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Desarrollos que ya son presente y buscan futuro

En el país ya se consolidaron varios emprendimientos que dejaron atrás la forma convencional.

En el país existen por lo menos tres casos de desarrollo con la tecnología 3D que circulan por estadíos diferentes, pero con la firme decisión de investigar, mantenerse y proyectarse hacia al futuro. Atomic Lab hace dos años que facilita, a través de su sitio web, los planos a cualquier persona que tenga una impresora y así poder crear una prótesis para chicos o adultos que necesiten incorporar una mano en alguno de sus brazos. Chimitas es la primera línea de calzado diseñado e impreso íntegramente para bebés. Y tres ingenieros graduados de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) pusieron en marcha un emprendimiento para construir viviendas "in situ" con una impresora 3D. 
Aunque la cara visible de www.atomiclab.org es el joven inventor Gino Tubaro, él no está solo en esa empresa que apuesta a la unión entre tecnología y solidaridad. Lo acompañan Alejandro Banzas, Gustavo Pérez, Aldano Pelusso y Eduarda Fontaine con quienes ya logró darle una solución efectiva a poco más de 500 personas en todo el mundo, de las cuales 450 son de Argentina y el resto se reparte entre México y Uruguay. El equipo lo forman estos cinco jóvenes, de entre 21 y 26 años, que son estudiantes de distintas carreras de tecnología, pero además cuentan con un grupo de embajadores alrededor de todo el mundo. Uno de esos casos exitosos fue el que protagonizaron dos puntanos: un chico de 11 años, Tomás Leonel Petitfour, quien por medio de esa página consiguió que el “embajador" local José Luis Latorre, le facilitara su nueva mano por medio de una impresión 3D, luego de conocer su problema.
A través de la página brindan un programa que se denomina “Embajadores Atómicos” para que cualquiera que tenga una impresora 3D se registre y use su equipo para imprimirle prótesis a gente que las necesita en alguna comunidad. Hasta hoy ya se han sumado unos 600 desde 30 países. 
Cuando lograron imprimir la primera prótesis y la probaron, se dieron cuenta del enorme cambio que podían generar en las miles de personas amputadas que existen en el mundo. “Pudimos generar este cambio enorme a partir de la impresión 3D sobre todo para los más chicos que son los que más sufren por este problema a raíz de la discriminación que padecen por no tener una mano”, explicó Pelusso.
Chimak 3D es una empresa argentina especializada en fabricación de impresoras 3D que desarrolló la línea de calzado especial para niños junto con un equipo interdisciplinario que se involucró en todo el proceso de fabricación. En palabras de David Cimino, gerente de la firma, “el producto Chimitas apunta a extender la experiencia de la impresión en tres dimensiones a la mayor cantidad de gente posible. Queremos familiarizar al público con esta tecnología, que sepan cómo funciona, para qué sirve, que vea los beneficios, y creemos que Chimitas es una puerta de entrada a ese mundo porque el cliente participa activamente en la creación de su propio calzado”.
El concepto que propone la marca es personalización, aprovechar los beneficios de usar una tecnología de vanguardia que permite materializar objetos únicos para crear el calzado ideal para los recién nacidos. La iniciativa encuentra lugar en un nuevo espacio en el mercado de la moda: indumentaria producida en su totalidad con las nuevas tecnologías digitales.
En principio se comercializará a través de su plataforma www.chimitas.com y al cabo de los primeros meses de lanzamiento se extenderá a los shoppings más importantes del país donde, en un futuro, también se podrá imprimir calzado para todas las edades.
El objetivo es que en cada centro comercial haya una impresora 3D lista para fabricar Chimitas, donde los interesados van a poder elegir el diseño que más los represente según talle y colores, para luego retirarlos listos para usar. Además aclaran que el material con el que están hechas es un termoplástico no tóxico que cuenta con las certificaciones de calidad correspondientes. 
El equipo que trabajó y colaboró en el proceso de fabricación está compuesto por diseñadores, artistas, ingenieros, ortopedistas, médicos, especialistas en fabricación de calzado y químicos. Además de la comodidad y el confort, también garantizan su calidad.
Y el último desarrollo es el que presentaron lo ingenieros José Luperi, Franco Sabbatini y Franco Soffietti quienes presentaron una impresora 3D diseñada con una planta circular de 12 metros de diámetro, tamaño suficiente para la construcción de una casa de dos dormitorios de unos 60 metros cuadrados. Consta de un brazo robótico con una columna central alrededor de la cual se levanta la edificación y al terminar se la retira por una abertura. La máquina se alimenta con una mezcla especial que es similar al revoque.
El proyecto fue consolidado en la Incubadora de Empresas de la UNC, donde continuarán con el desarrollo por tres años más. El diseño mecánico y cinemático de la operación ya está terminado y Luperi anunció que ahora buscan fondos para financiar el prototipo. Los profesionales están convencidos de la factibilidad técnica porque, según dicen, el modelo permite demostrar que el sistema sí funciona. 
La iniciativa une diferentes áreas: material, robótica y mecánica. Pero también un software que genera las instrucciones. Y aseguran que la clave de este artefacto es que al ser transportable, permitirá levantar la vivienda en el terreno donde quedará finalmente la casa.

