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Reconocen a un biólogo puntano por crear cultivos para Marte

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Reconocen a un biólogo puntano por crear cultivos para Marte

María Florencia Sosa

Briardo Llorente ideó un invernadero, en el que se podrían desarrollar plantas o microorganismos. 

En las clases de biología del Centro Educativo "Causay" y en una atmósfera familiar nerd, rodeado de la serie “Cosmos” de Carl Sagan y videos del “Mundo Submarino de Jacques Cousteau” nació la pasión por la ciencia del puntano Briardo Llorente y junto a eso su deseo de conquistar el planeta Marte, sueño que empezó a cumplir el pasado mes, cuando la revista  “Genes” publicó su investigación “The Multiplanetary Future of Plant Synthetic Biology” (El Futuro Multiplanetario de la Biología Sintética Vegetal, en español) que proponen desarrollar mejoras en los cultivos para que puedan crecer en las condiciones ambientales adversas del planeta rojo y en los sitios más estériles de la Tierra.

"Actualmente estamos trabajando en distintos proyectos súper radicales y construyendo el primer biofoundry o fabrica biológica del hemisferio sur. Una plataforma automatizada que funciona con robótica e ingeniería genética avanzada para obtener organismos totalmente rediseñados. Este proyecto podría ayudar a desarrollar mejores cultivos tanto para nuestro planeta como para Marte”, explicó Briardo. 

El investigador desde niño ha tenido los mismos planes que la NASA “conquistar el espacio” y la vida lo llevó por “un viaje personal” para cumplir su sueño. Este año lo unió, en el Consorcio de Biología Sintética de la Universidad Macquari en Australia, a dos jóvenes científicos con los mismos planes. El neozelandés Thomas C. Williams y el australiano Hugh D. Goold que juntos están ideando una “fábrica biológica marciana” en la que se podrían desarrollar plantas capaces de adaptarse a las condiciones ambientales adversas del planeta vecino. 

 

“La Biología Sintética es la próxima gran revolución industrial y económica, va a impactar en absolutamente todo. Desde la medicina, hasta la generación de energía y la agricultura. Creo que es un momento critico para que la Argentina y San Luis sean parte de ella y no dejen pasar esta oportunidad por inacción del Gobierno y la industria”.


Briardo nació en Buenos Aires en 1979 y a los cinco años se mudó  con su familia a San Luis. A pesar de no haber nacido en la provincia reconoció: “Soy mucho más puntano que porteño”. Sus primeros pasos en la educación los dio en el Centro Educativo Causay y aseguró que allí descubrió su pasión por la ciencia y la investigación, cuando el profesor Alejandro Jarpa Salgado le enseñaba biología molecular e ingeniería genética con un nivel universitario. 

Su amor por esta ciencia no terminó en la secundaria. Después estudió biología molecular en la Universidad Nacional de San Luis y al mismo tiempo trabajó en el Laboratorio de Biología Integrativa del profesor Enrique Caviedes Vidal, reconoce que siempre estuvo acompañado de sus padres, que aún viven en San Luis y sus dos hermanos, con los que compartió el “ambiente nerd” de historias de la búsqueda de la humanidad por el conocimiento, los espectaculares viajes a otros mundos, historia de la astronomía, la ciencia y el origen de la vida que les brindaba la serie de 1980 “Cosmos: un viaje personal”. 

Como un buen investigador, inspirado en Darwin, siguió en la búsqueda del conocimiento. Volvió a su lugar de nacimiento y se recibió de doctor en la Universidad de Buenos Aires y en el Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (Ingebi). 

Con el deseo de traspasar la atmósfera terrestre siguió su camino, trabajó para la Universidad de Aarhus en Dinamarca, para el Instituto de San Diego, en California y los últimos siete años para GRAG en Barcelona.

