eldiariodelarepublica.com
Cuando las grandes potencias parecen niños

Escuchá acá la 90.9

Escuchá acá la 90.9
X

Cuando las grandes potencias parecen niños

Cuando son sometidas a análisis, las medidas, los debates, los cruces verbales, las polémicas y las exaltaciones, de la guerra comercial, entre Estados Unidos y China; puede decirse con certeza, que la discusión es extremadamente seria y que, en la mayoría de las expresiones de uno u otro, esa seriedad es evidente.

No es para menos: la variación de 2 ó 3, centavos de dólar, en el “precio final”, de un producto fabricado en cualquiera de las dos potencias, puede ser equivalente al Producto Bruto Interno, de un país como España. Ése es el calibre de lo que está en juego.

Rusia, la tercera cabeza del triunvirato, juega fuerte (las grandes potencias lo hacen todo el tiempo) en la guerra comercial. Es imposible conocer el papel que juega Moscú en esta historia: o es el “gran mediador”, que “salva al mundo”, al evitar la guerra; o es “el que más gana”, promoviéndola.

Es una discusión muy seria, y está muy bien que lo sea, porque esa guerra puede afectar el bolsillo de miles de millones de personas. Es una situación que pone nerviosos a los analistas económicos. Existen consecuencias que aún no están escritas en ningún libro. Es una puja económica, entre la primera y la segunda potencia económica del mundo, con el arbitrio de la tercera potencia mundial.

Y a veces queda la sensación de que “se cansan” de la seriedad, y se tomaran “un recreo”. Entonces “juegan como niños”. Pero ocurre que cuando esos “tres niños” salen a jugar al patio, todos los otros “niños” dejan de jugar. Porque esos “tres niños”, son más grandes.

Lo siguiente ocurre en “el recreo”, de la guerra comercial: Estados Unidos mostró su firme oposición ante la alianza impulsada por Rusia y China para evitar una carrera armamentística en el espacio, una iniciativa que Washington calificó de “vacía e hipócrita”.

Una dirigente estadounidense declaró ante la Conferencia de la ONU sobre el Desarme, en Génova, Italia; que no confía en el proyecto sino-ruso de un “Tratado sobre la Prevención de las armas del espacio y de la amenaza del uso de la fuerza contra objetos en el espacio”, conocido como PPWT.

Estas críticas tienen lugar pocos días después que Washington presentara su proyecto de unas “Fuerzas Armadas del Espacio”, una iniciativa impulsada por el presidente Donald Trump, que quiere asegurarse que su país “domine el espacio”.

El resumen sería el siguiente: Estados Unidos se opone a un proyecto que presentaron Rusia y China para dominar el espacio, en respuesta a un proyecto que había presentado Estados Unidos, para dominar el espacio. Parece el capítulo de un dibujo animado, pero es lo que ocurre.

La secretaria de Estado adjunta estadounidense para el Control de armamento, Yleem D.S. Poblete, aseguró que Estados Unidos está determinado a reforzar la seguridad, la estabilidad y la durabilidad del espacio. Según ella, el tratado sino-ruso “no es el mecanismo apropiado para conseguirlo”.

“Los esfuerzos vacíos e hipócritas no son la respuesta”, afirmó al criticar que Rusia y China presentaron este tratado por primera vez en 2008 y lo revisaron seis años más tarde. Se trata de “un documento imperfecto”, añadió.

El representante de Rusia en la Conferencia sobre el Desarme insinuó que las críticas de Poblete podrían ser una pantalla de humo para desviar la atención sobre la voluntad de la Casa Blanca de crear un ejército del espacio.

“Cada vez que quieren disimular sus intenciones, los diplomáticos atraen la atención sobre otra cuestión”, reprochó a Estados Unidos el representante ruso. No obstante, la creación de unas “Fuerzas Armadas del Espacio” no es un proyecto definitivo, ya que debe aprobarlo el Congreso.

Algunos dirigentes del Pentágono mostraron preocupación por el costo económico de la iniciativa. El vicepresidente Mike Pence precisó que el proyecto será por etapas, a partir de ahora y hasta el final del mandato de Trump en 2020.