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Desarrollos que ya son presente y buscan futuro

En el país ya se consolidaron varios emprendimientos que dejaron atrás la forma convencional.

En el país existen por lo menos tres casos de desarrollo con la tecnología 3D que circulan por estadíos diferentes, pero con la firme decisión de investigar, mantenerse y proyectarse hacia al futuro. Atomic Lab hace dos años que facilita, a través de su sitio web, los planos a cualquier persona que tenga una impresora y así poder crear una prótesis para chicos o adultos que necesiten incorporar una mano en alguno de sus brazos. Chimitas es la primera línea de calzado diseñado e impreso íntegramente para bebés. Y tres ingenieros graduados de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) pusieron en marcha un emprendimiento para construir viviendas "in situ" con una impresora 3D. 
Aunque la cara visible de www.atomiclab.org es el joven inventor Gino Tubaro, él no está solo en esa empresa que apuesta a la unión entre tecnología y solidaridad. Lo acompañan Alejandro Banzas, Gustavo Pérez, Aldano Pelusso y Eduarda Fontaine con quienes ya logró darle una solución efectiva a poco más de 500 personas en todo el mundo, de las cuales 450 son de Argentina y el resto se reparte entre México y Uruguay. El equipo lo forman estos cinco jóvenes, de entre 21 y 26 años, que son estudiantes de distintas carreras de tecnología, pero además cuentan con un grupo de embajadores alrededor de todo el mundo. Uno de esos casos exitosos fue el que protagonizaron dos puntanos: un chico de 11 años, Tomás Leonel Petitfour, quien por medio de esa página consiguió que el “embajador" local José Luis Latorre, le facilitara su nueva mano por medio de una impresión 3D, luego de conocer su problema.
A través de la página brindan un programa que se denomina “Embajadores Atómicos” para que cualquiera que tenga una impresora 3D se registre y use su equipo para imprimirle prótesis a gente que las necesita en alguna comunidad. Hasta hoy ya se han sumado unos 600 desde 30 países. 
Cuando lograron imprimir la primera prótesis y la probaron, se dieron cuenta del enorme cambio que podían generar en las miles de personas amputadas que existen en el mundo. “Pudimos generar este cambio enorme a partir de la impresión 3D sobre todo para los más chicos que son los que más sufren por este problema a raíz de la discriminación que padecen por no tener una mano”, explicó Pelusso.
Chimak 3D es una empresa argentina especializada en fabricación de impresoras 3D que desarrolló la línea de calzado especial para niños junto con un equipo interdisciplinario que se involucró en todo el proceso de fabricación. En palabras de David Cimino, gerente de la firma, “el producto Chimitas apunta a extender la experiencia de la impresión en tres dimensiones a la mayor cantidad de gente posible. Queremos familiarizar al público con esta tecnología, que sepan cómo funciona, para qué sirve, que vea los beneficios, y creemos que Chimitas es una puerta de entrada a ese mundo porque el cliente participa activamente en la creación de su propio calzado”.
El concepto que propone la marca es personalización, aprovechar los beneficios de usar una tecnología de vanguardia que permite materializar objetos únicos para crear el calzado ideal para los recién nacidos. La iniciativa encuentra lugar en un nuevo espacio en el mercado de la moda: indumentaria producida en su totalidad con las nuevas tecnologías digitales.
En principio se comercializará a través de su plataforma www.chimitas.com y al cabo de los primeros meses de lanzamiento se extenderá a los shoppings más importantes del país donde, en un futuro, también se podrá imprimir calzado para todas las edades.
El objetivo es que en cada centro comercial haya una impresora 3D lista para fabricar Chimitas, donde los interesados van a poder elegir el diseño que más los represente según talle y colores, para luego retirarlos listos para usar. Además aclaran que el material con el que están hechas es un termoplástico no tóxico que cuenta con las certificaciones de calidad correspondientes. 
El equipo que trabajó y colaboró en el proceso de fabricación está compuesto por diseñadores, artistas, ingenieros, ortopedistas, médicos, especialistas en fabricación de calzado y químicos. Además de la comodidad y el confort, también garantizan su calidad.
Y el último desarrollo es el que presentaron lo ingenieros José Luperi, Franco Sabbatini y Franco Soffietti quienes presentaron una impresora 3D diseñada con una planta circular de 12 metros de diámetro, tamaño suficiente para la construcción de una casa de dos dormitorios de unos 60 metros cuadrados. Consta de un brazo robótico con una columna central alrededor de la cual se levanta la edificación y al terminar se la retira por una abertura. La máquina se alimenta con una mezcla especial que es similar al revoque.
El proyecto fue consolidado en la Incubadora de Empresas de la UNC, donde continuarán con el desarrollo por tres años más. El diseño mecánico y cinemático de la operación ya está terminado y Luperi anunció que ahora buscan fondos para financiar el prototipo. Los profesionales están convencidos de la factibilidad técnica porque, según dicen, el modelo permite demostrar que el sistema sí funciona. 
La iniciativa une diferentes áreas: material, robótica y mecánica. Pero también un software que genera las instrucciones. Y aseguran que la clave de este artefacto es que al ser transportable, permitirá levantar la vivienda en el terreno donde quedará finalmente la casa.

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