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Absolvieron a Gabriela "La Gata" Aguilar por el beneficio de la duda

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Absolvieron a Gabriela "La Gata" Aguilar por el beneficio de la duda

La mujer quedó libre. Estuvo presa un año y medio. Le imputaron tres delitos: "tentativa de homicidio de Luis Monzalvo Barroso e incumplimiento de una restricción de acercamiento" y por haber lesionado a un oficial durante un procedimiento.

Yo no fui. Me esperan en mi casa, mis hijos. El chico dice que fui yo (...) Pero él sabe. Yo no fui", repitió entre lágrimas Gabriela Ayelén "La Gata" Aguilar cuando la presidenta de la Cámara del Crimen 1 de San Luis, Silvia Aizpeolea, le preguntó si quería decir unas últimas palabras antes de que se retiraran a deliberar, para dar veredicto. A la luz de los testimonios y de las pruebas reunidas, el tribunal consideró de forma unánime que no había certezas de que ella haya intentado matar de una puñalada a un adolescente, Luis Fernando Monzalvo Barroso, vecino del barrio José Hernández, y por ello la absolvió. 

Pero ese no es el único delito por el que la joven de 27 años y madre de cuatro hijos salió indemne. La Cámara que completan Jorge Sabaini Zapata y José Luis Flores también aplicó el principio in dubio pro reo (el beneficio de la duda) para otro de los delitos por los que la investigaban, el incumplimiento de una orden judicial, y la absolvió lisa y llanamente por resistirse a la autoridad durante la intervención de la Policía en una pelea entre vecinos, en el mismo barrio. En ella, un oficial, Javier Santilli, resultó herido. 

Entonces, al escuchar el fallo, la joven cambió las lágrimas por una sonrisa, que compartió con sus familiares, que esperaban ansiosos la definición en los asientos destinados al público. Y antes de salir hacia el Servicio Penitenciario para retirar sus pertenencias, Aguilar le estrechó la mano al defensor oficial Penal que la asistió, Carlos Salazar. "Ha tenido una vida muy difícil", había expresado antes el abogado, que centró su exposición en la afirmación de que la joven nada tuvo que ver con la tentativa de homicidio, ya que ni siquiera estuvo en la escena. 

Recordó que quedó sola –ella era pareja de Cristian “Tita” Ponce, asesinado el 12 de octubre de 2014, cuando salió a defender a la mujer de un vecino, Alejandro “Tyson” Escudero–, que estaba sepultando a su esposo cuando gente del barrio entró a robarle en su casa y que tuvo que enfrentar numerosas agresiones de ellos. 

Ayer, cuando declaró ante los jueces, Aguilar dijo que sabía que sus cosas estaban en lo de Mauricio Altamirano, un vecino apodado "El Marola". A su casa, aseguró, iban a parar todos los elementos sustraídos en el barrio, ya que él los recibía como pago a cambio de droga. Es el "dealer" de la zona, y tiene, por ello, la lealtad de los chicos y los jóvenes del barrio, muchos de los cuales están enfrentados a su familia, explicó Aguilar. 

La joven llegó al debate oral con un pedido del fiscal de instrucción 3, Esteban Roche, para ser condenada a nueve años de cárcel. Pero la fiscal de Cámara 1, Carolina Monte Riso, consideró que estaba acreditado que era autora de los tres delitos y le pidió al tribunal que le impusiera la pena de seis años de prisión. Hizo expresa reserva de interponer recursos de orden provincial o nacional, en caso de que el fallo fuera adverso a su pretensión.  

Monte Riso hizo referencia a los hechos en orden cronológico. Dijo que el primero fue el 6 de marzo de 2016, a las 17:30, durante un procedimiento por disturbios entre vecinos de las manzanas 2 y 4 del José Hernández. Aguilar "se resistió a la autoridad policial, que fue a poner fin a un pleito", afirmó. En esa circunstancia, según dijo el denunciante, el oficial Santilli, "una mujer conocida como 'La Gata' arrojó piedras" a las piernas del efectivo, lesionándolo, refirió Monte Riso. Aguilar y Luciano Gómez, un joven con quien ella intentaba comenzar una relación, fueron detenidos en esa oportunidad. 

