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Descubren cómo una proteína afecta al sistema inmunológico

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Descubren cómo una proteína afecta al sistema inmunológico

La Galectina-1  permite que algunas infecciones puedan superar a las defensas del organismo.

Dos investigadores de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) forman parte del equipo de especialistas, liderados por el doctor en Ciencias Químicas; Gabriel Rabinovich, que lograron un descubrimiento que puede ayudar a la lucha contra el cáncer. Este equipo de bioquímicos e inmunólogos confirmó que una proteína que genera el cuerpo humano es uno de los “alimentos” que tienen los tumores para desarrollarse y provocar esa enfermedad. Silvia Di Genaro y Roberto Davicino, ambos doctores en Bioquímica, investigaron paralelamente la acción de la Galectina-1, como se denomina a esa proteína, pero en el sistema inmune y vieron el mismo comportamiento ya que también “ayuda” a las bacterias o virus en algunos casos a superar esa barrera de defensa y provocar enfermedades o transformarlas en crónicas.   

Los resultados de los estudios del equipo de bioquímicos, que además son investigadores del Conicet, demostraron que “cuando trabajamos con ratones a los que les faltaba la Galectina-1 su sistema inmunológico eliminaba más rápido al agente patógeno. Y en aquellos roedores que sí la tenían, la bacteria seguía un proceso de diseminación”, señaló Davicino.

Ambos dijeron que el objetivo de este estudio es poder aportar, “además de los antibióticos para que actúen directamente sobre la bacteria, hacer un aporte para evitar la acción de aquellos reguladores del sistema inmune usados por la bacteria para superar los mecanismos de defensa. Sería una inmunoterapia, es decir un tratamiento dirigido hacia el sistema inmune para bajar la acción de la Galectina-1”, señaló Di Genaro.

También anticiparon que ahora investigan “cómo se conectan la bacteria con la proteína para que se produzca este fenómeno. Especialmente estudiamos las interacciones moleculares, entre proteínas y entre ellas con otros componentes para poder explicar cómo se genera esa relación”. Pero hasta que se consiga esa información, ambos profesionales destacaron que “cumplir con el calendario de vacunación obligatorio es lo mejor, porque es lo único que hoy potencia al sistema inmunológico para poder contrarrestar a los micro organismos que pueden ser peligrosos”.        

El trabajo de los investigadores locales ya fue publicado en la revista científica “The Journal of Inmunology” (Estados Unidos) el 17 de julio del año pasado y tuvo un despliegue de 11 páginas.

La relación entre los bioquímicos de la UNSL y Rabinovich tiene varios años: Di Genaro recordó que trabajó junto a él en la Universidad Nacional de Córdoba poco antes de que el eminente investigador egresara. La doctora en Bioquímica se preparó en la cátedra de Inmunología como ayudante docente para poder dictar después esa materia en la UNSL. “Tuvimos una amistad importante con Gabriel cuándo estaba terminando su carrera y empezaba con algunas investigaciones en la cátedra de Inmunología. Desde ahí mantuvimos el contacto y siempre nos juntábamos en congresos y seminarios”.

Pero la fuerte relación profesional se generó cuando él se radicó en Buenos Aires en el año 2000: “Nos propuso hacer una investigación en Galectina-1 pero en infecciones porque nosotros siempre estuvimos abocados a  la bacteria Yersinia enterocolítica. A Gabriel se le ocurrió que podíamos estudiar qué rol tenía esa proteína en las infecciones porque él ya estaba investigando lo mismo, pero en tumores”, contó Di Genaro. El trabajo del equipo de investigadores de San Luis completó el estudio de Ravinovich, que además ya constató la influencia de la Galectina en tumores y en enfermedades inflamatorias crónicas.

Esa proteína es usada tanto por los tumores como por agentes patógenos para evadir las defensas del sistema inmunológico.

