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“No tengo dudas de que ha existido un delito muy grave”

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“No tengo dudas de que ha existido un delito muy grave”

Lo sostuvo el asesor legal de dos de los padres de los menores. Además opinó que el Juzgado actúa con celeridad.

El abogado penalista Pascual Celdrán, defensor de dos de las familias de los nenes involucrados en el expediente por presuntos abusos en el colegio San Buenaventura, sostuvo que no tiene dudas que "hubo un delito", aunque no criticó el accionar del Juzgado de Instrucción Penal y Contravencional Nº 1 que lleva adelante el caso. Por el contrario, dijo que la investigación se desarrolla con "mucha celeridad".

Tras enumerar los allanamientos a los profesores de música y de catequesis (señalados por los niños como los autores de los vejámenes), al colegio, los más de 70 testimoniales tomados por los magistrados y las Cámaras Gesell, Celdrán consideró que "están trabajando a destajo, acelerando tareas que, en los años que llevo como penalista, no lo he visto nunca. Apenas en algunas causas comprobé tanta velocidad y cúmulo de pruebas ordenadas. De acuerdo a mi experiencia, no veo fallas en la investigación".

Respecto de algunas quejas de los tutores hacia el accionar judicial, el abogado manifestó que se deben a que "los padres están ansiosos, enojados, creen que hay una falta de colaboración de parte de la escuela, lo cual comparto. Pero son tiempos lógicos de la Justicia y creo que lo hacen así porque si toman una medida drástica, como una detención, quieren que esté avalada con un nivel probatorio tal para que después no pueda revertirse fácilmente. Estamos ante un hecho muy grave, pero que necesita ser probado. No tengo dudas de que existió un delito", remarcó.

El letrado indicó que la investigación busca determinar la existencia real de dos delitos: el abuso sexual, que estaría traducido en manoseos o acciones más libidinosas, y la corrupción de menores, en tanto que los comportamientos que intentan confirmar pueden alterar y corromper la psiquis de los menores y su integridad moral.

"No tengo dudas- insistió- que van a llegar a un resultado favorable para las intenciones de los padres. Yo diría que hoy está comprobado en una gran parte, pero faltan algunas pruebas que se están encargando y tramitando en el Juzgado para determinar con certeza qué tipo de delito cometieron y si proceden o no con una prisión preventiva", dijo.

Celdrán coincidió con el fiscal Maximiliano Bazla Casina, quien guía las averiguaciones, respecto a que falta sumar más Cámaras Gesell a los nenes, pero con la autorización de los psicólogos que atienden a cada uno. "Es la forma de declarar que tienen los menores. En el caso de uno de mis clientes, su hijo aún no ha sido llamado porque está tratándose con una especialista que está de viaje y no ha podido declarar. No está preparado, no han podido quitarle el temor por las cosas que presuntamente ha vivido. El cuerpo forense y los especialistas en Cámara Gesell están dándoles tiempo para que puedan hablar, para que se sientan y estén seguros de que no verán más a su profesor y de esa manera puedan hablar con confianza. El equipo local está muy capacitado. Si hay abuso, aunque los chicos no lo expresen puntualmente, en el 90 a 99 por ciento de los casos se logra establecer en esas entrevistas con los psicólogos", destacó.

El profesional confirmó que ese mismo pequeño realizó casi 40 dibujos que grafican lo ocurrido. "Los fue escondiendo de sus padres en determinados lugares de la casa, todos enumerados, con una secuencia, estrictamente relacionados con los juegos que dicen que este profesor realizaba: existe un gato, un ratón y un niño atemorizado. Su terapeuta ha notado un gran deterioro de su salud psíquica por lo sucedido", reveló.

Sin embargo, pidió cautela en el tratamiento de los casos. "No quiero caer en el error que han ido cometiendo otros de ir anticipando las pruebas, pero hay más indicios. Me enoja mucho que se expongan por los abogados que participamos en el caso a los niños y las familias cosas que no son reales. Hay que decir la verdad y ser lo más prudentes porque se puede afectar la investigación, la identidad o los derechos de los chicos", enfatizó.

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Repaso del expediente

El 7 de diciembre, el papá de una menor radicó la primera denuncia por abuso contra un profesor de música. Detrás, se sumaron otros 17 testimonios más.

Al enterarse, las autoridades del colegio emitieron una orden por la que prohibieron el ingreso al maestro señalado.

El 16 realizaron la primera (de dos) Cámara Gesell a la niña. Luego fue el turno de dos nenes más.

Días después llegó el allanamiento al docente, a quien le secuestraron 4 computadoras y 4 celulares.

Antes de fin de año, el juez Cuello y el fiscal Bazla allanaron computadoras en el San Buenaventura.