El otro hecho fue el 10 de mayo de 2017, a las 20:10 aproximadamente. La Policía intervino ante otro problema vecinal. Una mujer, Aguilar, respondía agresivamente a dos chicos que le arrojaban piedras. En la escena entró luego una mujer, la madre de Monzalvo Barroso, que les manifestó a los agentes que esa mujer no podía estar cerca de sus hijos, porque había una restricción de acercamiento vigente. Y exhibió la notificación que daba cuenta de ello. Fue en esa circunstancia que la acusada le dijo a la madre de Monzalvo Barroso "cuidá a tu hijo, porque te lo voy a dar vuelta, ya me tenés cansada", consignó la fiscal. 

"Fue detenida en flagrancia. Estaba cerca de los menores. Había sido notificada de la orden de restricción. Sabía que no podía acercarse", expresó la fiscal, resumiendo qué acreditaba la existencia del hecho y la autoría de Aguilar.

 

"Ella apuñaló al chico"

Finalmente, indicó que el hecho más grave, por el que fue detenida, "ocurrió el 30 de mayo de 2017, entre las manzanas 1 y 2 de José Hernández. Con un cuchillo atentó contra la humanidad de Monzalvo Barroso", sintetizó la representante del Ministerio Público Fiscal. "Tuvo la intención de acabar con su vida, quiso darle muerte. Si no lo logró fue por razones ajenas a ella", afirmó. 
Citó los informes de dos médicos, Andrea Lucero, que lo atendió en el Hospital San Luis, y el forense Jorge Giboín, quien dijo que la vida del joven corrió riesgo, que la puñalada fue debajo de la clavícula, del lado izquierdo, y que seccionó vena y arteria. Por eso, hubo una importante hemorragia que pudo ser controlada gracias a la intervención de médicos. 

"No hay dudas de que fue autora de la lesión. La víctima la señaló", dijo Monte Riso, y enumeró otros testimonios que fueron coincidentes en ese aspecto, el de quién fue la autora: una policía que habló con la tía del herido, esta familiar y la propia madre de la víctima. A ellos sumó la declaración de una vecina, que vio al chico herido y "a 'La Gata' corriendo a su casa. A ella la vio a unos dos metros (del lesionado). 'El Pachi'–un joven que fue parte de la gresca–, con un machete en mano, le gritaba (a la acusada) 'dale, dale'", para que se alejara, refirió. También mencionó el testimonio de otra mujer de la zona que "si bien no vio la agresión, vio a Monzalvo Barroso discutir con 'La Gata'. La ubicó en el lugar del hecho", dijo. 

 

"Pido disculpas como hombre"

"Mi alegato no fue técnico", refirió el defensor al finalizar su exposición. En efecto, no se adentró en ciertos aspectos, como el hecho de que Monzalvo Barroso tuvo una lesión grave en el pecho, e inclusive en el encuadramiento del caso como una tentativa de homicidio, ya que según él, Aguilar lisa y llanamente no estuvo en el lugar. Lo que rechazó fue que Aguilar fuera señalada como autora. 

"Pido disculpas. No como defensor, sino como hombre", expresó. Consideró vergonzoso que Aguilar fuera, en uno de los hechos por los que la juzgaron, apedreada por un grupo de hombres cuando llevaba sus dos hijos en brazos. Respecto de ese evento indicó que, inclusive, si se prestaba atención, "ella le agradece a Santilli" por su intervención. "Dijo 'me protegió con mis hijos'", refirió el defensor, quien aseveró que las piedras que hirieron al oficial fueron lanzadas por el grupo que atacó a Aguilar. 

Aseguró que la investigación "no fue exhaustiva", que fue más bien "deficiente y escasa a nivel judicial". Señaló los expedientes judiciales abiertos por las denuncias hechas por los Aguilar contra la familia del damnificado, que terminaron en el archivo. 

Este cruce de denuncias habla, a las claras, de que la conflictividad dominaba la relación entre estas familias vecinas. Pero además, Salazar cuestionó que la Justicia haya librado órdenes de restricción de acercamiento, en lo que resultaba una mera formalidad y no una medida que efectivamente impidiera el contacto entre las partes enfrentadas. Eran disposiciones de imposible cumplimiento hasta en el solo acto de salir a comprar el pan todos los días, dijo el defensor.

