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Los feriantes coinciden: en cada edición venden más

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Los feriantes coinciden: en cada edición venden más

Matías García Elorrio

Al no haber intermediarios, los precios son muy competitivos en comparación a los supermercados.

Alejandro Fragapane participó en las seis ediciones de la feria y dijo que “gracias a eso hoy estoy abriendo mi propio local en El Trapiche. Porque fue mi objetivo cuando empecé: del beneficio de cada venta que hacía en la feria, me fijé guardarme un 30 por ciento para invertirlo en el alquiler del local. Eso ya lo conseguí y el 20 de diciembre tengo pensada una gran inauguración porque lo tengo en pleno Centro Cívico, en frente de la Municipalidad”.

También contó que aprendió el oficio de la elaboración de chacinados cuando trabajó en España durante diez años. Y cuando se volvió pensó que debía dedicarse a ese rubro. “Hoy nuestra ciudad no es la misma de hace veinte años cuando no había mucho trabajo. Incluso hoy sólo el turismo es lo que mantiene nuestra actividad”, contó. Pero el cambio en su actividad lo hizo cuando empezó a llevar sus jamones, bondiolas, solomillo de cerdo, lomo a la tabla y salames a la Feria de Pequeños y Medianos Productores.

Como ejemplo citó que “en la primera feria habré vendido 10 kilos de mercadería y en la última ya vendí entre 50 y 60 kilos. Y por supuesto que en tema precios en la primera tenía un valor y en la última ya comercializamos a otro, que eso también es muy beneficioso”.  

Fragapane contó que su producto “es diferenciado y por eso tenemos tanto éxito en la feria, porque además hemos logrado cerrar un círculo productivo y virtuoso con el Ministerio del Campo”. El productor detalló que “al principio yo le compraba la carne a un ganadero de Juan Llerena y para que se pudieran vender mis productos allí, ellos debían cumplimentar todos los procedimientos para confirmar que los cerdos estaban sanos. Así se cumplió con todo el proceso de sanidad y salubridad”. Además dijo que ahora trabajan con la trazabilidad del producto y que incorporó algunos cortes del “Plan Carnes San Luis”, que le permiten seguir adentro del mismo circuito productivo.

Pero ahora se propuso un nuevo objetivo: “Ya lo hablé con el intendente Marcelo Páez Logioia y para hacer la denominación de origen del jamón puntano que sería extraordinario porque no existe todavía en la Argentina. Y lo podemos hacer porque tenemos la carne, el clima y la experiencia. Sería muy bueno que lo logremos”.

María Cristina Lai hace bombones y diferentes productos con chocolate. Tiene su emprendimiento en Juana Koslay y se llama Lai Chocolates. Aunque participó de las seis ediciones de la feria, anticipó que “a estas últimas tres no creo que pueda ir porque el calor conspira contra mis chocolates”.

Dijo que fue convocada por el Ministerio para participar “y la verdad es que la experiencia fue espectacular porque nos fue bárbaro en nivel de ventas y pude hacer conocer mi marca. La verdad que esta posibilidad que nos da el Gobierno es muy buena. La organización es impecable y cada uno de los feriantes solo se tiene que preocupar de llevar su producción, nada más. Nos facilitan todo porque nos dan el stand y no nos cobran nada por eso”. Y recomendó a otros que todavía no se sumaron a que lo hagan.

Respecto de la cantidad de ventas, dijo que “fue muy bueno, aunque no tengo mensurado en porcentajes, pero logré que se haga más conocida la marca y ahora sumé más clientes en Juana Koslay, San Luis y también en localidades del interior que me encargan varios paquetes”.

Sobre los pedidos que más le hacen comentó que “lo que más vendo son los conitos de chocolate, dulce de leche y rhum. Y después las combinaciones de chocolate con cerezas y con frutos secos”.

Rubén Seitz tiene hace ocho años un emprendimiento agrícola familiar sobre la Ruta Provincial 10 entre las localidades de La Punilla y La Esquina, a 123 kilómetros de la capital puntana, donde elaboran quesos criollos y chacinados bajo la marca “Establecimiento La Norma”. A la feria llegó por invitación del Ministerio del Campo “porque ya estábamos en contacto con ellos a raíz de algunas ayudas que ellos nos han brindado para empezar a producir”, dijo el pequeño productor rural.

Tuvo asistencia perfecta a las seis ediciones anteriores y ya se prepara para estar en las últimas tres que quedan de este año: “La venta siempre ha sido pareja, quizás la última vez en Villa Mercedes no fue tanta gente porque no acompañó el clima, a pesar de que se hace bajo techo. Pero en general hemos vendido bien en lo que se refiere a quesos hemos estado entre los 70 y 80 kilos, mientras que en salames llegamos a 60”, destacó aunque aclaró que “no es un volumen de venta que nos haga una grandísima diferencia, pero es un importante ingreso extra”. Además rescató que “para los consumidores es una gran ventaja que puedan comprar directamente al productor porque hoy en un supermercado el kilo del mismo queso que hacemos nosotros está en 300 pesos el kilo y nosotros se los ofrecemos a 160 pesos. Y lo mismo sucede con los salames, estamos a mitad de precio de lo que cobran en los comercios de un centro comercial”.

Pero lo que realmente valora Seitz de participar en esos encuentros es que “uno se relaciona con mucha gente y sobre todo suma muchos clientes nuevos. A tal punto que ya vendemos nuestros quesos en San Luis capital y en Potrero de los Funes, por ejemplo”. Y muy orgulloso contó que “todos los productos que elaboramos los hacemos con nuestros propios animales porque lo que hacemos es agregarle valor a todo lo que tenemos.

