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Daniel Mayor: pulmón de la ciudad

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Daniel Mayor: pulmón de la ciudad

El puntano cuenta cómo vive hace más de una década en Buenos Aires entre orquestas fantasmas e inestables.

Daniel Mayor sostenía un mate mientras explicaba, como si fuese sencillo, cual es la correcta embocadura para tocar la trompeta. Sus padres son tan simpáticos como él y el ambiente familiar se hacía notar en la casa del músico que ahora tiene 32 años y hace más de 10 que vive en Buenos Aires ligado a su instrumento.

Daniel nació en San Luis, es el menor de cuatro hermanos que en algún momento estuvieron vinculados a la música. Los tres varones son trompetistas y su hermana tuvo un paso rápido por las bastoneras Santa Cecilia. Si bien su madre no se dedica a la música, Daniel destacó el gran oído musical de su progenitora y junto a su padre, los describe como los impulsores del hecho de que los hermanos Mayor se dediquen a la trompeta.

Javier, el mayor de los Mayor, comenzó en la Banda Infanto Juvenil tocando la trompeta. Actualmente integra al grupo de mariachis “Sol Azteca”, en Buenos Aires. Juan Pablo, el hermano del medio, quedó enamorado del instrumento y cuando junto con Daniel ingresaron a la Orquesta Provincial empezó a estudiar el instrumento del que se enamoró y actualmente es miembro de la Orquesta Sinfónica de Salta.

Daniel no llegó a tiempo y sus comienzos en la música fueron con el clarinete. “Avancé muy rápido y cuando empecé a tocar los temas la orquesta se terminó. Me amargué, tuvimos que devolver el instrumento y yo le preguntaba a mi papá si no me lo podía dejar. En esa época no había tantas opciones para estudiar, así que cuando empecé la secundaria mis papás me mandaron a la Escuela de Bellas Artes”, dijo.

Si bien en la escuela de artes no había ni trompeta ni clarinete, Daniel egresó con todos los conocimientos de piano que brindaba la institución. Hasta que uno de sus hermanos le regaló una boquilla de trompeta y él practicaba sin entender mucho para que servía esa práctica sin el caño.

“Terminé la secundaria, me quería independizar y me fui a Buenos Aires donde estaban mis hermanos. Empecé a estudiar trompeta con maestros particulares, lo que podía porque tampoco tenía para comer”, recordó Mayor.

El razonamiento para Daniel era sencillo: si los tres hermanos son trompetistas, uno dedicado a la música ranchera y el otro a la música clásica, él debía hacer algo distinto. Influenciado por el jazz desde pequeño y con su trompeta en la gran ciudad, Mayor no dudó en que ése sería el camino ideal.

“Conocí músicos de la calle e integré ‘Urbana’,  una banda en la que tocábamos música groovera como jazz, funk, soul. Fue una gran experiencia, yo venía blandito para tocar y ellos me apuraban. Grabamos un CD que vendíamos para hacer plata”, agregó.

Un día, junto con su banda en su lugar habitual de encuentro, Daniel vio pasar a Luis Salinas y con la suerte de su lado volvió, los felicitó y el grupo siguió. Pero la racha duró poco: ese mismo día comenzaron a ver patrulleros de la Policía y el encuentro terminó muy mal.

“Nos querían incautar los instrumentos, nos dimos cuenta cuando tocábamos. Terminamos la canción, la gente se vino a ayudarnos y se pudrió todo. Nosotros somos pacíficos, no queríamos violencia, finalmente nos dijeron que no podíamos tocar más ahí”.

Tiempo después Daniel empezó a tomar clases con Juan Cruz de Urquiza, un reconocido trompetista relacionado al rock y al jazz, quien le cambió la forma de tocar. El objetivo era ingresar a una carrera terciaria de jazz que finalmente Mayor cursó por tres años.

En Buenos Aires, Daniel compartió casa con unos teatreros y en una gran habitación crearon un espacio cultural. Fue en el fragor de alguna fiesta donde Mayor fue invitado a formar parte de la “Orquesta Inestable”. En la actualidad también integra el “Sexteto Fantasma”, con quienes está por editar un segundo disco de tango y espera poder realizar una tercera gira por Europa. Con su padre compartiendo la charla, quien hacía algún chiste en el medio y todos reían, Daniel se puso serio y cerró: “Extraño un montón San Luis, pero lamentablemente acá no había donde estudiar música. Yo no cambio San Luis por Buenos Aires”.

