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El drama de una pecadora

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El drama de una pecadora

The Sinner logró convertirse en la serie más intrigante de la segunda mitad del año y dejó a miles de espectadores con ganas de más. Qué tiene de atrapante la historia protagonizada por Cora Tannetti, la asesina más misteriosa del 2017.

Sin muchos preámbulos y con perfil bajo, Netflix estrenó The Sinner, la serie producida y protagonizada por Jessica Biel que logró convertirse en la más intrigante del segundo semestre del año. Es que la mujer de Justin Timberlake supo lucirse desde el primer capítulo, cuando en medio de un día de playa mata a puñaladas a un hombre, con tanta saña y desparpajo que deja al espectador boquiabierto y con ganas de más. En apenas ocho capítulos se hace un repaso del pasado de la mujer, con investigación policial de por medio y una trama de mentiras, engaños y abusos familiares que quedan al descubierto y convierten a cada episodio en algo adictivo.

Un hijo pequeño, un marido que acompaña, una manta en la arena y el sol resplandeciente. Cora Tannetti se dispone a pelar una pera mientras un grupo de jóvenes a su lado escuchan música y charlan a los gritos y entre carcajadas. Sin más, la mujer se levanta y apuñala a uno de los hombres, Frankie Belmont, ante la mirada de todos y, aparentemente, sin motivos. Cuando logran separarla, se acerca nuevamente al grupo y le pregunta a la novia del hombre que asesinó si se encontraba bien. Después, se declara culpable y ni siquiera quiere ir a juicio. Un primer capítulo que no deja poner pausa. De ahí en más lo que sigue es igual de estremecedor, o peor.

Un detective, Harry Ambrose, empecinado en descubrir la verdad empieza a investigar la vida de Cora mientras lucha por salvar su matrimonio. ¿Por qué una madre de familia mataría a alguien así? Y a lo largo de los capítulos comienza a divisarse que, en realidad, asegurar que no conocía a Frankie fue sólo la primera mentira. Harry revela de a poco un oscuro misterio en la vida de Cora, signado por dramas familiares, una vida de rechazos, ortodoxia religiosa y culpas. Algo que tenía tan bien guardado que para soltarlo deberán navegar en lo más profundo de su mente. Tannetti es de las pocas asesinas que provocan empatía. Es fría y callada y perturbadora, pero a la vez vulnerable y débil. En su mirada refleja el arrepentimiento de haber matado a ese hombre, pero hay una razón por la que clavó una a una esas puñaladas en cada sitio.

 The Sinner es de esos policiales con mucho misterio, aunque se resuelve rápido y no deja de sorprender. Está basada en el libro homónimo de Petra Hammesfahr .En cada capítulo algo se revela, pero también una nueva duda aparece. La tensión se mantiene en cada escena, en cada diálogo. El personaje pasa sin anestesia de la madre joven y dulce a la asesina a sangre fría; repasa su adolescencia conflictiva y dura, y sus momentos más difíciles. Quizás por eso Cora se hace querer, porque es victimaria, pero fue muchos años víctima.

El papel que encarna Biel está muy bien logrado y acompaña la crudeza de la historia. Desde las primeras escenas, con su remera blanca empapada en sangre impacta, su rostro perdido y ojeras marcadas. Un personaje que la actriz, habitué de las comedias románticas, supo interpretar sin inconvenientes y sorprendió para bien.

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El drama de una pecadora

The Sinner logró convertirse en la serie más intrigante de la segunda mitad del año y dejó a miles de espectadores con ganas de más. Qué tiene de atrapante la historia protagonizada por Cora Tannetti, la asesina más misteriosa del 2017.

Sin muchos preámbulos y con perfil bajo, Netflix estrenó The Sinner, la serie producida y protagonizada por Jessica Biel que logró convertirse en la más intrigante del segundo semestre del año. Es que la mujer de Justin Timberlake supo lucirse desde el primer capítulo, cuando en medio de un día de playa mata a puñaladas a un hombre, con tanta saña y desparpajo que deja al espectador boquiabierto y con ganas de más. En apenas ocho capítulos se hace un repaso del pasado de la mujer, con investigación policial de por medio y una trama de mentiras, engaños y abusos familiares que quedan al descubierto y convierten a cada episodio en algo adictivo.

Un hijo pequeño, un marido que acompaña, una manta en la arena y el sol resplandeciente. Cora Tannetti se dispone a pelar una pera mientras un grupo de jóvenes a su lado escuchan música y charlan a los gritos y entre carcajadas. Sin más, la mujer se levanta y apuñala a uno de los hombres, Frankie Belmont, ante la mirada de todos y, aparentemente, sin motivos. Cuando logran separarla, se acerca nuevamente al grupo y le pregunta a la novia del hombre que asesinó si se encontraba bien. Después, se declara culpable y ni siquiera quiere ir a juicio. Un primer capítulo que no deja poner pausa. De ahí en más lo que sigue es igual de estremecedor, o peor.

Un detective, Harry Ambrose, empecinado en descubrir la verdad empieza a investigar la vida de Cora mientras lucha por salvar su matrimonio. ¿Por qué una madre de familia mataría a alguien así? Y a lo largo de los capítulos comienza a divisarse que, en realidad, asegurar que no conocía a Frankie fue sólo la primera mentira. Harry revela de a poco un oscuro misterio en la vida de Cora, signado por dramas familiares, una vida de rechazos, ortodoxia religiosa y culpas. Algo que tenía tan bien guardado que para soltarlo deberán navegar en lo más profundo de su mente. Tannetti es de las pocas asesinas que provocan empatía. Es fría y callada y perturbadora, pero a la vez vulnerable y débil. En su mirada refleja el arrepentimiento de haber matado a ese hombre, pero hay una razón por la que clavó una a una esas puñaladas en cada sitio.

 The Sinner es de esos policiales con mucho misterio, aunque se resuelve rápido y no deja de sorprender. Está basada en el libro homónimo de Petra Hammesfahr .En cada capítulo algo se revela, pero también una nueva duda aparece. La tensión se mantiene en cada escena, en cada diálogo. El personaje pasa sin anestesia de la madre joven y dulce a la asesina a sangre fría; repasa su adolescencia conflictiva y dura, y sus momentos más difíciles. Quizás por eso Cora se hace querer, porque es victimaria, pero fue muchos años víctima.

El papel que encarna Biel está muy bien logrado y acompaña la crudeza de la historia. Desde las primeras escenas, con su remera blanca empapada en sangre impacta, su rostro perdido y ojeras marcadas. Un personaje que la actriz, habitué de las comedias románticas, supo interpretar sin inconvenientes y sorprendió para bien.

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