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Los feriantes coinciden: en cada edición venden más

Al no haber intermediarios, los precios son muy competitivos en comparación a los supermercados.

Exquisitos. Chocolates LAI es uno de los stands más visitados en La Pedrera.

Alejandro Fragapane participó en las seis ediciones de la feria y dijo que “gracias a eso hoy estoy abriendo mi propio local en El Trapiche. Porque fue mi objetivo cuando empecé: del beneficio de cada venta que hacía en la feria, me fijé guardarme un 30 por ciento para invertirlo en el alquiler del local. Eso ya lo conseguí y el 20 de diciembre tengo pensada una gran inauguración porque lo tengo en pleno Centro Cívico, en frente de la Municipalidad”.

También contó que aprendió el oficio de la elaboración de chacinados cuando trabajó en España durante diez años. Y cuando se volvió pensó que debía dedicarse a ese rubro. “Hoy nuestra ciudad no es la misma de hace veinte años cuando no había mucho trabajo. Incluso hoy sólo el turismo es lo que mantiene nuestra actividad”, contó. Pero el cambio en su actividad lo hizo cuando empezó a llevar sus jamones, bondiolas, solomillo de cerdo, lomo a la tabla y salames a la Feria de Pequeños y Medianos Productores.

Como ejemplo citó que “en la primera feria habré vendido 10 kilos de mercadería y en la última ya vendí entre 50 y 60 kilos. Y por supuesto que en tema precios en la primera tenía un valor y en la última ya comercializamos a otro, que eso también es muy beneficioso”.  

Fragapane contó que su producto “es diferenciado y por eso tenemos tanto éxito en la feria, porque además hemos logrado cerrar un círculo productivo y virtuoso con el Ministerio del Campo”. El productor detalló que “al principio yo le compraba la carne a un ganadero de Juan Llerena y para que se pudieran vender mis productos allí, ellos debían cumplimentar todos los procedimientos para confirmar que los cerdos estaban sanos. Así se cumplió con todo el proceso de sanidad y salubridad”. Además dijo que ahora trabajan con la trazabilidad del producto y que incorporó algunos cortes del “Plan Carnes San Luis”, que le permiten seguir adentro del mismo circuito productivo.

Pero ahora se propuso un nuevo objetivo: “Ya lo hablé con el intendente Marcelo Páez Logioia y para hacer la denominación de origen del jamón puntano que sería extraordinario porque no existe todavía en la Argentina. Y lo podemos hacer porque tenemos la carne, el clima y la experiencia. Sería muy bueno que lo logremos”.

María Cristina Lai hace bombones y diferentes productos con chocolate. Tiene su emprendimiento en Juana Koslay y se llama Lai Chocolates. Aunque participó de las seis ediciones de la feria, anticipó que “a estas últimas tres no creo que pueda ir porque el calor conspira contra mis chocolates”.

Dijo que fue convocada por el Ministerio para participar “y la verdad es que la experiencia fue espectacular porque nos fue bárbaro en nivel de ventas y pude hacer conocer mi marca. La verdad que esta posibilidad que nos da el Gobierno es muy buena. La organización es impecable y cada uno de los feriantes solo se tiene que preocupar de llevar su producción, nada más. Nos facilitan todo porque nos dan el stand y no nos cobran nada por eso”. Y recomendó a otros que todavía no se sumaron a que lo hagan.

Respecto de la cantidad de ventas, dijo que “fue muy bueno, aunque no tengo mensurado en porcentajes, pero logré que se haga más conocida la marca y ahora sumé más clientes en Juana Koslay, San Luis y también en localidades del interior que me encargan varios paquetes”.

Sobre los pedidos que más le hacen comentó que “lo que más vendo son los conitos de chocolate, dulce de leche y rhum. Y después las combinaciones de chocolate con cerezas y con frutos secos”.

Rubén Seitz tiene hace ocho años un emprendimiento agrícola familiar sobre la Ruta Provincial 10 entre las localidades de La Punilla y La Esquina, a 123 kilómetros de la capital puntana, donde elaboran quesos criollos y chacinados bajo la marca “Establecimiento La Norma”. A la feria llegó por invitación del Ministerio del Campo “porque ya estábamos en contacto con ellos a raíz de algunas ayudas que ellos nos han brindado para empezar a producir”, dijo el pequeño productor rural.

Tuvo asistencia perfecta a las seis ediciones anteriores y ya se prepara para estar en las últimas tres que quedan de este año: “La venta siempre ha sido pareja, quizás la última vez en Villa Mercedes no fue tanta gente porque no acompañó el clima, a pesar de que se hace bajo techo. Pero en general hemos vendido bien en lo que se refiere a quesos hemos estado entre los 70 y 80 kilos, mientras que en salames llegamos a 60”, destacó aunque aclaró que “no es un volumen de venta que nos haga una grandísima diferencia, pero es un importante ingreso extra”. Además rescató que “para los consumidores es una gran ventaja que puedan comprar directamente al productor porque hoy en un supermercado el kilo del mismo queso que hacemos nosotros está en 300 pesos el kilo y nosotros se los ofrecemos a 160 pesos. Y lo mismo sucede con los salames, estamos a mitad de precio de lo que cobran en los comercios de un centro comercial”.

Pero lo que realmente valora Seitz de participar en esos encuentros es que “uno se relaciona con mucha gente y sobre todo suma muchos clientes nuevos. A tal punto que ya vendemos nuestros quesos en San Luis capital y en Potrero de los Funes, por ejemplo”. Y muy orgulloso contó que “todos los productos que elaboramos los hacemos con nuestros propios animales porque lo que hacemos es agregarle valor a todo lo que tenemos.

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