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Una comunidad con cadena de favores

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Una comunidad con cadena de favores

En mayo José Luis Latorre descubrió una página de Facebook que publicitaba la idea y el trabajo de Gino Tubaro, el joven desarrollador argentino que ofrece imprimir prótesis en 3D gratis para chicos que tienen problemas en sus manos, brazos o piernas. “Me llamó la atención lo que podía pasar por la cabeza de un niño que hubiera nacido sin alguna de sus manos y lo difícil que se le haría la vida cotidiana porque ya no iba a tener las mismas posibilidades que otros chicos”, contó.

Latorre tiene 38 años, estudia Biología en la Universidad Nacional de San Luis pero además es oficial de Policía y se decidió por ayudar a alguno de esos chicos. Primero se informó en la página www.atomiclab.org donde Tubaro junto a Alejandro Banzas, Gustavo Pérez, Aldano Pelusso y Eduarda Fontaine facilitan los planos a cualquier persona que tenga una impresora 3D para crear una prótesis para chicos o adultos que necesiten incorporar una mano en alguno de sus brazos. Allí recabó la información de todo lo que debía conocer y tener previamente antes de empezar con su cruzada solidaria. “Arranqué buscando la mejor impresora pero finalmente terminé comprando la que pude porque las buenas son realmente muy caras”, contó.

Una vez que la obtuvo pasó a la segunda fase que fue armarla: “Me llevó mucho tiempo ponerla en funcionamiento y cuando la quise probar no había forma de que imprimiera nada. Ahí me di cuenta que había que tener más conocimientos previos, sobre todo de programación, que yo no tenía”. Así buscó ayuda hasta que dio con la persona que le consiguió la primera bobina de filamento para empezar las impresiones, Adolfo Barbeito: “Una vez que tenés la impresora, accedés a un grupo de gente que ya la tiene para que te ayude con las dudas que puedas tener, digamos que es una comunidad que funciona como una cadena de favores. Y el trabajo que hizo Adolfo fue un espectáculo porque hasta terminó de armar mi impresora con partes de otra que él tenía en desuso: la programó y le hizo todos los experimentos habidos y por haber hasta que la dejó lista”.

Al mes pudo darle una prótesis a Tomás Petitfour, un puntanito de 11 años que nació con una patología denominada sindactilia, que no le permitió desarrollar sus dedos en la mano izquierda. “Al principio se la hice de color naranja porque era la única bobina de filamento que tenía, pero después compré otras 12 para poder hacerla con los colores de Spiderman que era su superhéroe favorito”, dijo Latorre.

Una vez que obtuvo la prótesis de 35 centímetros de largo por 15 de ancho, se planteó hacerle un par de mejoras “porque hay que entender que era para un niño que está expuesto a movimientos constantes, que juega todo el tiempo y eso puede provocarle caídas o golpes y era posible que no resistiera ese ritmo de uso. Esto me llevó a mantener un diálogo con Gino Tubaro, diseñador del programa, y después de eso se generó que ahora estén haciendo brazos que mejorarán muchísimo al diseño original”.

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Una comunidad con cadena de favores

En mayo José Luis Latorre descubrió una página de Facebook que publicitaba la idea y el trabajo de Gino Tubaro, el joven desarrollador argentino que ofrece imprimir prótesis en 3D gratis para chicos que tienen problemas en sus manos, brazos o piernas. “Me llamó la atención lo que podía pasar por la cabeza de un niño que hubiera nacido sin alguna de sus manos y lo difícil que se le haría la vida cotidiana porque ya no iba a tener las mismas posibilidades que otros chicos”, contó.

Latorre tiene 38 años, estudia Biología en la Universidad Nacional de San Luis pero además es oficial de Policía y se decidió por ayudar a alguno de esos chicos. Primero se informó en la página www.atomiclab.org donde Tubaro junto a Alejandro Banzas, Gustavo Pérez, Aldano Pelusso y Eduarda Fontaine facilitan los planos a cualquier persona que tenga una impresora 3D para crear una prótesis para chicos o adultos que necesiten incorporar una mano en alguno de sus brazos. Allí recabó la información de todo lo que debía conocer y tener previamente antes de empezar con su cruzada solidaria. “Arranqué buscando la mejor impresora pero finalmente terminé comprando la que pude porque las buenas son realmente muy caras”, contó.

Una vez que la obtuvo pasó a la segunda fase que fue armarla: “Me llevó mucho tiempo ponerla en funcionamiento y cuando la quise probar no había forma de que imprimiera nada. Ahí me di cuenta que había que tener más conocimientos previos, sobre todo de programación, que yo no tenía”. Así buscó ayuda hasta que dio con la persona que le consiguió la primera bobina de filamento para empezar las impresiones, Adolfo Barbeito: “Una vez que tenés la impresora, accedés a un grupo de gente que ya la tiene para que te ayude con las dudas que puedas tener, digamos que es una comunidad que funciona como una cadena de favores. Y el trabajo que hizo Adolfo fue un espectáculo porque hasta terminó de armar mi impresora con partes de otra que él tenía en desuso: la programó y le hizo todos los experimentos habidos y por haber hasta que la dejó lista”.

Al mes pudo darle una prótesis a Tomás Petitfour, un puntanito de 11 años que nació con una patología denominada sindactilia, que no le permitió desarrollar sus dedos en la mano izquierda. “Al principio se la hice de color naranja porque era la única bobina de filamento que tenía, pero después compré otras 12 para poder hacerla con los colores de Spiderman que era su superhéroe favorito”, dijo Latorre.

Una vez que obtuvo la prótesis de 35 centímetros de largo por 15 de ancho, se planteó hacerle un par de mejoras “porque hay que entender que era para un niño que está expuesto a movimientos constantes, que juega todo el tiempo y eso puede provocarle caídas o golpes y era posible que no resistiera ese ritmo de uso. Esto me llevó a mantener un diálogo con Gino Tubaro, diseñador del programa, y después de eso se generó que ahora estén haciendo brazos que mejorarán muchísimo al diseño original”.

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