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El padre Hugo, un puntano que replica su amor en Siria

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El padre Hugo, un puntano que replica su amor en Siria

Es de Santa Rosa, tiene 48 años y es el menor de 8 hermanos. Hace 22 años que está en Medio Oriente.

La organización sin fines de lucro de Jordán, “Un sueño compartido” que promociona el trabajo de un grupo de padres y misioneros católicos expone en su sitio de Facebook: “Como reemplazante del padre Rodrigo, antes de ayer, jueves 21 de diciembre, llegó el padre Hugo Alaniz a Alepo. El padre  Hugo fue uno de nuestros primeros misioneros en Medio Oriente. Llegó como seminarista en el año 1995 a Egipto para estudiar la lengua árabe y luego de su ordenación sacerdotal, fue destinado a Mádaba, Jordania. En el año 2005 llegó a Ánjara (también Jordania), y permaneció en esa misión hasta estos días. 12 años de misión en la parroquia y santuario. Allí acogió a niños pobres en la casa parroquial, hasta que este año se pudo terminar de construir el último de los hogares, donde vivirán estos niños y jóvenes”.

Esta bienvenida sentida no dice que Hugo Alaniz es de Santa Rosa del Conlara, tiene 48 años, es el menor de 8 hermanos, que hace cinco años perdió a su papá y que su mamá en el 2018, el 16 agosto, cumplirá 90 años.

El padre Hugo en esa misma página publica: “Por gracia de Dios ya estoy en mi nueva misión de Alepo, he llegado a sólo dos días de celebrar la Santa Navidad. Es una gracia poder estar aquí en nombre de la Congregación para servir a la Iglesia, a esta gente tan sufrida a causa del extremismo, del odio, de la guerra”.

En San Luis y desde Santa Rosa, su hermano Carlos, el tercero de los Alaniz ayuda a reconstruir una historia de entrega y ofrecimiento. “Hace 21 años que él se ordenó y se fue para Medio Oriente, hasta hace dos semanas estuvo en Jordania”, recordó.

“Hugo era muy de ir a la iglesia, al coro, pero nada más, la vocación la descubrió cuando estuvo en el servicio militar en la Fuerza Aérea de Villa Mercedes y ahí cuando terminó, vino con la noticia de lo que él descubrió que quería para su futuro y nos dijo que se iría al seminario, entonces fue al Instituto del Verbo Encarnado en San Rafael, Mendoza”, contó Carlos y explicó que Hugo “se fue a una congregación muy de misionar, hacen votos de pobreza. No puede tener nada al nombre de él, no es como otras congregaciones. Se dedican a misionar en todo el mundo y a donde lo manden él va".

El cura que ahora está en Siria hace algún tiempo arribaba a la Argentina cada dos años. “Ahora viene más seguido, una vez por año porque nuestra madre es muy anciana”, repasó su hermano y dijo que una vez que está en sus pagos no ahorra en anécdotas, cuenta su experiencia en Medio Oriente e incluso ha viajado al país con personas de esa zona. “Creó un hogar para niños y los chicos cuando él está acá lo llaman, lo extrañan mucho, él es como si fuera el padre de los chiquitos que son huérfanos o de la calle”, añadió Carlos.

Una vez por año, el padre Hugo vuelve a casa y cuando eso sucede el pueblo se moviliza. No llegan sólo los hermanos, sino que vecinos y los otros parientes. “La casa  de mi mamá es una multitud siempre”, remarcó.

No duda en calificar al menor de los Alaniz como: “Un personaje alegre, que toca la guitarra, comparte muchos asados con nosotros, pero siempre adelante lleva la fe que tiene. Siempre ha sido de tener muchos amigos, sean religiosos o no” y recordó que cursó la primaría y la secundaria en Santa Rosa y que con sus compañeros tejió una amistad profunda.

Dice que el compromiso de Hugo es tan grande que le implica “dar la vida” y grafica: “Imaginate que tiene una familia acá y sin embargo arriesga todo en Siria, ya que está en un lugar que se supone que es muy riesgoso”. Asegura que sabían que “en Jordania era más tranquilo pero el contexto dejaba traslucir las peleas y la guerra. “Él contaba que veía algunos misiles pero no iban a ese país, pero donde está ahora es complicado”, aseguró y sentenció que “nos da preocupación”.

Carlos es el tercero de los hermanos y cuenta que "todos son seguidos", por lo que compartieron muchas cosas con Hugo.

"Nuestros abuelos vivían en el campo y pasamos mitad del tiempo allá y mitad en el pueblo. Disfrutamos mucha la niñez y nosotros siempre hemos sido una familia muy unida", explicó.

Dijo que su hermano los visitó en febrero a principio de año. "Lo esperábamos para ese mismo mes en 2018, pero postergó para venir para el cumpleaños de nuestra madre", afirmó.

El padre Hugo es de San Luis, pero replica su amor en Siria.

