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Lourdes Lalor, cabañera de pura cepa

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Lourdes Lalor, cabañera de pura cepa

Magdalena Strongoli

Es hija de un hacendado de Rufino, en la provincia de Santa Fe, que desde hace 25 años trae para vender sus rodeos a San Luis a través de la consignataria Ganadera del Sur. Familia de pura tradición ganadera.

Aunque siempre hubo mujeres en las tareas vinculadas a la producción agropecuaria, en la actualidad, un poco por moda y otro tanto por ideología, han comenzado a visibilizar el rol que cumplen. La prueba fiel de eso fue la presencia en la Exposición Rural de San Luis de Lourdes Lalor, productora de hacienda de Rufino. Desde hace un cuarto de siglo vende parte de su rodeo Hereford en la tradicional muestra de los productores sanluiseños, con varios reconocimientos en el lomo.

Su padre, Alberto Lalor,  fue el precursor de la cabaña "San Alberto", como nombró a su emprendimiento ubicado en la localidad del sur santafesino. Fue el primero que decidió traer su producción a tierras puntanas. Don Lalor tuvo tres hijas mujeres y todas aportan su granito de arena. Sin embargo es Lourdes la que junto a su marido viajan a distintos puntos del país, ya sea para vender reproductores o para controlar las tareas de producción en algunos de los campos que tienen, principalmente en la región de la Pampa Húmeda.

Junto a su marido, Germán Cilley, la cabañera de tan solo 40 años formó una familia con cuatro niños que van de los 5 a los 14 años y que son bien custodiados por sus abuelos en los momentos en los que sus padres no están en casa. Según contó su mamá, los niños siguen sus pasos y comparten muchas de las tareas junto con ella, por lo que consideró que probablemente sean su descendencia, la generación que siga sus pasos, como ella siguió los de su padre. 

"Traemos ganado para la venta desde hace 25 años. Nuestra hacienda funciona muy bien en las zonas más complicadas de San Luis. Siempre nos acompaña la consignataria Ganadera del Sur", contó la hacendada, al tiempo que los dueños de la consignataria expresaban que era un honor trabajar con ellos.

A lo largo de su trayectoria han recibido diferente menciones por el trabajo que hacen con los animales. "Este año  hemos tenido segundos puestos y una calificación especial por el Reservado Gran Campeón en diente de leche. También en la famosa Expo de Palermo obtuvimos un primer premio por uno de nuestros reproductores", contó Lalor quien es la mayor de sus tres hermanas y la heredera de la pasión de su padre.

En el establecimiento hacemos selección de madres y de los toros que van a inseminar a esas vacas. "Luego del exigente trabajo de laboratorio, hacemos los seguimientos a los vientres hasta el momento de la parición. Después armamos los tríos que llevamos a las exposiciones. Además llevamos adelante la selección de lo que quedará en el campo para la comercialización y que servirá para reposición", detalló.

Hace 37 años que la familia trabaja con el rodeo Hereford que eligieron para la cría. "Son campos mixtos en los que hacemos agricultura para distintos fines. En ganadería tenemos el proceso completo de cría. No hay un feedlot en la cabaña porque el engorde se hace entero a campo", contó.

"La elección de la raza la hizo mi papá, por ese motivo hoy tenemos el rodeo general y el plantel Hereford", contó, para agregar que viene de una familia ganadera que siempre estuvo por la zona de Rufino y Laboulaye, en la provincia de Córdoba. "Es y fue una empresa familiar en la que todos de una manera u otro participamos en el armado del negocio. Soy yo la que en estos momentos está más empapada con el campo, pero las tres somos grandes conocedoras del negocio y la producción".

Vacunar, entrar en la manga y curar la hacienda son tareas a las que Lalor no se le achica. "El proceso de selección para el armado de lo que luego se ve en la pista es el que más disfruto. Era mi padre el que se ocupaba en persona  de elegir qué animal nos iba a representar en las distintas ferias. En la actualidad me ocupo de eso", explicó Lourdes, quien aseguró que Alberto sigue trabajando, pero ahora hace actividades más livianas dentro del campo.

