la contaminación de la sustancia en la miel en pequeñas proporciones, pero que no afectan a la salud humana”, informó.

En cuanto a la aplicación, el productor dijo que no le fue fácil y que a lo mejor también podría ser una arista para revisar. Sin embargo, destacó que se trata de una forma novedosa. “Son tiras que liberan el producto en forma paulatina. Según mi parecer estaban muy cargadas y eso hacía que perdieran dureza y costaba colocarlas”, contó Arribas.

Destacó que se tratan de detalles mínimos, que el ingeniero Arribas conoce después de haber trabajado años con oxálico, pero que el objetivo macro estaba cumplido. “Realizamos una prueba de 24 horas que se llama 'de volteo', que muestra el desprendimiento del ácaro de la abeja. De esa manera conocimos que había un saldo positivo de daño a la varroa”, afirmó con espíritu analítico y muy positivo.

“El producto actúa durante 40 días. Al final de ese ciclo es cuando, con el método del frasco, accedemos a la información parcial que nos indica si han quedado restos de la enfermedad en las colmenas”, aseguró, y agregó que toman muestras que se entregan en la cátedra de Producción Apícola de la Universidad Nacional de San Luis, en donde podrán contrastar el 15 por ciento de incidencia que detectaron antes de aplicar Aluen Cap.

Por su parte otro productor de Merlo, Iván Severini, que tiene más de 400 colmenas y su sala de extracción sobre la ruta provincial Nº 5, contó cual fue su experiencia con la cura de la varroa. "Tiene una ventaja considerable con respecto a sus equivalentes de síntesis química. Eso nos da la ventaja de tener buenos resultados con un producto innovador. En otros países se hacen preparaciones en forma artesanal, que terminan no siendo efectivas. Esto es mejor".

El hecho de que sea orgánico lleva tranquilidad a quienes tienen presente que lo que hacen es un alimento que además tiene su nicho comercial, principalmente en el exterior, donde hay estrictas normas para el control de lo que luego será para el consumo humano. "Los componentes que tienen Aluen Cap no contaminan ni la miel, ni la cera de la colmena, y no es tóxico para la manipulación de los cuadros", aseguró Severini, quien también tuvo una primera aproximación con el medicamento antes de que el Gobierno lo entregara. Agregó que al saber que lo iban a recibir de manera gratuita fue una buena noticia.

"En la práctica, la aplicación se vuelve algo lenta pero para nada se trata de un trabajo engorroso. En apicultura, y en toda práctica, hay cosas que se hacen a mayor velocidad y otras que llevan un tiempo", expresó, minimizando la tarea casi artesanal que deben hacer.

Elvio Ibáñez es otro de los productores que trabajó con Aluen Cap. Él está en la zona de Quines e hizo las aplicaciones de la misma manera que sus pares en el Valle del Conlara. “Hacemos pruebas por nuestra cuenta para saber si el producto funcionó o no. Las muestras dieron que la efectividad fue de entre un 98 y un 99,5 por ciento, según la posición de los apiarios”, dijo, y explicó que la zona tiene productores que no hacen el tratamiento o lo hacen con productos que no conocemos. “Queríamos que todos estuvieran incluidos en el Plan Provincial, pero algunos hacen manejos en su colmenar y no cambian”.

En cuanto a la aplicación, el productor dijo: “Es lenta porque hay que poner cuatro tiras por colmena, pero la eficacia compensa ese tiempo. Con otros sistemas la liberación del producto suele ser muy violenta, lo que altera a las abejas. En esos casos se debe poner al momento de las temperaturas más bajas para que cuando suba, toda la colmena ya esté adaptada. Ése es un trabajo que con Aluen no es necesario”.