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El padre Hugo, un puntano que replica su amor en Siria

Es de Santa Rosa, tiene 48 años y es el menor de 8 hermanos. Hace 22 años que está en Medio Oriente.

El religioso misiona en Alepo en medio de una cruenta guerra.

La organización sin fines de lucro de Jordán, “Un sueño compartido” que promociona el trabajo de un grupo de padres y misioneros católicos expone en su sitio de Facebook: “Como reemplazante del padre Rodrigo, antes de ayer, jueves 21 de diciembre, llegó el padre Hugo Alaniz a Alepo. El padre  Hugo fue uno de nuestros primeros misioneros en Medio Oriente. Llegó como seminarista en el año 1995 a Egipto para estudiar la lengua árabe y luego de su ordenación sacerdotal, fue destinado a Mádaba, Jordania. En el año 2005 llegó a Ánjara (también Jordania), y permaneció en esa misión hasta estos días. 12 años de misión en la parroquia y santuario. Allí acogió a niños pobres en la casa parroquial, hasta que este año se pudo terminar de construir el último de los hogares, donde vivirán estos niños y jóvenes”.

Esta bienvenida sentida no dice que Hugo Alaniz es de Santa Rosa del Conlara, tiene 48 años, es el menor de 8 hermanos, que hace cinco años perdió a su papá y que su mamá en el 2018, el 16 agosto, cumplirá 90 años.

El padre Hugo en esa misma página publica: “Por gracia de Dios ya estoy en mi nueva misión de Alepo, he llegado a sólo dos días de celebrar la Santa Navidad. Es una gracia poder estar aquí en nombre de la Congregación para servir a la Iglesia, a esta gente tan sufrida a causa del extremismo, del odio, de la guerra”.

En San Luis y desde Santa Rosa, su hermano Carlos, el tercero de los Alaniz ayuda a reconstruir una historia de entrega y ofrecimiento. “Hace 21 años que él se ordenó y se fue para Medio Oriente, hasta hace dos semanas estuvo en Jordania”, recordó.

“Hugo era muy de ir a la iglesia, al coro, pero nada más, la vocación la descubrió cuando estuvo en el servicio militar en la Fuerza Aérea de Villa Mercedes y ahí cuando terminó, vino con la noticia de lo que él descubrió que quería para su futuro y nos dijo que se iría al seminario, entonces fue al Instituto del Verbo Encarnado en San Rafael, Mendoza”, contó Carlos y explicó que Hugo “se fue a una congregación muy de misionar, hacen votos de pobreza. No puede tener nada al nombre de él, no es como otras congregaciones. Se dedican a misionar en todo el mundo y a donde lo manden él va".

El cura que ahora está en Siria hace algún tiempo arribaba a la Argentina cada dos años. “Ahora viene más seguido, una vez por año porque nuestra madre es muy anciana”, repasó su hermano y dijo que una vez que está en sus pagos no ahorra en anécdotas, cuenta su experiencia en Medio Oriente e incluso ha viajado al país con personas de esa zona. “Creó un hogar para niños y los chicos cuando él está acá lo llaman, lo extrañan mucho, él es como si fuera el padre de los chiquitos que son huérfanos o de la calle”, añadió Carlos.

Una vez por año, el padre Hugo vuelve a casa y cuando eso sucede el pueblo se moviliza. No llegan sólo los hermanos, sino que vecinos y los otros parientes. “La casa  de mi mamá es una multitud siempre”, remarcó.

No duda en calificar al menor de los Alaniz como: “Un personaje alegre, que toca la guitarra, comparte muchos asados con nosotros, pero siempre adelante lleva la fe que tiene. Siempre ha sido de tener muchos amigos, sean religiosos o no” y recordó que cursó la primaría y la secundaria en Santa Rosa y que con sus compañeros tejió una amistad profunda.

Dice que el compromiso de Hugo es tan grande que le implica “dar la vida” y grafica: “Imaginate que tiene una familia acá y sin embargo arriesga todo en Siria, ya que está en un lugar que se supone que es muy riesgoso”. Asegura que sabían que “en Jordania era más tranquilo pero el contexto dejaba traslucir las peleas y la guerra. “Él contaba que veía algunos misiles pero no iban a ese país, pero donde está ahora es complicado”, aseguró y sentenció que “nos da preocupación”.

Carlos es el tercero de los hermanos y cuenta que "todos son seguidos", por lo que compartieron muchas cosas con Hugo.

"Nuestros abuelos vivían en el campo y pasamos mitad del tiempo allá y mitad en el pueblo. Disfrutamos mucha la niñez y nosotros siempre hemos sido una familia muy unida", explicó.

Dijo que su hermano los visitó en febrero a principio de año. "Lo esperábamos para ese mismo mes en 2018, pero postergó para venir para el cumpleaños de nuestra madre", afirmó.

El padre Hugo es de San Luis, pero replica su amor en Siria.

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