 

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Daniel Mayor: pulmón de la ciudad

El puntano cuenta cómo vive hace más de una década en Buenos Aires entre orquestas fantasmas e inestables.

El menor de los Mayor. Daniel con su instrumento estable de buen oído. Foto: Nicolás Varvara.

Daniel Mayor sostenía un mate mientras explicaba, como si fuese sencillo, cual es la correcta embocadura para tocar la trompeta. Sus padres son tan simpáticos como él y el ambiente familiar se hacía notar en la casa del músico que ahora tiene 32 años y hace más de 10 que vive en Buenos Aires ligado a su instrumento.

Daniel nació en San Luis, es el menor de cuatro hermanos que en algún momento estuvieron vinculados a la música. Los tres varones son trompetistas y su hermana tuvo un paso rápido por las bastoneras Santa Cecilia. Si bien su madre no se dedica a la música, Daniel destacó el gran oído musical de su progenitora y junto a su padre, los describe como los impulsores del hecho de que los hermanos Mayor se dediquen a la trompeta.

Javier, el mayor de los Mayor, comenzó en la Banda Infanto Juvenil tocando la trompeta. Actualmente integra al grupo de mariachis “Sol Azteca”, en Buenos Aires. Juan Pablo, el hermano del medio, quedó enamorado del instrumento y cuando junto con Daniel ingresaron a la Orquesta Provincial empezó a estudiar el instrumento del que se enamoró y actualmente es miembro de la Orquesta Sinfónica de Salta.

Daniel no llegó a tiempo y sus comienzos en la música fueron con el clarinete. “Avancé muy rápido y cuando empecé a tocar los temas la orquesta se terminó. Me amargué, tuvimos que devolver el instrumento y yo le preguntaba a mi papá si no me lo podía dejar. En esa época no había tantas opciones para estudiar, así que cuando empecé la secundaria mis papás me mandaron a la Escuela de Bellas Artes”, dijo.

Si bien en la escuela de artes no había ni trompeta ni clarinete, Daniel egresó con todos los conocimientos de piano que brindaba la institución. Hasta que uno de sus hermanos le regaló una boquilla de trompeta y él practicaba sin entender mucho para que servía esa práctica sin el caño.

“Terminé la secundaria, me quería independizar y me fui a Buenos Aires donde estaban mis hermanos. Empecé a estudiar trompeta con maestros particulares, lo que podía porque tampoco tenía para comer”, recordó Mayor.

El razonamiento para Daniel era sencillo: si los tres hermanos son trompetistas, uno dedicado a la música ranchera y el otro a la música clásica, él debía hacer algo distinto. Influenciado por el jazz desde pequeño y con su trompeta en la gran ciudad, Mayor no dudó en que ése sería el camino ideal.

“Conocí músicos de la calle e integré ‘Urbana’,  una banda en la que tocábamos música groovera como jazz, funk, soul. Fue una gran experiencia, yo venía blandito para tocar y ellos me apuraban. Grabamos un CD que vendíamos para hacer plata”, agregó.

Un día, junto con su banda en su lugar habitual de encuentro, Daniel vio pasar a Luis Salinas y con la suerte de su lado volvió, los felicitó y el grupo siguió. Pero la racha duró poco: ese mismo día comenzaron a ver patrulleros de la Policía y el encuentro terminó muy mal.

“Nos querían incautar los instrumentos, nos dimos cuenta cuando tocábamos. Terminamos la canción, la gente se vino a ayudarnos y se pudrió todo. Nosotros somos pacíficos, no queríamos violencia, finalmente nos dijeron que no podíamos tocar más ahí”.

Tiempo después Daniel empezó a tomar clases con Juan Cruz de Urquiza, un reconocido trompetista relacionado al rock y al jazz, quien le cambió la forma de tocar. El objetivo era ingresar a una carrera terciaria de jazz que finalmente Mayor cursó por tres años.

En Buenos Aires, Daniel compartió casa con unos teatreros y en una gran habitación crearon un espacio cultural. Fue en el fragor de alguna fiesta donde Mayor fue invitado a formar parte de la “Orquesta Inestable”. En la actualidad también integra el “Sexteto Fantasma”, con quienes está por editar un segundo disco de tango y espera poder realizar una tercera gira por Europa. Con su padre compartiendo la charla, quien hacía algún chiste en el medio y todos reían, Daniel se puso serio y cerró: “Extraño un montón San Luis, pero lamentablemente acá no había donde estudiar música. Yo no cambio San Luis por Buenos Aires”.

 

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