Algunas veces las grandes potencias parecen niños, pero no lo son.

 

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Cuando las grandes potencias parecen niños

Cuando son sometidas a análisis, las medidas, los debates, los cruces verbales, las polémicas y las exaltaciones, de la guerra comercial, entre Estados Unidos y China; puede decirse con certeza, que la discusión es extremadamente seria y que, en la mayoría de las expresiones de uno u otro, esa seriedad es evidente.

No es para menos: la variación de 2 ó 3, centavos de dólar, en el “precio final”, de un producto fabricado en cualquiera de las dos potencias, puede ser equivalente al Producto Bruto Interno, de un país como España. Ése es el calibre de lo que está en juego.

Rusia, la tercera cabeza del triunvirato, juega fuerte (las grandes potencias lo hacen todo el tiempo) en la guerra comercial. Es imposible conocer el papel que juega Moscú en esta historia: o es el “gran mediador”, que “salva al mundo”, al evitar la guerra; o es “el que más gana”, promoviéndola.

Es una discusión muy seria, y está muy bien que lo sea, porque esa guerra puede afectar el bolsillo de miles de millones de personas. Es una situación que pone nerviosos a los analistas económicos. Existen consecuencias que aún no están escritas en ningún libro. Es una puja económica, entre la primera y la segunda potencia económica del mundo, con el arbitrio de la tercera potencia mundial.

Y a veces queda la sensación de que “se cansan” de la seriedad, y se tomaran “un recreo”. Entonces “juegan como niños”. Pero ocurre que cuando esos “tres niños” salen a jugar al patio, todos los otros “niños” dejan de jugar. Porque esos “tres niños”, son más grandes.

Lo siguiente ocurre en “el recreo”, de la guerra comercial: Estados Unidos mostró su firme oposición ante la alianza impulsada por Rusia y China para evitar una carrera armamentística en el espacio, una iniciativa que Washington calificó de “vacía e hipócrita”.

Una dirigente estadounidense declaró ante la Conferencia de la ONU sobre el Desarme, en Génova, Italia; que no confía en el proyecto sino-ruso de un “Tratado sobre la Prevención de las armas del espacio y de la amenaza del uso de la fuerza contra objetos en el espacio”, conocido como PPWT.

Estas críticas tienen lugar pocos días después que Washington presentara su proyecto de unas “Fuerzas Armadas del Espacio”, una iniciativa impulsada por el presidente Donald Trump, que quiere asegurarse que su país “domine el espacio”.

El resumen sería el siguiente: Estados Unidos se opone a un proyecto que presentaron Rusia y China para dominar el espacio, en respuesta a un proyecto que había presentado Estados Unidos, para dominar el espacio. Parece el capítulo de un dibujo animado, pero es lo que ocurre.

La secretaria de Estado adjunta estadounidense para el Control de armamento, Yleem D.S. Poblete, aseguró que Estados Unidos está determinado a reforzar la seguridad, la estabilidad y la durabilidad del espacio. Según ella, el tratado sino-ruso “no es el mecanismo apropiado para conseguirlo”.

“Los esfuerzos vacíos e hipócritas no son la respuesta”, afirmó al criticar que Rusia y China presentaron este tratado por primera vez en 2008 y lo revisaron seis años más tarde. Se trata de “un documento imperfecto”, añadió.

El representante de Rusia en la Conferencia sobre el Desarme insinuó que las críticas de Poblete podrían ser una pantalla de humo para desviar la atención sobre la voluntad de la Casa Blanca de crear un ejército del espacio.

“Cada vez que quieren disimular sus intenciones, los diplomáticos atraen la atención sobre otra cuestión”, reprochó a Estados Unidos el representante ruso. No obstante, la creación de unas “Fuerzas Armadas del Espacio” no es un proyecto definitivo, ya que debe aprobarlo el Congreso.

Algunos dirigentes del Pentágono mostraron preocupación por el costo económico de la iniciativa. El vicepresidente Mike Pence precisó que el proyecto será por etapas, a partir de ahora y hasta el final del mandato de Trump en 2020.

Algunas veces las grandes potencias parecen niños, pero no lo son.

 

Logín