Cuando terminó la feria judicial, el Juzgado otorgó la ampliación de declaratoria a una de las mamás, quien apuntó contra el profesor de catequesis como un posible cómplice de los vejámenes.

Tras ese testimonio, ordenaron el allanamiento a su domicilio, del que se llevaron 23 celulares, 4 notebooks, CDs y DVDs, entre otros elementos que son analizados por peritos de la unidad Delitos Complejos.

La Fiscalía espera que más niños declaren en Cámara Gesell en los próximos días.

 

 

“No tengo dudas de que ha existido un delito muy grave”

Lo sostuvo el asesor legal de dos de los padres de los menores. Además opinó que el Juzgado actúa con celeridad.

Esperan novedades. El abogado estimó que habrá noticias en las próximas semanas. Pidió ser prudentes y no anticipar pruebas. Foto: Héctor Portela

El abogado penalista Pascual Celdrán, defensor de dos de las familias de los nenes involucrados en el expediente por presuntos abusos en el colegio San Buenaventura, sostuvo que no tiene dudas que "hubo un delito", aunque no criticó el accionar del Juzgado de Instrucción Penal y Contravencional Nº 1 que lleva adelante el caso. Por el contrario, dijo que la investigación se desarrolla con "mucha celeridad".

Tras enumerar los allanamientos a los profesores de música y de catequesis (señalados por los niños como los autores de los vejámenes), al colegio, los más de 70 testimoniales tomados por los magistrados y las Cámaras Gesell, Celdrán consideró que "están trabajando a destajo, acelerando tareas que, en los años que llevo como penalista, no lo he visto nunca. Apenas en algunas causas comprobé tanta velocidad y cúmulo de pruebas ordenadas. De acuerdo a mi experiencia, no veo fallas en la investigación".

Respecto de algunas quejas de los tutores hacia el accionar judicial, el abogado manifestó que se deben a que "los padres están ansiosos, enojados, creen que hay una falta de colaboración de parte de la escuela, lo cual comparto. Pero son tiempos lógicos de la Justicia y creo que lo hacen así porque si toman una medida drástica, como una detención, quieren que esté avalada con un nivel probatorio tal para que después no pueda revertirse fácilmente. Estamos ante un hecho muy grave, pero que necesita ser probado. No tengo dudas de que existió un delito", remarcó.

El letrado indicó que la investigación busca determinar la existencia real de dos delitos: el abuso sexual, que estaría traducido en manoseos o acciones más libidinosas, y la corrupción de menores, en tanto que los comportamientos que intentan confirmar pueden alterar y corromper la psiquis de los menores y su integridad moral.

"No tengo dudas- insistió- que van a llegar a un resultado favorable para las intenciones de los padres. Yo diría que hoy está comprobado en una gran parte, pero faltan algunas pruebas que se están encargando y tramitando en el Juzgado para determinar con certeza qué tipo de delito cometieron y si proceden o no con una prisión preventiva", dijo.

Celdrán coincidió con el fiscal Maximiliano Bazla Casina, quien guía las averiguaciones, respecto a que falta sumar más Cámaras Gesell a los nenes, pero con la autorización de los psicólogos que atienden a cada uno. "Es la forma de declarar que tienen los menores. En el caso de uno de mis clientes, su hijo aún no ha sido llamado porque está tratándose con una especialista que está de viaje y no ha podido declarar. No está preparado, no han podido quitarle el temor por las cosas que presuntamente ha vivido. El cuerpo forense y los especialistas en Cámara Gesell están dándoles tiempo para que puedan hablar, para que se sientan y estén seguros de que no verán más a su profesor y de esa manera puedan hablar con confianza. El equipo local está muy capacitado. Si hay abuso, aunque los chicos no lo expresen puntualmente, en el 90 a 99 por ciento de los casos se logra establecer en esas entrevistas con los psicólogos", destacó.

El profesional confirmó que ese mismo pequeño realizó casi 40 dibujos que grafican lo ocurrido. "Los fue escondiendo de sus padres en determinados lugares de la casa, todos enumerados, con una secuencia, estrictamente relacionados con los juegos que dicen que este profesor realizaba: existe un gato, un ratón y un niño atemorizado. Su terapeuta ha notado un gran deterioro de su salud psíquica por lo sucedido", reveló.

Sin embargo, pidió cautela en el tratamiento de los casos. "No quiero caer en el error que han ido cometiendo otros de ir anticipando las pruebas, pero hay más indicios. Me enoja mucho que se expongan por los abogados que participamos en el caso a los niños y las familias cosas que no son reales. Hay que decir la verdad y ser lo más prudentes porque se puede afectar la investigación, la identidad o los derechos de los chicos", enfatizó.

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