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Le dieron el alta a Aníbal, el puntano que recibió un riñón de su esposa

Por redacción
| 22 de febrero de 2018
Beso a beso. Los Villegas seguirán un mes en Córdoba. Luego los espera su querido Saladillo.

El matrimonio está muy bien de salud. Los análisis poscirugía mostraron buenos resultados.   

 

Aliviado, contento y con ganas de mejorar mucho más. Así se lo notó a Aníbal Villegas, el puntano que recibió un riñón que le donó su esposa, Florencia Alfonso, luego de salir de alta y que ahora se recupera sin sobresaltos después de la cirugía. Todo fue un éxito y la recuperación va muy bien por lo que médicos y especialistas son muy optimistas de cara al futuro. El matrimonio sanluiseño goza de buena salud tras salir de la clínica.

 

La buena noticia fue confirmada por el propio paciente, vía telefónica, en un diálogo que mantuvo con El Diario de la República a la salida de una revisación de rutina que Aníbal tuvo ayer con uno de los nefrólogos cordobeses que lo atienden.

 

"Estamos muy contentos. Me siento muy bien, ya me dieron el alta. Gracias a Dios todo salió perfecto. Y en este momento estamos fuera del hospital. Según los doctores han visto  una gran evolución. Ellos también están muy contentos. Me siento bien y el riñón está funcionando fantástico", contó Aníbal, de buen ánimo, desde la capital cordobesa.

 

"Recién salí de una visita al nefrólogo, me revisó todos los análisis y los valores salieron normales. Mi peso está bien, a la medicación el cuerpo la acepta perfecto y no he tenido ningún inconveniente", agregó el hombre nacido en Saladillo.

 

La salud de Florencia, su esposa y donante, era otra preocupación para el policía que, hasta la previa a su trasplante, prestaba servicio en la subcomisaría de El Trapiche. "Flor se siente mejor. Si bien está un poco dolorida, los médicos dicen que es algo normal porque su cirugía fue mucho más invasiva. Cortaron músculos y demás para extraer su riñón. Su posoperatorio también es largo, pero gracias a Dios y al esfuerzo de los médicos ella está bien", reveló Villegas.

 

Aunque todo haya salido fantástico, un trasplante renal no es algo simple y los médicos no se fían en ningún momento. Por eso hoy Aníbal tendrá una cita obligada con el urólogo. "Tengo un turno previsto con el especialista que también fue parte de la cirugía. Si bien son chequeos de rutina después de una operación así, voy con mucha confianza. Además, la parte del riñón está perfecta, con todos los parámetros normales en cada análisis que me hacen".

 

La creatinina (NdeR: es un desecho del metabolismo de los músculos que produce el cuerpo que filtran los riñones despidiéndola en la orina. La medición de sus índices es el mejor modo de revisar  la correcta función de los riñones) de Villegas muestra números normales y eso revela que no tiene complicaciones. "Los valores que ven mis doctores son muy bajos, estoy orinando bien, sin ninguna complicación. Eso nos alienta a seguir adelante", reveló.

 

El hombre ingresó al quirófano a la par de su esposa justamente el Día de los Enamorados. Antes, cuando en San Luis él fue diagnosticado con una insuficiencia renal crónica, ella no dudó en ofrecerse como donante.

 

"Los dos estamos muy bien de salud. Gracias a Dios las cosas salieron como los doctores lo habían planificado", opinó Villegas.

 

De todas maneras, la estadía del matrimonio sanluiseño en Córdoba continuará por varias semanas porque las revisaciones para ambos continuarán. Y para ello no pueden estar lejos del Hospital Privado de Córdoba, donde fueron operados. Por cualquier emergencia y para que acudan a las dos revisiones semanales, necesitan cerca a la pareja puntana.

 

"Nos quedaremos en Córdoba por lo menos un mes más. Tenemos revisaciones periódicas. Seguiré medicado y tengo controles dos veces por semana, aunque como ahora estoy muy bien recién volveré a los chequeos la próxima semana", adelantó.

 

"No he tenido fiebre, tampoco algún sobresalto en el posoperatorio. Pero como hace poco que me trasplantaron, es conveniente estar cerca del hospital. Estoy instalado a diez cuadras y eso es una ventaja. Cuando pase esta etapa, podremos volver a San Luis y venir acá cada quince días", se entusiasmó Aníbal.

 

"Ya de alta uno está más tranquilo y con Florencia estamos gestionando que nos traigan a los chicos. Los extrañamos bastante. Y al resto de la familia también. Gracias a Dios la parte que nos ponía más nerviosos ya pasó. Y falta menos para volver a casa", reflexionó.  

 

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