 

"Mal uso de la autoridad"

Respecto de la acusación más grave, refirió que "no hay ni una sola prueba científica" que vinculara a su defendida, y que los testimonios podían agruparse en dos. Uno es de aquellos que testimoniaron sindicándola a ella como responsable. Destacó, entre ellos, a la inspector Yésica Vescia, familiar del lesionado. "Todos y cada uno de los hechos pasaron por la Seccional 6ª. Ella trabajaba ahí. Por un informe interno, fue a otro lugar. Hubo un mal uso de la autoridad. Si fuera policía, no me gustaría que me comparen con ella (...) Nos mintió a todos acá", aseguró el defensor. 

"Vescia sabía todo. Había que buscar un mayor para culpar. Y la acusaron a Gabriela, a quien siempre le robaban, golpeaban y apedreaban", dijo. 
Para él, la deficiencia en la investigación quedó en evidencia, por caso, en que nunca se ubicó a un tal Lautaro, uno de los supuestos testigos presenciales del ataque. Sería hermano de Monzalvo Barroso."Nunca apareció. Tampoco es un nene inocente. Hoy tiene 20 años", refirió. 

El otro grupo de testigos es el de quienes afirmaron que Aguilar no estuvo en el pasillo donde ocurrió el problema. Mencionó, entre ellos, a Guillermo Aguilar, el hermano de la acusada, quien le aseguró al tribunal que apenas supo que quien había apuñalado al chico era su hijo Benjamín, de entonces 16 años, resolvió ponerlo a disposición de la Justicia, para que se hiciera cargo. 

Benjamín Aguilar declaró que al cuchillo lo llevaba la víctima, no él. Basado en el relato que la acusada dio ayer de lo que hizo esa noche, antes y en el horario del problema, y en estas diferencias en los testimonios es que el defensor dijo que era imposible marcarla como autora. 

"No lesionó a Monsalvo", aseveró. El tribunal no pudo acreditar, en efecto, que ella haya sido la persona que lo acuchilló. 

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Absolvieron a Gabriela "La Gata" Aguilar por el beneficio de la duda

La mujer quedó libre. Estuvo presa un año y medio. Le imputaron tres delitos: "tentativa de homicidio de Luis Monzalvo Barroso e incumplimiento de una restricción de acercamiento" y por haber lesionado a un oficial durante un procedimiento.

Gabriela "La Gata" Aguilar, junto a su defensor Carlos Salazar. Foto: Leandro Cruciani.

Yo no fui. Me esperan en mi casa, mis hijos. El chico dice que fui yo (...) Pero él sabe. Yo no fui", repitió entre lágrimas Gabriela Ayelén "La Gata" Aguilar cuando la presidenta de la Cámara del Crimen 1 de San Luis, Silvia Aizpeolea, le preguntó si quería decir unas últimas palabras antes de que se retiraran a deliberar, para dar veredicto. A la luz de los testimonios y de las pruebas reunidas, el tribunal consideró de forma unánime que no había certezas de que ella haya intentado matar de una puñalada a un adolescente, Luis Fernando Monzalvo Barroso, vecino del barrio José Hernández, y por ello la absolvió. 

Pero ese no es el único delito por el que la joven de 27 años y madre de cuatro hijos salió indemne. La Cámara que completan Jorge Sabaini Zapata y José Luis Flores también aplicó el principio in dubio pro reo (el beneficio de la duda) para otro de los delitos por los que la investigaban, el incumplimiento de una orden judicial, y la absolvió lisa y llanamente por resistirse a la autoridad durante la intervención de la Policía en una pelea entre vecinos, en el mismo barrio. En ella, un oficial, Javier Santilli, resultó herido. 

Entonces, al escuchar el fallo, la joven cambió las lágrimas por una sonrisa, que compartió con sus familiares, que esperaban ansiosos la definición en los asientos destinados al público. Y antes de salir hacia el Servicio Penitenciario para retirar sus pertenencias, Aguilar le estrechó la mano al defensor oficial Penal que la asistió, Carlos Salazar. "Ha tenido una vida muy difícil", había expresado antes el abogado, que centró su exposición en la afirmación de que la joven nada tuvo que ver con la tentativa de homicidio, ya que ni siquiera estuvo en la escena. 

