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El inestable futuro del clima

Hace tiempo que la ciencia advierte sobre el enorme riesgo del cambio climático. Un panorama que no cambiará en lo inmediato, y que además se acelera. La Cumbre Climática de Madrid refuerza este escenario y advierte, otra vez, sobre un futuro más inestable que apacible.

Mientras aumenta la temperatura media de la Tierra, con catastróficos resultados para la vida en el planeta, incluso sobre la salud, los seres humanos no logran detener el fenómeno o mitigar sus efectos, según ponen de relieve dos informes publicados durante la cumbre climática que transcurre en Madrid.

El primero de los documentos, la Declaración sobre el estado del clima mundial, lleva la firma de los científicos de la Organización Meteorológica Mundial y contiene muchos de los hallazgos ya revelados en el informe “Unidos en la Ciencia” del mes de septiembre.

El documento confirma que el año 2019 pone punto final a una década marcada por registros de calor excepcionales, por el retroceso de los hielos y por subidas del nivel del mar sin precedentes a nivel mundial, cambios exacerbados por las emisiones de gases de efecto invernadero fruto de la actividad humana.

Casi con toda certeza, las temperaturas medias del quinquenio (2015-2019) y de la década (2010-2019) serán las más elevadas de las que se tiene constancia, y todo apunta a que 2019 será el segundo o tercer año más cálido del que se tienen datos.

Las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzaron un nuevo máximo histórico de 407,8 partes por millón en 2018, y en 2019 no dejaron de aumentar. Ese gas permanece en la atmósfera durante siglos, y en los océanos durante períodos todavía más prolongados, de modo que perpetúa el cambio climático.

También fue demostrado que, desde 1993, cuando empezaron las mediciones satelitales, la subida del nivel del mar se aceleró a causa de la fusión de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida.

El océano hace las veces de amortiguador al absorber calor y dióxido de carbono, pero ello acarrea graves consecuencias. El calor acumulado en las aguas oceánicas alcanzó niveles sin precedentes y produce olas de calor marinas generalizadas.

La acidez del agua del mar aumentó 26% desde el inicio de la era industrial. Como resultado, ecosistemas marinos de vital importancia están degradados.

El valor mínimo de extensión diaria del hielo marino en el Ártico de septiembre de 2019 fue el segundo más bajo desde que existen registros satelitales, y en el mes de octubre también ocurrieron récords de extensión mínima. Por su parte, en la Antártida, las extensiones de hielo registraron valores mínimos sin precedentes durante algunos meses de 2019.

Recientemente, las predicciones sobre el cambio climático se proyectaban más allá de las generaciones que lo iban a vivir, pero el calentamiento global llegó mucho más rápido de lo esperado.

La temperatura global promedio se estima actualmente en 1,1° C, un grado más por encima de los tiempos preindustriales (1850–1900) y las consecuencias son visibles: los fenómenos climáticos extremos son más intensos y frecuentes, con todas las consecuencias que ello conlleva.

Los efectos del cambio climático se manifiestan a diario en forma de fenómenos meteorológicos extremos y anómalos.

Las olas de calor y las inundaciones que solían producirse una vez cada 100 años son cada vez más frecuentes. Los efectos de ciclones tropicales de una intensidad devastadora se sienten desde las Bahamas hasta el Japón, pasando por Mozambique, y los incendios forestales arrasan grandes zonas del Ártico, hasta Australia. Y, sin embargo, no es nada comparado con lo que puede llegar a ser.

“Si no adoptamos medidas urgentes para combatir el cambio climático ahora, todo apunta a un aumento de la temperatura de más de 3 °C de aquí a finales de siglo, y sus consecuencias para el bienestar de la humanidad serán todavía más perjudiciales”, afirmó la Organización Meteorológica Mundial.

Una muy mala gestión

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