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El envenenamiento de fauna también afecta a San Luis

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El envenenamiento de fauna también afecta a San Luis

El Programa de Biodiversidad indicó que, aunque no son numerosos, suelen darse en los campos. 

El envenenamiento de animales silvestres también ocurre en San Luis. Aunque en menor envergadura del caso detectado en Mendoza, donde murieron 34 cóndores (Ver "El desastre...), el Programa de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente Campo y Producción indicó que suelen presentarse casos de pumas, zorros, caranchos y otros predadores naturales que fallecen por agrotóxicos. "En San Luis los pumas predan sobre animales domésticos, como los zorros. El puma mata a una oveja o un chivo pero no lo comen todo en una noche; lo entierran y las noches sucesivas, vuelve, lo busca y lo sigue comiendo de a poco. Si envenenan a ese animal y el felino regresa, éste termina muriendo", explicó Lara Dinapole, una de las técnicas del área.

Aunque el último caso registrado ocurrió en 2015, en el que un cóndor murió en cercanías de La Toma al comer una presa contaminada con plomo, Denapole considera que los casos existen, sólo que no son denunciados formalmente. "El cóndor es emblemático al ser una especie en peligro, pero hay montones de otros animales que son carroñeros como los pumas y caranchos y al envenenarlos, el daño que hacen no es a una o dos especies determinadas, sino que termina siendo un daño ecológico a todo el ecosistema", detalló. 

 

En 2015, el Programa de Biodiversidad encontró un cóndor envenenado con plomo en La Toma. 

 

Las razones de los envenenamientos se deberían a un problema con los puesteros, que al cuidar los campos suelen enfrentarse con los predadores naturales. Estos se alimentan de animales como ovejas, chivos y sus crías y en aras de erradicarlos, los ganaderos se valen de los agrotóxicos, que ponen en "cebos": animales ya fallecidos. "Es un conflicto de intereses. La gente en general no puede aprender a convivir con la fauna silvestre. Es parte de ese ecosistema. No es que llegamos al lugar y ya está. No somos dueños y señores del territorio y los animales silvestres no van a dejar de ir porque yo cerqué mi terreno. No es así, tu campo está inserto en un ecosistema, relativamente cercano a donde está la fauna silvestre. Si uno tiene ese campo, esa productividad, esa sierra es gracias a ese ecosistema que está funcionando. Es difícil que la gente entienda de una convivencia armoniosa".

El efecto de los venenos suele ser más perjudicial de lo que se cree. "Luego de que el animal está muerto, los residuos de esos tóxicos pasan al suelo, entonces también se contamina la vegetación", aseguró. "Sabemos de casos, porque viene la gente y te cuenta, no porque nos hayan llamado para denunciar. Recomendamos aprender a convivir con la fauna y que hay manejos que se pueden hacer con respecto a la ganadería y las tierras que no son tan nocivos para el ambiente. El hecho de usar esos agrotóxicos pone en peligro la fauna y al ser humano", concluyó la técnica.

 

El trabajo en San Luis

En este contexto, vale la pena destacar el trabajo del Centro de Conservación de Vida Silvestre de La Florida. Allí rescatan cerca de 300 animales por año, y en un 95% se trata de aves como las águilas coronadas, los cardenales amarillos e incluso los cóndores andinos. 

Las condiciones de la reserva, donde se encuentran los jaulones más grandes de la región, les permite recibir aves de distintas provincias como La Rioja y Mendoza. Allí se recuperan gracias al trabajo de veterinarios y especialistas y tras un par de meses, son devueltos a la naturaleza. En 2015, liberaron a dos cóndores andinos y el año pasado a 15 cardenales amarillos y un águila coronada, entre otros animales. 

El Programa de Biodiversidad pide que en el caso de encontrar algún animal herido, o si se conocen situaciones de tenencia o tráfico ilegal, la gente puede comunicarse al (0266) 4452000, interno 3372 y radicar la denuncia, de manera anónima. 