Una tarde calurosa fue la que les tocó durante el concurso en San Luis. Lourdes estaba sentada dentro de un gacebo que la consignataria había preparado, cercano a las gradas donde los visitantes verían el remate de las mejores cabañas de la provincia. "En la categoría dos dientes obtuvimos el premio al Gran Campeón, por lo que estamos muy orgullosos", reconoció.

En cuanto a la realidad económica que hoy atraviesa la Argentina, la señora, que ha vivido y escuchado varias crisis desde su llegada a este mundo, consideró que "se hace difícil trabajar de esta manera. Todo sube. Los insumos, el flete, y nosotros mantenemos los costos", contó, y agregó que aunque nunca es una situación cómoda "estamos acostumbrados a que las reglas del juego cambien de manera permanente. Lamentablemente sabemos que es parte de nuestra actividad", dijo con cierta tristeza.

 

La familia lo es todo

Lourdes y Germán trabajan juntos en una actividad que según contó es la pasión de ambos. El último emprendimiento de la familia Cilley-Lalor fue la puesta en marcha de la cabaña La Irlandesa, en Olavarría. "Los trabajos que hacemos en la pequeña nueva cabaña no varían demasiado de los que llevamos a cabo en los campos de mi familia. Las razas que elegimos fueron dos: Hereford y Angus", explicó.

"Realizamos cuidadosas selecciones no solo de reproductores machos, también de vacas. Los toros que quedan son los que usamos para padres de plantel y para hacer el repaso con las vacas. Las madres que quedan en el campo son inseminadas. Además vendemos los toros de la cabaña".

La familia que han construido Lourdes y Germán reside en Tigre, en la provincia de Buenos Aires. Es desde allí que visitan los distintos establecimientos que tienen a cargo. De esa manera completan el trabajo y la familia. "Por el momento ambos venimos llevándola bien. Compartir la pasión, es muy bueno  para la pareja y para llevar adelante la familia y el trabajo. Por suerte tenemos abuelos que nos ayudan", contó Lalor, que sin mayores problemas se encarga de su trabajo y su familia como buena cabañera de pura cepa.

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Lourdes Lalor, cabañera de pura cepa

Es hija de un hacendado de Rufino, en la provincia de Santa Fe, que desde hace 25 años trae para vender sus rodeos a San Luis a través de la consignataria Ganadera del Sur. Familia de pura tradición ganadera.

Aunque siempre hubo mujeres en las tareas vinculadas a la producción agropecuaria, en la actualidad, un poco por moda y otro tanto por ideología, han comenzado a visibilizar el rol que cumplen. La prueba fiel de eso fue la presencia en la Exposición Rural de San Luis de Lourdes Lalor, productora de hacienda de Rufino. Desde hace un cuarto de siglo vende parte de su rodeo Hereford en la tradicional muestra de los productores sanluiseños, con varios reconocimientos en el lomo.

Su padre, Alberto Lalor,  fue el precursor de la cabaña "San Alberto", como nombró a su emprendimiento ubicado en la localidad del sur santafesino. Fue el primero que decidió traer su producción a tierras puntanas. Don Lalor tuvo tres hijas mujeres y todas aportan su granito de arena. Sin embargo es Lourdes la que junto a su marido viajan a distintos puntos del país, ya sea para vender reproductores o para controlar las tareas de producción en algunos de los campos que tienen, principalmente en la región de la Pampa Húmeda.

Junto a su marido, Germán Cilley, la cabañera de tan solo 40 años formó una familia con cuatro niños que van de los 5 a los 14 años y que son bien custodiados por sus abuelos en los momentos en los que sus padres no están en casa. Según contó su mamá, los niños siguen sus pasos y comparten muchas de las tareas junto con ella, por lo que consideró que probablemente sean su descendencia, la generación que siga sus pasos, como ella siguió los de su padre. 

"Traemos ganado para la venta desde hace 25 años. Nuestra hacienda funciona muy bien en las zonas más complicadas de San Luis. Siempre nos acompaña la consignataria Ganadera del Sur", contó la hacendada, al tiempo que los dueños de la consignataria expresaban que era un honor trabajar con ellos.