Alentar la producción nacional

El trabajo de una cooperativa siempre es una manera de contribuir al crecimiento del mercado interno. El Consejo Apícola Provincial (CAP) decidió comprar el producto orgánico con el único fin de aumentar la sanidad y bajar los niveles de varroasis. Elvio es parte del CAP y llevó su experiencia a esa mesa de trabajo. “Había hecho en las cercas de 200 colmenas que tengo una muestra con Aluen Cap que dio resultados prometedores. También contábamos con un estudio de la Universidad Nacional de San Luis, que daba cuenta de una muy buena eficiencia en el control de la varroasis. Así llegamos a comprar el producto desarrollado por la cooperativa de Bahía Blanca. Los porcentajes de pérdida de colmenas que normalmente se atribuyen a la enfermedad han disminuido considerablemente luego de la aplicación del medicamento orgánico, que además está hecho por colegas argentinos”, destacó el productor, y recordó que cuando el porcentaje de la patología es bajo, las mejoras repercuten en todos los aspectos productivos.

 

Hecho en Argentina

Diego Iacomis es uno de los desarrolladores del producto. Está a punto de recibirse de bioquímico y produce miel desde hace 20 años. Dentro de la Cooperativa Apícola de Bahía Blanca es el coordinador del equipo de sanidad.  En mayo estuvo en San Luis durante la entrega de Aluen Cap para asesorar e informar sobre las bondades del medicamento en las colmenas. Contó cómo fue ese proceso que tantas satisfacciones les trajo y que él y sus colaboradores decidieron esté patentado a nombre de la Cooperativa Apícola Bahiense.

“Aluen tiene formas particulares en la aplicación que garantizan su eficacia”, dijo Iacomis el día que visitó San Luis para capacitar a los productores de miel. “Las tiras con ácido oxálico deben ser colocadas sobre las crías de las abejas y no sobre los cuadros en donde está la miel”, aseguró el técnico, quien dijo que recorren todo el país con el mismo fin.

“La certificación de productos orgánicos es el aval que asegura que la materia prima es natural. Aceite de colza, azúcar, levadura de cerveza y polivitamínicos son algunos de los componentes de origen natural. El Aluen Cap tiene un principio activo que es el oxálico, que está considerado como un ácido orgánico. Por una resolución de Senasa de 2017, se estableció que cualquier tratamiento para varroa que tenga como activo ácidos orgánicos no necesitan certificación”, informó Iacomis, y aseguró que la omisión del trámite abarata el costo del producto. 

“El componente primario de Aluen no fue un descubrimiento nuestro. Ya se usaba para combatir la enfermedad. La novedad la traemos en la aplicación. Normalmente el líquido se rociaba disuelto con agua arriba de la colmena y eso tenía la desventaja de que las aplicaciones debían repetirse de dos a cuatro veces porque se cristalizaba y perdía la capacidad de matar el ácaro, lo que implicaba mayor demanda de mano de obra”, detalló el desarrollador, quien informó que de esa forma el producto no llega a las crías y elimina la peste en caso de que la tengan. “Aluen Cap libera el ácido en forma permanente, lo que hace que ningún ácaro pueda sobrevivir”, agregó.

En cuanto a los costos, Iacomis indicó: “El precio que pagó la provincia equivale a medio kilo de miel por colmena, con rindes promedios en San Luis de 30 kilos, lo cual hace que mantener la sanidad cueste muy barato”.

“El proyecto surgió de la necesidad de encontrar medicamentos más efectivos y menos caseros, porque ya generan resistencia a la varroa. Veíamos que iba a llegar un momento en el que no se iban a poder curar las colmenas porque si de tres principios activos dos son resistentes, los márgenes se achican”, aseguró. También dijo que basados en el poco uso de orgánicos en esa clase de producciones fue que optaron por la nueva forma de aplicación en el año 2010.

“Aluen fue financiado en la parte de maquinarias para la producción del remedio por la Secretaría de Pequeña y Mediana Industria. El INAES también aportó para el patentamiento a nivel internacional”, explicó.

“Somos los únicos que vendemos ácido oxálico presentado en tiras, lo que podría ser un gran comercio para cualquiera. Sin embargo decidimos que el medicamento sea para los productores y lo paguen un precio justo”, contó.