Recordó que quedó sola –ella era pareja de Cristian “Tita” Ponce, asesinado el 12 de octubre de 2014, cuando salió a defender a la mujer de un vecino, Alejandro “Tyson” Escudero–, que estaba sepultando a su esposo cuando gente del barrio entró a robarle en su casa y que tuvo que enfrentar numerosas agresiones de ellos. 

Ayer, cuando declaró ante los jueces, Aguilar dijo que sabía que sus cosas estaban en lo de Mauricio Altamirano, un vecino apodado "El Marola". A su casa, aseguró, iban a parar todos los elementos sustraídos en el barrio, ya que él los recibía como pago a cambio de droga. Es el "dealer" de la zona, y tiene, por ello, la lealtad de los chicos y los jóvenes del barrio, muchos de los cuales están enfrentados a su familia, explicó Aguilar. 

La joven llegó al debate oral con un pedido del fiscal de instrucción 3, Esteban Roche, para ser condenada a nueve años de cárcel. Pero la fiscal de Cámara 1, Carolina Monte Riso, consideró que estaba acreditado que era autora de los tres delitos y le pidió al tribunal que le impusiera la pena de seis años de prisión. Hizo expresa reserva de interponer recursos de orden provincial o nacional, en caso de que el fallo fuera adverso a su pretensión.  

Monte Riso hizo referencia a los hechos en orden cronológico. Dijo que el primero fue el 6 de marzo de 2016, a las 17:30, durante un procedimiento por disturbios entre vecinos de las manzanas 2 y 4 del José Hernández. Aguilar "se resistió a la autoridad policial, que fue a poner fin a un pleito", afirmó. En esa circunstancia, según dijo el denunciante, el oficial Santilli, "una mujer conocida como 'La Gata' arrojó piedras" a las piernas del efectivo, lesionándolo, refirió Monte Riso. Aguilar y Luciano Gómez, un joven con quien ella intentaba comenzar una relación, fueron detenidos en esa oportunidad. 

El otro hecho fue el 10 de mayo de 2017, a las 20:10 aproximadamente. La Policía intervino ante otro problema vecinal. Una mujer, Aguilar, respondía agresivamente a dos chicos que le arrojaban piedras. En la escena entró luego una mujer, la madre de Monzalvo Barroso, que les manifestó a los agentes que esa mujer no podía estar cerca de sus hijos, porque había una restricción de acercamiento vigente. Y exhibió la notificación que daba cuenta de ello. Fue en esa circunstancia que la acusada le dijo a la madre de Monzalvo Barroso "cuidá a tu hijo, porque te lo voy a dar vuelta, ya me tenés cansada", consignó la fiscal. 

"Fue detenida en flagrancia. Estaba cerca de los menores. Había sido notificada de la orden de restricción. Sabía que no podía acercarse", expresó la fiscal, resumiendo qué acreditaba la existencia del hecho y la autoría de Aguilar.

 

"Ella apuñaló al chico"

Finalmente, indicó que el hecho más grave, por el que fue detenida, "ocurrió el 30 de mayo de 2017, entre las manzanas 1 y 2 de José Hernández. Con un cuchillo atentó contra la humanidad de Monzalvo Barroso", sintetizó la representante del Ministerio Público Fiscal. "Tuvo la intención de acabar con su vida, quiso darle muerte. Si no lo logró fue por razones ajenas a ella", afirmó. 
Citó los informes de dos médicos, Andrea Lucero, que lo atendió en el Hospital San Luis, y el forense Jorge Giboín, quien dijo que la vida del joven corrió riesgo, que la puñalada fue debajo de la clavícula, del lado izquierdo, y que seccionó vena y arteria. Por eso, hubo una importante hemorragia que pudo ser controlada gracias a la intervención de médicos. 