A lo largo de su trayectoria han recibido diferente menciones por el trabajo que hacen con los animales. "Este año  hemos tenido segundos puestos y una calificación especial por el Reservado Gran Campeón en diente de leche. También en la famosa Expo de Palermo obtuvimos un primer premio por uno de nuestros reproductores", contó Lalor quien es la mayor de sus tres hermanas y la heredera de la pasión de su padre.

En el establecimiento hacemos selección de madres y de los toros que van a inseminar a esas vacas. "Luego del exigente trabajo de laboratorio, hacemos los seguimientos a los vientres hasta el momento de la parición. Después armamos los tríos que llevamos a las exposiciones. Además llevamos adelante la selección de lo que quedará en el campo para la comercialización y que servirá para reposición", detalló.

Hace 37 años que la familia trabaja con el rodeo Hereford que eligieron para la cría. "Son campos mixtos en los que hacemos agricultura para distintos fines. En ganadería tenemos el proceso completo de cría. No hay un feedlot en la cabaña porque el engorde se hace entero a campo", contó.

"La elección de la raza la hizo mi papá, por ese motivo hoy tenemos el rodeo general y el plantel Hereford", contó, para agregar que viene de una familia ganadera que siempre estuvo por la zona de Rufino y Laboulaye, en la provincia de Córdoba. "Es y fue una empresa familiar en la que todos de una manera u otro participamos en el armado del negocio. Soy yo la que en estos momentos está más empapada con el campo, pero las tres somos grandes conocedoras del negocio y la producción".

Vacunar, entrar en la manga y curar la hacienda son tareas a las que Lalor no se le achica. "El proceso de selección para el armado de lo que luego se ve en la pista es el que más disfruto. Era mi padre el que se ocupaba en persona  de elegir qué animal nos iba a representar en las distintas ferias. En la actualidad me ocupo de eso", explicó Lourdes, quien aseguró que Alberto sigue trabajando, pero ahora hace actividades más livianas dentro del campo.

Una tarde calurosa fue la que les tocó durante el concurso en San Luis. Lourdes estaba sentada dentro de un gacebo que la consignataria había preparado, cercano a las gradas donde los visitantes verían el remate de las mejores cabañas de la provincia. "En la categoría dos dientes obtuvimos el premio al Gran Campeón, por lo que estamos muy orgullosos", reconoció.

En cuanto a la realidad económica que hoy atraviesa la Argentina, la señora, que ha vivido y escuchado varias crisis desde su llegada a este mundo, consideró que "se hace difícil trabajar de esta manera. Todo sube. Los insumos, el flete, y nosotros mantenemos los costos", contó, y agregó que aunque nunca es una situación cómoda "estamos acostumbrados a que las reglas del juego cambien de manera permanente. Lamentablemente sabemos que es parte de nuestra actividad", dijo con cierta tristeza.

 

La familia lo es todo

Lourdes y Germán trabajan juntos en una actividad que según contó es la pasión de ambos. El último emprendimiento de la familia Cilley-Lalor fue la puesta en marcha de la cabaña La Irlandesa, en Olavarría. "Los trabajos que hacemos en la pequeña nueva cabaña no varían demasiado de los que llevamos a cabo en los campos de mi familia. Las razas que elegimos fueron dos: Hereford y Angus", explicó.

"Realizamos cuidadosas selecciones no solo de reproductores machos, también de vacas. Los toros que quedan son los que usamos para padres de plantel y para hacer el repaso con las vacas. Las madres que quedan en el campo son inseminadas. Además vendemos los toros de la cabaña".

La familia que han construido Lourdes y Germán reside en Tigre, en la provincia de Buenos Aires. Es desde allí que visitan los distintos establecimientos que tienen a cargo. De esa manera completan el trabajo y la familia. "Por el momento ambos venimos llevándola bien. Compartir la pasión, es muy bueno  para la pareja y para llevar adelante la familia y el trabajo. Por suerte tenemos abuelos que nos ayudan", contó Lalor, que sin mayores problemas se encarga de su trabajo y su familia como buena cabañera de pura cepa.

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