“Las condiciones de Marte son muy distintas a la de nuestro planeta e influirían en el crecimiento. La temperatura en la superficie de Marte es muy baja y recibe solo la mitad de la luz solar que la Tierra. La idea es realizar un serie de mejoras que podrían combinarse en distintos cultivos, como la tolerancia a la sequía y el frío, mayor eficiencia fotosintética, mayor productividad y mejor contenido nutricional”, explicó Briardo. Y agregó que buscan que el hombre pueda lograr un alto nivel de autosuficiencia en el planeta vecino para evitar el altísimo costo que llevaría reabastecer desde la tierra una misión en la próxima década. 

Con el fin de aportar a la autosuficiencia del hombre en el planeta rojo, utiliza los conceptos de biología sintética. “Es un campo bastante nuevo que permite desarrollar organismos vivos como plantas o microorganismos, con nuevas capacidades biológicas que no existen en la naturaleza”, explicó.



Este avance no solo llevaría respuestas al planeta Marte, sino también a la Tierra. “El crecimiento de la población mundial está aumentando la demanda de alimentos y los rendimientos de los cultivos ya están alcanzando su máximo. Para satisfacer esta demanda debemos aumentar la productividad agrícola, sin afectar al medio ambiente. Esto permitiría en la agricultura mejorar el rendimiento, adaptar nuevos cultivos a condiciones adversas y mejorar el valor nutricional de los alimentos”.

Como el nacimiento de una estrella, “las grandes masas del conocimiento de estos científicos chocaron” y el proyecto se convirtió en una “estrella” que llamó la atención de las principales revistas científicas de todo el mundo. “Mucha gente y muchas instituciones están interesadas en que el proyecto avance. En octubre voy a viajar a California para participar de 'SynBioBeta', uno de los congresos más importantes donde se discuten los avances de la biología sintética y además visitaré la NASA”, dijo Briardo y agregó que es muy positivo ponerse en contacto con la NASA espera poder trabajar para desarrollar juntos cultivos para el planeta vecino. 

Briardo piensa que los primeros viajes tripulados van a ocurrir en una década, luego será posible instalar estaciones espaciales continuamente habitadas por seres humanos. Pero la colonización con ciudades que permitirá a los hombres desarrollar toda su vida en otro planeta, cree que será mucho más adelante, pero no niega que sus nietos puedan cultivar en Marte con su gran creación.

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Reconocen a un biólogo puntano por crear cultivos para Marte

Briardo Llorente ideó un invernadero, en el que se podrían desarrollar plantas o microorganismos. 

Briardo se formó en San Luis. 

En las clases de biología del Centro Educativo "Causay" y en una atmósfera familiar nerd, rodeado de la serie “Cosmos” de Carl Sagan y videos del “Mundo Submarino de Jacques Cousteau” nació la pasión por la ciencia del puntano Briardo Llorente y junto a eso su deseo de conquistar el planeta Marte, sueño que empezó a cumplir el pasado mes, cuando la revista  “Genes” publicó su investigación “The Multiplanetary Future of Plant Synthetic Biology” (El Futuro Multiplanetario de la Biología Sintética Vegetal, en español) que proponen desarrollar mejoras en los cultivos para que puedan crecer en las condiciones ambientales adversas del planeta rojo y en los sitios más estériles de la Tierra.

"Actualmente estamos trabajando en distintos proyectos súper radicales y construyendo el primer biofoundry o fabrica biológica del hemisferio sur. Una plataforma automatizada que funciona con robótica e ingeniería genética avanzada para obtener organismos totalmente rediseñados. Este proyecto podría ayudar a desarrollar mejores cultivos tanto para nuestro planeta como para Marte”, explicó Briardo. 

El investigador desde niño ha tenido los mismos planes que la NASA “conquistar el espacio” y la vida lo llevó por “un viaje personal” para cumplir su sueño. Este año lo unió, en el Consorcio de Biología Sintética de la Universidad Macquari en Australia, a dos jóvenes científicos con los mismos planes. El neozelandés Thomas C. Williams y el australiano Hugh D. Goold que juntos están ideando una “fábrica biológica marciana” en la que se podrían desarrollar plantas capaces de adaptarse a las condiciones ambientales adversas del planeta vecino. 