Los ensayos de eficacia no sólo fueron probados por los desarrolladores. “Entregamos el medicamento a quien quiera probarlo. Hasta el momento el programa Cambio Rural, cooperativas de todo el país, universidades, el INTA y otros países como Suiza, Italia, México y Nueva Zelanda son los que han hecho la experiencia con Aluen. En cuanto a las ventas, también tenemos diversidad. San Luis es la única en el país que entregó de manera gratuita el medicamento y junto con Corrientes fueron compradores de Aluen, aunque esta provincia trajo más dosis. Las cooperativas son otros clientes a los que les hacemos un precio diferencial de 13 pesos por kit. Y el año pasado hicimos la primera exportación a Uruguay”, destacó, y aseguró que todos los días llegan consultas de diferentes partes del mundo.

“El ácido oxálico se encuentra naturalmente en los néctares que luego van a formar parte de la miel. De ahí su inocuidad, aunque en grandes cantidades, como todo, puede ser nociva. Otra ventaja es que por su origen no genera la resistencia que suele aparecer a causa de mutaciones en los ácaros. Además puede ser utilizado por muchos años”, finalizó Iacomis.

Nota: Magdalena Strongoli

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El dulce de producir sin varroasis en las colmenas

En mayo, los apicultores recibieron el medicamento gratis a través del Gobierno como parte del Plan Apícola Provincial. La efectividad registrada fue de casi 100%.

De corta duración. La abeja reina vive en promedio 3 años, pero las llamadas zánganos y obreras tan sólo tienen 3 meses de vida.  

Las colmenas, a nivel mundial, están sufriendo graves problemas y uno de los motivos es la presencia de la varroasis, una enfermedad que baja los niveles productivos porque aumenta la mortandad entre las abejas. Los funcionarios provinciales saben de la importancia que tienen las productoras de miel para el equilibrio del medio ambiente y para la sustentabilidad de las explotaciones. Por eso dentro del Plan Sanitario Apícola, en mayo, entregó Aluen Cap, un medicamento para la varroasis que fue desarrollado por una cooperativa de Bahía Blanca y tiene como característica principal que se trata de un producto orgánico.

Los apicultores  sanluiseños ya tienen resultados parciales de la aplicación de las bandas, que en forma paulatina eliminan la sustancia conocida como ácido oxálico. Sin bien las pruebas de laboratorio estarán a fin de año, ya pudieron detectar casi en un ciento por ciento que no hay presencia de varroa en las colmenas de la provincia luego de la aplicación de la novedosa cura.

A pesar de la conformidad que mostró Gastón Arribas, uno de los productores de la zona del Valle del Conlara, pudo detectar algunas fallas con el fin de mostrarlas a los desarrolladores para su posterior modificación. “El ácido oxálico es una sustancia volátil. Al momento de la entrega tuvimos una capacitación con los creadores del producto en la que pregunté cuáles son los efectos secundarios, sobre todo, en las abejas que tienen las tiras. Noté que les falta información sobre las incidencias. Que aun están en etapa de desarrollo. Hay estudios que revelan la contaminación de la sustancia en la miel en pequeñas proporciones, pero que no afectan a la salud humana”, informó.

En cuanto a la aplicación, el productor dijo que no le fue fácil y que a lo mejor también podría ser una arista para revisar. Sin embargo, destacó que se trata de una forma novedosa. “Son tiras que liberan el producto en forma paulatina. Según mi parecer estaban muy cargadas y eso hacía que perdieran dureza y costaba colocarlas”, contó Arribas.

Destacó que se tratan de detalles mínimos, que el ingeniero Arribas conoce después de haber trabajado años con oxálico, pero que el objetivo macro estaba cumplido. “Realizamos una prueba de 24 horas que se llama 'de volteo', que muestra el desprendimiento del ácaro de la abeja. De esa manera conocimos que había un saldo positivo de daño a la varroa”, afirmó con espíritu analítico y muy positivo.

