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Una "patrulla" que sale por las noches a juntar tapitas

Son una mujer y tres chicas que recorren las calles a partir de las 22.  "Queremos hacer lo mismo para los hospitales de San Luis", aseguran.

Por redacción
| 02 de enero de 2018
Esfuerzo.Rocio, Liliana, Magalí y Nayla recorren las calles del centro desde hace tres años.

Una mujer y tres chicas recorren cotidianamente el centro puntano, en plena oscuridad de la noche, en búsqueda de lo que para otros es material de descarte. Son Liliana González, Nayla Millar, Rocío y Magalí Muñoz quienes pertenecen a  familias distintas e integran una "patrulla nocturna" que camina las calles recolectando tapas de plástico y latas de aluminio, para "Tapitas solidarias", el proyecto de la Fundación Garrahan que quieren replicar en la provincia.

 

"Quiero concientizar a la gente porque para muchos no tiene valor pero es una buena manera de ayudar a contar con más recursos para nuestros hospitales", explicó Liliana, quien trabaja a destajo para la subsistencia  personal pero también para el bienestar del prójimo, sin pretender un lucro.

 

Mientras que durante el año las chicas de 12 y 13 años (Rocío y Magalí son mellizas) van a la escuela, la mujer inicia el día a las 6 para cumplir sus horas laborales en una fábrica textil hasta las 12. A la noche, cuando la mayoría de la ciudad entra en su letargo, el equipo solidario inicia  su itinerario a partir de las 22 y se extiende hasta promediar las 2. Incluye principalmente la zona donde están ubicadas las plazas Pringles e Independencia, donde revisan los tachos de basura para hallar las tan preciadas tapitas plásticas y latas.

 

"Al principio nos daba un poco de vergüenza porque revolvemos los canastos de residuos y la gente pensaba que andábamos 'basureando', pero ya nos conocen y nos ayudan guardándonos las tapas. Las nenas están en plena adolescencia pero son muy conscientes de lo que hacen y les gusta ayudar", dijo Liliana, quien guarda lo recaudado en su casa y en las de sus pequeñas compañeras.

 

La meta para este nuevo año es conseguir cestos para dejar en los carros de venta de panchos y choripanes ubicados sobre las avenidas Lafinur y Juan Gilberto Funes (ex Julio Roca), donde los propietarios de esos negocios les guardan el material reciclable que sirve para sellar los envases de las gaseosas.

 

"Nos pidieron unos canastos para que sea más fácil juntarlas pero todavía no los pudimos comprar. A la gente le interesa ayudarnos", dijo Rocío, quien junto a su hermana cursan el secundario en la Escuela Nº 6 "General San Martín" (ex Agraria), mientras que Nayla va a la Escuela Nº 3 "Madre Teresa de Calcuta". Las tres chicas son vecinas del barrio San Martín de la capital puntana.

 

El trabajo fuerte del equipo inicia cada octubre, cuando empieza el ciclo de los días cálidos que motivan el consumo de gaseosas; y finaliza en marzo, con la entrega de todo lo recaudado en una gran colecta en la Plaza Pringles, para posteriormente enviarlo a Buenos Aires donde tiene sede la Fundación Garrahan.

 

"Me gustaría la posibilidad de que podamos hacer lo mismo para nuestro hospital, también contar con un espacio para guardar lo que juntamos. Por más chico que sea, nos vendría bárbaro porque nos quedamos cortos en nuestras casas", afirmó Liliana, quien indicó que durante los últimos tres meses recolectaron unas 20 mil tapitas, almacenadas en bidones de agua de 6 litros que pueden albergar aproximadamente unos mil ejemplares.

 

 

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