 

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El envenenamiento de fauna también afecta a San Luis

El Programa de Biodiversidad indicó que, aunque no son numerosos, suelen darse en los campos. 

Los cóndores son carroñeros, que suelen intoxicarse por los animales de los que se alimentan. Foto: El Diario 

El envenenamiento de animales silvestres también ocurre en San Luis. Aunque en menor envergadura del caso detectado en Mendoza, donde murieron 34 cóndores (Ver "El desastre...), el Programa de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente Campo y Producción indicó que suelen presentarse casos de pumas, zorros, caranchos y otros predadores naturales que fallecen por agrotóxicos. "En San Luis los pumas predan sobre animales domésticos, como los zorros. El puma mata a una oveja o un chivo pero no lo comen todo en una noche; lo entierran y las noches sucesivas, vuelve, lo busca y lo sigue comiendo de a poco. Si envenenan a ese animal y el felino regresa, éste termina muriendo", explicó Lara Dinapole, una de las técnicas del área.

Aunque el último caso registrado ocurrió en 2015, en el que un cóndor murió en cercanías de La Toma al comer una presa contaminada con plomo, Denapole considera que los casos existen, sólo que no son denunciados formalmente. "El cóndor es emblemático al ser una especie en peligro, pero hay montones de otros animales que son carroñeros como los pumas y caranchos y al envenenarlos, el daño que hacen no es a una o dos especies determinadas, sino que termina siendo un daño ecológico a todo el ecosistema", detalló. 

 

En 2015, el Programa de Biodiversidad encontró un cóndor envenenado con plomo en La Toma. 

 

Las razones de los envenenamientos se deberían a un problema con los puesteros, que al cuidar los campos suelen enfrentarse con los predadores naturales. Estos se alimentan de animales como ovejas, chivos y sus crías y en aras de erradicarlos, los ganaderos se valen de los agrotóxicos, que ponen en "cebos": animales ya fallecidos. "Es un conflicto de intereses. La gente en general no puede aprender a convivir con la fauna silvestre. Es parte de ese ecosistema. No es que llegamos al lugar y ya está. No somos dueños y señores del territorio y los animales silvestres no van a dejar de ir porque yo cerqué mi terreno. No es así, tu campo está inserto en un ecosistema, relativamente cercano a donde está la fauna silvestre. Si uno tiene ese campo, esa productividad, esa sierra es gracias a ese ecosistema que está funcionando. Es difícil que la gente entienda de una convivencia armoniosa".

El efecto de los venenos suele ser más perjudicial de lo que se cree. "Luego de que el animal está muerto, los residuos de esos tóxicos pasan al suelo, entonces también se contamina la vegetación", aseguró. "Sabemos de casos, porque viene la gente y te cuenta, no porque nos hayan llamado para denunciar. Recomendamos aprender a convivir con la fauna y que hay manejos que se pueden hacer con respecto a la ganadería y las tierras que no son tan nocivos para el ambiente. El hecho de usar esos agrotóxicos pone en peligro la fauna y al ser humano", concluyó la técnica.

 

El trabajo en San Luis

En este contexto, vale la pena destacar el trabajo del Centro de Conservación de Vida Silvestre de La Florida. Allí rescatan cerca de 300 animales por año, y en un 95% se trata de aves como las águilas coronadas, los cardenales amarillos e incluso los cóndores andinos. 

Las condiciones de la reserva, donde se encuentran los jaulones más grandes de la región, les permite recibir aves de distintas provincias como La Rioja y Mendoza. Allí se recuperan gracias al trabajo de veterinarios y especialistas y tras un par de meses, son devueltos a la naturaleza. En 2015, liberaron a dos cóndores andinos y el año pasado a 15 cardenales amarillos y un águila coronada, entre otros animales. 

El Programa de Biodiversidad pide que en el caso de encontrar algún animal herido, o si se conocen situaciones de tenencia o tráfico ilegal, la gente puede comunicarse al (0266) 4452000, interno 3372 y radicar la denuncia, de manera anónima. 

 

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