“El producto actúa durante 40 días. Al final de ese ciclo es cuando, con el método del frasco, accedemos a la información parcial que nos indica si han quedado restos de la enfermedad en las colmenas”, aseguró, y agregó que toman muestras que se entregan en la cátedra de Producción Apícola de la Universidad Nacional de San Luis, en donde podrán contrastar el 15 por ciento de incidencia que detectaron antes de aplicar Aluen Cap.

Por su parte otro productor de Merlo, Iván Severini, que tiene más de 400 colmenas y su sala de extracción sobre la ruta provincial Nº 5, contó cual fue su experiencia con la cura de la varroa. "Tiene una ventaja considerable con respecto a sus equivalentes de síntesis química. Eso nos da la ventaja de tener buenos resultados con un producto innovador. En otros países se hacen preparaciones en forma artesanal, que terminan no siendo efectivas. Esto es mejor".

El hecho de que sea orgánico lleva tranquilidad a quienes tienen presente que lo que hacen es un alimento que además tiene su nicho comercial, principalmente en el exterior, donde hay estrictas normas para el control de lo que luego será para el consumo humano. "Los componentes que tienen Aluen Cap no contaminan ni la miel, ni la cera de la colmena, y no es tóxico para la manipulación de los cuadros", aseguró Severini, quien también tuvo una primera aproximación con el medicamento antes de que el Gobierno lo entregara. Agregó que al saber que lo iban a recibir de manera gratuita fue una buena noticia.

"En la práctica, la aplicación se vuelve algo lenta pero para nada se trata de un trabajo engorroso. En apicultura, y en toda práctica, hay cosas que se hacen a mayor velocidad y otras que llevan un tiempo", expresó, minimizando la tarea casi artesanal que deben hacer.

Elvio Ibáñez es otro de los productores que trabajó con Aluen Cap. Él está en la zona de Quines e hizo las aplicaciones de la misma manera que sus pares en el Valle del Conlara. “Hacemos pruebas por nuestra cuenta para saber si el producto funcionó o no. Las muestras dieron que la efectividad fue de entre un 98 y un 99,5 por ciento, según la posición de los apiarios”, dijo, y explicó que la zona tiene productores que no hacen el tratamiento o lo hacen con productos que no conocemos. “Queríamos que todos estuvieran incluidos en el Plan Provincial, pero algunos hacen manejos en su colmenar y no cambian”.

En cuanto a la aplicación, el productor dijo: “Es lenta porque hay que poner cuatro tiras por colmena, pero la eficacia compensa ese tiempo. Con otros sistemas la liberación del producto suele ser muy violenta, lo que altera a las abejas. En esos casos se debe poner al momento de las temperaturas más bajas para que cuando suba, toda la colmena ya esté adaptada. Ése es un trabajo que con Aluen no es necesario”.

Alentar la producción nacional

El trabajo de una cooperativa siempre es una manera de contribuir al crecimiento del mercado interno. El Consejo Apícola Provincial (CAP) decidió comprar el producto orgánico con el único fin de aumentar la sanidad y bajar los niveles de varroasis. Elvio es parte del CAP y llevó su experiencia a esa mesa de trabajo. “Había hecho en las cercas de 200 colmenas que tengo una muestra con Aluen Cap que dio resultados prometedores. También contábamos con un estudio de la Universidad Nacional de San Luis, que daba cuenta de una muy buena eficiencia en el control de la varroasis. Así llegamos a comprar el producto desarrollado por la cooperativa de Bahía Blanca. Los porcentajes de pérdida de colmenas que normalmente se atribuyen a la enfermedad han disminuido considerablemente luego de la aplicación del medicamento orgánico, que además está hecho por colegas argentinos”, destacó el productor, y recordó que cuando el porcentaje de la patología es bajo, las mejoras repercuten en todos los aspectos productivos.

 

Hecho en Argentina

Diego Iacomis es uno de los desarrolladores del producto. Está a punto de recibirse de bioquímico y produce miel desde hace 20 años. Dentro de la Cooperativa Apícola de Bahía Blanca es el coordinador del equipo de sanidad.  En mayo estuvo en San Luis durante la entrega de Aluen Cap para asesorar e informar sobre las bondades del medicamento en las colmenas. Contó cómo fue ese proceso que tantas satisfacciones les trajo y que él y sus colaboradores decidieron esté patentado a nombre de la Cooperativa Apícola Bahiense.

