eldiariodelarepublica.com
Las galerías comerciales, en crisis por la caída del consumo

Escuchanos EN VIVO!
X

Las galerías comerciales, en crisis por la caída del consumo

Los negocios históricos, en riesgo de cerrar sus puertas. Los comerciantes aseguran que las ventas bajaron un 80% en relación al año pasado.

Locales vacíos, a oscuras y vidrieras empapeladas con periódicos amarillentos. Los vendedores coinciden en que 2017 ha sido un año negativo para las ventas en el sector de las galerías comerciales. Aseguran que la crisis económica se profundizó desde enero y que debido a la escasez de clientes cada vez es más difícil permanecer con las puertas abiertas.
“Desde diciembre del año pasado se trabaja muy poco. Las ventas han caído en un 80 por ciento. Incluso hay días en que no abro la caja registradora. Eso es muy grave”, indicó Gabriel, dueño de un local de tatuajes, ropa y accesorios juveniles de una tradicional galería situada en calle Rivadavia, a metros de Plaza Pringles. “He pasado por malas épocas, pero como ésta, ninguna. El gobierno nacional está hundiendo a los trabajadores de la clase media. No sé qué se puede hacer ante esto. Cada día es más difícil mantener el negocio. Yo estoy acá desde hace 12 años y sería una pena tener que cerrar”, aseguró y agregó: “Lo mismo pasa con los tatuajes. Antes la gente hacía cola. Tenía seis, diez o más clientes en un día. Hoy entra una sola persona, y eso si tengo suerte. Por supuesto que en esa ecuación también entra la falta de control de la Municipalidad, ya que no inspecciona a la multitud de tatuadores particulares que han aparecido en los últimos años, que trabajan sin papeles ni habilitación”, afirmó.
“Este año han bajado muchísimo las ventas. En 2016 teníamos más de cien clientes por semana y actualmente no superamos las 50 o 60 personas, que además ya no compran si no que sólo preguntan precios”, afirmó Micaela, empleada de un local de ropa, juguetes y bijouterie. Uno de los dos que aún permanecen abiertos en una galería ubicada en calle San Martín, donde la mayoría fueron abandonados por sus inquilinos debido a las escasas ventas.
La crisis económica afecta también a los negocios históricos. Syri es propietaria de una boutique ubicada desde hace 55 años en el local 15 de la misma galería en la que se encuentra el local de Gabriel. “Mi madre fue la primera persona que atendió este negocio. Desde hace muchos años que yo lo hago y acá también trabaja mi hija. Es nuestra tradición familiar, y lamentablemente puede desaparecer, porque la situación económica es pésima. La disminución en el consumo es muy notoria y es entendible porque a la gente le cuesta acceder al afectivo, hoy todo el mundo paga con tarjeta, y ni siquiera así alcanza. Entonces, priorizan lo básico, como es la alimentación, y dejan de lado algunas otras cosas que son más accesorias. Lamentablemente, negocios como el mío están desapareciendo porque ya no hay demanda para lo que ofrezco (principalmente, ropa y accesorios importados desde Oriente Medio y Asia) y menos aún en momentos de dificultades económicas”, lamentó.
 

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
¿TE GUSTÓ LA NOTA?
TAGS
COMENTARIOS

Las galerías comerciales, en crisis por la caída del consumo

Los negocios históricos, en riesgo de cerrar sus puertas. Los comerciantes aseguran que las ventas bajaron un 80% en relación al año pasado.

Los vendedores afirman que hay días en que no entran clientes a los locales.

Locales vacíos, a oscuras y vidrieras empapeladas con periódicos amarillentos. Los vendedores coinciden en que 2017 ha sido un año negativo para las ventas en el sector de las galerías comerciales. Aseguran que la crisis económica se profundizó desde enero y que debido a la escasez de clientes cada vez es más difícil permanecer con las puertas abiertas.
“Desde diciembre del año pasado se trabaja muy poco. Las ventas han caído en un 80 por ciento. Incluso hay días en que no abro la caja registradora. Eso es muy grave”, indicó Gabriel, dueño de un local de tatuajes, ropa y accesorios juveniles de una tradicional galería situada en calle Rivadavia, a metros de Plaza Pringles. “He pasado por malas épocas, pero como ésta, ninguna. El gobierno nacional está hundiendo a los trabajadores de la clase media. No sé qué se puede hacer ante esto. Cada día es más difícil mantener el negocio. Yo estoy acá desde hace 12 años y sería una pena tener que cerrar”, aseguró y agregó: “Lo mismo pasa con los tatuajes. Antes la gente hacía cola. Tenía seis, diez o más clientes en un día. Hoy entra una sola persona, y eso si tengo suerte. Por supuesto que en esa ecuación también entra la falta de control de la Municipalidad, ya que no inspecciona a la multitud de tatuadores particulares que han aparecido en los últimos años, que trabajan sin papeles ni habilitación”, afirmó.
“Este año han bajado muchísimo las ventas. En 2016 teníamos más de cien clientes por semana y actualmente no superamos las 50 o 60 personas, que además ya no compran si no que sólo preguntan precios”, afirmó Micaela, empleada de un local de ropa, juguetes y bijouterie. Uno de los dos que aún permanecen abiertos en una galería ubicada en calle San Martín, donde la mayoría fueron abandonados por sus inquilinos debido a las escasas ventas.
La crisis económica afecta también a los negocios históricos. Syri es propietaria de una boutique ubicada desde hace 55 años en el local 15 de la misma galería en la que se encuentra el local de Gabriel. “Mi madre fue la primera persona que atendió este negocio. Desde hace muchos años que yo lo hago y acá también trabaja mi hija. Es nuestra tradición familiar, y lamentablemente puede desaparecer, porque la situación económica es pésima. La disminución en el consumo es muy notoria y es entendible porque a la gente le cuesta acceder al afectivo, hoy todo el mundo paga con tarjeta, y ni siquiera así alcanza. Entonces, priorizan lo básico, como es la alimentación, y dejan de lado algunas otras cosas que son más accesorias. Lamentablemente, negocios como el mío están desapareciendo porque ya no hay demanda para lo que ofrezco (principalmente, ropa y accesorios importados desde Oriente Medio y Asia) y menos aún en momentos de dificultades económicas”, lamentó.
 

Logín