Entre las infecciones donde detectaron este comportamiento se encuentra una enfermedad infecciosa aguda producida por la bacteria Yersinia enterocolítica que produce un cuadro de dolor abdominal, fiebre, diarrea y vómitos. También con el parásito Tripanosoma Cruzi, que provoca la enfermedad del Chagas y hay trabajos de otros autores que muestran que además tiene alguna incidencia en infecciones virales.   

La Galectina-1 tiene la propiedad de unirse a los azúcares del cuerpo y lo que hace es regular la respuesta inmunológica. Di Genaro explicó que "es muy importante que el sistema inmune de cada persona esté activo frente a una infección y todos estos mecanismos de defensa se deben activar para protegernos. Pero también debe estar controlado, porque a la vez puede provocar inflamaciones crónicas que terminen dañando al propio organismo. Eso se puede manifestar en artritis reumatoidea, una esclerosis múltiple, el lupus o aquellas enfermedades intestinales crónicas".

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Un hallazgo para evitar los tumores

El doctor cordobés en Ciencias Químicas, Gabriel Rabinovich, hace 20 años que se dedica a la investigación sobre tumores y en especial al impacto de la interacción entre las proteínas y la inflamación crónica, autoinmunidad y escape tumoral. Su trabajo se centró en el rol de la Galectina-1, una proteína que se une a los azúcares en la superficie de la célula y tiene muchas implicancias en la respuesta inmune.

Es investigador principal del Conicet en el Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) y también es profesor visitante de la Universidad de Harvard.

El investigador de 49 años ya realizó 250 publicaciones en revistas especializadas y posee 19 mil citas por otros científicos y su trayectoria incluye también 10 patentes por sus hallazgos. Otro de sus logros lo alcanzó en 2016 cuando la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos lo nombró "Miembro Asociado Extranjero", una de las mayores distinciones a las que puede acceder un científico. Esa institución fue fundada por Abraham Lincoln el 3 de marzo de 1863 y hoy nuclea a 2.291 investigadores de los Estados Unidos y a otros 465 de distintos países. El 7 de diciembre del año pasado recibió el premio “Investigador de la Nación” un galardón que entrega el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

El hallazgo de Rabinovich comenzó en 1991 cuando trabajaba en un laboratorio de la Universidad Nacional de Córdoba como estudiante. Su tarea consistía en extraer proteínas de la retina y del hígado del pollo e inyectarlas en conejos. Luego, debía extraer los anticuerpos que producía el sistema inmune de los conejos al detectar algo tan extraño como las proteínas de un pollo. Guardó cada anticuerpo de conejo en rollos de foto, pero repentinamente el laboratorio se cerró. Se llevó esos rollos y los guardó en el congelador de la casa donde vivía con sus padres en Córdoba. Hasta que más adelante y después de varias frustraciones, recuperó los rollos, estudió su contenido y detectó a la proteína Galectina-1. Y su vida cambió para siempre.  

Descubren cómo una proteína afecta al sistema inmunológico

La Galectina-1  permite que algunas infecciones puedan superar a las defensas del organismo.

Laboratorio. Di Genaro y Davicino trabajan en el espacio que abrió  el Conicet en la universidad. Foto: Martín Gómez

Dos investigadores de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) forman parte del equipo de especialistas, liderados por el doctor en Ciencias Químicas; Gabriel Rabinovich, que lograron un descubrimiento que puede ayudar a la lucha contra el cáncer. Este equipo de bioquímicos e inmunólogos confirmó que una proteína que genera el cuerpo humano es uno de los “alimentos” que tienen los tumores para desarrollarse y provocar esa enfermedad. Silvia Di Genaro y Roberto Davicino, ambos doctores en Bioquímica, investigaron paralelamente la acción de la Galectina-1, como se denomina a esa proteína, pero en el sistema inmune y vieron el mismo comportamiento ya que también “ayuda” a las bacterias o virus en algunos casos a superar esa barrera de defensa y provocar enfermedades o transformarlas en crónicas.   