“Aluen tiene formas particulares en la aplicación que garantizan su eficacia”, dijo Iacomis el día que visitó San Luis para capacitar a los productores de miel. “Las tiras con ácido oxálico deben ser colocadas sobre las crías de las abejas y no sobre los cuadros en donde está la miel”, aseguró el técnico, quien dijo que recorren todo el país con el mismo fin.

“La certificación de productos orgánicos es el aval que asegura que la materia prima es natural. Aceite de colza, azúcar, levadura de cerveza y polivitamínicos son algunos de los componentes de origen natural. El Aluen Cap tiene un principio activo que es el oxálico, que está considerado como un ácido orgánico. Por una resolución de Senasa de 2017, se estableció que cualquier tratamiento para varroa que tenga como activo ácidos orgánicos no necesitan certificación”, informó Iacomis, y aseguró que la omisión del trámite abarata el costo del producto. 

“El componente primario de Aluen no fue un descubrimiento nuestro. Ya se usaba para combatir la enfermedad. La novedad la traemos en la aplicación. Normalmente el líquido se rociaba disuelto con agua arriba de la colmena y eso tenía la desventaja de que las aplicaciones debían repetirse de dos a cuatro veces porque se cristalizaba y perdía la capacidad de matar el ácaro, lo que implicaba mayor demanda de mano de obra”, detalló el desarrollador, quien informó que de esa forma el producto no llega a las crías y elimina la peste en caso de que la tengan. “Aluen Cap libera el ácido en forma permanente, lo que hace que ningún ácaro pueda sobrevivir”, agregó.

En cuanto a los costos, Iacomis indicó: “El precio que pagó la provincia equivale a medio kilo de miel por colmena, con rindes promedios en San Luis de 30 kilos, lo cual hace que mantener la sanidad cueste muy barato”.

“El proyecto surgió de la necesidad de encontrar medicamentos más efectivos y menos caseros, porque ya generan resistencia a la varroa. Veíamos que iba a llegar un momento en el que no se iban a poder curar las colmenas porque si de tres principios activos dos son resistentes, los márgenes se achican”, aseguró. También dijo que basados en el poco uso de orgánicos en esa clase de producciones fue que optaron por la nueva forma de aplicación en el año 2010.

“Aluen fue financiado en la parte de maquinarias para la producción del remedio por la Secretaría de Pequeña y Mediana Industria. El INAES también aportó para el patentamiento a nivel internacional”, explicó.

“Somos los únicos que vendemos ácido oxálico presentado en tiras, lo que podría ser un gran comercio para cualquiera. Sin embargo decidimos que el medicamento sea para los productores y lo paguen un precio justo”, contó.

Los ensayos de eficacia no sólo fueron probados por los desarrolladores. “Entregamos el medicamento a quien quiera probarlo. Hasta el momento el programa Cambio Rural, cooperativas de todo el país, universidades, el INTA y otros países como Suiza, Italia, México y Nueva Zelanda son los que han hecho la experiencia con Aluen. En cuanto a las ventas, también tenemos diversidad. San Luis es la única en el país que entregó de manera gratuita el medicamento y junto con Corrientes fueron compradores de Aluen, aunque esta provincia trajo más dosis. Las cooperativas son otros clientes a los que les hacemos un precio diferencial de 13 pesos por kit. Y el año pasado hicimos la primera exportación a Uruguay”, destacó, y aseguró que todos los días llegan consultas de diferentes partes del mundo.

“El ácido oxálico se encuentra naturalmente en los néctares que luego van a formar parte de la miel. De ahí su inocuidad, aunque en grandes cantidades, como todo, puede ser nociva. Otra ventaja es que por su origen no genera la resistencia que suele aparecer a causa de mutaciones en los ácaros. Además puede ser utilizado por muchos años”, finalizó Iacomis.

Nota: Magdalena Strongoli

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