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La trovadora que bajó de la cordillera

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La trovadora que bajó de la cordillera

Miguel Garro

A la cabeza de una movida de músicos mendocinos que consiguió prestigio en todo el país y extendió su sonido al continente, Mariana Paraway reclama más atención al género. Su nuevo disco, “La flecha” le da espalda de sobra para alzar la voz.

Mariana Paraway se debate en una encrucijada. En poco tiempo tendrá que decidir si sigue con el dictado de clases de Música para chicos de sala de cuatro a segundo grado de una escuela mendocina. Para una cantante que con “La flecha”, su cuarto disco recientemente editado, se confirmó como una de las voces más originales del país, la idea de dedicarse tiempo completo a su carrera no debería traerle mayores dudas.

Pero hay dos factores que la cantante mendocina evalúa en sus pensamientos sobre qué hará a partir de marzo. Uno es el económico, lo que demuestra lo difícil que es ser artista en el interior del país. El otro es sentimental: “Es un poco cansador ir a la escuela todos los días, pero los chicos se encariñan y te lo demuestran todo el tiempo”, dijo Mariana en una charla con “Cooltura”.

En el caso de que Mariana decida enfrentar los riesgos de asumir su vida como cantante tendrá en el disco un buen punto de partida, aunque en rigor para eso también habría que remitirse a sus trabajos anteriores, “El tiempo”, “Los peces” y el excelente “Hilario”, que fue producido por Leandro Lacerna , un músico mendocino que estudió y pasó mucho tiempo en San Luis.

Paraway considera a “La flecha” un disco muy diferente a sus anteriores. “Este fue más colaborativo, trabajamos mucho con el sello, Concepto cero, desde los acordes, hasta el nombre y la foto de tapa. Todo lo hicimos juntos”. Pero el punto más claro –y que de alguna manera reivindica a Mariana en el panorama musical del continente- es la cantidad de invitados que aceptaron participar del disco.

Un recuento somero tiene a Andrea Etcheverry, cantante de Aterciopelados, Tomás Ferrero, líder de “Rayos láser”, Loli Molina, Lucio Mantel, Marian Ruzzi y sus comprovincianos de Faauna. “A muchos los conocí en festivales, con otros coincidimos en gustos y estéticas y a otros los contactó el sello”, afirmó la trovadora. “La flecha” fue grabado entre setiembre de 2016 y enero del año pasado en México y Buenos Aires, pero el proceso creativo le llevó a la mendocina mucho más tiempo. Su objetivo para encarar el proyecto fue hacer sólo letras en castellano (y casi, casi que lo logró), pero no quería que lo que escuchara el oyente sonara muy cursi, sobre todo porque sus sentimientos están muy presentes en las canciones.

En un momento de la creación, Paraway se dio cuenta que tenía muchas melodías listas, pero pocas letras. En marzo se instaló en la habitación de su casa de Mendoza que tiene especialmente acondicionada para la composición y terminó cinco canciones en un mes. “Nunca había trabajado a ese ritmo”.

Independientemente del estilo del disco, Mariana es parte (si no cabeza) de una cordillerana movida mendocina de músicos independientes que de a poco se incorporó en la escena nacional. Paula Neder, Sebastián Garay y “Faauna” son algunos de los miembros de la misma generación.

Sin embargo, la solista cree que en realidad quienes tomaron por asalto la música actual pertenecen a una camada posterior a la suya y tienen a Simón Poxyrán como líder. “Más allá de los géneros y la edad –sostuvo la cantante- está buenísimo que haya artistas de Mendoza haciendo furor por todos lados. Me gustaría que la cosa esté un poco más descentralizada”.

En el mismo punto, Mariana tiene otro deseo, tal vez más grande: que las cantantes mujeres tengan más espacio en la escena. “Hay una investigación de un blog chileno que se llama Ruidosa que mostró las cifras de las artistas femeninas en los festivales del continente entre 2015 y 2016. Las cifras son espantosas”.

Mariana Paraway nació como Mariana Porta en General Alvear, al sur de Mendoza. Luego de pasar un tiempo en Santa Rosa, La Pampa, regresó a su provincia y empezó a tocar la guitarra ya de grande. Antes, su madre no la pudo mandar a estudiar música por lo que la chica tuvo que conformarse con las clases que le daban en la escuela, donde le enseñaron algo de flauta.

Cuando terminó la secundaria, tenía la expectativa de estudiar para ser profesora de Música o licenciada en guitarra. Pese a que muchos de sus compañeros de aquella época venían a San Luis a estudiar Producción musical, a Mariana no le llamó la atención la propuesta.

“Ahora, que le doy clases de guitarra a varios chicos en mi casa me doy cuenta de que tengo mucho de productora. Me paso todo el tiempo proponiendo cosas y tratando de agregar más sonido a lo que hacen mis alumnos”, sostuvo la mujer que tuvo la decisión de empezar una carrera solista a los 28 años.

Pese a que no vino a San Luis a estudiar, Mariana estuvo en la provincia en varias ocasiones para cantar o de vacaciones. Recordó que hace muchos años en un festival en el que cerró “El otro yo”, vino con dos bandas que tenía en aquel momento, “Prismal” y “Glamour”. Y luego llegó hace dos años para brindar un cálido concierto al aire libre en Potrero de los Funes.

“Es una ciudad a la que me encantaría volver. Conozco mucho la naturaleza y los lugares del interior, pero no tanto San Luis. La próxima vez que vaya espero tener tiempo para recorrerla un poco más”.

