22°SAN LUIS - Jueves 06 de Octubre de 2022

22°SAN LUIS - Jueves 06 de Octubre de 2022

EN VIVO

Psicóloga de "#Ni Una Menos" confía en las nuevas generaciones

Por redacción
| 24 de julio de 2016
Acosta. "Ejercen violencia porque necesitan mantener el poder".

A través de la creación de la Secretaría de la Mujer “# Ni Una Menos”, la provincia busca asistir a las víctimas de la violencia, además de generar conciencia y ampliar los canales de ayuda. Por eso, la psicóloga del organismo de Gobierno, Paula Acosta, confía que los cambios generacionales terminarán –a la larga- por romper con los estereotipos de género que limitan la mirada de los padres, perjudica las relaciones íntimas y condiciona la expresión de los hijos.

 



—¿Cuándo los padres empiezan realmente a marcar estas herencias o trabas culturales?

 


—Hay un proceso de construcción de identidad de género que se da incluso desde antes que nace el niño, porque cuando mamá y papá se enteran que van a tener un bebé empiezan a establecer pautas, primero que tienen que ver con el deseo de si es nene o nena, y en base a eso se dan determinados pensamientos y conductas. Por ejemplo, armamos el ajuar de color rosa o celeste de acuerdo a su sexo.

 



—Pero desde la semiología esto no es algo natural, sino por convención social…

 


—Son pautas culturales que se siguen transmitiendo de generación en generación, y que recibimos inconscientemente. Y posteriormente, desde el minuto 1, de acuerdo a su sexo biológico, los papás o quienes lo cuidan, lo llevan a la construcción de su propia subjetividad, determinando los primeros pensamientos y comportamientos hacia el futuro.

 



—¿Cuáles son esos mandatos sociales más característicos?

 


—Si soy nena, tengo que sentir y comportarme como una “señorita", tengo que ser sensible y solidaria, cariñosa y con un alto nivel de comprensión. Si soy nene, tengo que ser fuerte, porque si lloro en realidad soy una “mariquita”, porque llorar es de nena. Y a esta última frase la usan muchísimos padres y madres de manera cotidiana.

 


Aparece como algo sin importancia, común, pero va determinando la identidad del chico y de cómo debe mostrarse ante la sociedad, sobre todo en este ámbito.

 



—¿Hay un comportamiento para mostrarle a la comunidad y otro distinto "puertas adentro"?

 


—Lógico. En el nivel social, respondemos a la vida pública, mostrando lo que somos en relación a otros. Y después tenemos la conducta interna, privada, en la vida familiar, en las relaciones íntimas, y ahí se observan los modelos de violencia.

 



—Pero la mirada de la sociedad sigue en pleno cambio.

 


—Sí. Pensemos que en este siglo XXI, la lucha por la libre elección del género es cada vez más grande, lo que permitió que cada uno pueda tener más posibilidades para desarrollarse más allá de su condición. Por eso asistimos a situaciones donde muchas personas que nacieron con el sexo biológico masculino, y la mayoría cuenta que lo manifiesta desde chico, ya sienten libremente que son mujeres, por una cuestión emocional y de deseo.

 


Estamos en un momento de cambios muy importantes, donde cada uno tiene la posibilidad de elegir con libertad, cómo quiere vivir. Recordemos que hasta no hace mucho, todo esto era fuertemente reprimido desde lo emocional y psicológico, como desde lo cultural.

 



—¿Se derriba así la idea que la mujer es el sexo débil?

 


— Gracias a la pelea incansable de muchas mujeres, ya no hay tantas chances de pensar en eso. Sin embargo, hay grupos adheridos a una idea muy machista y sexista que siguen peleando para que eso se mantenga. Por eso, tenemos que construir espacios de igualdad y no de confrontación, si bien el camino inicial de una lucha conlleva casi siempre un enfrentamiento por mostrar mi postura y hacerme escuchar.

 



—¿Cómo explica la psicología la violencia de género y los femicidios?

 


—Desde mi postura, creo que la lucha por visibilizar este problema ha sido ardua. Y muchas veces tuvimos la sensación que no iba a ser posible mostrar cómo se producían relaciones de sometimiento al interior de la pareja. Sin embargo, haberlo logrado, generó reacciones extremas.

 



—Y así se dan los femicidios…

 


—Porque un varón que ejerce violencia sobre su pareja necesita mantener el poder sobre el otro. Y en estos casos, la mujer es un objeto de su propiedad, donde él establece las pautas, y ella las obedece. Entonces, cuando al varón, que vivió tantas generaciones decretando qué se hace y qué no, la mujer le pone límites o expresa su punto de vista, se genera la pérdida del control. Es decir que muchos de los femicidios se producen en el interior de estas relaciones donde la mujer quiere salir del sometimiento.

 



—Pero estas nuevas generaciones, de 20, 30 años ¿tienen una mayor conciencia sobre este tema?

 


—Hay más jóvenes con posibilidades de pensar en esto. Saben que los estereotipos de género hacen mucho daño y conducen a relaciones de pareja disfuncionales, a relaciones que se viven con mucho sufrimiento.

 


En conclusión, si bien hablamos de generaciones que están en esta transición de adquirir más libertades, los adultos tienen que revisar de qué manera crían a los chicos. Porque si les vamos a enseñar que los varones tienen que ser violentos, y las mujeres princesas, vamos a seguir reproduciendo ese modelo.

 



—¿Notan algún avance en la Provincia?

 


—A través de la Secretaría dimos pasos importantes, estableciendo pautas tendientes a generar mayor atención. Lógicamente estamos más atrapados en las urgencias, porque los casos de violencia son muchos. Cotidianamente recibimos a mujeres que buscan ayuda. La diferencia es que hace algunos años, ellas venían con mucho miedo, llenas de dolor y sin reconocer que eran víctimas de la violencia, más allá que les pegaban, las insultaban, no las dejaban salir de la casa, etcétera.

 


Hoy, con todas las campañas y el avance en general, ellas ya vienen a las oficinas a pedir ayuda, pero con la denuncia en la mano, ya radicada en la Policía. Entonces, son mujeres que tomaron conciencia y quieren solucionarlo y ser libres.

 


Comentá vos tambien...