Los resultados de los estudios del equipo de bioquímicos, que además son investigadores del Conicet, demostraron que “cuando trabajamos con ratones a los que les faltaba la Galectina-1 su sistema inmunológico eliminaba más rápido al agente patógeno. Y en aquellos roedores que sí la tenían, la bacteria seguía un proceso de diseminación”, señaló Davicino.

Ambos dijeron que el objetivo de este estudio es poder aportar, “además de los antibióticos para que actúen directamente sobre la bacteria, hacer un aporte para evitar la acción de aquellos reguladores del sistema inmune usados por la bacteria para superar los mecanismos de defensa. Sería una inmunoterapia, es decir un tratamiento dirigido hacia el sistema inmune para bajar la acción de la Galectina-1”, señaló Di Genaro.

También anticiparon que ahora investigan “cómo se conectan la bacteria con la proteína para que se produzca este fenómeno. Especialmente estudiamos las interacciones moleculares, entre proteínas y entre ellas con otros componentes para poder explicar cómo se genera esa relación”. Pero hasta que se consiga esa información, ambos profesionales destacaron que “cumplir con el calendario de vacunación obligatorio es lo mejor, porque es lo único que hoy potencia al sistema inmunológico para poder contrarrestar a los micro organismos que pueden ser peligrosos”.        

El trabajo de los investigadores locales ya fue publicado en la revista científica “The Journal of Inmunology” (Estados Unidos) el 17 de julio del año pasado y tuvo un despliegue de 11 páginas.

La relación entre los bioquímicos de la UNSL y Rabinovich tiene varios años: Di Genaro recordó que trabajó junto a él en la Universidad Nacional de Córdoba poco antes de que el eminente investigador egresara. La doctora en Bioquímica se preparó en la cátedra de Inmunología como ayudante docente para poder dictar después esa materia en la UNSL. “Tuvimos una amistad importante con Gabriel cuándo estaba terminando su carrera y empezaba con algunas investigaciones en la cátedra de Inmunología. Desde ahí mantuvimos el contacto y siempre nos juntábamos en congresos y seminarios”.

Pero la fuerte relación profesional se generó cuando él se radicó en Buenos Aires en el año 2000: “Nos propuso hacer una investigación en Galectina-1 pero en infecciones porque nosotros siempre estuvimos abocados a  la bacteria Yersinia enterocolítica. A Gabriel se le ocurrió que podíamos estudiar qué rol tenía esa proteína en las infecciones porque él ya estaba investigando lo mismo, pero en tumores”, contó Di Genaro. El trabajo del equipo de investigadores de San Luis completó el estudio de Ravinovich, que además ya constató la influencia de la Galectina en tumores y en enfermedades inflamatorias crónicas.

Esa proteína es usada tanto por los tumores como por agentes patógenos para evadir las defensas del sistema inmunológico.

Entre las infecciones donde detectaron este comportamiento se encuentra una enfermedad infecciosa aguda producida por la bacteria Yersinia enterocolítica que produce un cuadro de dolor abdominal, fiebre, diarrea y vómitos. También con el parásito Tripanosoma Cruzi, que provoca la enfermedad del Chagas y hay trabajos de otros autores que muestran que además tiene alguna incidencia en infecciones virales.   

La Galectina-1 tiene la propiedad de unirse a los azúcares del cuerpo y lo que hace es regular la respuesta inmunológica. Di Genaro explicó que "es muy importante que el sistema inmune de cada persona esté activo frente a una infección y todos estos mecanismos de defensa se deben activar para protegernos. Pero también debe estar controlado, porque a la vez puede provocar inflamaciones crónicas que terminen dañando al propio organismo. Eso se puede manifestar en artritis reumatoidea, una esclerosis múltiple, el lupus o aquellas enfermedades intestinales crónicas".

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