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La trovadora que bajó de la cordillera

A la cabeza de una movida de músicos mendocinos que consiguió prestigio en todo el país y extendió su sonido al continente, Mariana Paraway reclama más atención al género. Su nuevo disco, “La flecha” le da espalda de sobra para alzar la voz.

Mariana Paraway se debate en una encrucijada. En poco tiempo tendrá que decidir si sigue con el dictado de clases de Música para chicos de sala de cuatro a segundo grado de una escuela mendocina. Para una cantante que con “La flecha”, su cuarto disco recientemente editado, se confirmó como una de las voces más originales del país, la idea de dedicarse tiempo completo a su carrera no debería traerle mayores dudas.

Pero hay dos factores que la cantante mendocina evalúa en sus pensamientos sobre qué hará a partir de marzo. Uno es el económico, lo que demuestra lo difícil que es ser artista en el interior del país. El otro es sentimental: “Es un poco cansador ir a la escuela todos los días, pero los chicos se encariñan y te lo demuestran todo el tiempo”, dijo Mariana en una charla con “Cooltura”.

En el caso de que Mariana decida enfrentar los riesgos de asumir su vida como cantante tendrá en el disco un buen punto de partida, aunque en rigor para eso también habría que remitirse a sus trabajos anteriores, “El tiempo”, “Los peces” y el excelente “Hilario”, que fue producido por Leandro Lacerna , un músico mendocino que estudió y pasó mucho tiempo en San Luis.

Paraway considera a “La flecha” un disco muy diferente a sus anteriores. “Este fue más colaborativo, trabajamos mucho con el sello, Concepto cero, desde los acordes, hasta el nombre y la foto de tapa. Todo lo hicimos juntos”. Pero el punto más claro –y que de alguna manera reivindica a Mariana en el panorama musical del continente- es la cantidad de invitados que aceptaron participar del disco.

Un recuento somero tiene a Andrea Etcheverry, cantante de Aterciopelados, Tomás Ferrero, líder de “Rayos láser”, Loli Molina, Lucio Mantel, Marian Ruzzi y sus comprovincianos de Faauna. “A muchos los conocí en festivales, con otros coincidimos en gustos y estéticas y a otros los contactó el sello”, afirmó la trovadora. “La flecha” fue grabado entre setiembre de 2016 y enero del año pasado en México y Buenos Aires, pero el proceso creativo le llevó a la mendocina mucho más tiempo. Su objetivo para encarar el proyecto fue hacer sólo letras en castellano (y casi, casi que lo logró), pero no quería que lo que escuchara el oyente sonara muy cursi, sobre todo porque sus sentimientos están muy presentes en las canciones.

En un momento de la creación, Paraway se dio cuenta que tenía muchas melodías listas, pero pocas letras. En marzo se instaló en la habitación de su casa de Mendoza que tiene especialmente acondicionada para la composición y terminó cinco canciones en un mes. “Nunca había trabajado a ese ritmo”.

Independientemente del estilo del disco, Mariana es parte (si no cabeza) de una cordillerana movida mendocina de músicos independientes que de a poco se incorporó en la escena nacional. Paula Neder, Sebastián Garay y “Faauna” son algunos de los miembros de la misma generación.

Sin embargo, la solista cree que en realidad quienes tomaron por asalto la música actual pertenecen a una camada posterior a la suya y tienen a Simón Poxyrán como líder. “Más allá de los géneros y la edad –sostuvo la cantante- está buenísimo que haya artistas de Mendoza haciendo furor por todos lados. Me gustaría que la cosa esté un poco más descentralizada”.

En el mismo punto, Mariana tiene otro deseo, tal vez más grande: que las cantantes mujeres tengan más espacio en la escena. “Hay una investigación de un blog chileno que se llama Ruidosa que mostró las cifras de las artistas femeninas en los festivales del continente entre 2015 y 2016. Las cifras son espantosas”.

Mariana Paraway nació como Mariana Porta en General Alvear, al sur de Mendoza. Luego de pasar un tiempo en Santa Rosa, La Pampa, regresó a su provincia y empezó a tocar la guitarra ya de grande. Antes, su madre no la pudo mandar a estudiar música por lo que la chica tuvo que conformarse con las clases que le daban en la escuela, donde le enseñaron algo de flauta.

Cuando terminó la secundaria, tenía la expectativa de estudiar para ser profesora de Música o licenciada en guitarra. Pese a que muchos de sus compañeros de aquella época venían a San Luis a estudiar Producción musical, a Mariana no le llamó la atención la propuesta.

“Ahora, que le doy clases de guitarra a varios chicos en mi casa me doy cuenta de que tengo mucho de productora. Me paso todo el tiempo proponiendo cosas y tratando de agregar más sonido a lo que hacen mis alumnos”, sostuvo la mujer que tuvo la decisión de empezar una carrera solista a los 28 años.

Pese a que no vino a San Luis a estudiar, Mariana estuvo en la provincia en varias ocasiones para cantar o de vacaciones. Recordó que hace muchos años en un festival en el que cerró “El otro yo”, vino con dos bandas que tenía en aquel momento, “Prismal” y “Glamour”. Y luego llegó hace dos años para brindar un cálido concierto al aire libre en Potrero de los Funes.

“Es una ciudad a la que me encantaría volver. Conozco mucho la naturaleza y los lugares del interior, pero no tanto San Luis. La próxima vez que vaya espero tener tiempo para recorrerla un poco más”.

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