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Los ruidos de las motos no le dan paz a vecinos de una plaza

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Los ruidos de las motos no le dan paz a vecinos de una plaza

Son todos adultos mayores que viven alrededor del paseo. Afirman que es casi imposible descansar.

Los vecinos de la plaza San Martín están hartos de soportar los ruidos de las motos con caños de escape libre que pasan durante casi todo el día por las calles aledañas a sus casas. Aseguran que la situación es cada vez más grave y esperan una solución urgente de la Municipalidad de Villa Mercedes y pidieron controles de tránsito permanentes en la zona.

Ese espacio es muy transitado a lo largo de todo el día, pero por la tarde y hasta la madrugada comienzan a transitar motociclistas cuyos vehículos tienen caños de escape con un ruido insoportable y dan vueltas y vueltas alrededor de la plaza. La gente que vive frente del espacio recreativo manifestaron que este problema es de todos los días, sobre todo los fines de semana, y que con el tiempo el número de jóvenes en motos aumentó, sobre todo en el verano, y que de esta manera fueron creciendo los ruidos y la velocidad, excediéndose con la potencia de las motos y molestando con las explosiones de los escapes.

“Somos la gran mayoría adultos mayores y pedimos por favor que solucionen este problema, ya es imposible vivir así”, expresó Mabel Ávila, una vecina de la calle Maipú, quien sostuvo que “antes era solo el viernes y el sábado, ahora esta situación se repite todos los días durante el verano y también en invierno, ya no tenemos descanso”.

La mujer recordó que desde el 2009 viene denunciando el problema ante el Concejo Deliberante y solicitando a la Comuna una audiencia para hablar con el intendente. Pero hasta el momento no tuvo ninguna respuesta positiva.

Lo mismo sucede con María Ana de Pérez, otra habitante de la calle Pedernera, quien reside con su esposo hace más de 45 años en la zona y cree que en este último tiempo vivir allí es muy difícil. “A esto no se le llama convivir, ya estamos resignados ante estos ruidos. No entienden que hay gente que trabaja durante todo el día y que a la noche uno quiere descansar”, mencionó la mujer, quien aclaró que varias veces a la madrugada realizó llamados al 147 y nadie le contesta.

José Vélez, quien tiene el quiosco en el corazón de la plaza desde 1971, certificó que hace cinco años que soporta este problema, que no solo provocan ruidos molestos sino que también evitan que la gente vaya a la plaza a disfrutar en familia. “A veces no podemos ni atender a los clientes como corresponde y nos dejan en una situación desagradable”, expresó el comerciante.

El bioquímico Víctor Gallo, que vive con su familia en Curupaytí 26, sobre el otro costado del espacio verde, suplicó que las autoridades “tomen más control y vigilen cada una hora estas cuadras, para que de esta manera disminuya el problema”, reveló.

El jefe de inspectores de tránsito, Daniel Fonteiña, asumió que los fines de semana es caótico por la presencia de motos con caños de escape libre y aclaró: “Estamos enfocados con los operativos de caños de escape adulterados, que es lo que altera la gente y generan más molestias cuando están en la plaza compartiendo un momento con su familia o amigos”, expresó.

El funcionario resaltó que es el principal objetivo de estos controles, además del uso del casco. “Con la documentación podemos ser flexibles, permitiendo que busquen los papeles y vuelvan a retirar la moto y llevándose la multa, pero el vehículo que aparece con el caño de escape libre queda secuestrado automáticamente”, agregó el inspector.

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Los ruidos de las motos no le dan paz a vecinos de una plaza

Son todos adultos mayores que viven alrededor del paseo. Afirman que es casi imposible descansar.

Molestias. Los habitantes de una de las zonas más transitadas de la ciudad reclamaron más controles al municipio. Foto: Juan Andrés Galli.

Los vecinos de la plaza San Martín están hartos de soportar los ruidos de las motos con caños de escape libre que pasan durante casi todo el día por las calles aledañas a sus casas. Aseguran que la situación es cada vez más grave y esperan una solución urgente de la Municipalidad de Villa Mercedes y pidieron controles de tránsito permanentes en la zona.

Ese espacio es muy transitado a lo largo de todo el día, pero por la tarde y hasta la madrugada comienzan a transitar motociclistas cuyos vehículos tienen caños de escape con un ruido insoportable y dan vueltas y vueltas alrededor de la plaza. La gente que vive frente del espacio recreativo manifestaron que este problema es de todos los días, sobre todo los fines de semana, y que con el tiempo el número de jóvenes en motos aumentó, sobre todo en el verano, y que de esta manera fueron creciendo los ruidos y la velocidad, excediéndose con la potencia de las motos y molestando con las explosiones de los escapes.

“Somos la gran mayoría adultos mayores y pedimos por favor que solucionen este problema, ya es imposible vivir así”, expresó Mabel Ávila, una vecina de la calle Maipú, quien sostuvo que “antes era solo el viernes y el sábado, ahora esta situación se repite todos los días durante el verano y también en invierno, ya no tenemos descanso”.

La mujer recordó que desde el 2009 viene denunciando el problema ante el Concejo Deliberante y solicitando a la Comuna una audiencia para hablar con el intendente. Pero hasta el momento no tuvo ninguna respuesta positiva.

Lo mismo sucede con María Ana de Pérez, otra habitante de la calle Pedernera, quien reside con su esposo hace más de 45 años en la zona y cree que en este último tiempo vivir allí es muy difícil. “A esto no se le llama convivir, ya estamos resignados ante estos ruidos. No entienden que hay gente que trabaja durante todo el día y que a la noche uno quiere descansar”, mencionó la mujer, quien aclaró que varias veces a la madrugada realizó llamados al 147 y nadie le contesta.

José Vélez, quien tiene el quiosco en el corazón de la plaza desde 1971, certificó que hace cinco años que soporta este problema, que no solo provocan ruidos molestos sino que también evitan que la gente vaya a la plaza a disfrutar en familia. “A veces no podemos ni atender a los clientes como corresponde y nos dejan en una situación desagradable”, expresó el comerciante.

El bioquímico Víctor Gallo, que vive con su familia en Curupaytí 26, sobre el otro costado del espacio verde, suplicó que las autoridades “tomen más control y vigilen cada una hora estas cuadras, para que de esta manera disminuya el problema”, reveló.

El jefe de inspectores de tránsito, Daniel Fonteiña, asumió que los fines de semana es caótico por la presencia de motos con caños de escape libre y aclaró: “Estamos enfocados con los operativos de caños de escape adulterados, que es lo que altera la gente y generan más molestias cuando están en la plaza compartiendo un momento con su familia o amigos”, expresó.

El funcionario resaltó que es el principal objetivo de estos controles, además del uso del casco. “Con la documentación podemos ser flexibles, permitiendo que busquen los papeles y vuelvan a retirar la moto y llevándose la multa, pero el vehículo que aparece con el caño de escape libre queda secuestrado automáticamente”, agregó el inspector.

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