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Abusos en un colegio católico: un abogado dice que no hay pruebas

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Abusos en un colegio católico: un abogado dice que no hay pruebas

Señaló que otras alumnas declararon y no dejaron entrever que el docente se haya propasado.

Pese a las picantes declaraciones de la abogada de los padres que denunciaron que su hija fue abusada en el colegio San Buenaventura de Villa Mercedes, el defensor del profesor de música sostiene que, hasta hoy, no hay pruebas que den cuenta de que el docente se haya aprovechado de esa nena, ni mucho menos de los otros 17 menores que se sumaron después de esa primera denuncia. Puesto que, a su manera de ver, de los testimonios de los únicos tres chiquitos que hablaron en Cámara Gesell no surgió que su cliente haya abusado sexualmente de ellos.

Después de que M., la hija de los denunciantes, fuera interrogada por los psicólogos, dos compañeritas de ella fueron llevadas a Cámara Gesell. “Una de las nenas habló un ratito y después no quiso seguir. No quiso hablar. Y la otra como que no había estado mucho tiempo en el colegio”, resumió Vicente Cuesta, el representante del docente. Según él, lo que dijeron las alumnas “no aportó ningún dato que pueda determinar la imputación de un delito”.

El profesor fue denunciado el 7 de diciembre. Dos semanas después, el juez Alfredo Cuello hizo lugar al pedido de Micaela Eguinoa, la abogada de los denunciantes, de allanar el domicilio del profesor. En su departamento secuestraron cuatro computadoras y cuatro celulares. Para la letrada, que los policías hayan encontrado tantos dispositivos informáticos y de telefonía en la casa de alguien que vive solo “es más que sospechoso”.

Esos aparatos fueron remitidos al Departamento Investigación de Delitos Complejos de San Luis, para que los especialistas los revisen y descubran qué clase de información contiene.

Aunque los profesionales informáticos, aún no enviaron sus informes sobre los análisis, el profesor ya le ha adelantado a su abogado que se quede tranquilo porque "en su celular y en su computadora sólo hay material de trabajo”.

Aclaró que, a pesar de que se dice inocente, el docente no tiene paz. “Con semejante imputación, despliegue periodístico y cosas que publican creo que nadie puede estar tranquilo”, comentó el defensor.

“A mi criterio, hasta el momento, no hay elementos que ameriten una imputación en su contra. El juez puede tener otro criterio, pero evidentemente si tuviera uno muy diferente ya se habría ordenado, al menos, la declaración indagatoria de mi cliente”, subrayó.

Eguinoa piensa lo opuesto. De hecho, a dos semanas de la denuncia, solicitó la inmediata detención del hombre.

Según ella, de la Cámara Gesell hecha a la hija de sus clientes, saltó a la luz que el docente la retiraba del aula y la llevaba a otra para manosearla o la hacía participar a ella y a sus compañeros en juegos en los que les bajaba los pantalones y los tocaba. "Los filmaba y les hacía cantar: 'Yo no cuento nada a nadie. Estoy solo'", dijo, en su momento, la abogada.

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Abusos en un colegio católico: un abogado dice que no hay pruebas

Señaló que otras alumnas declararon y no dejaron entrever que el docente se haya propasado.

Colegio San Buenaventura de Villa Mercedes.

Pese a las picantes declaraciones de la abogada de los padres que denunciaron que su hija fue abusada en el colegio San Buenaventura de Villa Mercedes, el defensor del profesor de música sostiene que, hasta hoy, no hay pruebas que den cuenta de que el docente se haya aprovechado de esa nena, ni mucho menos de los otros 17 menores que se sumaron después de esa primera denuncia. Puesto que, a su manera de ver, de los testimonios de los únicos tres chiquitos que hablaron en Cámara Gesell no surgió que su cliente haya abusado sexualmente de ellos.

Después de que M., la hija de los denunciantes, fuera interrogada por los psicólogos, dos compañeritas de ella fueron llevadas a Cámara Gesell. “Una de las nenas habló un ratito y después no quiso seguir. No quiso hablar. Y la otra como que no había estado mucho tiempo en el colegio”, resumió Vicente Cuesta, el representante del docente. Según él, lo que dijeron las alumnas “no aportó ningún dato que pueda determinar la imputación de un delito”.

El profesor fue denunciado el 7 de diciembre. Dos semanas después, el juez Alfredo Cuello hizo lugar al pedido de Micaela Eguinoa, la abogada de los denunciantes, de allanar el domicilio del profesor. En su departamento secuestraron cuatro computadoras y cuatro celulares. Para la letrada, que los policías hayan encontrado tantos dispositivos informáticos y de telefonía en la casa de alguien que vive solo “es más que sospechoso”.

Esos aparatos fueron remitidos al Departamento Investigación de Delitos Complejos de San Luis, para que los especialistas los revisen y descubran qué clase de información contiene.

Aunque los profesionales informáticos, aún no enviaron sus informes sobre los análisis, el profesor ya le ha adelantado a su abogado que se quede tranquilo porque "en su celular y en su computadora sólo hay material de trabajo”.

Aclaró que, a pesar de que se dice inocente, el docente no tiene paz. “Con semejante imputación, despliegue periodístico y cosas que publican creo que nadie puede estar tranquilo”, comentó el defensor.

“A mi criterio, hasta el momento, no hay elementos que ameriten una imputación en su contra. El juez puede tener otro criterio, pero evidentemente si tuviera uno muy diferente ya se habría ordenado, al menos, la declaración indagatoria de mi cliente”, subrayó.

Eguinoa piensa lo opuesto. De hecho, a dos semanas de la denuncia, solicitó la inmediata detención del hombre.

Según ella, de la Cámara Gesell hecha a la hija de sus clientes, saltó a la luz que el docente la retiraba del aula y la llevaba a otra para manosearla o la hacía participar a ella y a sus compañeros en juegos en los que les bajaba los pantalones y los tocaba. "Los filmaba y les hacía cantar: 'Yo no cuento nada a nadie. Estoy solo'", dijo, en su momento, la abogada.

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