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Marta, la vecina de La Merced que cumplió un siglo de vida

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Marta, la vecina de La Merced que cumplió un siglo de vida

La centenaria abuela tiene 5 hijos, 16 nietos, 38 bisnietos, 7 tataranietos y una salud asombrosa. Celebrará con más de 130 familiares. 

Marta Aguilera es uno de esos testimonios vivientes difíciles de hallar. La histórica vecina del barrio La Merced de la capital puntana cumplió ayer 100 años de vida, edad que recién fue ratificada en la década del ochenta, ya que previamente no figuraba inscripta en el Registro Civil porque su partida de nacimiento figuraba "en blanco", algo muy común en la época.

"¿Cuál es el secreto para llegar a mi edad para mantenerme bien? Haber trabajado toda la vida", dijo la centenaria abuela, quien afirmó ser una fiel militante del peronismo desde joven.

Lúcida, divertida e independiente son tres de sus características, evidenciadas en una charla con Marta y  ratificadas por dos de sus hijas: Eva Luisa y María Lucrecia Santader, quienes aseguraron que tienen previsto organizarle a su mamá una fiesta a la que irán más de 130 familiares.
Con apenas un metro y medio de estatura aproximada y ayudada sólo con un bastón para caminar, la mujer no levanta ninguna sospecha de ser una de las responsables de un verdadero linaje integrado por 5 hijos, 16 nietos, 38 bisnietos y 7 tataranietos.

"Nací en Fortín El Patria y me vine a la ciudad de jovencita. Acá conocí a mi marido, Demetrio Santander, que murió hace siete años a los 87. Hice de todo en mi vida: quehaceres domésticos, trabajé de cocinera en estancias y hoteles, y hasta atendí una cantina para cien obreros de una empresa de construcción (Cartellone) de la que era empleada", dijo Marta, a quien sus vecinos le regalaron para su cumpleaños un pasacalles, instalado en la esquina de las calles Chubut y Luján, en el oeste de la ciudad.

Luego de una existencia dedicada al trabajo, actualmente la mujer lleva una vida tranquila en su casa, donde vive sin ningún familiar, sólo con las dos gallinas a las que le gusta alimentar con maíz y con las plantas que riega ella misma todos los días.

"Estuve un poco enferma pero ya estoy mejor en la casa de mi hija (Luisa). Soy la mayor de cinco hermanos que queda viva. Cómo habrá pasado el tiempo que en mi época usaba las planchas de fierro que se calentaban con carbón", explicó la abuela.

"La ayudamos siempre pero básicamente se maneja sola, por su fortaleza y con los controles que le hacen periódicamente sus médicos. No tiene ninguna operación, sólo las consecuencias lógicas de su avanzada edad y de la hipertensión, pero para eso tiene su medicación. Tiene una memoria impresionante, se acuerda de todo", indicó Luisa, quien agregó que su mamá es la única sobreviviente de su generación en el barrio La Merced.

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Marta, la vecina de La Merced que cumplió un siglo de vida

La centenaria abuela tiene 5 hijos, 16 nietos, 38 bisnietos, 7 tataranietos y una salud asombrosa. Celebrará con más de 130 familiares. 

Lucidez. Marta llegó a los 100 años, luego de una vida entera de trabajo en distintas actividades. Fotos: Martín Gómez. 

Marta Aguilera es uno de esos testimonios vivientes difíciles de hallar. La histórica vecina del barrio La Merced de la capital puntana cumplió ayer 100 años de vida, edad que recién fue ratificada en la década del ochenta, ya que previamente no figuraba inscripta en el Registro Civil porque su partida de nacimiento figuraba "en blanco", algo muy común en la época.

"¿Cuál es el secreto para llegar a mi edad para mantenerme bien? Haber trabajado toda la vida", dijo la centenaria abuela, quien afirmó ser una fiel militante del peronismo desde joven.

Lúcida, divertida e independiente son tres de sus características, evidenciadas en una charla con Marta y  ratificadas por dos de sus hijas: Eva Luisa y María Lucrecia Santader, quienes aseguraron que tienen previsto organizarle a su mamá una fiesta a la que irán más de 130 familiares.
Con apenas un metro y medio de estatura aproximada y ayudada sólo con un bastón para caminar, la mujer no levanta ninguna sospecha de ser una de las responsables de un verdadero linaje integrado por 5 hijos, 16 nietos, 38 bisnietos y 7 tataranietos.

"Nací en Fortín El Patria y me vine a la ciudad de jovencita. Acá conocí a mi marido, Demetrio Santander, que murió hace siete años a los 87. Hice de todo en mi vida: quehaceres domésticos, trabajé de cocinera en estancias y hoteles, y hasta atendí una cantina para cien obreros de una empresa de construcción (Cartellone) de la que era empleada", dijo Marta, a quien sus vecinos le regalaron para su cumpleaños un pasacalles, instalado en la esquina de las calles Chubut y Luján, en el oeste de la ciudad.

Luego de una existencia dedicada al trabajo, actualmente la mujer lleva una vida tranquila en su casa, donde vive sin ningún familiar, sólo con las dos gallinas a las que le gusta alimentar con maíz y con las plantas que riega ella misma todos los días.

"Estuve un poco enferma pero ya estoy mejor en la casa de mi hija (Luisa). Soy la mayor de cinco hermanos que queda viva. Cómo habrá pasado el tiempo que en mi época usaba las planchas de fierro que se calentaban con carbón", explicó la abuela.

"La ayudamos siempre pero básicamente se maneja sola, por su fortaleza y con los controles que le hacen periódicamente sus médicos. No tiene ninguna operación, sólo las consecuencias lógicas de su avanzada edad y de la hipertensión, pero para eso tiene su medicación. Tiene una memoria impresionante, se acuerda de todo", indicó Luisa, quien agregó que su mamá es la única sobreviviente de su generación en el barrio La Merced.

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