"No hay dudas de que fue autora de la lesión. La víctima la señaló", dijo Monte Riso, y enumeró otros testimonios que fueron coincidentes en ese aspecto, el de quién fue la autora: una policía que habló con la tía del herido, esta familiar y la propia madre de la víctima. A ellos sumó la declaración de una vecina, que vio al chico herido y "a 'La Gata' corriendo a su casa. A ella la vio a unos dos metros (del lesionado). 'El Pachi'–un joven que fue parte de la gresca–, con un machete en mano, le gritaba (a la acusada) 'dale, dale'", para que se alejara, refirió. También mencionó el testimonio de otra mujer de la zona que "si bien no vio la agresión, vio a Monzalvo Barroso discutir con 'La Gata'. La ubicó en el lugar del hecho", dijo. 

 

"Pido disculpas como hombre"

"Mi alegato no fue técnico", refirió el defensor al finalizar su exposición. En efecto, no se adentró en ciertos aspectos, como el hecho de que Monzalvo Barroso tuvo una lesión grave en el pecho, e inclusive en el encuadramiento del caso como una tentativa de homicidio, ya que según él, Aguilar lisa y llanamente no estuvo en el lugar. Lo que rechazó fue que Aguilar fuera señalada como autora. 

"Pido disculpas. No como defensor, sino como hombre", expresó. Consideró vergonzoso que Aguilar fuera, en uno de los hechos por los que la juzgaron, apedreada por un grupo de hombres cuando llevaba sus dos hijos en brazos. Respecto de ese evento indicó que, inclusive, si se prestaba atención, "ella le agradece a Santilli" por su intervención. "Dijo 'me protegió con mis hijos'", refirió el defensor, quien aseveró que las piedras que hirieron al oficial fueron lanzadas por el grupo que atacó a Aguilar. 

Aseguró que la investigación "no fue exhaustiva", que fue más bien "deficiente y escasa a nivel judicial". Señaló los expedientes judiciales abiertos por las denuncias hechas por los Aguilar contra la familia del damnificado, que terminaron en el archivo. 

Este cruce de denuncias habla, a las claras, de que la conflictividad dominaba la relación entre estas familias vecinas. Pero además, Salazar cuestionó que la Justicia haya librado órdenes de restricción de acercamiento, en lo que resultaba una mera formalidad y no una medida que efectivamente impidiera el contacto entre las partes enfrentadas. Eran disposiciones de imposible cumplimiento hasta en el solo acto de salir a comprar el pan todos los días, dijo el defensor.

 

"Mal uso de la autoridad"

Respecto de la acusación más grave, refirió que "no hay ni una sola prueba científica" que vinculara a su defendida, y que los testimonios podían agruparse en dos. Uno es de aquellos que testimoniaron sindicándola a ella como responsable. Destacó, entre ellos, a la inspector Yésica Vescia, familiar del lesionado. "Todos y cada uno de los hechos pasaron por la Seccional 6ª. Ella trabajaba ahí. Por un informe interno, fue a otro lugar. Hubo un mal uso de la autoridad. Si fuera policía, no me gustaría que me comparen con ella (...) Nos mintió a todos acá", aseguró el defensor. 

"Vescia sabía todo. Había que buscar un mayor para culpar. Y la acusaron a Gabriela, a quien siempre le robaban, golpeaban y apedreaban", dijo. 
Para él, la deficiencia en la investigación quedó en evidencia, por caso, en que nunca se ubicó a un tal Lautaro, uno de los supuestos testigos presenciales del ataque. Sería hermano de Monzalvo Barroso."Nunca apareció. Tampoco es un nene inocente. Hoy tiene 20 años", refirió. 

El otro grupo de testigos es el de quienes afirmaron que Aguilar no estuvo en el pasillo donde ocurrió el problema. Mencionó, entre ellos, a Guillermo Aguilar, el hermano de la acusada, quien le aseguró al tribunal que apenas supo que quien había apuñalado al chico era su hijo Benjamín, de entonces 16 años, resolvió ponerlo a disposición de la Justicia, para que se hiciera cargo. 

Benjamín Aguilar declaró que al cuchillo lo llevaba la víctima, no él. Basado en el relato que la acusada dio ayer de lo que hizo esa noche, antes y en el horario del problema, y en estas diferencias en los testimonios es que el defensor dijo que era imposible marcarla como autora. 

"No lesionó a Monsalvo", aseveró. El tribunal no pudo acreditar, en efecto, que ella haya sido la persona que lo acuchilló. 

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