 

“La Biología Sintética es la próxima gran revolución industrial y económica, va a impactar en absolutamente todo. Desde la medicina, hasta la generación de energía y la agricultura. Creo que es un momento critico para que la Argentina y San Luis sean parte de ella y no dejen pasar esta oportunidad por inacción del Gobierno y la industria”.


Briardo nació en Buenos Aires en 1979 y a los cinco años se mudó  con su familia a San Luis. A pesar de no haber nacido en la provincia reconoció: “Soy mucho más puntano que porteño”. Sus primeros pasos en la educación los dio en el Centro Educativo Causay y aseguró que allí descubrió su pasión por la ciencia y la investigación, cuando el profesor Alejandro Jarpa Salgado le enseñaba biología molecular e ingeniería genética con un nivel universitario. 

Su amor por esta ciencia no terminó en la secundaria. Después estudió biología molecular en la Universidad Nacional de San Luis y al mismo tiempo trabajó en el Laboratorio de Biología Integrativa del profesor Enrique Caviedes Vidal, reconoce que siempre estuvo acompañado de sus padres, que aún viven en San Luis y sus dos hermanos, con los que compartió el “ambiente nerd” de historias de la búsqueda de la humanidad por el conocimiento, los espectaculares viajes a otros mundos, historia de la astronomía, la ciencia y el origen de la vida que les brindaba la serie de 1980 “Cosmos: un viaje personal”. 

Como un buen investigador, inspirado en Darwin, siguió en la búsqueda del conocimiento. Volvió a su lugar de nacimiento y se recibió de doctor en la Universidad de Buenos Aires y en el Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (Ingebi). 

Con el deseo de traspasar la atmósfera terrestre siguió su camino, trabajó para la Universidad de Aarhus en Dinamarca, para el Instituto de San Diego, en California y los últimos siete años para GRAG en Barcelona.

“Las condiciones de Marte son muy distintas a la de nuestro planeta e influirían en el crecimiento. La temperatura en la superficie de Marte es muy baja y recibe solo la mitad de la luz solar que la Tierra. La idea es realizar un serie de mejoras que podrían combinarse en distintos cultivos, como la tolerancia a la sequía y el frío, mayor eficiencia fotosintética, mayor productividad y mejor contenido nutricional”, explicó Briardo. Y agregó que buscan que el hombre pueda lograr un alto nivel de autosuficiencia en el planeta vecino para evitar el altísimo costo que llevaría reabastecer desde la tierra una misión en la próxima década. 

Con el fin de aportar a la autosuficiencia del hombre en el planeta rojo, utiliza los conceptos de biología sintética. “Es un campo bastante nuevo que permite desarrollar organismos vivos como plantas o microorganismos, con nuevas capacidades biológicas que no existen en la naturaleza”, explicó.



Este avance no solo llevaría respuestas al planeta Marte, sino también a la Tierra. “El crecimiento de la población mundial está aumentando la demanda de alimentos y los rendimientos de los cultivos ya están alcanzando su máximo. Para satisfacer esta demanda debemos aumentar la productividad agrícola, sin afectar al medio ambiente. Esto permitiría en la agricultura mejorar el rendimiento, adaptar nuevos cultivos a condiciones adversas y mejorar el valor nutricional de los alimentos”.

Como el nacimiento de una estrella, “las grandes masas del conocimiento de estos científicos chocaron” y el proyecto se convirtió en una “estrella” que llamó la atención de las principales revistas científicas de todo el mundo. “Mucha gente y muchas instituciones están interesadas en que el proyecto avance. En octubre voy a viajar a California para participar de 'SynBioBeta', uno de los congresos más importantes donde se discuten los avances de la biología sintética y además visitaré la NASA”, dijo Briardo y agregó que es muy positivo ponerse en contacto con la NASA espera poder trabajar para desarrollar juntos cultivos para el planeta vecino. 

Briardo piensa que los primeros viajes tripulados van a ocurrir en una década, luego será posible instalar estaciones espaciales continuamente habitadas por seres humanos. Pero la colonización con ciudades que permitirá a los hombres desarrollar toda su vida en otro planeta, cree que será mucho más adelante, pero no niega que sus nietos puedan cultivar en Marte con su gran creación.

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